Cuando me morí

Os voy a contar la historia de cuando me morí de muerte. Fue hace unos meses. Ya me había morido otra vez hace unos años, pero esta vez fue diferente. Es una sensación rara, como si te dieras un golpe en el dedo meñique cuando vas con las chanclas esas de dedo, que son una mierda, feas, de choni y antiesteticas de la muerte.

Y sucias, porque cuando llevas una rato andando se te llenan los pies de mierda y porquería de la calle y luego lo manchas todo en la cama. Es que yo no me ducho por las noches, aunque vuelva de ayudar en un incendio en el bosque. Y claro se pone todo de mierda que plantas lentejas en las sábanas y agarra seguro.

Bueno pues eso, claro creo que también algo tuvo que ver aquel autobús, que venía a toda leche, pero lo esquive y fui a parar a darme contra el semáforo, pero me di en un brazo, un daño que p’aque te cuento y en eso que del daño me caí y un tío que estaba por allí pensó que me había dado un infarto, el atontado y empezó a prácticarme una RCP, que no es ningún partido político, es Reanimación a Cardio Puñetazos, porque el tío era un animal de 140 kilos y 1.90 de altura y que ser acerco diciendo.

– Apartarsus que soy médico de medicina de esas.

Unos apretones que me daba en el pecho, ostias que daño!!. Y cuando le iba a decir que se equivocaba, que yo estaba bien, me morreaba y me soplaba, joder y yo que me ahogaba, unos soplidos que se me hinchaban los pies. Bueno así hasta que me salvaron los de la ambulancia. Y se me llevaron al hospital. Yo le decía al sanitario:

– Déjameee que le meto!! Casi me matas atontado!!! Te volveré a buscaaaaarrr!!!

Y el largo me saludaba y reía. Y la gente le aplaudía y le daba la mano. Yo me decía, me cago en el largo cabrón, encima le aplauden y casi me mata.

Pues con tantas ostias, morreos y soplidos, la verdad es que me desamye o me morí o algo así…

Pues oye, pues si, que me morí, otra vez. Puto larguirucho de mierda. Y esto de morirme me sentó fatal. Porque tenía cosas que hacer, pintar el comedor, poner una lámpara, tener un hijo, escribir un libro, y plantar un árbol, esto último ya lo hice en otra vida, pero mola plantar un árbol y verlo crecer, y que algún cabron lo queme, pero eso es otra historia. Ah.! También ver la última película de Tom Cruise.
Una muy buena que sale corriendo, bueno de hecho siempre está corriendo el tío ese, y es espia, pero sobre todo unas carreras que pa que te cuento. Hace unos sinpas que te mueres, pillalo… También quería cómprarme unas botas, Panamá Jack. Que llevo media vida queriendolas.

Ah.!! Y había quedado con una amiga, que después de veinte años me ha dicho que si, no se a que, porque ya no me acuerdo que le pedí, pero me ha dicho que si. Osea que tenía que ir.

Y nada, que aquí estoy, en la camilla, todo muerto, blanco, bueno blanco ya soy, más blanco todavía. Y me preguntaba tonterías, como que los negr… la gente de color se pondrá gris no.?? No se, es una intriga que hace tiempo que me consume. Bueno ya no, porque me he morido otra vez. Ya da igual.

Pues eso que vi la luz blanca esa. Muy chula, parece las luces molonas esas de los Audis. Que parecen Ovnis. Nada de túneles ni pijadas de esas. Una luz blanca que va de ojo a ojo, hasta marea y todo.

Bueno perdón oyes, que me disperso, de pronto sentí que me elevaba, guayyyyyyyy.!!!, parecía un dron, hice el viaje ese que se ve todo desde arriba, viaje pastoral o pastral o algo así se llama. Joder que mal lo pasé, ya no me acordaba que tengo vértigo, unos mareos que paque te cuento. Echando toda la ectopapa encima de los médicos.

Pero molaba, flotando por la habitación, viéndole los perolos a las enfermeras, menos al orco de la enfermera jefe. Que era fea como un pecao. En el ectovuelo me clave dos veces la parte de arriba del gotero, joder pues aún duele, que curioso ¿no?, pero daba igual, ya se me estaba pasando el mareo y empezaba a disfrutar del viaje.

Bueno pues por allí volando, cual gallina, -¿Que? Ah perdón, mi cerebro me dice que las gallinas no vuelan- , pues como un colibrí, viendo a la gente todo alborotada.

Todos con aparatos jeringas, tubos, hasta había una persona de negro, con capucha y una guadaña, sentada en una silla jugando con el móvil. De vez en cuando levantaba la cabeza miraba a un aparato, miraba el reloj y movía la cabeza impaciente y seguía con el móvil.

– Lo perdemos, lo perdemos 19 miligramos de bisolvon dentro venoso (se dice intravenoso, me ha tocado un interno en prácticas, manda cojones que mala suerte) . Y un gélocatil via rectal.!! – (Joder que hijo puta!!!) –

Los recortes pensé yo, me vais a salvar por los cojones. Y menos con este que no se entera de nada.

Vino un tipo y una enfermera, por cierto guapisima, llevaba un RCP o como se llame, este era un aparato, genial oye, me acordé del largo. Si hombre, eso de las palas que da la corriente. Y el futuro doctor Menguele versión 1.0 las cogió.

Me rompió la camisa, el pedazo cabron, joder era del Zara y me costó una pasta, y me puso las pegatinas esas.

– carga a 200. Tol mundo fuera.!!!

Y el muy gelipollas, se quedó solo en la habitación. Se fueron todos.

Yo me ectomeaba de la risa…

Me metió un cebollazo que casi se me saltan los ojos, pero me hizo bajar un poco. Me retumbó por toda la cabeza. Que hostia tiene el medicucho.

– Nada no hay pulso. Ehhhhh. – llamaba a los de fuera que estaban en la puerta mirando el espectáculo – entrad coño.!!! ¿Pero que haceis ahí??

Carga a 300, fuera.!! Y se le fueron todos otra vez de la habitación. Yo me agarraba al gotero me estaba descojonando.

Otro cebollazo y ya me vi en la camilla. Me dolía la cabeza y el pecho. De reir y de los cebollazos de Menguele.

– ya tiene pulso… Menos mal lo hemos conseguido. Abrí los ojos y estaba riendo. El doctor me decía, de que se ríe, casi se muere.

– Joder doctor es que tenía que haber visto todo desde arriba, que risa. Nunca me había reído tanto. Por cierto, “endovenoso…doctor, endovenoso”.

En cuanto salga me voy a hacer running borracho a ver si me da un jamacuco. Esto no tiene desperdicio.

Y eso es lo que me paso cuando me morí. Y quería compartirlo con vosotros, queridos amigos y amigas de mi infancia.

.

©Javier Sánchez 2018

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