La siesta, la cebra y la leona.

Esta tarde, después de Comer, me he echado en el sofá un rato, pa ver si se veía mejor la tele estirado. Y si, se ve más o menos bien. Es una excusa para dormir.

Pues nada, que me he puesto la 2, la dos (para los de fuera de España es la cadena estatal, que solo ponen documentales y programas culturales, específicos para la siesta) y emitían un programa que no dan casi nunca, un documental, de esos que salen leones, panteras, leopardos, esos perros cabrones que se lo comen todo, tigres de bengala (el único tigre que se ve de noche), cebras, ñus, antílopes, jabalís que allí se llaman facoqueros, para tocar los huevos más que nada. Este último bicho, el pavo que fue allí y lo vio por primera vez, ya llevaba dos semanas viendo de todo, pero todo tenía nombre y se dijo, – mira oye, a tomar por culo, a este le cambiamos el nombre y se llamará… Pues mira como mi amigo se llama Paco Quero, pues Facoquero, un poco gilipollas el tío, pero bueno. Porque ya me diréis que coño tiene que ver eso del nonbre de su amigo. Pero oyes, el lo vio primero. Y el manda.

Tambien salen unos tíos de color arcilla con los dientes marrones (los que tienen) muy raros, los tíos y los dientes. Se ponen arcilla por todo el cuerpo y el pelo y todo. Joder si parecen un mágnum de chocolate.

Los tios estos beben leche con sangre de oveja o de vaca o lo que pillen por allí. Vamos lo que aquí se llamaba la pantera rosa de toda la vida. Leche con grosella. Pero allí es ecológico.

Y luego se ponen hasta el ojete de maíz o mijo o algo así. No se algo raro de cojones. Una pasta que se come con la manos.

También salen otros que se ponen a saltar, ¿pero a saltar eh.? Unos brincos que pa que te cuento. Los Amasais o algo así que se llaman. Lo otros, los de la arcilla se llaman los porcelanas, o eso entendí. Esos no saltan. Esos están sentados con las rodillas tocando la barbilla. Que manda cojones lo jodio que es eso, para las articulaciones. La cadera jodía seguro. Pero yo no veo que hagan nada más. No sé. Es muy raro todo.

Bueno pues después de tres cuartos de hora de saltos y de comer maíz y sangre, y yo tomando primperan y almax, porque se me ha revuelto el estómago, me sacan un leóna que ataca a una cebra gilipollas, que sinceramente, yo creo que es siempre la misma, y la leona también, joder, yo los veo todos iguales.

Pues la cebra pastando, no se que coño, si esta todo más seco que el ojo de un tuerto y la leona que le salta al lomo y hala! o ala! a morderla hasta que la tumba y le pilla el cuello. Y así tres o cuatro cebras. Desde sitios diferentes…

Y yo me dijo…

Y una mierda. Pa mi que hay un equipo del Nacional Geografic que cuando le esta mordiendo el pescuezo, cortan, van corriendo, los separan y los vuelven a enzarzar más tarde en otro sitio, para hacer más película. Porque yo siempre veo a la misma cebra gilipollas y a la leona. ¿Es que, no habéis notado nunca algo sospechoso? Bueno yo si, llamadme escéptico.

Y luego aparecen los Ñus, con la cara de gllipollas que tienen, y a mogollon, es que hay a mogollón, yo me hago cruces, ¿pero cuantos ñus hay?, porque la pradera esta petada de ñus, no hay ni un rinconcito verde, vamos como para andar por ahí en sandalias, todo lleno de cagadas que ha de estar aquello.

Y de pronto, pero así por que si, les da un siroco y todos se piran a cruzar el río. Sin avisar ni quedar con nadie.

Sieeeempre lo mismo, los cinco mil millones de ñus a cruzar el río, que la palman la mitad o más, ahogados, pisados o zampados por los cocodrilos, coño buscaros un puto puente. Vamos digo yo… Es que me dan hasta pena. Es que son muy tontos, ya lo dice el refrán Massai, ‘Ñu ser tonto”, tampoco se escojonaron con el refrán, pero es así.

Bueno y ahí me he quedado, he perdido el conocimiento, y me he despertado con saber y ganar y Jordi Hurtado todavía vivo.

Pensaba que estaba en 1990, pero me tocado la panza y he reaccionado. Estaba en el 2018.

Me he quedado adormilado y ha empezado otro documental. “Las leonas del Serengueti y la cocina Massai”

Y ya salia “otra” cebra que se dejaba coger por “otra” leona. Yo es que alucino. Otra vez la misma cebra que se la comeran tres veces.

De verdad que no me creo nada, voy a dormir un poco mas, hasta las nueve o así. Luego a cenar y a la cama.

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©Javier Sánchez 2018

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6 comentarios en “La siesta, la cebra y la leona.

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