Minimalismo, ¿otra forma de vivir?

El minimalismo:
Vivir con menos, vivir con lo necesario, vivir con menos preocupaciones.

Tendemos indefectiblemente y compulsivamente a acumular cosas innecesarias.

En esta sociedad donde prima el consumismo, el cual es, la mayoría de la veces, más un detonante de estrés que de placer. Existen personas que piensan que con menos estarán más cómodos, muchos de ellas se plantean vender y reducir sus pertenencias a lo mínimo indispensable.

Denominados minimalistas.

Pero se trata de algo más que hacer desparecer lo considerado individualmente como no indispensable y el resto eliminarlo de forma permanente.

El minimalismo no son habitaciones en blanco casi vacías y con escasez de mobiliario. El concepto es retirar todas las cosas, todas, que nos desvían la atención de lo que realmente es importante en nuestras vidas. Simplemente las cosas consideradas “esenciales”.

El estilo de vida minimalista, en cierto modo ayuda a ser consciente de las cosas que poseemos, a ser conscientes del tiempo que se invierte en su búsqueda y captura, hecho este que deteriora, de por sí, la calidad del tiempo, por ende, de vida.

Valorar la interacción entre la posesión o bien imprescindible y el bien desechable.

Todo ello implica una completa entereza mental. Retirar del círculo, de tu vida, las cosas que te han acompañado requiere una importante aceptación de lo que es y lo que no es.

No es fácil. Nada fácil. Hay que decidir qué eliminar de tu vida y de tu círculo vital físico y qué mantener, hecho este que requiere tiempo y puede ser mentalmente hasta bloqueante.

Pero, nada se hace en un día, como nada, de toda una vida, se acaparó en un día.

El proceso requiere una decisión concreta en el tiempo y una consecuente acción.

Se puede empezar este proceso poniendo una caja en cada habitación y a medida que va pasando el tiempo, se irá colocando en esa caja todo lo que no se ha usado en tiempo o realmente, no sirve para nada.

Según los entendidos en el tema, se puede conservar la caja durante unos meses meses y cuando está todo claro y decidido se vende o se dona todo. Ahí está el punto de inflexión.

La preparación mental para el evento, ha de ser consciente y consecuente con lo que se va a hacer, al fin y al cabo, nos deshacemos de parte de nuestra vida.

Sin olvidar que todas esas cosas consumen parte de nuestro tiempo, para su limpieza, organización y reorganización, en algunos casos. Y todo ello conlleva tiempo, que ya no consideramos dinero, que también, pero el tiempo también es dinero y calidad de vida.
Cada artículo que posee ese valor, el tiempo y el dinero.

Entre los beneficios de tener pocos artículos, están el orden y la limpieza, así como el tiempo que queda libre, por la disminución de material.

Es aconsejable proceder poco a poco y ocuparse durante 15 a 30 minutos diarios. Día a día, sin tregua.

Deshacerse de cosas obvias. Comenzando con las cosas que claramente no necesita. Los muebles u otros artículos grandes del hogar son pueden publicar en sitios previstos al efecto y clasificados, será más fácil deshacerse de ello si percibe algún dinero.

También le puede resultar más fácil deshacerse de cosas si se las da a alguien que pueda aprovecharlas o por medio de organizaciones benéficas locales.

Cuando se de cuenta la limpieza, el primer paso, se habrá efectuado. Y pasará al sentido de comodidad. Ya no hay tantas cosas de las que preocuparse.
Y por ende más tiempo para si mismo.

Cuando se compre algo nuevo para casa agregue, procurar que sean artículos versátiles y multiuso.

A posteriori, cuando ya la aposentación y comodidad llega. Se puede considerar un gran cambio. Traspasar tu vida a un espacio más pequeño. Esto no es aceptable para todo el mundo. Pero hay que valorar ventajas, si se alquila algo más pequeño, el precio será menor, a tener menos cosas, a pasar menos tiempo limpiando y, por supuesto, a tener cuentas más bajas.

No se puede comparar. El minimalismo es como…, personal e intransferible, es único de cada persona y solo funciona a esa persona. No intente copiar lo que hacen otros, nunca.

En definitiva, la acción minimalista de vida, ayuda de sobremanera a una distinta y muy especial calidad de vida, a un aprovechamiento del tiempo, que con ello volvemos a la calidad de vida.

Pero, a saber, que no es fácil pasar a un nivel minimalista, requiere un tiempo de preparación, proceso, retroceso, adaptación y finalización. Si más y sin menos.

Todo es cuestión de pensar y ponerse.

© Javier Sanchez 2018

Fuentes : Recopilación de datos, Internet y posterior redacción.

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