La batalla del alba

La pura, blanca y húmeda neblina cubría el camino del inicio del bosque bajo, camino al frondoso verde y antiguo.

Desde el mismo fin de la ciudad, desde el mismo principio del bosque, asfalto y verde, cemento y árbol, una línea negra separaba el fin y el inicio de la natura y la antinatura devoradora de paisajes.

Una guerra silenciosa e inexorable se libraba cada noche, natura defendía su ancestral posición y tomaba rincones y grietas para tomar posiciones poco a poco. Cada noche, con la alianza de la cuna de la vida, ganaba terreno al negro prehistórico y a la tierra maltratada convertida en piedra.

La pura blanca y húmeda neblina cubría el camino del inicio del bosque bajo, camino al frondoso verde. Hacia el otro mundo, el antiguo, donde yacen los sueños, inicios del hombre.

Y cada día, cada mañana, el hombre, que olvidó de donde proceden sus sueños, limpia rincones y grietas. De la batalla resuelta al alba.

Pensando que hace bien. Arrancando sus sueños.

.

©Javier Sanchez 2019

Anuncios

La abuela.

Entré en aquella pequeña casa, donde mi abuela me envió, con la cara desencajada, cuando le conté lo que me había sucedido. Ya hacía dos dias. Dos dias sin poder dormir. Dos días espantosos

– Ve para alli que yo ya he hablado con la Tomása, que ella entiende mucho de esto.

Y fui a aquella casita en medio del bosque… Entré, estaba la puerta abierta.

Una pequeña sala, y al fondo una luz amarilla, unas velas alumbraban la pequeña estancia. A la derecha, al lado del hogar, estaba la anciana y me habló con una voz temblorosa.

– Siéntate… lo has visto en lo profundo del bosque olvidado de la luz, casi devorado por la vegetación, aquel edificio, tal vez fue una antigua iglesia, o eso crees, ya abandonada de la mano del ser humano, de la cual fue antaño refugio de almas. Y ahora, abandonado por la bondad, refugio de males, de llantos oscuros y terribles. Esa es la espantosa impresión que percibíste cuando lo encontraste. Y cuando te aproximaste, solo oias llantos y sonidos espantosos. Y algo que te inquieto el alma. Y que todavía te agobia y duele intensamente.

– Eh? Como?

La anciana, sentada en un profundo sillon, junto al hogar encendido. Manos temblorosas, entre la cuales movía un rosario blanco incansablemente. Portaba un velo negro que cubría su cabello gris. Sus ojos, grises, blanquecinos por las cataratas. En su cara se reflejaba el espanto sobre lo que ella misma acababa de describirme. Y dijo, levantando la reseca y temblorosa mano.

– De la noche más oscura, aquello que habita entre la niebla más densa. De allí, donde arañan tu mente las pesadillas más espantosas. Duerme sin dormir, eso, eso que paralizará tu mente y helará tu sangre. Eso que secuestrara tu alma y te arrastrara a los valles de la oscuridad. Donde él mora. Y no cierres los ojos, – dijo la anciana – pues el mundo está oscureciendo y necesitarás ver mas de lo que tu mente no imagina.

– Eing? Que? Como? Por dios seña Tomasa, estoy realmemte acojonado, es espantoso lo que me acaba de decir, no se lo hacer o proceder. Solo una pregunta seña Tomasa.

– Dime hijo, dime, estamos en una epoca terrible… de oscuridad, de espanto.

– ¿Podre tocar la guitarra, aunque pase todo eso que me ha dicho?. Que por cierto no he entendido na de lo que me ha dicho oiga. Mire, entre mi abuela y usted me tienen hasta las narices. Yo solo le dije a mi abuela que, antes de ayer, iba por el bosque, y que habia por alli como una casa grande. E iba despistado viendo la casona, y que pise una rama que estaba en el suelo y rebotó y me dio en un huevo. Y llevo dos dias sin dormir del dolor. Y aqui me veo en este tugurio, que no se ve una mierda y usted, aparte de darme miedo, me esta metiéndo mas miedo.

¡Joder que ya os vale a las dos!. ¡Me voy pa’casa o p’acasa, o como se escriba, que tengo hambre.!

¡Joder con las yayas una sorda como un murciélago y la otra toa p’alla.!

.

©Javier Sanchez 2019

MAGIA

Hace falta mas magia en este mundo. Ya carecemos de ella. La perdimos entre aceros, cementos, prisas, envidias, ambiciones desmedidas y la ausencia de sonrisas.

Hay que prestar atención a la vida, a la que vivimos, sí, la que vivimos, esa otra, la que nos vive, es otra cosa. Es la ladrona. La que nos roba los colores y los amores.

Debemos dejar salir esa magia, cada día, con cada palabra, escrita o hablada, con cada gesto, con cada sonrisa. Esa magia que estalla con una lágrima de alegria, esa magia que te pone nervioso. Esa magia que da una caricia suave y te calma el alma.

Esa magia, hay que intentar palparla, ha de cortarse en el aire, debemos de reinventarla, recuperarla de las sórdidas luchas para ser cada día mas feliz. ¿Más feliz?, ¿comparado con qué, con quién y porque?. Ya se es feliz, entre problemas, ahí está la felicidad. ¿Alguien dijo que sería fácil?

Y es que buscando la felicidad, constantemente, no vemos que perdemos la vida y esa magia de la que hablamos, he ahí el misterio.

Los sabios dicen que, la magia, se inventó alla por cuando eramos enanos, cuando los muebles de casa eran enormes. No llegabamos a coger las galletas. Cuando las manos eran grandes y te protegían.

Aquella magia que, cuando te dormías en el sofá de casa, o en el pecho de papá, aparecias al alba en tu cama. Quien no sueña con aquella bendita magia. Hay que soñarla porque no se fue, esta escondída, entre las arrugas de nuestro tiempo.

Debemos de recuperarla para volver a aprender a sonreír, a ser capaces de reconocer el puro olor a la lavanda, entre los mil olores inventados, que no nos sirven para nada.

Hemos de recoger de debajo de nuestra antigua cama, esa magia, que nos hará recordar, que una vez fuimos felices, sin necesidad de ninguna ayuda.

Pero de verdad.

.

©Javier Sanchez 2019

No sueltes mi mano

No sueltes mi mano,
por favor, mi niña.
No sueltes mi mano,
que lleva mi alma.

No sueltes mi alma,
que se apoya en tu mano.
No dejes de mirarme mi niña
Te necesito mas que nunca.

No dejes de mirarme no me pierdas de vista.
No dejes que de nuevo
me inunde la niebla blanca.

Por favor, no sueltes mi mano.
No dejes de mirarme,
no me pierdas de vista,
no quiero volver a la ceguera.

No sueltes mi mano,
por favor, mírame
y no sueltes mi mano,
la que lleva mi alma.

No sueltes mi alma,
que se ampara en la tuya.
Sujetame a la vida, amor mio,
pues no quiero desaparecer, otra vez como un ectoplasma

No de nuevo. Otra vez ciego
No dejes de mirarme.
Te necesito ahora mas que nunca.

No dejes de mirarme, no me pierdas de vista.
No dejes que me inunde la niebla blanca.

¿Sabes, compañera de vida, ?Amo tus manos que
acompañan a las mías
como alas de ángel.

© Javier Sánchez 2019

La sombra

LA SOMBRA

En la silla de suelo de mimbre miraba al cielo, azul, simplemente azul. El abuelo, se apoyaba en el bastón, sentado en la antiquísima silla. Delante, a unos metros, un campo verde, de hierba verde, precioso, a él le parecía precioso, correteaban dos caballos, sus caballos, arriba y abajo, al medio día siempre lo hacían.

Un poco mas lejos, al fondo del campo verde, se veía una carretera, pasaban los coches, camiones, autobuses, motos, un ruido sordo, cuasi imperceptible, acompañaba el paso de cada uno de ellos.

El abuelo siempre intentaba evitar aquella línea de visión que se movía y alzo la vista hasta la lejana colina. El sol ya estaba en el lo alto del cielo, hora de comer, se dijo. Y entró en la casa, la casa de sus padres, con olor a casa, a aquel pan antiguo, a su esposa, al talco de sus tres hijos, que ya partieron a hacer su vida. A recuerdos.

Termino de prepararse las verduras de su pequeño huerto, las calentó en la desvencijada olla de color rojo, heredada de su suegra. Olía toda la casa a patatas y espinacas.

Las sirvió en el plato de duralex, de aquellos de color caramelo, le encantaba aquel plato, solo le quedaba ese, le recordaba a Gloria, su mujer. Temblaba el día que se le rompiera.

Bebió de un trago el vasito de vino, a sus ochenta años, es lo único que bebía, un vasito para comer y uno para cenar. Se sirvió y tomó un café y salio al porche de nuevo a su silla. A contemplar sus tierras. Sus dos caballos y su riachuelo, cada día mas seco, por cierto.

Poco a poco, se iba tapando el sol y la sombra rectangular comenzó a cubrir sus tierras, sus dos caballos y su riachuelo. Cada día mas seco y mas marrón. La sombra casi cubría la mitad de sus tierras.

Entró de nuevo a casa y cogió los dos aparatos para oír, se los puso y el mundo empezó a gritar socorro. Salió al porche y miró detrás de la casa. Y observó con tristeza el monstruo de cincuenta pisos que habían construido a cuatrocientos metros de su casa y de sus tierras.

Bajo la cabeza, negando, se sentó en su silla y volvió a quitarse los aparatos. Volvió la calma y volvió a mirar a sus caballos como pastaban tranquilamente.

Se sirvió otro café, y lo puso en la mesita, a lado de la silla. Y cerró los ojos, tal y como un día se le cerraron los oídos. Pensó, estoy tranquilo siempre que mire al este.

Y quedo adormecido, en la silla de mimbre, apoyado en su viejo bastón.

.

©Javier Sanchez 2019

LA LUZ DE LA LUNA

LA LUZ DE LA LUNA

De la oscuridad de aquella sombra, negra y profunda, que causaba la luz de la luna al incidir en la puerta, se oía un pequeño ruido, arañazos constantes y una respiración profunda chirriante, desacompasada, cuando los arañazos paraban, se escuchaba la lejana y hueca respiración quejumbrosa.

La habitación, totalmente de madera, suelo, techo, paredes y ventanas. Cortinas de terciopelo rojo, un armario antiquísimo, ya estaba allí cuando se ocupo el piso. Madera de una categoría indeterminada, muy oscura, lo cual le daba a la habitación mas oscuridad, si cabía. Aquella noche la habitación, estaba iluminada totalmente por la luz de la luna llena. Solo a excepcion de la sombra que proporcionaba la puerta.

Desde la cama el hombre se despertaba, poco a poco, a causa de los pequeños ruidos. Somnoliento, mientras su cerebro se conectaba, iba girando su cabeza hacia la sombra de la puerta. Todavia no sabia donde estaba.

El cerebro tarda en reconocer, a veces, donde estas. Y al hombre le costaba, pero aun asi su borrosa mirada se dirigia a la sombra de la puerta. Su cerebro empezaba a cerciorarse de que algo no iba bien en la habitación, además, topicazo, hacia mucho frío y un olor nauseabundo en toda la habitación, intentó levantarse, pero no podía. Le costaba, le pesaban las piernas. Sentia como un peso enorme, como si alguien o algo estuviera sentado en ellas. Comenzo a ponerse muy nervioso.

La adrenalina iba haciendo su efecto, oia la respiración, aquella respiración horripilante, como un quejido, y los arañazos, esos arañazos cada vez mas seguidos. El hombre intentó hablar, pero a la primera no salió nada se su boca. Lo intento de nuevo.

– Qui qui quien hay ahi.?

Hubo un lapsus de un silencio espantoso, pero de pronto los arañazos y quejidos empezaron de nuevo…

Se armó de valor y hablo…

– ¿Que quien hay ahi…. ?

Y un alarido espantoso salió del fondo del baño…

– Ahhhhhhhhh!!!, yo cari, la mierda de las gambas que has comprado en el chino ese, cabezón que eres un cabezón y un rata.!!!. La madre que te parió.

Me están deshaciendo por dentro. Son como un alien.

– Aahhhhh otra vez!! Me van a tener que hacer una tranfusion de caca. Por el amor de dios.!!! Y aqui con la luz apagada joder, que no va nada en esta puta casa.

En la casa de mis padres estaremos bien, y una mierda, me cago en tu estampa morena, parezco Stevie Wonder giñando.!!

Ah!! te he dejado las mantas a los pies de la cama, encima de tus piernas, estabas helado y yo tambien.!!

Y cierra la ventana coño!!!

Que llega el frio hasta el baño.!!! Mierda de casa, mierda de gambas del chino cabrón.

….,………………………..,………..

Moraleja.

Bonito barrio de la periferia Madrileña

No compres marisco barato. Nunca.

© Javier Sánchez 2019

Con los pies descalzos

Con los pies descalzos entre la línea del origen de la vida, las caricias de sal curan mis heridas, como tus manos siempre curan mi alma.

Amor, te veo, allá donde cae el mar, donde las nubes besan los veleros, alli te sueño mi amor, debajo de esa luz, la luz perenne de la luna, blanca.

Con los pies descalzos, entre el canto de las olas y el silencio del misterio,
del misterio de la vida

Amor, te veo, donde vencen
los amores, entre lunas y soles. Porque amor mio, te amo. De alba a alba, de noche a noche.

© Javier Sánchez 2019

Cosas del corazón, chiquet.

Y mi abuelo me dijo.

– “Eso son cosas del corazón chiquet.”

Sentado en el poyo de la ventana, mirando hacia el monte como cada día, mi abuelo contemplaba, suspendido en el aire, el tiempo de su larga vida. Los rayos del sol delataban el humo de su caliqueño, que por cierto se olía desde las habitaciones de la planta superior.

Allí, en aquel pequeño comedor lindante al pequeño habitáculo donde estaba la chimenea, la que calentaba las habitaciones. En aquella pequeña chimenea, había dos bancales, izquierda y derecha del hogar, los inviernos eran duros, muy duros en las tierras de Aragón. El calor de aquel fuego templaba la estancia del comedor, mi abuelo se ponía en el estratégico sitio donde el calor le daba directo. Justo a lado de la ventana.

– Ni hecho aposta hijo, entre el solete de la mañana y el calor eterno de la lumbre…

La ventana, de antigua madera, que habría dado vista a los abuelos de mis abuelos. Madera de barniz marrón antiguo y cristales pegados con la pasta antigua que olía como a pescado, aún después de décadas. Aquellos cristales que habían dejado pasar tantas bellas contraluces, ahora alumbraban el castigado semblante de mi abuelo.

Recién levantado, me senté a su lado, allí en la mesa, a unos dos metros, todavía estaba su desayunos, su vaso de leche, sus cinco galletas maría y nada más.

– “Hay que ser pobre en el desayuno hijo, un poco más tarde ya comeremos como las personas, pero hay que bajar a dar de comer a los animales, a los que nos dan de comer…, ellos primero”.

– Si abuelo, lo sé – le contesté.

Y hablábamos de todo, largamente y con la pausa del ensordecedor tic tac del reloj de la cómoda del comedor. Aquel hombre arrasado por una guerra, por el trabajo del campo, por los hijos, que se le fueron a servir lejos de casa. Me contaba historias de una dura vida, dirigida, infiernos fríos, guerras, en las cuales, su enemigo hablaba igual que él o, con suerte, fue al colegio con él.

Historias de otro siglo, otro siglo. Nacido en 1890, sus ojos vidriosos, cuando me hablaba de aquella áspera vida, me partían el alma.

– Cuéntame algo Javier, como te va en los estudios, acuerdaté, no dejes de estudiar nunca.

Yo tenía 18 o 19 años, y cada verano iba a ver a mis abuelos y a mi tío abuelo, a empaparme de vida y de historia viva. A llenarme de arrugas aquella piel tan lisa y pulida, para prepararme para la vida. Me encantaba cuando se juntaban los dos hermanos y tenían la deferencia de contarme su vida. Si, la deferencia y el regalo de contarme su vida.

– Bien abuelo, voy haciendo y trabajando, ya sabes que papá con todo no puede. Sabes abuelo, llevo días queriendote comentar, hay una chica en la universidad, preciosa, me encanta y no me deja dormir. Es algo que no puedo dominar. No me aclaro,lo hago todo mal. No puedo estar tranquilo. Sabes que te lo cuento todo, pero si no quieres, lo dejamos correr…

– Javier, eso son cosas del corazón, nada tienen que ver contigo.

– No te entiendo abuelo.

– Te voy a contar… Cuando ví a tu abuela, estaba trabajando en casa, y me sucedió que se me quedaba en la cabeza todo el día. E iba a los caballos a darles de comer lo hacia mal, daba paja mojada o le daba heno que no tocaba aquel año y mi padre me reñía y se disgustada muchísimo.

Y llego un día, que no aguantaba más y decidí ir a la habitación de mi abuelo, que el pobre estaba enfermo, yo hablaba mucho con el, como haces tu conmigo, que se agradece mucho, te lo aseguro a estas edades. Pues m senté al borde de la cama y le conte lo que me pasaba con tu abuela.

– Y que te dijo abuelo?

“- Chiquet, eso son cosas del corazón, deja que pase, lo que pase.”

– ¿Me has entendido Javier?

– Si, me has dicho lo mismo que te dijo tu abuelo.

– No, Chiquet, no, te he dicho que, “cuando vi a tu abuela.”

Y nos reímos los dos como dos tontos. Me levante y le di un beso en la frente, como hacia siempre con mi padre y me fui a prepararme el desayuno, que ya estaba la abuela, terminando de ponérmelo al lado de la lumbre.

Lo abuela sonrió y me dijo,- las cosas del corazón Javi… y me dio un beso.

©Javier Sanchez 2018

Un beso

Estaban hablando, de pie, uno frente al otro, de la sonrisa de la gente que se ama, de esa sonrisa dibujada por el pintor de las alas blancas.

Estaban hablando, de pie, uno frente al otro, de esos ojos que no ven más que los ojos que tienen delante. Que no ven la maldad, que no ven nada, que tienen esa mirada ciega que deambula entre algodones.

Y sin mediar más palabras, ella, recupero las manos de el, las acompaño a su cara y le besó, le besó, sintiendo que el mundo se hundía a su alrededor, le besó sintiendo las lágrimas en los ojos y la cálida alquimia del amor que recorrió su cuerpo y le adormicia la cabeza.

No sentía nada, solo algo que le separaba del mundo normal, creía, mientras besaba a aquel hombre, que jamás podría explicar ese sentimiento, ese poder que la poseia, esa dulzura, la bella pluma que acariciaba su alma, y la bondad que le acompañaba.

Simplemente pensó, nunca volveré a besar a nadie, a nadie que no seas tú, porque no habrá nada, no existirá nada como besarte, como besarte el alma como lo he hecho.

.

© Javier Sánchez 2019

ESTUDIO PORMENORIZADO SOBRE EL PAGAFANTAS.

UNIVERSIDAD DE GROENLANDIA – DEPARTAMENTO DE ESTADISTICA

.

Índice:

Estudio / concepto / y todo eso.

ESTUDIO SOBRE EL CONSUMO DE ALCOHOL EN LAS DISCOTECAS O COMO SE LLAMEN AHORA, O SITIOS DONDE PONEN MÚSICA ALTA. ASCENSORES, NO.

Causas, efectos y posibles soluciones, o no. No sè, es por poner algo.

___________________________

Estudio efectuado por el Doctor Javier ClanMcallan y el Profesor Emerito de la Universidad por el Doctor Abdelah-Al Said-Venpalla-Aiad-Iben-Paca-quetevi-Adar-lotuyo

De Nairobi, del Nairobi mismo.

MODUS EXPERIMENTAL: Procedimiento para la exposicion del estudio, Sintoma, causa y efecto, del exceso de alcohol en un pavo gilipollas en una disco o algo así.

PERSONAL UTILIZADO:

Dos camareros, mil personas y el probador (el pavo). El especimen mas gilipollas que se ha encontrado. Seleccionado entre 20 personas, incluido mi cuñado. Mi cuñado nl ha salido pues es demasiado gilipollas.

INDIVIDUO:

Tío de treinta y tres años, que le ha dejado la novia por su mejor amigo, en la actualidad esta perdiendo pelo por que se pasa el día llorando por la Vane (la que le dejó), maneja dinero, come poco y bebe mucho. Un idiota vamos.

FINALIDAD:

Ninguna, maburro cosa mala. Pero que mucho.

LOCALIZACIÓN AMBIENTE / CAMPO :

Discoteca, “La Locura de Batman” a las 3 am, cocío total.

___________________________

INICIO ESTUDIO:

1 Síntoma:
Pies fríos y húmedos. Escalofríos. Como si los tuvieras frios y húmedos y tuvieras escalofríos. Llevas botas y no te lo explicas.

Causa:

Tienes el vaso cogido por el medio, haciéndote el postureo de tonto el pijo y el ángulo del vaso es totalmente incorrecto. Por eso lo de los pies frios y los escalofríos. Eres tonto a las 3 y a las 4 también.

Solución:

Coge el vaso por la parte de arriba y procura que esta parte quede mirando al techo.

2 Síntoma:

Pies calientes y mojados. Y huele a wc.

Causa:

Te has meado de tanto aguantar, y encima la tía esa con la que buscabas lío te ha sacado dos gintonics y se ha pirado con el cachas. Ya te lo decia el camarero. Eres mu tonto hermoso.

Solución:

Pasa de ligar no es tu noche. Ves al baño a secarte. Pero no toques nada del baño, podrías morir de sobredosis. Si no puedes secarte, no corras. Ve al lavamanos y abre el grifo de golpe, te saltara toda el agua, y mira a la gente de alrededor cagandote en todo. Si no hay nadie, pues te jodes y disimulas.

3 Síntoma:

La pared de enfrente está llena de luces, que se mueven, hay gente que vuela por la pared y te pega en la cara. Alguno se ríe y todo. Los hay que hasta piden la vez.

Causa:

Te has caído del taburete de la barra al suelo, difícil es caerse al techo. Buscas posición de chulo y como vas pedo, has calculado mal y con el culo fuera del taburete, la ley de la gravedad ha hecho el resto.Menudo pedal chaval.

Solución:

Levantate lentamente con la cartera en la mano, y si puedes articular palabra, sueltas un “joder que susto, crei que la había perdido.”

4 Síntoma:

Tu boca está llena de colillas de cigarros. Ceniza, csscaras de cacahuetes y demás mierdas.

Causa:

Estas comiéndote el cenicero de la barra, en vez de los cacahuetes revenios que ponen en las discotecas, hablando con otra pava rubia, que te va a dejar por otro cachas. Por eso la pava se escojonaba de todo lo que decias y tú pensabas que la ibas a meter en adobo, pero se te jodio el tema. Qué asco por favor. Que cerdada y que ridiculo.

Solución:

O te lo tragas delante de la chica o lo escupes todo en el suelo y te enjuagas la boca negra de ceniza y colillas de ducados, winston y marlboro, con el “gintonic”. Que por cierto te va a costar una fortuna. Porque la chica se ha apretado tres gintonics.

5 Síntoma:

Ves el suelo borroso y como si estuviera lloviendo.

Causa:

Ya estas desvariando y estás hablando y mirando a través del vaso del gintonic. Además la pava ha aprovechado la coyuntura de tu estupidez y se ha dado el piro. Con otro cachas.

Solución:

Pide un trinaranjus de naranja. Y di en voz alta que el vaso está sucio, lo mismo tienes suerte y no te parte la cara ningún machaca.

6 Síntoma:

El suelo baila al ritmo de la mierda del regeton que están poniendo durante toda la noche. Tu no…

Causa:

Estás siendo movilizado a algún sitio desconocido.

Solución:

Pregunta a dónde te llevan y pide un abogado, pa reírte aunque sea. Porque estas perdido ya.

7 Síntoma:

Sientes como si estuvieras en una piscina y la gente te mira desde fuera del agua. Y huele fuerte.

Causa:

Estás en el water, intentando vomitar. Qué patético. Que deterioro de tío.

Solución:

Metete el dedo en… (ahi no, en la garganta, guarro).

8 Síntoma:

Ya en la barra de nuevo atado al perchero inferior de los bolsos, oyes que la gente habla como si estuviera en otra habitacion. Y sientes mucho frio en un lado de tu cuerpo.

Causa:

Vas tan pedo que tienes el vaso en la oreja y crees que estás hanlando oor teléfono con la Vane y te está cayendo todo el cubata por la camisa y mojando hasta los gayumbos.

Solución:

Deja de hacer el gilipollas. Que ya esta bien. Qué tienes una edad ya.

9 Síntoma:

La discoteca se mueve mucho, ahora todos se han cambiado la gente viste de blanco y llevan una careta extrañísima y la música es nueva y muy repetitiva.

Causa:

Estás en una ambulancia. Direccion al hospital o a van a tirarte por cualquier barranco.

Solución:

No te muevas y repite, “es que el ultimo me ha sentado fatal. Sobre todo el dieciocho que era de garrafón.”

10 Síntoma:

Llegas a casa y tu gente te mira extrañamente y con curiosidad, hay uno que tiene un palo y una vieja en una silla de ruedas que no para de chillar. Tu no la oyes, pero sabes que esta chillando. Otro tío con una garrota y una boina chafada te quiere pegar

Causa:

Te has equivocado de casa. Estas en Bilbao y tus eres y vives en Barcelona.

Solución:

Pregunta si tienen algo de comer. O si alguien puede llamar a un taxi, que no te encuentras muy bien.

Cuando llegues a Barcelona, llama.

Fin del experimento. Menos mal.

.

©Doctor Javier ClanMcallan. 2018

.

© Javier Sánchez 2019

Es que no veo

Esta mañana, aprovechando que estaba aburrido. Lo aprovecho mucho eso. Me aburro cosa mala. Puse la tele, lo sé, poca imaginación, y estaban emitiendo el telediario de la mañana, joder, todo son tíos que se llevan mi pasta y viven como los dos reyes de España. Juntos. Asesinatos, corrupción, robos.

Tras un rato, se ve que han cambiado de gente o hacían entrevistas, o algo había pasado, pero me he dado cuenta que había tiros y la gente hablaba raro, he pensado, joder con el telediario que realista, Pero pensando (lo hago poco, pero lo hago) ha sido cuando me he percatado que, es que no veo bien, buenoes que no veo, veo menos que un pez de goma. Pues oye que pensaba que estaba viendo el telediario, y no, era una peli, “El padrino I”, Francisco Ford Fiesta Copola, no se mucho de cine lo siento.

Me fije bien, concentrando a tope toda mi energía en los ojos y ví que era esa peli, la del Padrino. Pero no veo bien, no. Ademas es que confundo a los actores, si,  los confundo. Ya los confundía antes, aunque esto del Robert de Niro y Al Pacino, ha sido una constante en mi vida. Nunca he acertado a la primera. Y ahora que veo poco, ya nada de nada. Confundo a Brad Pit con Liam Nesson, por el pelo los distingo.

Pues nada, pasado un rato, me he hartado y lo he decidido. Dicho y hecho, he bajado a la óptica y le he dicho a la chica que atendía, que por cierto tenia unas gafas con unos cristales que se le veía el fondo del ojo, y le he dicho. Con mi gracia innata de calvo giliposimpático. Vamos que quise hacerme el gracioso, pero mientras lo iba diciendo iba pensando que no tenía gracia. Pero es que soy así, que le voy a hacer.

– Oyes a ti lo del fondo del ojo para la tensión te la hacen desde la puerta del consulta no.??….

Un minuto de silencio… Quería morirme. Dos veces. La había cagado. Y más con la chica, a la que iba a poner mis ojos en sus manos. Es que no pienso. Hablo sin filtro, joder.

– Oye, que es broma eh?? Es que soy así… Idiota. Pero de nacimiento. Yo también estoy como un topo, perdona de nuevo, frase poco acertada. Perdoname. Mátame Thor.

La chica ha sonreído, con una de esas sonrisas de ventrílocuo que te dicen, hijoputaojalatengasalmorranasdosañosseguidos.

– Jeje (risa que indica, que me quiere matar) Que desea señor (imbecil)

– Pos mira oyes, necesito unas gafas esas que vendéis para leer o ver de cerca.

La chica me ha dicho que tenia que pasar al ojologo, para que me midiera lo que no veo. Mi mente privilegiada de filosofo extraordinario, de inmediato ha calculado 500 napos mínimo. Y eso me ha sonado a caro de la muerte. Y le he dicho.

-Mira, ya pasaré que tengo que ir a comprar un sifón de naranja, que me he quedado sin.

-Muy bien señor, aquí estaré. (cabron volveras)

Me he encaminado al chino del barrio, es una tontería esto, por que hay 200 tiendas de chinos mas los bares que han colonizado. Pero bueno que os voy a contar. Me he acercado al de la esquina, y le digo al chino.

– Buenos días, mire quiero unas gafas de esas que vendéis graduadas.

– Ah si señor, yo llamar Li Chuan, tenel muchas gafas gladuadas, si… Cual gustal.?, tenel todas a 15 eulos, por sel tu dejal en 15 eulos.

– Ah vale – me esta vacilando el Li Chuan este.- quiero una de 2 dioptrías en cada ojo…

– ah si, si, que sel dioptlias.?

– joder, las que pone dos, aquí en la pegatina de la patilla.

– No, no, 2 no, valel 15 eulos.

– A ver Li Chuan, yo te pago 15 euros y tu me das las que ponen dos dioptrias.
– No, no, tu no entendel, vale 15…

– Mira oye, yo es que… joder, podriais aprender un poco de castellano, solo un poco, o yo de chino, pero e que lo veo mas jodido, tu no me entiendes a mi.
Estas.!! – Le indique- Mira como te lo explico, tienen la etiqueta de dos dioptrías, una moneda especial que es igual que 15 euros. Lo pillas.??

– Ah si, si, si. Vale, vale, y cuanto no ver tu? Dos o tres tlias de esas.??

Aaaaaahhhhh.!!! Me dio un ataque de “ila”, perdón ira.

– Miraaaaa, mira, no me ponga nervioso por favor… , aunque sepas kárate te voy a arrancar la cabeza. Dame las de dos tlias de esas, que valen 15 euros.!!

– El kálate sel japonés tu no estudial mucho eh.? Quince euros las gafas.

Me subió por el canalillo del estómago, un no se que de asesino, que pude contener, mordiendo la cartera….

– Toma pedazo de… lo que seas, porque me parece que me estas vacilando desde que he entrado.

– No, no, no. Quince euros.. Yo no vacilal a cliente que no ve bien, nunca.

– Si, si, si, si, toma agonías. Me cago en to lo que se menea veintemil veces – dije en voz baja –

– Adios señol que no ve, yo tambien cagal…

Pues nada me fui con las gafas de 15 euros, que casi me cuestan un infarto y un asesinato.

Llego a casa y me las pruebo… hostia puta, veo ácaros, partículas de polvo, y lucecitas.
Pensé eso va a ser la tele. El cabron del chino me ha vendido el Hubble o como se diga. Y no más acuerdo de más. Me desperté, entre el sofá y la mesita, con la patilla de las gafas clavada en la oreja. Hostia puta, con las gafas del chino.!!! Me han matao… Que mareo por dios, me ha bajado hasta el azúcar.

Me las puse otra vez, para probar, y me miré la mano, me ví los capilares de los dedos y toda la roña de las uñas, joder y me acababa de duchar.

Me volví a despertar, al lado de la tele panza arriba. Y me dije estas gafas no son muy buenas, me sientan mal. Que mareos, por dios que mal me encuentro.

Después de recuperarme, casi dos horas me costó, volví a la óptica, que remedio, y allí estaba ella con la misma sonrisa y me dijo..

– Que, cuantas veces nos hemos caído?? Viene usted blanco como un folio A4 Jejejejeje….

Yo pensé, que cabrona, qué razón tienes. Pero antes muerto que admitirlo.

– No, no, mira, anda mirarme las dioptrías y hazme unas gafas, que estas de mi padre no son muy buenas. Admitis tarjeta?

.

A cada uno lo suyo oye.

.

©Javier Sanchez 2019

Seamos conscientes.

Una tarde un político rico y famoso iba en su Toyota Prado cuando vio a dos hombres a la orilla de la carretera comiendo hierba.

Extrañado, ordenó a su chofer detenerse y bajó a investigar.

Le preguntó a uno de ellos:

– ¿Por qué están comiendo hierba?

– “No tenemos dinero para comida” dijo el pobre hombre

– “Tenemos que comer hierba”

– “Bueno, entonces vengan a mi casa y yo les daré de comer”– dijo el político.

-“Gracias Señor, pero tengo mujer y dos chiquillos conmigo. Están allí, a la orilla del rio.

-“Que vengan también, – dijo el político. Y volviéndose al otro pobre hombre le dijo:

– “Usted también, véngase”

El hombre, con una voz apenada, dijo:

– “Pero, señor, yo también tengo mujer y SEIS chiquillos conmigo!”

– “Pues que se vengan ellos también”. – respondió el político…

Entraron todos en el lujoso coche, aunque un poco apretados.

Una vez en camino, uno de los pobres miró al político y le dijo:

-“Señor, usted es muy bueno. Gracias por llevarnos a todos”.

El político le contestó:

-“¡No hombre, tranquilo! ¡Estoy muy contento de hacerlo! ¡Les va a encantar mi casa!”
¡La hierba tiene como metro y medio de alto!

Moraleja:
Cuando creas que un político te está ayudando, o intenta convencerte de que te va a ayudar, piénsalo dos veces, porque es seguro te va a joder. Si o si.

Es un aviso, solo eso, para no comer más hierba después de las elecciones.

Anónimo veneciano.