De allí que vengo

Del el trigo vengo padre, con la fresca y los buenos días de Joaquín. De la siega, que me quiebra la espalda padre. Y ahora a estudiar, por que no me das respiro, pues no quieres esto para mi.

Déjame que siente mi joven cansancio en la piedra de la puerta de casa, donde quedó el perfume a jabón de aceite y margaritas amarillas de madre, donde ella cosía los harapos que llevábamos al campo. Y las camisas blancas del colegio.

Del campo vengo padre, todavía siento el aliento del hogar, del olor a leña que llega hasta la cuesta el pino y me levanta la vida soñando que te veré sentado en la puerta. Ese olor a patatas con carne y pan, sal y aceite.

Del cielo vuelvo padre de intentar verte, y tampoco hoy lo he conseguido. Que de tu ausencia viven las nubes, pues cada día las miro, para ver si apareces en alguna de ellas, padre.

Cada día lágrimas mirando al sol, para buscarte, pues me faltas como la sangre. Cada noche un buenas noches, en mi alma vacía que dejaste.

Del trigo vengo padre, buenos días. De la siega, que me quiebra la espalda padre. Me siento en tu piedra, y apoyo la cabeza en la rugosa y húmeda pared, de la misma forma que hacías tú, mirando al horizonte, lejos de lo lejos, para procurar no sufrir mucho.

Y la verdad es que, padre, es que ya no hay trigo, ni patatas con carne, ni tu sabia voz. Ni agua en el rio, Voy cada día, solo, ya por repetir la vida, por si un día vuelvo y te encuentro allí sentado. Para que abraces mi cansancio y me regales aquella sonrisa que espoleaba la vida.

Tu ausencia vive entre las paredes de mi vida. Por que no te tengo padre, te fuiste a cuidar las nubes, tú siempre cuidando. Y todavía te busco.

A mi padre, hombre trabajador, que tuvo una dura y sacrificada vida, pero con sonrisa.
Y sobre todo y ante todo, buena persona.

©Javier Sanchez 2019

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Conversación.

Dos personas, amigas, hermanos de toda la vida, más de treinta años de amistad. Que han pasado de todo, desde jóvenes, llantos, risas, viajes, bodas, noviazgos, alegrías, tristezas, niños, niñas, decepciones, errores, aciertos y el tiempo.

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Dialogo real entre Pili y Javi.
13 de junio de 2019 a las 20:00

Copiado de WhatsApp, con permiso de Pili
(Una de tantas conversaciones que han mantenido mil veces)

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Javi: Hola hermana cómo estas

Pili: Bien aqui haciendo albondigas y lavadoras y que estos dias no he hecho naaaa en casa

Javi: Sabes hacer lavadoras??, Joder

Pili: Siiii, yo soy muy apañaaaa

Javi: Sabes de electrónica?

Pili: De todo se yo

Javi: Cómo mola , siempre he querido saber construir lavadoras

Pili: Si, pues ya te mandare las instrucciones y cuando acabe la tiendo. Que se tiene que tender para que se seque

Javi: Y cocinas sabes hacer cocinas??

Pili: Si tambien se cocinar

Javi: Creo que no me has entendido cara pasillo

Pili: Ahora, es que estoy espesica

Javi: Ya yayayayaya, estás lenta compi

Pili: Si cuando ya tienes la cocina enciendes el horno para que se queme

Javi: Jajajaajajaja

Pili: Es muy importante este paso

Javi: Yo hago las tostadas quemando una silla, no gano para sillas, creo que algo hago mal

Pili: Ah joer, pues si porque hasta las de ikea son caras, deja las tostadas ya

Javi: Joe. Y a ti también se te queman las ensaladas?

Pili: Si un desatre

Javi: Ayyyyy que pena Mariloli

Pili: Mira que estoy pendiente pero…

Javi: A mí ayer, todas las olivas hechas una mierda, que deterioro

Pili: Que lastima con el sabor que le dan

Javi: Si si si. Ahora pongo melones Pero va mal porque no veo la lechuga

Pili: Ah mejor son muy practicos. Los pones enteros no?

Javi: Sisisisssi

Pili: Vale vale que si no te cargas la estetica del plato…

Javi: Y piña, pero me jode la boca, porque el médico me ha dicho que la fruta con piel, y se me queda pillado en toa la garganta

Pili: Ostiaaaa que ricoooo, me meoooo toaaa

Javi: Estas loca compi

Pili: Yo no

Javi: No que va

Pili: ¿Te imaginas que alguien leyera estas conversaciones? Jajajaja

Javi: Jajajajaaja, solo las entendemos tú y yo

Pili: Si

Javi: Y solo nos sale a nosotros, bueno loca, me voy a hacer la cena, sopa de caracoles y erizos

Pili: Y yo a tender la lavadora

Javi: Pues pesan eh?

Pili: Que bueno to crujiente…

Javi: Pero pinchan

Pili: Si un poco cuidado con las encias

Javi: Quien son esas, yo ceno solo

Pili: Las que sufren en la boca

Javi: Que son dos tías?

Pili: Estan contigo

Javi: Ah vale

Pili: Son muchas que cuando se cabrean dan por culitooo

Javi: Ah no entonces no, que no venga nadie, Hala!!

Pili: Engaaaa

Javi: A cenar carapasillo

Pili: Si carapapa

Yo: Vale caramama

Pili: Ta luego Antoniooo

Yo: Semos los mejores, ta Lugo Antonia.

¿No es hermoso que tras más de treinta años perviva el sentido del humor entre los dos?

© Pilar y Javier
2019

Mi barrio, mi ayer

UN PASEO POR MI BARRIO

Después de años, volvi a mi calle, a mi barrio.

El Bar González, tapas y bocadillos. Los columpios, no eran los mismos, pero alli estaban, en el mismo sitio. El callejón oscuro, cuando de adolescentes ibamos a hacer lo que podíamos y no sabíamos.

El colegio, no había cambiado nada, solo pintadas estupidas por todos los sitios.

Curioso, había mas jardines y menos coches, ya que el ayuntamiento habia construido garajes de esos a 50 años en propiedad.

No reconocía donde jugaba al fútbol con mis amigos del cole y de la escalera. Estaba entre un frondoso bosque de matojos y arbustos.

Estaba compungido, estaba en el lugar donde me hice como persona, de alli salio el molde indeleble de lo que soy. Aunque muchos piensan que eso se pierde. No es cierto. Queda entre las arrugas de tu piel, grabado a golpe de vida, a golpe de tiempo, de fuego, de barrio.

Poco a poco iba pasando, iba menos compungido por mi barrio, empezaba ya a mirar ventanas, donde mis amigas y amigos vivian, donde Don Jose Antonio, mi maestro, vivía y me dirigi directamente a casa de Maria.

Me acerque a su porteria, desde alli veía su ventana, y realmente veia a aquella preciosidad asomada a la ventana, esperando a que su amigo llegara a buscarla, para dar un paseo. Desde los cinco años juntos. Sim separarnos no un dia.

Pero es que Maria, ya no vive aqui. Se fue una mañana de invierno y nunca mas se supo.

La mujer que marco mi vida, la niña, la adolescente, la joven preciosidad, que, con su fuerza, me adiestró en el arte de reir, de llorar y de vivir, en su tempo correcto. Así era ella.

Pero es que Maria, ya no vive aqui. Se fue una mañana de invierno y nunca mas se supo.

Un trozo de mi juventud partio con ella. Pero no me arrepiento, no olvido, si lloro, a veces, aunque hayan pasado casi cuarenta años. Es que hay personas que te marcan su estampa, su espíritu en tu memoria, con un sello indeleble, para siempre. Y ella lo hizo.

Paseando por mi barrio, por mi pasado. Imaginacion, suave, duro, violento, amoroso, drogas, cárcel, juventud. Y redención.

Los setenta y ochenta fueron asi. Y Maria, mi Maria, mi hermana, mi novia, mi mujer me guió desde el colegio a los cigarros a escondidas. A los besos a oscuras.

Un viaje precioso, vital, rejuvenecedor, triste, alegre. Un viaje a lo que me provoco ser adulto, con pinceladas de juventud escondida.

Paseé un rato mas, tome un cafe en González, subi al coche y partí hacia mi presente.

Porque Maria, ya no vive aqui. Se fue una mañana de invierno y nunca mas se supo.

©Javier Sánchez 2019