Las gafas

Esta mañana, aprovechando que estaba aburrido, muy aburrido. Hecho este que aprovecho para no hacer nada. Oye que me aburro cosa mala. He hecho algo inusitado he conectado la tele, lo sé, lo sé, poca imaginación.

Estaban emitiendo el telediario de la mañana, joder, todo son tíos que se llevan mi pasta y viven como los dos reyes de España juntos. Asesinatos, corrupción, robos, más asesinatos y Matías Prats con lo del seguro.

“Perdone que le moleste”.

Tras un rato, se ve que han cambiado de gente o hacían entrevistas, o algo había pasado, pero me he dado cuenta, por el escándalo más que nada, que había tiros y la gente hablaba raro, he pensado, joder con el telediario que realista, se están pegando y todo. Me estaba asustando. Parecía el Congreso en una mala tarde entre Podemos y Vox.

Pero pensando, pensando en ello (lo hago poco, pero lo hago) ha sido cuando, mirando detenidamente la pantalla se mi smart TV de última generación, me he percatado que, es que no veo bien, bueno es que no veo nada de bien, literalmente, veo menos que un pez de goma. Pues oye que pensaba que estaba viendo el telediario, y no, por eso se pegaban, era una peli, “El padrino I”, Francisco Ford Fiesta Copola, no se mucho de cine lo siento.

Me fije bien, concentrando a tope toda mi energía en los ojos y ví que, ciertamente, no estaba equivocado, era esa peli, la del Padrino. Pero no veo bien, no. Y encima esa película, es que tengo el agravante que confundo a los actores, si, los confundo. Ya los confundía antes, aunque esto del Robert de Niro y Al Pacino, ha sido una constante en mi vida. Nunca he acertado a la primera. Y ahora que veo poco, ya nada de nada. Confundo a Brad Pitt con Denzel Washington, por el pelo los distingo oye.

Pues nada, pasado un rato, me he hartado y lo he decidido,me voy a la óptica. Dicho y hecho, me he vestido, es que por casa voy como mi madre me trajo al mundo, sin nada, en la vida cotidiana también, es que soy pobre. Pues me he puesto guapo y he bajado a la óptica.

Ya en la calle, me ha costado encontrarla, dos droguerías, una charcutería y dos farmacias y por fin he llegado a la óptica. Preciosa, toda blanca ella, me he dirigido a la señorita que estaba tras el mostrador.

Me he acercado a la mencionada chica, que por cierto tenia unas gafas con unos cristales que se le veía el fondo del ojo.

Y con mi gracia innata de calvo gilipollasimpático. Vamos que quise hacerme el gracioso, pero mientras lo iba diciendo iba pensando que no tenía gracia e iba atenuando el tono de la frase y borrando mi estúpida sonrisa. Pero es que soy así, que le voy a hacer.

– Hola, necesito una lupas como las tuyas, por cierto oyes a ti lo del fondo del ojo para la tensión te la hacen desde la puerta del consulta no.??….

Un minuto de silencio… Quería morirme. Dos veces. La había cagado, como siempre, debe de ser algo genético. La había cagado y con el agravante de que era a ella a la que iba a poner mis ojos en sus manos. Es que no pienso. Hablo sin filtro, joder.

– Oye, que es broma eh?? Es que soy así… Idiota. Pero de nacimiento. Yo también estoy como un topo, perdona de nuevo, frase poco acertada. Perdoname. Comeme Thor y escupeme en la Luna de Endor.

La chica ha sonreído, con una de esas sonrisas de ventrílocuo que te dicen, hijoputaojalatengas

almorranasdosañosseguidos.

– Jeje (risa que indica, que me quiere matar) Que desea señor (imbecil)

– Pos mira oyes, necesito unas gafas esas que vendéis para leer o ver de cerca.

La chica me ha dicho que tenia que pasar al ojologo, para que me midiera lo que no veo. Mi mente privilegiada de filosofo extraordinario, de inmediato ha calculado un mínimo de 500 napos. Y eso me ha sonado a caro de la muerte. Y le he dicho a la.muchacha.

-Mira, ya pasaré que tengo que ir a comprar un sifón de castañas, que me he quedado sin.

-Muy bien señor, aquí estaré. (cabron, volveras)

Hábilmente, me he encaminado al chino del barrio, es una tontería esto, por que hay 200 tiendas de chinos mas los bares que han colonizado. Pero bueno que os voy a contar. Me he acercado al de la esquina, y le digo al chino.

– Buenos días, mire quiero unas gafas de esas que vendéis graduadas.

– Ah si señor, yo llamar Lio Chuan, tenel muchas gafas gladuadas, si… Cual gustal.?, tenel todas a 15 eulos, por sel tu dejal en 15 eulos.

– Ah vale – ya empezamos, me esta vacilando el Lio Chuan este.- quiero una de 2 dioptrías en cada ojo…

– ah si, si, 15 eulos, que sel dioptlias.?

– joder, las que pone dos, aquí en la pegatina de la patilla.

– No, no, 2 no, valel 15 eulos.

– A ver Lio Chuan, yo te pago 15 euros y tu me das las que ponen dos dioptrias.

– No, no, tu no entendel, vale 15…

– Mira oye, yo es que… joder, podriais aprender un poco de castellano, solo un poco, o yo de chino, pero eso lo veo mas jodido, tu no me entiendes a mi.

Estas.!! – Le indique- Mira como te lo explico, tienen la etiqueta de dos dioptrías, una moneda especial que es igual que 15 euros. Lo pillas.??

– Ah si, si, si. Vale, vale, y cuanto no ver tu? Dos o tres tlias de esas.??

Aaaaaahhhhh.!!! Me dio un ataque de “ila”, perdón ira.

– Miraaaaa, mira, no me ponga nervioso por favor… , aunque sepas kárate te voy a arrancar la cabeza. Dame las de dos tlias de esas, que valen 15 euros.!!

– El kálate sel japonés tu no estudial mucho eh.? Quince euros las gafas.

Me subió por el canalillo del estómago, un no se que de asesino, que pude contener, mordiendo la cartera….

– Toma pedazo de… lo que seas, porque me parece que me estas vacilando desde que he entrado.

– No, no, no. Quince euros.. Yo no vacilal a cliente que no ve bien, nunca y necesita gafas de dos dioptlias

– Si, si, si, si, toma agonías. Me cago en to lo que se menea veintemil veces – dije en voz baja –

– Adios señol que no ve, yo tambien cagal mucho…

Pues nada me fui con las gafas de 15 euros, que casi me cuestan un infarto y un asesinato.

Llego a casa y me las pruebo… hostia puta, veo ácaros, partículas de polvo, y lucecitas. Conecte la tele y la veía como si estuviera dentro de ella.

Pensé que eso va a ser la tele. El cabron del chino me ha vendido el Hubble o como se diga. Y no me acuerdo de más. Me desperté, entre el sofá y la mesita, con la patilla de las gafas clavada en la oreja. Hostia puta, con las gafas del chino.!!! Me han matao… Que mareo por dios, me ha bajado hasta el azúcar y el ácido úrico.

Me las puse otra vez, para probar de nuevo, me miré la mano, me ví los capilares de los dedos y toda la roña de las uñas, joder y me acababa de duchar.

Me volví a despertar, al lado de la tele panza arriba, la pantalla de la lámpara de sombrero y la bombilla quemándome la mano.

Y me dije estas gafas no son muy buenas, me sientan mal. Que mareos, por dios que mal me encuentro, acto seguido vomité.

Después de recuperarme, casi dos horas me costó quitarme el mareo y los centelleos, como pude me levanté y volví a la óptica. Y allí estaba ella con la misma sonrisa que cuando me fui de alli y me dijo..

– Que, cuantas veces nos hemos caído?? Viene usted blanco como un folio A4 Jejejejeje…. Mareadito no?

Yo pensé, que cabrona, qué razón tienes. Pero antes muerto que admitirlo.

– No, no, mira, es que me han sentado mal los Donuts con el bocata chorizo. Anda porfavor mirarme las dioptrías y hazme unas gafas, que estas de mi padre no son muy buenas. Admitis tarjeta verdad?

– Claro caballero, quiere una biodramina?

.

Mira, queeeee, a cada uno lo suyo oye.

.

©Javier Sanchez 14 de agosto de 2020

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