En el hospital

Este relato esta basado en hechos reales. El que os escribe estaba allí, lo vi y escuche con mis propios ojos, bueno con mis propios ojos lo vi, tambien pienso que “con mis propios ojos” esta mal escrito, con cuales va a ser, y lo escuche con mis orejas, no con mis ojos. Joder vaya lio. He cambiado el nombre del hospital, a tenor de la Lay Organica de Proteccion de Datos, por un nombre ficticio, así no sale perjudicado el Hospital Clínico de Barcelona.

El autor.

YO

 

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Fue en una fría mañana de Enero, topicazo que te cagas. Pero es que me encanta empezar así mis escritos de enero, los de febrero empiezan, “era una fría mañana de febrero”, así hasta junio que es, “era una calurosa mañana de junio, no como la de enero que era fría del carajo”. Y yo estaba sentado en la sala de espera del “Hospital de de la Virgen de Alomejortecuras”, un hospital privado, yo me hice socio por que el precio era muy asequible 5€ cada mes, aunque después leyendo las reseñas de Glogle vi que la tasa de mortalidad del 80%, de ahí el precio, me acojone un poco, pero bueno, mi segundo nombre es “peligro”. Pues eso, allí vi una escena que creo que recordare toda mi vida, bueno, no lo se, pero lo escribo por si acaso:

En aquella ardiente sala de espera de quirófanos, digo ardiente porque estaba la calefacción a tope, toda llena de sillas de esas revienta lumbares y que te borran la raya del culo si estas mas de media hora sentado, se abrieron las puertas de acceso al quirófano, esas que hacen ¡¡shhhhh!!, como las de Star Treck, y nada mas abrirse, por ellas sale un medico, sudando, con la gorra torcida, todo lleno de sangre y la mascara por la cabeza por encima de la gorra, un hombre alto , regordete, con las mejillas coloradas, estilo Heidi en una mala tarde de cantina con el abuelo, el hombre muy agobiado, el medico, el abuelo de Heidi, no, se dirige a la maquina de refrescos y se bebe una botella de agua de un trago y luego otra. Se acerca al micrófono y dice en voz alta:

– Familiares de Roque DaPoco, por favor.!! Acudan a… a la sala esta de espera de pacientes o por aquí, o levanten la mano o algo así. Heyyyy!!! Toy aquí!!!. Vale???

Al momento se acercó una señora de media edad, no es que tuviera media edad, tenía unos 50 años aproximadamente, me refiero a que… joder ya me habéis entendido. Cincuenta tacos que calzaba la individua.

– Si doctor medico cirujano oiga soy yo, su esposa.

– Muy buenos días, soy el Doctor Mike Knife y no, no señora, usted no es mi esposa, mi esposa es guapa de cojones y no tiene bigote. Se parece, tiene usted un aire, pero no lo es.

– No, disculpe, me refiero que yo soy la esposa de Roque DaPoco.

– Ah!! Calle, calle, vale, es que no me acordaba que estaba haciendo aquí. ¿Sabe señora DaPoco? Es que tengo lagunas mentales… vahídos ¿sabe usted.?. Es un problema, comienzo a operar y cuando me doy cuenta estoy en una silla con una mascara de oxigeno y oigo a mi ayudante que dice. “Hora del éxitus 09.33”. Es alucinante, se me pasan los días volando voy, volando vengo. ¿No le ha pasado nunca?. Me mola la palabra Exitus, EEEExituuussss, parece el nombre de una discoteca. ¡¡Vamos al Exitus a tomar algo!! ¿verdad que lo parece?, ¿Sabe a cuanto estaba la merluza hoy en el Mercadona? Carisiiiiima de la muerte.

La mujer, estaba alucinando. Le miraba ojiplatica…Se apoyo en el mostrador donde estaba durmiendo la enfermera, la cual se despertó de un sobre salto diciendo

– Por ahí no Gerardo que me hace mucho daño….

Y se quedo mirando a la concurrencia, que la estaba mirando a ella con una sonrisa en la boca, aunque alguno, se reía descaradamente. Yo.-

– Pero oiga doctor, ¿me esta tomando el pelo.? Madre del amor hermoso. Donde nos hemos metido.

– No, no, señor Roque, que me pasa muchas veces se lo prometo. Ayer mismo, en una operación a un caballo, me echaron del quirófano, es que me había equivocado de hospital. Y no me di cuenta ¿eh?, ni cuando me dieron aquel bisturí que parecía una katana… jajajajaja que risas todos oye. El caballo se murio y todo. Jajajajajaja.

– Oiga usted no esta bien ¿Eh?. Yo no soy el señor Roque, el señor Roque es mi marido, el que operó usted hace nada. Yo soy su esposa.

– Joder que no, que usted no es mi esposa, que mi Trini es mucho mas guapa. Además que yo no he operado a nadie, pero si yo vengo de hablar con una chica con mascara, que estaba en un quirofa… Ah calle, calle, si, si. Es el hombre que se ha muerto…. de muerte total.

– ¿¿¿Queeee??? , ¿¿Se ha muerto mi marido??. ¿¿Pero usted esta loco??, pero, ¿¿ que ha pasado.??? ¿Porque no me lo dice antes?

– Pues porque antes no estaba muerto y ahora si… ah perdón, se refiere al principio de la conversación. Ya, ya, o sea que ¿el calvo ese era su marido?, joder pues estaba hecho una pena, todo roto y to eso, no se ha podido hacer nada. Hemos estado 4 horas de operación…

– Pero que diceeee si hemos venido hace media hora, que le atropello un coche…y lo pasaron de urgencia al quirofano.

– No jodas, que disgusto no?. Y que tal, como ha ido… Esta bien.??

– ¿Que? Mire oiga, váyase a la mierda esta usted como una puta cabra, no se donde le habrán dado el título…

– Que titulo, pa que. Ah!! Perdone, Perdone ya me acuerdo, ya me viene ya. Si si, si. Queeee nada que lo siento señora, ha sido muy complicada y difícil la operación, pero no hemos podido hacer nada por su marido. Se ha desangrado por la nariz, se ve que se ha comido todo el guardabbarros, era muy gracioso, tenia la matricula gravada en la frente, jajajajajaja, huy perdon, bueno mejor así, porque era feo el tío eh?

– Usted es gilipollas ¿verdad?

– Oiga Sra. Roque no me insulte por favor, es que tengo una enfermedad que me impide mentir. Lo siento. Así me va con hacienda que me meten cada palo que paque te cuento.

– Madre mía… ¿Pero bueno porque doctor, por lo menos dígame que pasó al final?

– Pues que se ha muerto, coño ya se lo he dicho antes, es que no escucha, mire es que estaba muy drogado, pero que mucho oiga y pasa lo que pasa, el que juega con las drogas al final… Se lo juro por el Hipócritas ese del juramento.

La mujer, movía la cabeza, alucinando, como para despejarse de aquel mal sueño, aunque llevaba el pelo con tanta laca tipo loctite que parecía un casco de esos de los de Star Wars. Ni se movía. Pero la pobre mujer, se armo de fuerzas…

– Pero que diceeeee !! eso es imposible doctor, mi marido no se drogaba nunca. Ni bebía ni nada.

– Ya, si eso ya lo se, Pero yo si, siiiiiiiiiii.  Weah !! Soy Napoleón. Perdón señora Tacher. Me voy al bar, que me dejado un bisturí y las gafas de bucear.

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Este tio es el cirujano, que lo busque por el bar del hospital. No encontró ni el bisturi ni la gafas de buceo.

Y eso que os quería contar, todo muy surrealista y eso. Al final no vino el cirujano que me tenia que visitar, que se habia dormido el cabron . Hala, hasta luego

.

©Javier Sánchez 2019

12 comentarios en “En el hospital

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