El jamoncito por la noche. Y mi cocina destrozada.

Ayer por la noche, bien de noche, me desperté de un sobresalto, con un dolor intensisimo en el gemelo derecho, es horrible, me puse en pie rápidamente. Al rato se me pasó, quedándose un dolor sordo, pero muy molesto. Fui a la cocina y  lo que hace la mayor parte del mundo (que tiene nevera) abrí la nevera y me quedé observando su interior. Imaginaros cómo en “Paranormal activity”, que va pasando el reloj de la cámara a toda hostia, allí estuve embobado hasta las 3 de la mañana, desde las tres menos cinco que llegue, espantoso ¿No?

Pues ya que estaba alli, haciendo el gilipollas, decidí comer algo, pero es que tengo que ser muy selectivo, tengo el estómago muy delicado, me sienta mal hasta el ALMAX, así que tras mucho pensar cogí un sobre de esos “abre fácil” de jamón serrano, de esos que también se come el plástico que separa las lonchas…. ¿No? ¿No se come?. Joder pues yo me lo como siempre, oye, pues está bueno.

Pues eso, que en mala hora, nunca mejor dicho, eran las 3 de la mañana, ya sabéis lo que significa, cogí el maldito sobre de jamón de plástico.

Pues empecé a preparar mi pan, con tomate, aceite y sal. Todo bien puestecito en el plato. Con el punto ideal de sal , su tomatillo bien restregado por el pan y mi batido de cacao, mi carajillo de anis y dos magdalenas (ahora muffyns.) Algo ligerito, es que mi estomago no aguanta mucho.

Cogí el sobre de jamón…, joder aquello no había manera de que el plástico se despegara, de donde pone “abrir aquí”, tirar y tirar hasta que llego un crack… mi dedo pulgar no soportó la presión, está muy depre, me lo rompí, por dos sitios.

Del dolor y sobresalto me golpee la cabeza con la campana extractora, me mareé y me apoyé en los cajones que había dejado abiertos, evidentemente se cerró y me pille los dedos, la campana se cayó encima de la vítro cerámica y todos los cristales se me clavaron en la cara. No veía nada y andando a ciegas le di un cabezazo a la caldera que tuvo un escape de gas y claro, como no, explotó. Sentí un ruido como…. bueno, un ruido.

Estado de mi cocina después de la deflagración.

Y la verdad, no recuerdo mas…

He despertado en el hospital, todo lleno de vendas, el brazo escayolado y todo lleno de tubos por todos mis orificios. Rodeado de enfermeros, enfermeras y medicos, partiendose de risa.

Los del seguro, muy amables, me han llamado y enviado la foto, y me han dicho que empezarán la obra mañana, por lo de la explosión de gas y tambien que había un sobre de esos de jamón sin abrir, que que hacían con él. Le he dicho que lo mate. Y he colgado.

Joder, tengo hambre todavía…

Desde el Hospital de “La Esperanza es lo último que se pierde.”

Módulo de
Traumatología y psiquiatría.

© Javier Sánchez 2019

17 comentarios en “El jamoncito por la noche. Y mi cocina destrozada.

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