La flor

Aquel hombre se sento delante de aquella flor, y la miró pensativo, no iba a arrancarla, pues nunca fue capaz de hacerlo.

La bella violeta, que creció entre aquellas piedras, le miró como si fuera a hablarle, como si le escuchara. Él, con la mano izquierda en el pecho, la miro y suavemente le susurro.

Sabes pequeña flor, Aunque mi mundo se hunda a mi alrededor y mi tristeza ya llegue a la puerta del cielo.

Aunque a días no pueda respirar porque me agobia la luz del día y de la noche.

Aunque desee ser la parte de su alma, que la tristeza ahoga, para hacerla sonreir.

Aunque desee ser su unica sonrisa, ser el vidrio de su ojos y el aire que le rodea el cuerpo.

¿Sabes preciosa flor? Siempre le diré que estoy bien. Siempre.

© Javier Sanchez 2019

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s