Un viaje al terror – (Un relato de hace años) Cap 4

Este es el Capitulo 4 de 5 o así, ya he perdido la cuenta

Ya no pongo mas links a otros capítulos, mirar hacia atrás y los buscáis.

Empecé a bajar las escaleras. Y ahora te miro y hablo contigo lector.

Si, si, Si, a ti que me lees. Si no, no serias lector, coño.

Querido lector yo soy un hombre de lagrima fácil y cuando me pasa algo así como este precioso viaje, se me va el lacrimal las patas p’abajo. Lloro como una magdalena, (de chocolate que me encanta). Os cuento algo de camino al bar. Así no me aburro.

Sabéis, yo tengo o tenía una amiga, si, si, ya sé que no es el momento, pero como el que escribe soy yo. Pues a joderse.

Bueno fue mucho más que una amiga, pero ahora es amiga, lejana, muy lejana, por decisión mutua, es que los dos tuvimos un problema, porque los dos nos reíamos de todo y llorábamos por todo. Vamos que nos llevábamos demasiado bien. Y diréis pues vaya tontería, pues no. No es una tontería.

– Coño que me caigo!! , es que hay hielo en el suelo.

Fué la única mujer, que fue capaz, en toda mi vida, con sus lágrimas, sinceras por cierto, de vencer mi alma, (joder que bien me ha quedado no?). No soporto verla llorar. Me hunde en la miseria más absoluta. Y ahora, ahora estamos muy, pero que muy distanciados. Ni hablamos. Hace meses. Y a días la tristeza me embarga, cuando pienso en ella. También me embarga el Banco de Santander, porque tengo la tarjeta temblando. Pero así es. Y llegará el verano y el tiempo dicen que lo cura todo. Mentira. Eso es conformismo. El tiempo no cura una mierda. Mentiras de los filósofos.

Pero bueno, me hacia ilusión y os quería explicar esto, y que me encantaría volver a ver esa risa, pura, cuando se pone las manos en la cara para reír. Pero todo eso… Ya todo pasó, ella estará bien, supongo, seguirá con su sordeo. Ay!! De esto tengo una anécdota. Bueno ya os la contaré que ya llego al bar queridos. Luego sigo si eso. O no. Bueno, no sé. Ya veré lo que hago.

Entré en el bar, “Bar Borja Mari”, no puede ser, el puto bar se llama “Bar Borja Mari”, será del fopas?. Y aunque lo sea, como se puede poner a un bar “BORJA MARI”. Me cago en todo, y el otro bar que yo recuerde está al otro lado de este campo de pijoconcentración. Además, es que hacía bastante frío, y ventisca, y yo había bajado de macho ibérico, solo con la sudadera. Joder, venga Javi, que tu puedes. Entra al recinto del diablo.

Intenté abrir la puerta, tire de ella, como no, no se abría, y volví a tirar… Dentro, todo el pijerio me miraba como si fuera un marciano. De inmediato pensé – Es para adentro Javier, es para adentro – ósea “empujar” como ponía en el cartel, rojo con letras blancas de 50×50, veo menos que un gato de escayola.

La gente que había dentro ya se quedo con mi careto. Mal asunto. Cuando entres de nuevo en un local donde exista esta clase de fauna, es mejor pasar desapercibido.

– Mira es el tonto la haba al que Borja le ha zurrado antes.

Iba a contestar al Kent, y de paso jugarme la vida arrancándole la cabeza, digo jugándome la vida porque allí todo el mundo estaba apretado. O sea que eran carne de gimnasio y tocada de huevos el resto del día. Me dirigí a la puerta de salida, para irme y para no liarla. También para que tampoco me pegaran otra vez.

Pero no se si tuve suerte, creo que si, porque de pronto apareció Judith delante de la puerta, demasiado tarde ya había abierto, aquella puerta si se abría para afuera, le metí un portazo en toda la cara, que casi se desmaya, y yo también, pensando que vendría superfopas a reventarme la cabeza, otra vez

Por suerte Judith, llevaba la bufanda y eso paro el golpe. Me dijo.

– Hola Javi!!!

– Judith, perdona, te he hecho daño?… Como me has llamado?

– Javi, te llamas así no?

-Siiiiiiiiii, – y me abrace a ella- te has acordado!!!!

-Siiiiiii que guay no?? Es super verdad?

Mi instinto arácnido se disparo.

-Hostia no estará el fop… tu novio no??

– No, Borja se ha tenido que ir. Se ha incendiado su empresa de telas y le han llamado, se fue hace unas horas. Bueno no es suya es de su padre.

– Vaya que mala suerte – por dentro pensaba, que se joda el fopas, machito mongolo, así se le queme el coche cuando llegue y los bomberos se queden sin agua. – tranquila todo irá bien. Ya lo verás.

– Ah, me da igual, estas por aquí tú y eso me gusta. Eres divertido, un poco gordo, pero me caes bien.

– Ehhhhhmmmm… Judith has de aprender a no ser tan sincera, a vivir un poco en la mentira, a veces es divertido.

– Perdona te entiendo.- neneeeeeee!!! Anda ven que vamos a pedir!!!

Hostias casi me da un ictus (otro), estaba llamando al camarero.

– Tú qué quieres tomar

+ Es que no he cenado Judith

– Ah pues vamos a cenar.

No me lo podía creer, después de todo lo que había sufrido desde ayer y en parte también por culpa de esta loca, al final parecía que era un encanto y por fin alguien no veía un gordo, que le pasaba de todo, era alguien que me veía.

(Joder que bonito me ha quedado este párrafo, estoy que se me saltan lo puntos de la cesárea. Llorando sobre el papel, es lo que tenemos los gordos y encima feos, que lloramos mucho, y no lloro sobre el papel, es un teclado de última generación, ergonómico, teclado para gordos, pero queda bonito, soy todo un romántico, joder, cagon la puta).

Vino el camarero, un tío de mi altura (esa no la sabréis nunca, chafarderos) y era como yo regordete, con cara de pan de pueblo, iba con el uniforme del restaurante, con un Jersey de cuello de esos llamados de cisne, pero a él le oprimía tanto el cuello que se le salían los ojos, estaba colorado como un tomate, y hablaba como si le estuvieran estrangulado, encima el pobre iba con una especie de jersey que le iba estrecho, creo que no pensaron en él cuando decidieron el uniforme del restaurante este. Se llamaba Camilo.

Además en el restaurante hacía un calor insoportable, estaría puesta la calefacción en modo crematorio, y sudaba como yo cuando subo una cuesta.

– Hola que tal. Hola Judith, no te había visto, oído si, pero visto… no.

– Jajajajajajaaj que gracioso que es mi peluchón regordete. Gracias.

Yo alucinaba aquel pavo se dejaba decir regordete y peluche, por la encantadora majara esta. Yo me habría levantado y me habría ido. O me habría quedado sentado. O no, no se.

Le dije…

– Judith, esa sinceridad te queda muy mal, el que tú estés delgada no quiere decir que seas mas ser humano que Camilo. Esta regordete, si, más que eso, esta gordo, cebollero, tiene unas lorzas que alucinas, y mas con ese jersey ajustado, y el cuello cisne, que le va a explotar la cabeza, ¿es feo? si, mucho, pero no por eso se le debe de apartar del resto de los humanoides de gimnasio que te rodean a ti.

Camilo tiene sus emociones y su corazoncito, bueno uno de buey pero corazoncito. Y sentimientos, o algo así – ¿Verdad Camilo?

– Gracias Javier, por la PUNTUALIZACION – hijo de puta, así te cojan unas almorranas diez años seguidos, joder, que estoy aquí- Dijo en voz baja, Camilo.

– Hay es verdad nene. – dijo Judith. – Perdona Camilo, no te diré regordete nunca más.

– Te lo agradezco Judith, me sentaba muy mal – ¿verdad Javier? Menos mal de tu amigo ¿eh?. ¿Psicólogo no eres verdad?

– No, no, yo no trabajo. Tengo empresas. Bueno pues ya esta, ya hemos hecho las paces los gordos y las canijas.

– Jajajajajajajaaj waaaaajajajaja.

Por el amor dios que risa, me quede aterrorizado, tenia risa de psicópata sin medicación.

Camilo, retrocedió un paso y se puso a sudar más. Parecía que acababa de salir de una piscina, hasta creo que se meo encima.

¿Que secreto había en aquella espantosa risa?

¿Había una Judith, la del cuerpo más o menos guay, que mató a treinta hombres y un periquito, un lunes de invierno por la tarde?, ¿Había una Judth, que mato a sus padres y se quedo con toda la fortuna?, ¿Por qué a los peces no les pican los ojos en el mar y a mi si?? ¿Eh?

Después de estos pensamientos, que se oían como una voz en off, con eco y todo, y la gente me miraba, como si me oyera. Me asuste más todavía. Y probé sonido pensándolo.

– Oeeeee!!! Oeeee!!! – Joder!! Se oía como con eco!! – O me estaba emparanoiando.

Bueno no sé, Camilo se acerco de nuevo, Judith, acabo de reír y todo el bar continuo a lo suyo.

– Yo, Camilo una tortilla de patatas, pero bien gordita eh?, perdón se me ha escapado, con pan y una copa de vinito.

– Y tu Judith?

– Pues mira yo una tabla de quesos.

Hostias de quesos!!!, pero es que todo me tiene que pasar? Quesos a mí, que odio el queso más que un día en la nieve. Es como si le dieran a Falete una hamburguesa de tofu. Joder que ascazo por favor.

– Ah nen!! Y ponme cabrales que me encanta.

Toma, si no quieres café, dos tazas llenas. Dios mío, a mi me da un asco terrible el olor a cadáver que produce el Cabrales. Parece como si estuvieras en una morgue, o casado con una forense. Es horrible, me recuerda a un trabajo que tuve en un tanatorio y cuando acabe el turno quite las luces con el diferencial, me equivoque y lo apague todo, y claro se apagaron las neveras de los fiambres, cuando volvi a las 5 horas, aquello era un festival de pestazo a queso de cabrales. Me despidieron y me prohibieron trabajar en nada relacionado con la conservación de cadáveres y cosas de esas. A parte os digo, ¿Cuándo sabes que un cabrales se pone malo? ¿Cuándo huele bien?. No me jodas, es un peligro.

– Vas a querer vino Javi?

– Si, blanco y una botella de primperan.

– Jajajaajajajaaj waaaaajajajajajs. Que gracioso que eres.

A Camilo le temblaban tanto las piernas que le sonaba la calderilla del bolsillo. Y volvió a poner cara de espanto.

Algo pasaba en aquel campo de concentración mega pijo. Y yo tenía que averiguarlo.

Pssst.!! Hey lector, Si, tu querido lector, en realidad me encantan los misterios, aunque soy un cagao, yo soy de los que van a mear y se las apañan para estar de cara a la puerta, ósea que meo mirando para atrás y el pito para adelante. Habéis visto el “Sexto sentido”? El niño que va a mear y mea aojonado, pues eso me pasa a mi…. todavía

Aun así me puede la curiosidad, hablare con la loca y el gordo (yo puedo decirlo soy el que escribe) a ver si saco algo en claro.

.

Sigue en capítulo 5 y creo que último.

.

© Javier Sánchez 2019

4 comentarios en “Un viaje al terror – (Un relato de hace años) Cap 4

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s