En el endocrino. De dieta que estoy oye.

(Este relato está basado en hechos reales, se han cambiado los nombres de los personajes por el rollo ese de la Protección de datos.
Es mentira, todo es como es)

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Ya va siendo hora que me ponga a dieta. Eso lo pensé mirándome al espejo una bonita mañana de Agosto, a 33 grados y una humedad del 90%, Mi ciudad, Barcelona, es lo que tiene, mucha Sagrada Familia, Parque Güell, Puerto Olímpico, playas preciosas, gente amable (casi todos) pero un asqueroso calor pegajoso e insoportable a causa de la humedad.

Lo dicho, me estaba fundiendo, literalmente deshaciéndome de calor. Y eso que me acababa de duchar.
Pensaba, para mis adentros interiores, con esa voz con eco de las peliculas:
– Me van a recoger en un charco en suelo, sólo quedarán las gafas, los gayumbos y un charco de liquido viscoso.

Bueno después de esta paranoia matinal, la verdad es que estoy fondón, más bien precipición, vamos que me sobra grasa. Y he decidido ir al médico. Primero al de medicina general, la visita se prolongó durante unos 3 minutos, 22 segundos, para decirme.
– Esta usted obeso Javier. Buenos días, siguiente!!!
– nos ha jodío, buenos días. Es usted un lince. 10 años estudiando para eso.

Por lo menos fue todo un detalle, no me llamó gordo sudoroso. O vaca, o ballenato, o tu no puedes estar o hacer esto. Como hace muchísima gente (por decirles de alguna manera), esa que a los que tenemos sobrepeso, aunque sea mínimo, pero que se note, nos miran por encima del hombro, sobre todo, ahora, en la era de los cuerpos diez y gimnasios ocho horas al día.

Es penoso estar asi y se sufre, no sabéis cuanto. Los que estamos gruesos, por la razón que fuere, parece como si no fuéramos parte de la manada, sin derechos a entablar conversación con algunos especímenes de cuerpo super diez y sus palmeros. Pero bueno, otro día hablaremos del problema sociológico  que le produce a la gente con sobrepeso. (y que conste que sé que no es bueno tener sobrepeso, pero de eso a que actualmente sea socialmente excluyente me apena.)

Pues nada, el lumbreras del doctor me dijo eso, casi sin levantar la vista, más bien vio la sombra, tiene su lógica, mi sombra es grande. Y también evidentemente me preguntó si fumaba y bebía. Salida esta que vale para todas las enfermedades, solo para médicos que no saben de qué color eres. (y se que beber y fumar no es bueno ni mucho menos). Bueno beber no es bueno pero te da alegrías, joder no todo va a ser leche de soja y sopa de verduras o bocadillos de tofu. Estás dietas tienen su peligro, ayer se me quemo la ensalada en el horno sin ir mas lejos. No se a que viene esto, pero me apetecía comentarlo. Pero es que, actualmente, todo lo bueno, todo es malo, joder.

Pues eso, diez años estudiando para decirme eso. Rellenar un documento para solicitar visita al Endocrino.

El Doctor Jeremías Habas López, colegiado 12345 del colegio de Barcelona. Que digo yo, ¿porque tendrán un colegio? Eso siempre me ha dado miedo. un colegio para los médicos, que se supone que ya saben ¿no?. Vamos que me da miedo.

Para tres meses tenía para la visita del Endocrino. Nada a esperar. Espero que no se me olvide, una vez que me dieron cita por unos problemas que tuve en el riñón, me lo dieron para otros tres meses, y se me olvidó. Me llamaron de la seguridad social para decirme porque no había ido. Les contesté que yo iba haciendo mi vida, con dolor de riñón, que ya me habia acostumbrado, a la morfina y a las drogas duras, pero la iba haciendo, y que tres meses no es nada, que febril la mirada, errante en las sombras, te busca y te nombra. Vivir con el alma aferrada. A un dulce recuerdo… O algo así.

Emmmmmm, ah.!! Perdón, se me ha ido la olla, esto es es de una canción de los Rollings, bueno que se me olvido lo de la visita coño. Menuda bronca me lleve de la enfermera,  que tenia un mal día, aquel día hacia diez años que tenia el mal día. Joder que mala hostia. Y encima todavía no me han visitado. Silencio administrativo que se llama, así, a lo mejor se cura solo.

Pues nada, mi vida transcurrió con normalidad, hasta que llegó el gran día, iba a ver al Galeno Endocrino. Y allí que me plante, como un clavo, un madrugón que pa que te cuento, a las once que me levante oye y a las doce en el medico. Con mi mejor chándal de los domingos,mis zapatos Lee Dong (de los chinos de la tienda de casa)  y con los gayumbos limpios, por si acaso le daba por exminarme. Idea extraña que me pasó por la cabeza.

Había mogollón de gente, y no todos gordos, yo creía que el endocrino era como un gordologo, pues no, también es flacologo y más cosas. Hasta había un tío con muletas y otro que hablaba sólo. Llevaba alli toda la mañana, y todo el rato decia,

– Llevo aqui desde las 8 de la mañana y no me llama nadie, ni los de Jazztel me llaman, es raro, porque me han de quitar el yeso. Rarísimo todo, ¿verdad oiga? Yo alucinaba, me lo decia a mi, que ya me contaras lo que se yo de medicina, le dije
– Vaya usted a la enfermera, la cara pasillo de mala hostia, y le dira algo de lo que debe de hacer…
– No, no, ya me espero un rato mas….
-Pues vete a la mierda. Moriras aqui de viejo y con el yeso, porque has de ir a TRAUMATOLOGIA coño!!, al golpologo vamos – pense para mis adentros interiores de adentro.
– Javier Sanchez!!!!
Hostias que susto me dio el o la enfermera, no se lo que era. Tenia bigote y falda y Escoces no era. Dijo mi nombre y se metió para adentro del despacho. Pues era del Endocrino seguro. Soy un lumbreras.

Entré en el despacho.
– Buenos días, doctor.
– Por favor, de uno en uno.
– Perdone, es que estoy grueso.
– Si la verdad es que si. Esta usted obeso.
Joder, será estúpido, y además ahora me suena peor lo de obeso que lo de gordo.
– Gracias, es usted muy amable – y con el tacto de Hannibal Lecter con almorranas, increíble, también pensé para mis adentros, con eco y todo -…
– ¿Como? – me dijo el galeno – es que no estaba escuchando.
– Nada, nada, pero empezamos bien. Si acabo de entrar y ya ni me escucha.

Curiosamente, pulso un botón de un reloj como esos que se utilizan en el ajedrez… y comenzó a escucharse… Tic, tac, tic, tac…

– Mire, le voy a dar una dieta hipo calórica para que empiece a perder peso. A su  edad no es bueno estar tan gordo. Que hijoputa el médicucho, al final le meto. Pero tiene razón.
– Mire me hará cinco comidas al día. Y siga el menú indicado… Hala…

Frutas con piel, verduras hervidas, legumbres, pollo plancha y poca cosa más. Todo hervido. Nada de alcohol, nada de tabaco y haga ejercicio y me dio una hoja que indicaba la dieta de lunes a domingo. Y se acabó la visita. Exactamente 4 minutos 10 segundos.
– Y me vuelve usted dentro de tres meses.
Pensé: Del revés te voy a volver, que ni me has mirado.
– Si, si aquí estaré. – yunamierda pense, no me vas a ver nunca mas, asi engordes 42 kilos en un mes -.

Ding.!!! Sonó el timbre del reloj. Hostias que precisión.!!!
– Siguiente!!! , Elvira Tragos, joder está ya con el nombre ya tiene dieta segura.
Será hijo puta el puto galeno. Si llegó a entrar con gafas de sol y un palo blanco, ni se entera.

Bueno pues he hecho las cinco comidas al día, aunque en la hoja solo viene, desayuno, comida y cena. Lo que he hecho es duplicarlo. Y mucha agua. Literal.

Lo único que me va mal de la fruta con piel es la Piña y el coco, es jodido de masticar. Pero vamos que los primeros días lo pase mal, me he comprado una trituradora y menuda diferencia.
Y lo del agua, pues en la piscina con la cervecita, todo el día. Eh.!!! Shitts!!! Al pie de la letra, sin perder ni una coma.

He engordado 10 kilos más y he llegado a la conclusión de que no es que esté gordo, es que no puedo descomer todo lo que como joder. No doy a basto. Tanta comida. Todo el día comiendo. Y de sano nada.
¿Habéis probado las coles de Bruselas? Joder que cosa más mala, parece que te estás comiendo un mando a distancia, por dios. ¿Y el brocoli? El brocoli es como un bonsai, pero como si comieras musgo. Que asco por favor. Vamos que mañana voy a ver al Endoestupido, y le voy a decir que se vaya de paseo por el desierto de Atacama y que de paso lo barra, que hay mucho polvo por allí.

Soy así, gordito. Que le voy a hacer. «No se puede contra la genética» me dijo mi cuñao, y ya a mi edad, sigo a  dieta, suave pero dieta, oye pa cuatro días, prefiero comerme un buen filete, que la mierda de las coles de Bruselas. Voy a crear una plataforma sin ánimo de lucro (o si) de

“gorditos.sinFronteras.ong

Así vivimos todos un poco mejor, entre los de nuestra relegada especie.

.

Nota del autor.
Esto es simplemente humor, hay que cuidarse. Tampoco volverse loco, pero cuidarse, y si, estoy gordito, que pasa.

© Javier Sánchez agosto de 2021

7 comentarios en “En el endocrino. De dieta que estoy oye.

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