Confieso

Hace décadas, apareciste, así de repente, cuando mi juventud no me dejaba ver más allá del minuto a minuto. Con tu aire especial y aquella mirada tan pura, tu pelo extraño y aquella sonrisa perenne. Tan preciosa como la noche que nos unía.

Cada fin de semana te veía, me encantaba hablar contigo, y me sigue encantando, y el estar a tu lado. Me seguiría encantando.
Y, en aquella época, al principio de todo, solo sumando aquello ya sabía lo que pasaba. Y me pasó.

Eramos jóvenes, eramos de veinte, y de muchos amigos. Era la época dorada de la vida. Cuando no te atreves a casi nada y haces de casi todo. 

Y en medio de la vorágine de mis jóvenes pensamientos apareció él, mi amigo, y se me fue la vida en un instante. Lloré, y no de alegría y lloré.mucho. Pero era así. Fue así. Cuando lloras en tu juventud, es algo terrible, se estremece el mundo. No hay consuelo que lo solucione. Y nunca lo hubo.

Perdí algo que posiblemente no merecía, o si, no lo se, solo el dejar pasar el tiempo te retiró de mi lado. Y me escondí en los lugares más imposibles. Pero llego la vida que me empujaba y me indicaba, sigue hacia adelante. Que haces aquí parado. Y seguí….

Pero mi memoria, nunca olvidó a aquella chica tan especial, es algo incomprensible, o no, aunque es la compañera de mi amigo, nada me impide que todavía, después de tres décadas, siga amándola como el primer día que la vi, no hago daño a nadie. Que me siga atrayendo hablar con ella, tenerla a mi lado de vez en cuando. Muy de vez en cuando. Aunque ya no sea asi. Y que cada vez que veo una foto suya, me altera el alma.

Apareciste de nuevo, en el medio de mi vida y revolucionaste, de nuevo, mi existencia. Feliz de poder acercarme, feliz de hablarte, mi existencia se iluminó para que el resto de los humanos me vieran.

Aunque seguía sin poder ser, nada de nada. Era y es algo imposible.

Y, ahora, aunque nos demos los buenos dias, cada día, sin excepción. Desde que de habló de que no. Debería de ser suficiente, para mí, pero no. No lo es.

Por qué es tan extraño que después de media vida, siga teniendo ese tópico cosquilleo en el estomago y me cree una burbuja de vida cuando pienso en ella y sueño que estoy a su lado, solo por un instante. Y se que no debo, pero es que , actualmente, no respetaría nada ya, ya no es tiempo de respetos, no es tiempo. Y quiero y debo decírselo.

¿Realmente me atrae de aquella forma tan preciosa de vivir, de ser, de amar? Pienso que sí. Estoy seguro que si. Y te lo digo amiga mía:

Amiga mía, sigo amandote como el primer día. Como el primer día y cada día.



©Javier Sanchez 31 de julio de 2020

3 comentarios en “Confieso

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