De la vida y otras cosas

Me paro a pensar y pienso en la manía humanoide de perseguir de la vida y en aquello que se considera imprescindible para subsistir: “Tener una buena vida” y en mi humilde opinión concluyo que no, es un error esa definición, lo “de la buena vida” me refiero.

Tener “una buena vida” parece que es un asunto cuasi básico, una meta que alcanzar a toda costa, imprescindible. Pero… ¿Que buscamos realmente en la denominación de origen de: ” la buena vida”.?

Pues, oye, puede ser que un casoplon enorme, con enormes campos, donde correteen leones, caballos, búfalos y los otros caballos a rayas, un casoplon de esos que hay que llamar a emergencias por que una mala noche de juerga te has perdido dentro. También tener un barco de 50 metros de eslora, aunque no sepas nadar, ni tú ni la tripulación, ni nadie, además es que te gusta el mar, ni el pescado, Ninel marisco. También hay que tener un súper coche que alcanza los 300 km hora, que se detiene, como todos, en los semáforos y al lado de un Dacia Dandero, aunque, la verdad es que, aunque alcance los 300 kmh no puedes pasar de 120, y en ciudad a 30. Hay que incluir en el lote ir a restaurantes con nombre raro, cocinero raro y comida para gente rara, todo ello a un precio raro (caro), que siempre te quedas con hambre de comer algo para terrícolas. También es básico, según parece, tener dinero a raudales, que no se lo que es lo de raudales, pero siempre lo ponen los que saben escribir. O sea, tener un nivel de vida que no entiendes pero te dé igual.

Y la verdad es que, posiblemente, no precisas todo eso, oero eso dicen, que es lo ideal para “tener una buena vida” según indican los gurús ricos que han crecido “trabajando”, lque son los mismos que dicen “que se han hecho a sí mismo” autogenesis o tonto formación, vamos pisando cabezas y destrozandolo todo a su paso. Mala gente.

Es que… oye, en mi opinión, eso no es la buena vida. Eso no significa vivír una buena vida.

En mi inmortal y humilde opinión, la vida, la vida en su esencia pura, ya es buena vida y simplemente porque es vida, los matices, los de sufrimiento, alegría, llantos, risas, decepciones, triunfos, orgasmos, mala gente, buena gente y demás hierbas venenosas ya van, e iban, en el paquete que nos vendió la comadrona nada mas salir de aquel sitio tan calentito y oye, que nadie se de por sorprendido que lo primero que nos hacen nada más salir de allí es meterte un guantazo en todo el culo. Gran aviso de la que se avecina.

Y es que nadie nos dijo que esto de la vida sería algo fácil, lo se, lo se, ni tampoco tan difícil, no me jodais el texto ahora. Pero es vida. Y esto no es conformismo. Es coherencia o si me queréis tocar mucho las narices admiro coherencia conformista, nooooo, es normal, no lo admito, es coherencia. Y sé, porque lo sé, que no me hacéis ni puto caso porque lo digo yo, si esto lo dice un psicólogo-sociólogo con gafas de pasta, barba de chivo loco, hablando despacio y fumando en pipa, os lo creéis. Hay que joderse.

Hay otra cosa, antónima, que no es vida, es la no vida, pero no tengo conocimiento de ella, nadie que haya ido, estado o paseado por allí me lo ha contado. Algunos dicen que si luces blancas cegadoras y bellas, que no lo entiendo, si son cegadoras como sabes que son bellas, que si ángeles con túnicas blancas y si es invierno con abrigos NORTH FACE, que tambien ves a tus familiares, amigos, enemigos, joder tiene que estar aquello petao de gente. Pues eso, todo son vaguedades y cosas extrañas, que uno que se haya fumado cuatro porros te lo explica igual… y si has fumado tú, te lo crees. Pero si fuera así, la verdad es que no lo cambio. A lo mejor ser etéreo es chulo, lo debe de ser, porque como yo estoy gordito, pues debe de molar eso de pesar poco, pero va a ser que no.

Y es que nos empeñamos en vivir más de lo que la vida nos da o simplemente permite. Pienso que hay que calmarse, observar y escuchar, sino llegará un momento que ella nos pasará la cuenta y nos lo dirá, y la verdad es que siempre será tarde. Tenemos que vivir, no que nos vivan.

Porque no entendemos, la verdad es que sólo escuchamos para contestar o para hacer algo, lo que sea, porque si y no se trata de eso. Así no es. Hay personas que no viven la vida, la vida les vive, y eso es antinatural. Es anti vida.

Cubrámonos con la calma dejemos que las cosas sucedan, abramos los brazos y que nos pasen por los lados. Que nos acaricie el cuello al pasar y nos deje ese perfume tan especial que hay que aprender a reconocer. Seamos tranquilos o llegará un día que digamos la famosa frase.

“Hace cuatro días recuerdo que estábamos aquí, y ahora, ya se me acaba, ya ha pasado media vida, ¿tu te das cuenta?”

Es un espanto no saber lo que te ha sucedido en media vida. Hay que espabilar con calma y ánimo que aun queda otra media.

Hala, chicos y chicas a pasarlo bien. Un besito a todos menos a uno.



©Javier Sanchez octubre de 2021

Sin alma

Un sonrisa espantosa pintaba el cielo enrarecido de aquella calle, de aquella ciudad. Un alma que deambulaba esquivando coches y cuerpos, plantas y animales, sonrisas y sollozos, altiva y desafiante. Produciendo un estruendoso escándalo de bocinas e insultos. Disfrazada de persona, con pantalón y camisa a cuadros. Como cualquier otra alma.

Un alma que habia perdido todo sentimiento, anodina, sin color y sin calor. Paseando entre otras almas tendidas en el suelo, pidiendo sonrisas para secar sus lágrimas, otras apoyadas en la pared gris, derrumbadas por almas grises, sollozando por un poco de amor, de cariño, de socorro ahogado. Almas con los oídos ensangrentados por el espanto de aquello que caía del cielo y reventaba el aire. Llorando por la culpa de aquellos que mataban almas sin parpadear, con una mueca sardónica.

Impasible pasaba entre los veintiún gramos con la boca abierta y los ojos mirando al cielo por el espanto de ya no poder moverse, ni hablar, llorar, reír… ni amar, ni ser amada.

Impasible entre almas arrugadas, por la ausencia de manos que las alimenten. Entre pequeñas, diminutas almas, que no entendían, sollozantes, arrasadas, anuladas por la soledad y el miedo, ese miedo que no les deja ni una mueca de sonrisa en esa diminuta boca.

Y andaba entre trisitezas, altiva, irrespetuosa, espantosamente pedante, encantada por los oscuros y lúgubres motivos, de pasear a través del infierno causado a las otras almas, en el reflejo de su fugaz felicidad. Saludando a los desdichados con falsas sonrisas. Sin pensar en nada mas que en si misma. En su efimera existencia.

Y, es entonces cuando llego a un espejo enorme, gigantesco, cubría toda una montaña, en el cual se reflejó, viéndose diminuta, minúscula… y sola. Sorprendida de verse asi. Pequeña y sola.

Pero no se reconocía, pues su altanera prepotencia le hizo olvidar quien era, ya tiempos atrás, muy atrás. Y le preguntó, despectivamente, con esa horrible crueldad de la que era capaz, a la imagen reflejada en aquel gigantesco espejo.

-¿Y tu… quien eres?
-No lo sabes? Soy tú, soy la humanidad.

Y la tierra tembló en silencio. Con un grito mudo, que llego a los confines del universo.



©Javier Sanchez septiembre de 2021

Entre los árboles y el cielo.

Caminaba, por un precioso sendero de hojarasca, intentando por todos los medios no hacer ruido. Sentía el encanto de ese
silencio, se escuchaba a los arboles respirar, precisamente para que yo respirara, los sentía acariciando mis oídos, las flores hablaban con los helechos y ellos con los musgos de las piedras, era el pálpito de la naturaleza, algo bello e inigualable.

Flotaba por el sendero, por ese bosque cada vez más frondoso, percibiendo la humedad que me daba la vida, esa vida que la ciudad y la edad me robaba día a día. Llegando a un precioso recodo, adornado de violetas, margaritas y pequeños grupitos de lavanda que no callaban, allí dónde nacía el robusto tronco de un árbol inmortal que se enroscaba así mismo, un árbol que creció altivo hasta más allá de las sombras, vi a un anciano, sentado en una roca. El anciano miraba al cielo sin respirar. Su pelo largo y canoso, se movía con la fresca brisa del bosque, tenía una barba poco cuidada, frondosa y lacia, vestía una especie de hábito de color verde como el musgo, pies descalzos y un gran bastón, con el cual apoyaba su cuerpo desde la roca al suelobpleno de musgo.

Mientras me aproximaba a él, sentía algo que me sobrecogía
el pecho, desconozco lo que me sucedía, no sabría explicarlo. Había algo que me alteraba el pulso y me producía una sensación de ahogo. Pero, de veras, no era desagradable, era un pulso de vida que me llenaba, me alteraba gratamente.
Sucedía algo extraño como si se oscureciera el cielo y tornará a iluminarse. Se me erizaba el bello y me sentía débil y fuerte a la vez. Cuando llegue donde
estaba el anciano, todo aquello ceso de repente, le miré directamente y me acerqué más a él. Observé sus bellos y antiguos ojos azules, las raíces de vida surcaban su cara, y una dulce y preciosa sonrisa que atravesaba mi alma, como una flecha de plumas. Y fue entonces fue cuando sus ojos me preguntaron.

– Que le pasa a tu vida muchacho que está atada a tu espalda, como yunque de herrero.

– ¿Sabes anciano? Hace tiempo perdí la consciencia de la vida, de todo lo que me rodeaba, por un mazazo de vital y me dormí para protegerme del aquel dolor lacerante, estuve cerca de la no vida, abandonado en sus sombras, en el lado que nadie mira y todos temen. ¿Sabes
anciano? Acumule rabia y odio hasta que llego a dolerme el alma. No merecía aquel sufrimiento. Cuando pasó todo aquello, llegue a pensar que solo yo podía ayudarme. Y así que fui derrotado entre lágrima y odio, risa y decepción. Y escribí, entre la inmensidad finita de mi tristeza, mis dolores y mis pocas
alegrías. Anciano, acercarme a aquel paraje oscuro, trastocó mi vida para siempre y la convirtió en lo que nunca he sido, en lo que odio.

El anciano me miro y me dijo:

-Y porqué odias, a quien odias, sabes que al odiado nunca le duele nada y el que odia le duele la vida, todos los días. Y por
qué dices que solo tú puedes ayudarte muchacho, no ves que en la misma palabra ya te ofrece a alguien, quien sea. ¿Te ayudas tú a pasar un muro tres veces más alto que tú?

El anciano calló, alzo su cara durante un rato y miro al cielo, azul precioso, luego con el mismo color en los ojos que había adquirido del cielo, me dijo:

– Muchacho, no dejes que la vida te viva, vívela tú a ella. Aunque hayas estado en las sombras grises y oscuras. No vuelvas con
la tristeza clavada en el alma. Empieza de nuevo despacio a vivirla. Verás que en el mundo hay para ti una gran sonrisa, llena de tristezas también, pero
sonrisa, nadie te dijo que seria fácil, y no es fácil y para ti lo será menos, pero siempre hay quien te tendera una mano. Ya lo verás. Has desvivido dos veces y no sabes cuántas más te tocará desvivir de nuevo. Piénsalo.

El anciano se levanto de la roca y partió lentamente hacia el fondo del bosque.

Me quede anonadado, estaba, lleno de palabras, lleno de aquellos bellos ojos azules y aquella sonrisa. Me gire hacia el
anciano. Le llame…

– Anciano, gracias, disculpa mi atrevimiento ¿cuál es tu nombre?

El anciano se volvió con una rapidez inusitada y le dijo.

– Vitae es mi nombre, Vitae. Me conoces más de lo que imaginas. Recuérdalo la próxima vez que te pierdas.



Observa la vida.

©Javier Sánchez septiembre de 2021

Recuerdos, definicion

RECUERDO/S.
Definición:

Imagen o conjunto de imágenes de hechos o situaciones pasados que quedan en la mente.

A mi entender, creo que es una definición demasiado simple ¿no os parece?
¿Y si lo definimos así?:

RECUERDO/S

Definición:
De olores, sabores, tactos, sonidos y si, de imágenes, de sentimientos, de infancia, de bebé, de ti, de campo, de musgo, del rio, de romero, de tomillo, de bodega, de jabón, de madre, de padre, de casa, de tu voz, de tus ojos, de tus manos, de tu aroma, de manzana, de vino, de café, de tus mejillas, de tus labios, de tu aliento, del salado, del dulce, de tu sonrisa, de tus lágrimas, de dolor, de amor, de verte, de ver, de oír, de escuchar, de crear, de sucumbir, de compartir, de mírarte, de me miras, de aquel detalle, de callar, de hablar, de sencillez, de tan, de más, de aquel te quiero, de aquel te amo, de sin ti, no, de por favor, de acércate, de hablemos, de abrázame, de hablamos, de tu cara, de tu risa, de sorpresa, de aliento, de salir, de entrar, de quédate, de adiós, de hola, de te echo de menos, de ahora, de después, suavidad, de orgasmo, de calma, de colores, de estrellas, de entra, de ven, de hola y de adiós.

©Javier Sánchez septiembre de 2021

Recuerdos.

Hubo un tiempo en el que se usaban unas palabras que formaban unas frases muy especiales. Frases que aliviaban, que te hacían sonreír, que otorgan confianza, que te llenaban el alma.

He querido, con mi poca memoria, recordarlas, las.mas básicas, mas que nada para que no se pierdan en el olvido de la antipatía social que impera por doquier:

Buenos días, es un placer…
Discúlpeme, fue sin querer…
Buenas tardes…
Siéntese caballero…
Buenas tardes, que tal…
Un saludo cordial…
¿Un café?…
Usted lo merece Señora…
Usted lo merece Señor…
A usted señor
A usted señora
Buenas noches, un beso…
Mi nombre es Javier, es un placer conocerle…
Amiga, dame un abrazo…
Amigo, dame un abrazo…
¿Como ha ido el día vecino…?
¿Necesita algo Señor…?
¿Le ayudo…?
Cuando quieras, ahí estaré…
Te quiero… Si.
Salgo un momento, te quiero…
¿Como esta tu familia…?
Soy tu amigo…
Un café… por favor…
Por favor
¿Sabes que me ha pasado hoy…?
Hola, como te va…
Tienes mala cara, ¿hablamos?
Contigo, pase lo que pase…
Mírame a los ojos…
Todo se arreglará…
Entre los dos lo solucionaremos…
Le ruego me disculpe…
Estoy enamorado de ti…
Hace mucho que no hablamos ¿Sucede algo?
No lo arregles tú solo, estoy aquí.
Perdón
Gracias.
Muchas gracias
Es usted muy amable.
Simplemente es que te quiero.

Hay muchisimas más, recordad vosotros aquellos tiempos en los cuales las personas eran amables. Cuando nadie se escondía tras un cristal repleto de colorines y de falsa realidad.

©Javier Sánchez septiembre de 2021

Música. Palabras.

A que huele la música, a que huele un la menor o un fa sostenido. Pues a vida, a una belleza intangible.

Empecé a tocar la guitarra con 10 años, más o menos, mi hermano tenía una guitarra acustica, y la tocaba muy a menudo. Hablamos de mediados de los 70 y años 80. Yo me quedaba embelesado viéndole tocar, de veras que me encantaba y decidí, ya ves, en plena adolescencia, que aquello era lo que mi alma me pedía. Me costo sudor y lágrimas y mucho, mucho trabajo, comprarme una guitarra, mi primera guitarra, tarde un año en ahorrar las 15.000 pesetas que me costó aquella preciosidad de guitarra. Aunque ya había empezado con una guitarra española, no muy buena por cierto, ya que desquintaba, que se dice, pero al final compré aquella preciosa acústica.

Mi hermano ya había empezado a dirigirme entre las notas, y sobre todo me dijo, escucha, solo escucha mucha música, me enseño pacientemente las notas, día a día, los ritmos, semana a semana, mes a mes. Y escuchando mucha música en el tocadiscos, en el cassete y en la radio.

Muchos errores, el dolor en los dedos, paciencias perdidas, llantos, pero poco a poco iban saliendo, todo iba encajando maravillosamente. Los dos tocábamos todos los días y llego un momento que se unió nuestro primo, diez años mayor, había vivido los sesenta, tocaba la guitarra con pulcritud y estilo. Muy bueno Joan.

Empezamos a prosperar, las jam sessions empezaban a estar al orden del finde y después al orden de los días que podían ser. La droga de la música nos invadía, nos colonizaba y me secuestró hasta hecha de hoy. Me inundó como agua en un rio seco.

Paso siguiente, empezó el conservatorio, el piano, guitarra, bajo, y años después, ya como curiosidad, el banjo, pero nunca estaba contento, imposible no salirme de la norma. Muchas broncas, de veras que el pentagrama era aburrido, mucho, demasiado cuadrado. Pasado el tiempo, ya no pude seguir en el conservatorio, con cinco hermanos, es imposible de mantener. Y empezó eso de ser autodidacta. Transcurrido tiempos de estudio, compaginando mi carrera con el estudio de la música, con los esfuerzos empezaron los pequeños conciertos, primero para amigos y familia, después para amigos y sus amigos, algún agregado al grupo, después los conciertos en Pubs y bares musicales. Pero cuando mas pura era la música era en las jams sessions. En las jams siempre empezábamos con uno o dos blues, por lo normal seguidos, es lo mas caliente, armónico y sencillo para empezar, libre albedrío dentro del orden estipulado y el de las reglas del blues.

Mi hermano guitarra rítmica, Joan (mi primo) rítmica, solista y percusión, yo era y siempre he sido el solista, posteriormente solista y bajista, y mas posteriormente el teclas. Pero por encima de todo solista de guitarra. Recuerdo que los blues siempre me erizaba el bello, era algo que llenaba mi cuerpo, mi alma sintiendo como el público te miraba embelesado, simplemente en una rueda de cuatro o cinco notas. Variando un poco. Y alargandolo todo lo que queríamos, complicidad se llama. Todavía, un viernes de cada mes, hasta hace poco más de un año, hasta que empezó está catástrofe, nos juntamos en un estudio y pasamos las horas allí. Es gratificante. De veras que muy gratificante.

La música me ha dado la vida siempre, en mis momentos oscuros y en mis luces. Cuando he compuesto, incluso piezas exclusivas para mis amigos y amigas, que nunca verán la luz, por promesa, son obras de ellos y sólo para ellos, siempre me he sentido realizado, enorme, grande. Tal vez he tardado en componer una pieza tres, cuatro o seis meses. O dos o tres a la vez, con las ideas anotadas. Y corregirlas mil veces, hasta que te gusta y un mes mas porque no quedas contento y os aseguro que, incluso dada por finalizada, siempre le falta algo o le sobra algo. Pero aprendes a reprimirte o simplemente quedan apartadas y vuelves a ellas para buscar solución.

Pero es que es como escribir un poema, como tener un hijo, vestirlo, ponerle nombre y llevarlo a casa de tus amigos. De tu gente y decirles, aquí esta mi niña, os va a hablar. Escuchad por favor con atención

La música es el eneldo del campo, la lavanda, el tomillo, el que llena toda la era de ese perfume que pocos comprenden, en el campo hay muchos olores, todos diferentes. Eso es la música del mundo, y cuando consigues que todo armonice, todo encaje, todo sea cuasi perfecto, tocas el cielo, lo tocas, con las manos, con la voz. Con el cuerpo desnudo. Es cuando armoniza, voz cuerda, viento, percusión, coro, letra, alma. Se llama belleza. Se llama armonía. Se llama universo.

Y lloras cuando sale bien, lloras de alegría, de veras os lo digo. Porque sabes, cuando acabas de ejecutar la pieza, que la has perdido, porque la misma canción nunca sonará igual. Por que tu el próximo día, no estarás igual, el guitarra no te seguirá como te gusta, o tú a el tampoco. Será la misma pero de diferente olor. Por eso lloras y sonríes a la vez. Algo impagable. Porque a pesar de todo volverá a ser una belleza.

La música, realmente, es mi vida y también intento dibujarla con letras. Y las letras, también son parte de mi vida y las convierto siempre en mi música. La música marca la pauta de mi estado anímico. O el quid pro cuo, tú escuchas la música dependiendo de tu estado anímico.

La música crea una dulce disciplina, con una recompensa preciosa, que cuando nace, es como una estrella rutilante, te llena el alma completamente. El arte es vida, la vida, si no, de que. En una pared alguien escribió:

“Si hubiera mas escuelas de música que militares, habría mas guitarras que metralletas y mas artistas que asesinos y delincuentes.”

Dura verdad y preciosa quimera.

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“Hay que llenar el planeta de violines y guitarras en lugar se tanta metralla

Chavela Vargas.”

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©Javier Sánchez agosto de 2021

El poeta, cubrió de flores las Ramblas de Barcelona

Tal dia como mañana, 18 de agosto de 1936, el genio de pluma y tinta, Federico García Lorca, fue asesinado, si asesinado, por otros locos, por su forma de pensar y por su forma de ser, por la molestia de su presencia, de su arte, de su intelecto, que en aquella época no cabía en las mentes tabernarias de aquella gentuza.

Hoy, día diecisiete, mas que nunca, vale la pena recordar uno de sus escritos. Me apena, me llena de asombro y de premoción pensar en la proximidad de las fechas. Me asusta.

Lloro tu muerte Federico, lloro que este pais de ladrones, pandereta y peineta, de chato vino en la taberna, nadie, que nadie se haya preocupado de buscarte, por las cunetas, en los bosques, en los palacios, entre paredes o en el cielo entre flores blancas. Y lloro las muertes producidas por los otros locos, ciegos de odio convulso.

Y recuerdo tu escrito.

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“La calle más alegre del mundo, la calle donde viven juntas a la vez las cuatro estaciones del año, la única calle de la tierra que yo desearía que no se acabara nunca, rica en sonidos, abundante de brisas, hermosa de encuentros, antigua de sangre: Rambla de Barcelona”.

Federico García Lorca

Federico García Lorca regaló estas bellas palabras a las floristas del paseo, a finales de 1935, tan solo unos meses antes de ser fusilado, el 18 de agosto de 1936.

Hoy, hoy, hace cuatro años de aquel espantoso acontecimiento y me acuerdo de ti, de tu precioso texto dedicado a mi ciudad, a las floristas de las Ramblas.

Federico, ciudadanos de Barcelona, lloremos. Y que el recuerdo no se desvanezca. Nunca.

©Javier Sánchez 17 de agosto de 2021