Mi barrio, mi ayer

UN PASEO POR MI BARRIO

Después de años, volvi a mi calle, a mi barrio.

El Bar González, tapas y bocadillos. Los columpios, no eran los mismos, pero alli estaban, en el mismo sitio. El callejón oscuro, cuando de adolescentes ibamos a hacer lo que podíamos y no sabíamos.

El colegio, no había cambiado nada, solo pintadas estupidas por todos los sitios.

Curioso, había mas jardines y menos coches, ya que el ayuntamiento habia construido garajes de esos a 50 años en propiedad.

No reconocía donde jugaba al fútbol con mis amigos del cole y de la escalera. Estaba entre un frondoso bosque de matojos y arbustos.

Estaba compungido, estaba en el lugar donde me hice como persona, de alli salio el molde indeleble de lo que soy. Aunque muchos piensan que eso se pierde. No es cierto. Queda entre las arrugas de tu piel, grabado a golpe de vida, a golpe de tiempo, de fuego, de barrio.

Poco a poco iba pasando, iba menos compungido por mi barrio, empezaba ya a mirar ventanas, donde mis amigas y amigos vivian, donde Don Jose Antonio, mi maestro, vivía y me dirigi directamente a casa de Maria.

Me acerque a su porteria, desde alli veía su ventana, y realmente veia a aquella preciosidad asomada a la ventana, esperando a que su amigo llegara a buscarla, para dar un paseo. Desde los cinco años juntos. Sim separarnos no un dia.

Pero es que Maria, ya no vive aqui. Se fue una mañana de invierno y nunca mas se supo.

La mujer que marco mi vida, la niña, la adolescente, la joven preciosidad, que, con su fuerza, me adiestró en el arte de reir, de llorar y de vivir, en su tempo correcto. Así era ella.

Pero es que Maria, ya no vive aqui. Se fue una mañana de invierno y nunca mas se supo.

Un trozo de mi juventud partio con ella. Pero no me arrepiento, no olvido, si lloro, a veces, aunque hayan pasado casi cuarenta años. Es que hay personas que te marcan su estampa, su espíritu en tu memoria, con un sello indeleble, para siempre. Y ella lo hizo.

Paseando por mi barrio, por mi pasado. Imaginacion, suave, duro, violento, amoroso, drogas, cárcel, juventud. Y redención.

Los setenta y ochenta fueron asi. Y Maria, mi Maria, mi hermana, mi novia, mi mujer me guió desde el colegio a los cigarros a escondidas. A los besos a oscuras.

Un viaje precioso, vital, rejuvenecedor, triste, alegre. Un viaje a lo que me provoco ser adulto, con pinceladas de juventud escondida.

Paseé un rato mas, tome un cafe en González, subi al coche y partí hacia mi presente.

Porque Maria, ya no vive aqui. Se fue una mañana de invierno y nunca mas se supo.

©Javier Sánchez 2019

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