La fauna del super

A veces, cuando estoy pensando, pasa poco, pero pasa, pienso en una ubicación en la cual haya una variopinta fauna de gente de todas clases y marcas. Y me vino a la cabeza una, tal vez única.

Es:

LA COLA DEL SUPERMERCADO

En este sub universo, en ese sitio alargado y bifurcado, como los peajes de las autopistas, donde se desespera el que tiene prisa, por que se ha dormido y se olvido de bajar a comprar la bolsa de pipas y una Coca-Cola (por cierto que miserias), para ver la peli de la tarde y el que se descojona, porque va delante y tiene la compra de la semana, con el carro lleno, como si fuera a invadir Andorra. O sea, yo.

Este último individuo está pensando, yo, – se te van a caducar la pipas, porque delante mío hay tres invasores mas, y yo la película de esta tarde ya la he visto… Me meo toa. Y pensaba, ¿y si le explico el final y ya le jodo el dia total.?

Ya, ya se, es ser un poco cabrón, pero la vida es dura, y en la cola del supermercado, mas dura, si cabe. Es una guerra fraticida a ver quien se cuela, quien es mas listo, quien te putea mas, es una guerra de guerrillas, escondiendote del vecino plasta entre los pasillos, entre morcillas y quinoa, porque si te ve te va a dar la vara y encima tienes que hacer el camino con el hasta casa. Llamadme egoista y asqueroso. Pero ellos tambien lo hacen.

Y con el tio de las pipas y la coca cola, que hacemos, y piensas, ¿y si le dejo pasar.?, emmmmm, pero es que si le dejas pasar, no aprenderá nunca que el tiempo corre y es el mismo para todos. Además si le dejas pasar, se te echan encima, los famosísimos personajes de “me permites, es que solo llevo esto…” y así medio super te coge mi merecida  tercera posicion en la pole, y te pasan veinte por encima, desde el que lleva una barra de pan (podria ir a la panaderia que esta enfrente), hasta el atontao que viendo la cola que hay entra a comprar un paquete de chicles.

Esa tercera pole, que te ha costado sudores conseguirla, esquivar a jóvenes que miran lo que no van a comprar, a ancianos que no miran lo que compran, ratas que miran veinte productos, y se quedan con el primero que han mirado porque es un céntimo mas barato que el ultimo. ¡¡¡Un céntimo!!!. Que si miras que se ahorra en el total de la compra a una media de, pongamos, 3 céntimos por veinte productos por una media de 20 productos por unas dos veces por semana por 52 semanas, arroja un ahorro de 62 euros ¡¡en un año!!. Es una pasta, si, pero vamos que te lo dejas en estar tres horas danzando por el super, y a mi entender lo único que vale mas que el dinero, actualmente, es el tiempo.

Pues eso, con lo que cuesta ganar la tercera posicion en la pole position, y hay una que siempre me gana, la Señora Pepa, anciana encantadora de pelo blanco, sonrisa hermosa, 84 años y metro y medio de altura. Pues la Señora Pepa entra a la vez que yo, la pierdo de vista y cuando llego a la cola, esta delante de mi. Con el carro mas lleno que el mío. Alucino. Un día la pillare para ver como lo hace…,creo que entra con alguien o se mete algo en la puerta del super.

– Hola señora Pepa, que tal…

– Pues aquí hijo cada día peor de las piernas.

Que jodía la señora Pepa… Mi sexto sentido me dice que me vacila.

Pues nada, como íbamos diciendo, al de las pipas, que se quede detrás con su bolsa. Mira, si llevara un paquete de pañales, toallitas y demás enseres para bebés, le cedo la pole, al fin y al cabo he de cuidar a quien me va a pagar la jubilación. Pero con pipas y la Coca-Cola, no. Y por rata, menos. ¡¡Joder comprate unos nachos y algo para picar!!

Otra subespecie corre por allí jodiendo al resto. Son los toca cojones. Este omnívoro, es el que cree que las doscientas personas que están en la cola, están allí, de pie, para que les hagan un book de fotos. Y les encanta estar de planton mirando lo que hace el gilipollas.

Estos son los que depositan la compra, mirando hacia todos los sitios por si acaso alguien le quita algo o peor, le pone algo en la línea de productos a pagar (he puesto linea, porque no se como se denomina el sitio). Son los que le preguntan el precio de algún que otro producto… ¡¡¡a la cajera/o.!!!

¿Pero somos tontos?

¡¡¡Si lo indica en el estante donde estaba.!!!

¡¡¡Vienes de allí, atontao.!!!

Y la cajera, estoicamente, lo pasa por el scanner, 0.50€ señora.

– Huy que caro, no, no déjelo…

Y al fondo se oye…

– Ya lo pago yo coñooooo.!!! Vengaaaaaaaa.!!!!

Y vigilan lo que la cajera pasa por el infalible scanner. Mirando la cuenta y pidiendo parciales. ¡¡¡Parciales de la cuenta.!!! Contando botellas, y sobres de embutido, que el mismo ha cogido. Y revisando la lista que le ha entregado la cajera.

Y todo ello, antes de pagar y guardar, o mejor al revés y/o al paso. Corriendo un peligro que desconoce, mas que nada, por que la gente espera y espera, se pone roja, y espera más de lo establecido en la ley de enjuiciamiento criminal y a alguien se le funda una neurona y salte por encima de todos y le agreda y despues le pegue.

De momento, yo no tengo conocimiento de agresiones físicas, pero si verbales.

Del verbo

– Como vaya para alla te lo voy a tirar todo a la puta calle. !!Pesao que eres un pesao.!!!

También andan por allí, los que intentan por todos los medios colarse como sea. Estos les llamo “los descuideros” . Son como controladores aéreos, siempre mirando al techo y girando la cabeza como un radar, para detectar a a victima, y al menor despiste se te ponen en el flanco e intentan cometer el delito… Su frase mas famosa, cuando le recriminas la jeta que tienen, es…

“Uy perdón, no me he dado cuenta, ¿estaba usted aquí? Que le debo” , dirigiéndose a la cajera y pasando de ti totalmente. Mas cara que un saco de sellos, ha entrado mientras tú estabas en la cola, ha comprado cuatro cosas y ha salido antes que tu.

También otra subespecie, de desesperado, el running, spinig, fliking, folling, bueno el gimnasta. Que viene del gimnasio de al lado, todo sudado apestando, y con una botella de agua de 0.30€, que no se la compra en su gimnasio, caro de la muerte, porque vale 2.50€ y el tio o tia no para quieto en la cola, resoplando y mirando por encima de la gente, al paso que dispersa su perfum de sobac por toda la cola. Y a quien le mire le dice…

– Es que si me paro me enfrio..

– Nos ha jodio mayo, estamos en verano, el aire acondicionado, en modo tanatorio, tu no te calientas ni aunque te pegue fuego. Que es lo que voy a hacer si no te estas quieto. Que me estas poniendo de los nervios. Esta especie dura poco. Mueren jóvenes, o de pulmonía o por infarto.

Hay más personajes, pero ya me toca y estoy muy contento, se me saltan las lagrimas, después de casi toda la mañana en la jodida tienda. Es que me he perdido donde los jamones y no sabia salir. Y me ha socorrido un amable chico vestido de verde.

El super, ese submundo donde la sociedad, pierde los papeles, entre prisas, listos, los solos, desconfiados, ladrones de sobres de embutidos, vividores, trabajadores, gente, personas, encargados, cajeros y reponedores.

Aunque allí todos comemos el mismo queso. El del Mercedes y yo con mi Ibiza.
.

©Javier Sanchez 2019

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