Las caricias del mal

La violencia machista, la violencia; intrínseca en el ser humano. Que crece como una mala hierba que trepa y se instaura en la mente enfermiza, al fin y al cabo es una mente enfermiza, donde cabe todo, todo lo malo. Esa enfermedad que desemboca en cualquier clase de maltrato, cualquier clase, insisto. Las violencias de maltrato psicológico, las violencias de nulidad de la pareja, las violencias de desamparo, las violencias verbales, la violencia, al fin y al cabo.

El machismo sonriente, no el de violencia física, el. De “nena, traeme una cerveza, que guapa que eres”. El de la invisibilidad, falta de atención. Existe un quid pro quo, no de cualquier clase de violencia, no sólo hablo de violencia física.

No ha lugar a ninguna definición más. Quien lo haya vivido, debe, debería de entenderlo y obligado a detenerla, venga de donde venga. Yo lo ví, lo viví, lo sentí, años hace, no en mi persona, pero si muy próximo. Pero aquella vivencia marcó mi vida para los restos.

Yo no se, ya, si la solución es cultural, de educación, psiquiátrica, que no se va a solucionar con cárceles, a las pruebas actuales me remito, no lo se, pero lo que sí sé, es que es como una plaga maldita, también sé (y sonará extraño y animo a investigar, yo lo he hecho) que en los años noventa, osea no hace mucho, aquí, en este país, todavía se pensaba que ” la mujer con la pata quebrada en casa.” Y es que, aquellos jóvenes, ahora cincuentónes o sesentones, siguen pensando y actuando exactamente igual (sin Generalizar), y ahora sus hijos treintañeros y cuarentones, también veo que piensan/actúan igual. Pues como dice una persona que conozco, de gatos, gatitos.

A raíz de aquella espantosa experiencia que vivi, escribí un texto, es poca cosa, pero yo solo se explicarme y revelarme con letras. Y lo publico. Porque no se hacer otra cosa. Y porque por desgracia, sigue estando vigente y sin solución.

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LAS CARICIAS DEL MAL

Maldita violencia,
Violencia maldita.
Odio e impotencia,
Eso no es amor.

Liberar el miedo de tus ojos,
amiga mía, cuando ves que
se acerca la hora
de la vuelta del infierno.

Cada día. El sufrimiento
y la espantosa angustia
de la presencia del diablo.

En carne viva me queda el llanto
cuando clava estaca, en tu alma,
día a día y sin dejar vivir, pensar.
Madera en la carne,
para borrar la sonrisa.

Te arrancaría del mal sueño,
con una caricia de pluma,
cuando él, no es capaz
de llamarte por tu nombre
sino por el pronombre.

Porque es incapaz de pronunciarlo.
Porque ese amor convertido en odio,
O lo que nunca fue amor realmente.
No entiende de nombres.

Cuando la manga larga
en verano, cubre el secreto,
Crearía un frío invierno
para que nadie te señalara.

Mala gente. La mala gente.
Caricias en tus sueños
para que te arropen las luces.

Y un día…

Y un día me lo llevare a una isla, para dejarle allí, solo, con su locura, con su furia y su desprecio. Solo y sin el amor que nunca entendió.

Maldito seas toda la vida.

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©Javier Sánchez 1994

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A mi amiga del alma que sufrió los arrebatos de un loco, que desconocía que es el amor.

Vive tranquila. Y olvida que vive

©Javier Sánchez 2019

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