DE LA VIDA Y OTROS MENESTERES

Por qué no se confiesa que se llora amargamente, cuando no te sientes apoyado, no comprendido. Y te explota el pecho, porque quieres decirlo.

Por qué cuando se te llenan los ojos de lágrimas, el mundo se te hace pequeño. Y la corta vida se te acaba y te das cuenta que te falta tiempo o vida.

Por qué la gente se sorprende y piensa que eres el bicho raro, de mas de medio siglo, que todavía se sorprende de todo. De todo.

Por qué hay gente que le invade el egoísmo y prescinde de los sentimientos de los demás. Agarrándoles el alma y apretando hasta el último suspiro.

Por qué nadie habla, ni mira lo que conocemos como el lucero del alba y se ve al amanecer al lado izquierdo de la luna. ¿Hay algo más bello?

Por qué hay gente, de sensaciones y pensamientos invisibles.

Por qué nadie habla de la crueldad humana sobre los demás, la crueldad es voluntaria. No existe el no me he dado cuenta. ¿Nadie la ve?

Por qué nadie considera los excesos, de el exceso que nos rodea, miles de cosas inútiles, miles de palabras insulsas. De cosas inútiles, cosas rutinarias, que son tan rutinarias, que no sirven para nada, insulsas, sordas y mudas.

Por qué se utiliza la mentira como salida única a los problemas reales y duros de la vida.

Por qué hay un hasta luego y un hola y entre medias, el vacío, el tiempo y la nada.

Por qué a días te va a estallar la cabeza porque te falta el tiempo para pintar tu vida del puto color que tú quieres. Y no el que dicen que debes.

Por qué a días te ahogas en tus propios pensamientos. E intentas solucionar los problemas, los que te crean y los tuyos. Sin la calma precisa para dibujarlo a en un papel y verlos como si fuera un cuadro.

Por qué un hijo es algo precioso y a días es un castigo de la inquisición.

Por qué todos huyen cuando llueve en tu cabeza.

Por qué de la incomprensión y los perjuicios, se convierten en la distancia mas grande entre dos personas.

Por qué nadie es ya capaz de cuando llueve, bajar a la puta calle y poner tu cuerpo al servicio del agua. A la vida, si importar que te miren o que comenten.

Y por qué nadie es capaz de gritar un te quiero, con un grito loco. Que revienten los cristales de la estación. Sin medida, de vena hinchada y cara colorada.

Por qué no somos más naturales y menos ciudadanos.

© Javier Sanchez 2018

Un comentario en “DE LA VIDA Y OTROS MENESTERES

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