La gasolinera.

Qué tiempos aquellos oye, en el que en las gasolineras te echaban la gasolina y solo eso. Un señor amable de uniforme se te acercaba… Y amablemente te decía.
– Buenos días señor, cuánto va a ser.
– Póngame dos mil pesetazas de gasolina. Hoy estoy que me salgo, sobrao que voy.
– Marchando caballero…

Mientras el caldo reserva de 98 octanos caía en el depósito vacío de tu coche, charlabas un rato con él del tiempo, de política y al final le dabas la pasta, que se guardaba en una riñonera, más una propinilla y el hombre te daba las gracias y el “que tenga usted un buen día”. Mira oye, habías echado gasolina, charlado un ratito y todo bien… te ibas contento al trabajo. Esto último se te pasaba al llegar al mismo, pero bueno, así era.

Ahora, en esta era:

Llegas a la gasolinera/ supermercado/ charcutería/ farmacia/ hospital/ universidad nocturna.

Primero, que no hay nadie, el personal que se ocupa de lo que se ocupe está dentro del super multifunción, que parece una nave espacial, llena de luces y cosas extrañas y desconoces lo que está haciendo el individuo.

Los 7 postes de la gasolinera están desiertos, pasa un gato y una planta rodadora de esas de las películas del oeste. Hay una sombra negra de un hombre en la esquina que te mira con maldad, o eso crees tú.
Y ya te empiezas a acojonar, miras en todas direcciones, más que nada para buscar camino de huida, por si acaso.

Te acercas al poste intentado elegir entre los combustibles que hay a la venta:

GASOLINA G98, DIESEL, BIODISEL, ECOCOM, DIESEL ECOVEGANO, BIOACEITE DE JAEN, aceituneros altivos, GASOIL MURCIA QUE BONITA ERES, ETC

…una locura y piensas, joder si solo quiero gasolina. Miras a tu alrededor… sigue sin haber nadie… ahora ya divisas al encargado o lo que sea que está en el super multifunción, tocándose los huevos y mirando la tele. La sombra de la esquina sigue mirándote con más maldad

Coges la manguera y te fijas en el letrero.

“Elija combustible y luego siga instrucciones.”

Sacas la manguera… Y seleccionas DIESEL NORMAL

¡¡¡HA ELEGIDO DIESEL ECOVEGANA!!!

– Hostias que susto, no chilles joder que no hace falta que lo sepan en 5 kms alrededor. Además no es ese el que…

SELECCIONE IMPORTE
Pones el importe, 20 euros.

¡¡¡Ha seleccionado 20€ de DIESEL ECOVEGANO!!!

Y piensas:

– Madre mía, todo los habitantes del pueblo este se han enterado que pongo 20€ en mi Seat Panda de última generación. La madre que los pario.

Terminas de cargar y se oye por el altavoz del poste:

¡¡¡SIN MOVER EL COCHE NI REALIZAR MOVIMIENTOS BRUSCOS, JURE SOBRE LA BIBLIA QUE HAY AL LADO DEL SURTIDOR QUE VA A PAGAR Y NO VA A HUIR, DESPUÉS PASE POR CAJA!!!

Te dirijes al súper, que es donde has divisado antes que está el “currante” y entras en la nave espacial.

Allí al fondo a la derecha está un tal Manolo Monaguillo, el encargado. Lo sabes porque hay una foto en la pared de “empleado del mes”, algo lógico porque es el único currante de la gasolinera.

El ente trabajador es un elemento de pelo rizado, barbilampiño, gafapasta de color rojo, con un moño de abuela y una trenza a un lado.
Manda huevos vaya ente.

– Hola, buenas noches. – le dices al pavo
– Hola, que pasa, ¿Que poste es?
– No se, es el único coche que hay ocupado ¿No?

El tío se te queda mirando, mira al coche y te mira a ti, vuelve a mirar al coche y te mira de nuevo... Y sonríe. Tu empiezas a alucinar.

Y el gafapasta te dice:
– El Seat Panda?

Tu le miras ya muy asustado y contestas.
– Si, claro…
– Pues 20€, ¿Tiene tarjeta? ¿Tarjeta de puntos me refiero?
– No
– ¿Tarjeta Cliente?
– No
– ¿Tarjeta Travel?
– N…No
– ¿Chicles? Están en promoción. 1€ un paquete 2€ dos paquetes y así… luego, pues eso.
– Que no.
– ¿Pan? Hoy hay un 2×1
– joder, joder, que no
– Quiere factura?
– Oiga…
– ¿Una Bola de Dragón?
– ¿Qué?
– ¿Sangre de mi primogénit..?
—LA GASOLINA, COOOOOÑO, CÓBRAME LA PUTA GASOLINA.!!!
– Vale, no se me cabree, son 20€, tarjeta?
– Si, tome
– Quiere garbanzos ? Tres botes 3 € si se lleva cinco botes son 6 €.
– Eh? Pero… bueno yo que se, cobreme porfavor.
– Valeeeee, Valeeeee.

Y el tío te devuelve la tarjeta y ya de camino hacia la salida de la nave alienígena y cabreado como un submarinista en el Sáhara, te dice…

– Oiga, quiere 1 bote de guacamole de 3 kg, está en oferta 17 euros. Dos botes 50€

Y desde el fondo tu mente ya enfermiza y desquiciada ves como crece, en tu mano, una Katana japonesa (de dónde vas ser si no, pues japonesa), y en ese sueño violento te acercas al gafapasta y lo conviertea en 39 trozos. Y en un momento vuelves en tí, asustado.

– No gracias, no gracias.

Y te vas sin saludar ni nada. Aunque la sombra del hombre malvado, sigue allí, en la esquina.

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© Javier Sánchez abril de 2021

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