Locos

Que sepáis que los locos no somos mala gente, ni somos gente triste, tampoco nos consideramos gente extraña, ni queremos nada en especial, somos gente normal, escribimos en blogs y publicamos libros, amamos a quien no debemos, fumamos en los bares, en los cines llevamos caramelos que hacen ruido, tocamos a los interfonos de las fincas y salimos corriendo, cuando llueve salimos a la calle, hablamos idiomas (inventados), en los ascensores hablamos de que hemos pillado gonorrea con aquel caballo, tomamos la medicación cada día sin falta y encima tenemos amigos.

Somos gente, como decirlo, un poco alocada, por decirlo de manera comprensible, pero ¿sabéis que pasa?.

Pues pasa que los locos, los que nos sentimos locos, no sabemos que estamos locos, y oye… bendita locura que nos mantiene en la cuerda de la vida.

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© Javier Sánchez 2020

LENGUAS MUERTAS

Antiguas frases que se usabán en tiempos, he querido recordarlas, mas que nada para que no se pierdan en el olvido.

Buenos días, un placer…
Discúlpeme, fue sin querer…
Buenos tardes…
Siéntese caballero…
Buenas tardes, que tal…
Un saludo cordial…
¿Un café?…
Usted lo merece Señora…
A usted señor
Buenas noches, un beso…
Mi nombre es Javier, un placer conocerle…
Amiga, dame un abrazo…
¿Como ha ido el día vecino…?
¿Necesita algo Señor…?
¿Le ayudo…?
Cuando quieras, ahí estaré…
Te quiero…
Me voy, te quiero…
¿Como esta tu familia…?
Soy tu amigo…
Un café… por favor…
Por favor
¿Sabes que me ha pasado hoy…?
Hola, como te va…
Tienes mala cara, ¿hablamos?
Contigo, pase lo que pase…
Mírame a los ojos…
Vuelve, no ha pasado nada…
Todo se arreglara…
Entre los dos lo solucionaremos…
Le ruego me disculpe…
Estoy enamorado de ti…

Hay muchisimas más, recordad vosotros aquellos tiempos que se era amable.

©Javier Sanchez 2020

La cuarta moneda.

El mito de tirar monedas a las fuentes, nace de la maravillosa fuente de la Fontana de Trevi, y a posteriori de muchas fuentes, (bueno la mierditas esas de las calles no sirven, los caños esos del campo tampoco). La gente tira monedas, en crisis también, a excepción de los ricachones que tiran American Exprés y cheques.
Este hecho, sin precedentes en la historia de la himanidad, se cree que nació con la película

“Tres monedas en la fuente”, (1954) del famosísimo director

Jean Neguleco.

Eh, eh… ojito, dos Óscars a la
mejor fotografía y canción y nominada a la mejor película No te digo nada y te lo digo todo.

La creencia, leyenda o como le querais llamar dice lo siguiente:

Si arrojas una moneda:
Se dice que volverás a Roma.

Si arrojas dos monedas:
Que encontrarás el amor con una atractiva italiana (o italiano).

Si arrojas tres monedas:
Pues que te casarás con la persona que conociste.

Aquí hay algo raro y es que si es acumulable, volverás a Roma, encontrarás el amor con un Italiano/a y te casarás con la persona que conociste. Ojo esto no me cuadra porque para que sea “la persona que conociste” debe de ser de nacionalidad Italiana, si nos atenemos a la moneda dos. Si tiras una, volverás a Roma pero no encontrarás el amor con una italiana/o, pero si no tiras la 3 la 2 no vale, y si subes a un sexto sin ascensor llegarás hecho una pena. Bueno que me lío, que cada uno haga lo que quiera y tire las monedas que crea oportunas y suba donde quiera.

Bueno pues según estudios de la Universidad de Gina Lollobrigida, de las mejores universidades de la Toscana y alrededores, consiguieron con unos documentos escritos y fotos en blanco y negro, lo que pocos saben. Por cierto por que les llamarán en blanco y negro, el blanco no es un color ¿ no? ¿O si?. Bueno sigo…

A parte de que lo anteriormente escrito es cierto, que existen esos tres deseos, también demostraron lo siguiente:

Que hubo un tal Lucio Dargento di Napoli (mi héroe), un ferretero, soltero y fiestero, de Roma, que fue el primero en tirar las monedas aquella tarde de octubre de 1954, sobre las 4, después de apretarse cuarto birras peroni y dos calzone.

Lucio tiro las tres monedas y se inventó / formuló los tres deseos y como era un cachondo (cabrón) y fiestero desbocao, pues tiró la cuarta y esta última se la calló. Y es que con esa precisamente jodió a todo el mundo mundial, en ella formuló el deseo de que con ella, con la cuarta moneda, no se cumplieran ninguno de los tres deseos anteriores. Y claro está, nadie sabia, hasta hoy que lo cuento en primicia, LA CUARTA MONEDA.

Lucio murió a la edad de 86 años en su apartamento que compró aledaño a la Fontana de Trevi, (“más que nada para reírme” dijo mi heroe), los médicos dijeron que murió de un infarto por ataque de risa continuado.

Lo que digo, mi héroe.

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© Javier Sánchez 2020

Mejor ya oye, creo

Me estoy tomando una medicación para la narcolepsia que me va de maravillaaaaaaaaaaaaaa
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© Javier Sánchez 2020