Oto-ño

El lunes 23 de septiembre del presente vamos a entrar en el periodo estacional de otoño. Osea, en nadam en nada lo tenemos aqui. La estación de las chaquetas, jerseys, camisas de manga larga y corta, sudores, frio, la de mecagoentó que no se que hacer, la estación que no hace calor o si, y si no lo hace, lo hace a mediados de octubre que te jode vivo y te pilla con la chaqueta, camisa de manga larga, corbata y calzoncillos de cuello alto. Y te fundes por la calle, sudando en el bus o en el metro, vamos como un pingüino en una panadería.

En los trabajos calefacción a tope, da igual la temperatura de fuera. Es otoño y hay que ponerla. A veintisiete grados Celsius, con dos cojones u ovarios, estamos en otoño y hay que poner la calefaccion. Y sudando cual pollo con fiebre. Hala!!! Calor y calefacción, que este verano (presente todavía), no hemos pasado calor. Nada de calor.

Esta estacion me encanta por que es la estación en la cual las lorzas no se notan. Y si no ligas nada, como yo, estas a salvo. No es que vayas a ligar, no ligas igual, pero se te ve un poco mas mejor. Los gorditos no ligamos, solo nos dicen que somos simpáticos y buena gente, (nota del autor). Oye, cuando me muera y me reencarne, la próxima vez, quiero ser un cabrón y guapo, estoy hasta el colodrillo de ser simpático.

Otoño esa maravillosa estación de colores ocres (que no se lo que es pero queda guay en un escrito). Los bosques se visten de marrón, amarillo, marrón flojo y amarillo flojillo y mas flojillo, vamos todo amalgama de colores modo mierda de bebé, eso si, todo flojillo. Vamos una mierda de colores.

Donde la melancolía ataca a los más sensibles. Y hay depresiones, enfermedades, urticaria, asmas, constipados, despidos, divorcios, comidas, cenas, pistolas y todo eso, vamos lo de siempre, pero peor y encima con calor, porque te has puesto la chaqueta y el calzoncillo de lana de cachemir, porque el cabrón del hombre del tiempo ha dicho que bajarían las temperaturas, y hace un calor de Abu Dabi, pero en las afueras. Ya le vale al metereologo.

Esa estación donde la gente se hace mayor, ya lo dijo el famoso escultor Sigmud Freud “estar en el tol otoño de la vida es estar en otoño, por que yo lo valgo”. Vaya tela de frase también. Tantos años estudiando Química para soltar semejante estupidez. Bueno se le atribuye a Freud pero también lo pudo decir mi prima Josefina de los Ángeles Custodios, que era muy de soltar frases al tuntún. Ella es la autora de “no me empujes que estoy en el filo”.

Otoño, la estación que si guardas el ventilador, al día siguiente los has de sacar porque no hay quien pare en casa. Si pones la calefacción por la noche te da un golpe de calor, que puedes morir. Si sales sin paraguas llueve, si sales con él, hace un sol Sahariano. Se pone todo perdido de hojas de los arboles. Estación en la cual los barrenderos de Tarifa, la ciudad del viento, cogen depresión por el trabajo repetitivo de cada día, cuando llegan al final de la calle y se dan la vuelta esta como al principio o peor. Todos llorando.

Que bonito es el otoño, con sus pájaros que se han pirado a otros sitios donde se aclaren más. Por que están hasta los cojones de ahora frío, ahora calor, ahora migro ahora no migro. Calor, frío, frío, calor. Donde los osos se estresan porque no saben que hacer. Si dormir o irse de fiesta con la osipanda.

La estación en la que la gente sale a destrozar el monte en busca de setas y hongos varios. En vez de comprarlos a los profesionales. Y muchos fallecen por comer setas envenenadas y eso que en los folletos ponen una calavera con los huesos cruzados, pero como en las setas no esta ese dibujo, pues nada a la sartén. Estamos rodeados de gilipollas.

Otoño, ah!!! El otoño en el que los poetas y la gente esa que escribe en blogs y hace libros, se enrollan a decir cosas raras, como que te quiero y que bonitos son los arboles en flor (esto ultimo es de un poeta que conozco que es mu y tonto y despistado, quería hablar de la primavera y ya ves). Ese otoño, que viene del latín, “oto”, oído, y “ño” abreviatura, del latín popular, de coño. Esto ultimo no viene a cuento, pero mira, se me ha ocurrido, es gracioso.

Me encanta el oidocoño, u otoño, y oye, tú disfrútalo al máximo. Y es que el otoño es…es ….. una mierda, la verdad sea dicha, para que nos vamos a engañar a estas alturas que todos ya me conoceis.

 

 

© Javier Sánchez 2019

Verano por la tarde, sobre las 17 horas mas o menos

2 comentarios en “Oto-ño

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