Factor “Poyaque”

Nuestros círculos próximos, o sea nuestros amigos y familiares pueden llegar a ser totalmente insensibles a tu privacidad, nadie la respeta, de verdad que hasta el WhatsApp te da más opciones para que la gente no se meta en tu vida de manera irreverente, mira que es difícil que un programa de estos lo respete. Oye son como un león en una carnicería. Lo devoran todo.

Te los quieres mucho, a unos mas y a otros, pues menos mas, al fin y al cabo, a excepción de los familiares, el resto de fauna, la eliges tú. A dedo. Hasta el infinito y más allá.

Partiendo de la base de que, a mí, no me gusta ir de visita a ningún sitio que no sepan que voy. Mira sin ir más lejos, el mes pasado me operaron y al llegar a la habitación, me dijo la enfermera que me preparara, que pasáramos al quirófano y yo le dije, ¿pero ya saben que voy?.

No, no me gusta llegar a casa de nadie y que te reciban en la puerta la pareja colorada como si hubiesen subido el Everest con chanclas de playa y fumando, él con el pijama al revés y ella con el sujetador atado con un nudo por detrás, las prisas es lo que tienen. Y diciendo…

– Que tal Javi – en realidad, pensando, que coño haces aquí pedazo de… cabrón…

¿A que es simple? Pues por eso me joroban mucho las visitas inesperadas, iba a escribir “me joden”, pero estamos en horario escolar. Estás visitas te pueden partir el día, la tarde o todo en un instante. ¿No es más fácil llamar al móvil? O al fijo, o un email, o mandar a MRW o FEDEX.

– Juan, ¿vais a estar en casa?

– Dame cinco minutos que vamos a echar un asuntillo y hoy estoy inspirado tío. Cinco minutos eh?

– Valeeee, Superman, me llevo árnica para el dolor de lumbago, ya vamos saliendo. Que cundan esos cinco minutos…

Eso es lo correcto, les das tiempo a los chicos para que hagan sus guarradas y todo va mejor. Es más educado. Pues estos “destroza días”, tienen un gen que se llama FACTOR POYAQUE. Hay muchas clases de “poyaques”, pero el peor es el “poyaque weekend family”. Es el más lesivo y porculero.

El poseedor de este gen, es el que se te acopla con técnicas de comando. Por ejemplo. Que estás un sábado al mediodía, antes de comer, en el balcón fumándote un piti, descansando de una dura semana en el curro y planeando el finde con tu compañera, y de pronto, los ves a lo lejos y te da un vuelco el corazón….que me muero, que me muero. O sea, en modo “me quiero morir dos veces sin pasar por Urgencias”. Tu cuñao, tu cuñada y los niños. Madre del amor hermoso. Y te da el tembleque, no sabes si comerte el cigarro, agacharte o tirarte por el balcón… y te giras y le dices a tu compañera….

– Lolaaaaaa, joder, joder, joder.!!! Tu hermana, que viene por el parque… Con la jauría de niños..!!!! Y han girado a la izquierda y vienen hacia aquí.!!!! Y el mongolo de tu cuñao.!!! Madre mía, madre mía!!! Dame un diacepam, que me da…

– Hostias Juan!!! Cierra, cierra.!!! Pero escondete, atontado, que te van a ver!!!

Te tiras al suelo del balcón, te quemas los dedos con el cigarro y te metes un leñazo con la maceta nueva, comprada en IKEA en una mala tarde. Pasa el rato y nadie llama al interfono de la calle, pero por experiencia sabes, que ellos esperan a que entre alguien. Y te quedas en el comedor como paralizado, como en Matrix, sin moverte, como si tuvieras diarrea y te vivieran ganas de toser. Tu compañera en el pasillo que va al baño y tú en el comedor que da al pasillo de la entrada a tu casa. Y es entonces cuando los dos a la vez, veis que los dos malditos móviles están… uno en la entrada y otro en la cocina. El terror y el pánico invade la habitación, y pasa que te mueves, en modo ninja séptimo DAN, para ponerlos en silencio, le das una micro patada a la silla. Y se detiene el tiempo, la respiración, el ritmo cardiaco, todo…te cagas en IKEA, en los suecos, en el dependiente que te vendió la silla y quien me mandaría ponerla ahí. Y en el silencio, se oye.

Ding doooong.!!!!! El timbre de la puta puerta… El puto niño….

– Titoooooo.!!! Qué te oigo.!!!!! Abreee que soy Jaime, tu sobriiiiii.!!!!

Y susurrando, cuasi en ultrasonido, que solo un perro sería capaz de escucharte, dices…

– Me cago en mi calavera, he contado mal a los niños, ¿Pero no tenía tres?

– Cuatro, que tiene cuatro, que pareces tonto, por dios. Déjalos entrar. Si ya te han oído y lo mismo te han visto haciendo el gilipollas en el balcón y todo.

– Pero como me ha oído, que es ¿el niño murciélago?, si no me he movido..

– Si te he oído tito.!! Has tocado una silla… la que tienes en el pasillo a la entrada.

– Que hijo puta el batman…

Y la hermana, el cuñado y las cuatro fieras entran en casa.

– Holaaaaaaaa !!. Que pasa cuañaooo!!!!, pues que pasábamos por aquí y nos hemos dicho, poyaque estamos por aquí, vamos a verlos, que seguro que están, como no salen nunca para no gastar, por eso están forraos, verdad Mari?, jajajajaaj cuñaooooo !!!. Esto último te lo dice dándote una palmada en la espalda, en medio de los homoplatos que te corta la respiración.

Quieres matarlo, pero no puedes, hay niños delante, que también los quieres matar, porque ya están por encima de los sofás…. pero es que no puedes tampoco, es ilegal, de momento.

– Y donde ibais si son las dos de la tarde…, – antes de terminar la frase, te has arrepentido de decirla…-

– ¿Ya son las dos? Ah pos mira “poyaque” estamos vamos a hacer algo de comer. ¿No?

Esta frase, el espécimen subhumano, “poyaque”, lo dice ya dirigiéndose a la cocina, y te quedas pasmao mirándole, y tu cuñada sonriendo y tu compañera mirándote y los niños saltando en el sofá. Todo un concurso de miradas. Algunas asesinas. Y sueñas con una katana termonuclear de luz interestelar, tipo Darth Vader, que acabe con todos los cuñaos de la tierra.

El factor “poyaque”, el peor de todos, el de los jetas, familia o no. El factor de los que piensan que tienes dinero y dicen que eres millonario. El “poyaque”, individuo o conjunto de especímenes que no tienen vida propia y viven la tuya. Parecen buena gente, pero no lo son.

El “poyaque” vive tu momento, tus macarrones, tus noches, tus días, tus vacaciones. Tu vida entera, sin miramientos.

Y acaba contigo durmiendo en el sofá “viendo” la peli que a él le gusta, poyaque han comido, y se han echado la siesta ellos en el sofá y los niños en tu cama, se quedan a ver una peli en el plus… y a cenar claro…ya la hora que es “poyanosquedamos”.

Malditos.

© Javier Sánchez. 2020

6 comentarios en “Factor “Poyaque”

  1. Pues mira Xavier, a mi no me van los poyaques o dicho de otra forma debo ser un poco bruto porque escenas como la que relatas, una y no más. Yo si no estoy “disponible” pues no estoy disponible. Lo bueno es que mi familia y amigos (los pocos que me aguantan) ya saben que tonterias las justas. No ha sido gratis, que conste, que mis disgustos me ha llevado, y alguno le he dado a mi madre, pero al menos lo he conseguido. Y si algún cuñao no me habla, suerte que tengo. Un abrazo.

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  2. Esto de la visita sorpresa ya lo habías publicado antes o acabo de tener un dejavú de esos? 🙄

    Sea como sea…me ha gustado mucho (no se si por primera o por segunda vez 🙄)….y me he reído un rato…así que genial!! 👏👏👏
    ☺️😊

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