Invisibles

Hay personas que sufren, que padecen el no sentirse valorados, que se han desvivido décadas, sufriendo entre papeles y clientes. Dando el alma cada día.

Y llegan esos días… Aciagos dias…

Cuando te tratan tan mal. Que sientes el mal en tu piel adormecida por el mismo mal.

Cuando obvían tu dedicación. Y sonríen.

Cuando por arte de magia te convierten en alguien invisible. Y siguen sonriendo.

Cuando no te valoran nada de lo que representas, de lo que has representado. Y sonrien.

Cuando te rodean sonrisas que ya dan miedo.

Levanta la mirada, mirales fijamente, y diles que no merecen ni el pensamiento que les ibas a dedicar.

Date la vuelta, vive y se como tú quieras, no como a ellos les vaya bien que vivas y seas.

© Javier Sánchez 2019

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Tú, crítico inactivo.

Dentro de las palabras, dentro de las frases, dibujadas en un papel, se hacen palpables los sentimientos, enormes sentimientos.

Son tan palpables que los podemos tocar como si de una materia se tratara. Suave, lúcida, áspera, aterciopelada, dulce, amarga. Así se han transformado.

Los que escriben, las personas que reflejan sus sentimientos en la preciosa bondad de dibujar palabras, lloran y ríen durante y después de pintar ese cuadro. Incluso años después.

Si tú, crítico inactivo, lector destructivo, si crees que arrasando una pequeña frase, o descomponiendo un párrafo, sales vencedor de alguna lucha eterna, erras del todo.

Un poema, un escrito, es el alma pura de un escritor, y no tiene traducción, ni valor añadido ni minusvalía. Es como es, es de ese color, es con esa métrica o sin ninguna métrica. Es como es.

Nunca intentes modificar la idea primigenia de ningún escrito, la idea, el sentimiento de la persona que dibuja su alma en negro y blanco, el sudor, la lágrima y la risa impregnan el papel en el cual está escrito.

Un escrito es un sentimiento único y puro, sembrado en un papel. Sólo es eso, aunque, para que tengas el conocimiento, es único, universal y transferible a otras mentes. Transferible, no transformable.

© Javier Sánchez 2019

Escriu-me

Escriu-me una carta, si us plau.

Necessito llegir la teva lletra a sobre del paper.

Escriu-me unes lletres, unes lletres que siguin com quan m’acaricies la cara, amb la tendresa de les teves precioses mans i enllumenes la meva vida amb el teu bellíssim somriure.

Escriu-me una carta, siusplau.

Escríbeme

Escríbeme una carta, por favor.

Necesito leer tu letra en el papel.

Escríbeme unas letras, unas letras que sean como cuando me acaricias la cara, con la ternura de tus preciosas manos y alumbras mi vida con tu bellísima sonrisa.

Escríbeme una carta, por favor.

©Javier Sánchez 2019

Apariencia

Nunca confundas mi silencio con lo que se considera ignoracia, tampoco que lo que escribo es mi auténtico estado de ánimo, y mira que te digo, hasta puede que casi nunca lo sea.

Y nunca creas que cuando callo, ignore la realidad o mi realidad. Una amiga me dijo, sabes más con lo que callas que con lo que dices.

Tampoco porque sonria signifique que desborde amabilidad y felicidad.

Ni que porque escriba un poema, vaya dedicado a nadie o si. Pero no siempre es así.

Y es que yo tambien tengo mis problemas, menos graves, graves o muy graves. Como todo el mundo.

Lo que pasa es que la edad me regaló una nariz de payaso, y ella, y solo ella, es la que me hace ofrecer la parte gentil de mi vida… Y, la verdad, no a todo el mundo.

Soy un ser humano normal y corriente. Y me encanta ser así, aunque casi siempre me desencanten.

Los que escribimos, los que dibujamos nuestros sentimientos o nuestros inventos con palabras, la verdad, somos de una pasta especial, con una capacidad especial. Y es… la de actuar sin público.

Y, si, que a veces lloro, como todos. Y a veces río, como todos.

Porque siempre he creído que, reír es pensar con gracia.

© Javier Sánchez 2019

Palabra de poeta

Tal dia como hoy, 18 de agosto de 1936, el genio de pluma y tinta, Federico García Lorca, fue asesinado por otros locos, por su forma de pensar y por su forma de ser.

Hoy, mas que nunca, vale la pena recordar uno de sus escritos. Me apena pensar la proximidad de las fechas. Me asombra. Me asusta.

Lloro tu muerte Federico, lloro que este pais de ladrones y pandereta, nadie, nadie se haya preocupado de buscarte, por las cunetas, en los bosques o en el cielo. Y lloro las muertes producidas por los otros locos, ciegos de odio convulso.

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“La calle más alegre del mundo, la calle donde viven juntas a la vez las cuatro estaciones del año, la única calle de la tierra que yo desearía que no se acabara nunca, rica en sonidos, abundante de brisas, hermosa de encuentros, antigua de sangre: Rambla de Barcelona”.

Federico García Lorca

Aún

Apareces en mis sueños, como cuando niños, como mi sombre y yo la tuya

Pero eres tú, eras tú, la que dibujaste mi sonrisa, cuando yo buscaba nubes entre la niebla, e iluminabas mi camino con susurros.

Y aún te busco, bella pintora, creadora de lagrimas sonrientes.

Y es que desde aquella mañana de junio, la mañana que conoci tu cara, la primera vez, la que acaricio mi frente, como pluma de angel, revolviendo mi vida.

Te busqué, mi vida, perdida en mi memoria, mi memoria de adolescencia, de vitalidad desbocada.

Buscando nubes entre las nieblas

Aún busco, aquella flor de colores, la que pintaste en mi alma, bendito pincel.

Aún te busco, vida mía, para que veas tu bello lienzo, para…que veas tu obra, sin grises, de luces y colores.

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©Javier Sánchez 2019

Tú, música.

Crea un canto, es que quiero ser nota de tu partitura.
En Fa sostenido, melodia de cuerdas. Vientos y metales, entrando al cuarto en Mi menor.

Haz una melodia con la orquesta de mi vida. Amor mío.

Romanticas las cuerdas, melodía,
cubreme de menores acariciando mis oidos, cómo cuando me besas en un solo precioso adagio de violín

Haz una melodia con la orquesta de mi vida. Mi vida.

Todos en fa sostenido, cuando me abrazas y silencio, suena el gran piano, melodia de tus senos, y los violines, como tu mano en mi sien, suave como una pluma.

Haz una melodia con la orquesta de mi vida. Te amo.

Pizzicato de violines, cuando me sonríes y la armonia de cellos, que te acercas preciosa cómo un hada. La melodía vuela entre los dos, en la menor.

Haz una melodia con la orquesta de mi vida. Te deseo.

Crescendo, todos, cuando tu piel es mi piel. Cellos, violines, y vientos, acompañan a nuestros cuerpos, el balanceo, como olas de mar.

Haz una melodia con la orquesta de mi vida. Eres tú.

Timbales, vientos, cuerdas y metales, en armonioso estruendo, te quiero tanto. Manteniendo el crescendo, y… silencio.

La muerte dulce del orgasmo, entra violin

Adagio de caricias, besos, armonias
Melodía, suoave, preciosa en tu bello cuerpo. Silencio y caricias, violin descrescendo, si bemol.
Y todo acaba en el principio de la vida. Tú

Haz una melodia con la orquesta de mi vida. Mi música eres solo tú.

© Javier Sánchez 2019

En la curva, la del camino viejo

El viento fresco del monte trae, entre las hojas de los árboles, la voz, recorriendo las puertas del pueblo. Diciendo que ella, es su savia y él su anhelo, el que le corta la respiración y no le deja vivir.

Por las callejas del pueblo los lugareños comentan:

“Que son esos dos, los que se dan la mano, a escondidas de extraños ojos.”

Y dicen, madre, que cuando se van, cuando se despiden, recorren sus manos, cual pluma, rozándolas hasta las yemas de sus dedos. Estirando el tiempo con lágrimas en los ojos, padeciendo por la ausencia que se avecinaba amenazante.

Y en los corrillos cuentan, madre, cuentan que se quieren como nadie sabe, como nadie cree que se puede llegar a querer, como nadie conoce y a todos asombra. Si madre, que se quieren con devoción, con ese algo que no deja vivir ni un instante, el que roza la locura. Y que no quieren perderse. Que lloran y enferman cuando no están juntos.

Y en los lavaderos, madre, se habla entre los jabones de escamas y sábanas blancas, que él le ofreció su vida para secar sus lágrimas y que ella le ama en el silencio del más puro amor, ese, si, ese que no se dice. Que no hace falta decirlo.

Y es que, escuchane madre, simplemente se miran, que no hablan, solo se miran y cogen una calle, vaya, cualquier calle, solo se miran y sonríen solo con sus ojos, con una mirada preciosa y llena de vida.

Y en el bar dicen… los mayores, que los dos son de un diciembre, que son de un azul y de abrazo fácil.

Y que los muy viejos, madre, aseguran, que nadie era capaz de rascar al tiempo, un gajo, aunque fuere pequeño, pa estar juntos, como ellos saben hacer. Y que siempre andan soñándose la vida juntos…

Y dice el tío Alberto, que a él, un día le dijo él, que ojalá pudiera huir con ella, aunque el tiempo le venciera y aunque pasaran mil años esperando en la curva, la del camino viejo… Para escapar cogidos de la mano, mas allá de la casa grande.. Mas alla del horizonte, donde estan los arboles pequeños.

En el camino viejo, madre, donde dicen que abrazarse y besarse es como varear un olivo,. Acariciar la rama y ver caer el fruto que creció hace tanto tiempo. Sin medida alguna. Así como la luna sale sin permiso de nadie.

Y, madre, que nadie hable más de la cuenta, sin saber, cuando llegue el dia que se vayan, porque la vida les tocó, como a todo el mundo, pero a ellos dos les tocó a la vez.

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©Javier Sánchez 2019

Entre el cielo y mis sueños

 

Veo a través del primer muro de ladrillo, el de cemento, el de alambre, el de piedra, el de sangre, el de carne, el de libertades, el de musgo y árboles. Y me asombro con el precioso color oro de los campos de trigo, oro como tu bello cabello que besa el viento una mañana de verano.

Y al fondo, donde acaba el oro, estas tú. Alli entre el cielo y mis sueños. Vestida de semilla de trigo, una soleada y maravillosa espiga ondulante al vals de la brisa.

Hacia allí parto, con mi atillo, mi cuerda de esparto, mis sueños y mi alma limpia y pura,  sin nada en los bolsillos, todo en el alma, la que te busca cada día y te ha buscado en cada una de mis vidas, entre los tiempos de mi antigua memoria.

 

 

©Javier Sanchez 2019

María y la juventud no perdida.

A veces, sentado mirando al techo, yo lo hago mucho y aconsejo que lo hagáis, pienso largamente en mi juventud. Con una sonrisa tonta en la cara.

Pienso en aquellos tiempos grabados a fuego rápido en mi memoria. Y sobre todo en aquellos amores, amores tempranos. Amores que fueron capaces de trazar mi forma de sentir y de caminar, para el resto de mi vida. Gracias a ellos, soy como soy. Pienso que no hay nada que te muestre el camino de la vida como los amores vividos.

Y pienso en aquella edad, la edad en la que todo me afectaba multiplicado por mil. Por lo menos a mi si. Aquella edad en la cual tenia la piel tan fina que cualquier roce, cualquier situación, me llegaba al hueso. Me afectaba de sobremanera.

Aquellas preciosas edades, en las que me enamoraba cada día… una par de veces, aquella sensibilidad a todo y en especial al efecto científico “me enamoro que ya es mediodía”.

Pues que quieres que te diga, era algo precioso. Es algo precioso, aún para mi. Yo…. (bicho raro), lo siento asi.

Pero Ay.!! Cuando menos me lo esperaba apareció, el no poder explicar, por que narices me faltaba el aire delante de aquella chica. Aquella chica, que era como la nitroglicerina, “no agitar.” Pues crecí con ella y hasta el momento estaba muy acostumbrado a su presencia, tal vez no me di cuenta, de que no esa costumbre se estaba transformando.

Y me sorprendió el no saber que hacer cuando fui aquel dia a buscarla, como cada dia,  picar al telefonillo de su casa, como cada dia. Y al segundo, como siempre, contestaba ella, y yo, me vi tartamudeando cómo un tonto… Y solte un…

– Hola María soy Javier

Pero es que no era asi hasta aquel dia, no era asi. Siempre habia sido:

– Hey Mari, bajas.??

Y el no entender, que aquel dia,  perdía los nervios, mienstras oia que ella ella bajaba, oía la puerta de su casa, la puerta del ascensor y abría la puerta de la portería y me saltaba a los hombros, como había sucedido siempre, toda la vida y me daba dos besos, que yo siempre, por costumbre correspondia. Y me asuste porque se me paro el corazón, con ella, como siempre cogida a mi cuello y diciendo – Hoy has tardado eh? -. Y me vi mirándola, la miraba distinto y Maria a mi tambien, pero yo también miraba alrededor, como buscando a alguien. Era algo inexplicable. Para mi a mis diecisiete años.

Aunque, a Maria, la había visto mil veces, cada dia y con diferentes alturas. En el cole, en parvulos, de vacaciones, en el instituto, el camping… Cuando nos encantaba que el viento nos rozará la cara. Siempre estabamos juntos, los rubios, nos llamaban nuestros amigos. Los dos lo eramos.

Y empecé a andar con ella al lado izquierdo, como siempre, a Maria le gustaba ir a mi izquierda, pero desde pequeños, y aquel dia, el no saber como o donde ponerme, y no era la primera vez..!!.

Y como un destello de luz, darme cuenta de que ella era mi compañera, mi hermana, mi amiga de toda la vida. Pero ahora era todo eso y más, era mi María, la que cada día me hacia reír y bailaba a mi alrededor cómo una loca. Mi María, mi piel. Ahora era algo más, algo extraño que no había reconocido, pero ella si, ella me lo estaba enseñando.

Habíamos entrado a la plena vida, plena juventud. Nuestra amistad se habia transformado en algo que es difícil de explicar si no llevas mis gafas. Todo era extrañamente grato. Y empezaba a ser maravilloso.

Y fue cuando, por primera vez, las manos se rozaron y los dedos se entrelazaban, se apretaban aquellas manos diciendo, “te siento”. Sin mirarnos, nos veiamos. Aquello siempre había sucedido, nuestras manos siempre andaban juntas, pero esta vez sentí como aquello inundaba mi mundo, con un calido bien estar.

Sinceramente creo que ella, creo que María, me enseño lo importante que es coger de la mano y saber lo que se siente y saber lo que siente la persona a quien se la coges. Coger de la mano, coger la mano de alguien, es la demostracion de la mayor sinceridad y confianza, es el significado de “estoy aqui y te siento de veras”. Maria, con diecisite años, me enseño que significaba aquello.

De pronto me vi en aquello de no saber quien empezaría a hablar de “cosas serias”, aunque ya hablabas de “cosas serias” desde mas de10 años, por qué, ella era mi hermana, mi segunda piel, mi luz, que de pronto se habia trasfomado y habia irrumpido cómo una hermosa brisa en mi vida. Sin darme cuenta. Sin darnos cuenta.

Aquel dia, aquella mañana de marzo, algo lo cambio todo, todo se había magnificado, todo era diferente. Entre los dos, todo se dio la vuelta.

Y es que, simplemente la juventud nos había contaminado con su virus. El despertador de los sentidos, había llegado del largo viaje, desde la infancia, pasando por la tontería y llegando al, te siento cerca y quiero sentirte mas cerca. Acababa de llegar aquel peligroso y adorable señor llamado amor. Y de pronto, en una esquina, todavia me acuerdo, llegó el beso de ojos cerrados y manos entrelazadas, el beso de respiracion agitada, ese beso que no puedes parar, que no hay manera de detenerlo, ni para respirar, ese beso guardado, que la vida no te ha preparado para el, esa montaña rusa, ese beso, que cuando acaba, la miras y sonries, y te abrazas con una calida e inigualable sensacion.

Y, la verdad, eso, mezclado con aquella juventud explosiva, aquel conocernos desde el amanecer hasta el anochecer. Ya no había forma de pararlo ni contando las estrellas sentados en el banco de detrás de casa, como haciamos cada noche desde bien pequeños.

La verdad, hecho de menos y mucho, aquel sentimiento del tiempo rozando tu cara y atravesando tu cuerpo. Puede ser que no me haya adaptado a mi edad. Me da igual, la verdad. Incluso lo agradezco.

Y que algún psicólogo me diga que tengo algún síndrome raro, que por cierto no sabrá ni describir, si no es que mira hacia atrás en su vida y me encuentra paseando por allí.

Pero, que pasa oye, yo solo se que me encanta pensar en ello, en ella y en aquello, y no dejo de pensar, aunque la gente me dice que ya no es como antes, que ya todo eso paso. Quien ha dicho que pasó. Aquellos momentos si, pero los sentimientos, no. Me vanaglorio de acordarme de aquel dia de marzo y de Maria, mi Maria.

Pero yo me digo, que no esta prohibido soñar, que no esta prohibido que todavía me guste enamorarme casi cada día. Y no esta prohibido sentirse joven, aunque pocos me entiendan.

Y sobre todo me gusta porque hay gente que piensa que no es normal. Que es rao, extraño. Me da igual. Al fin y al cabo, lo raro y lo extraño tambien es unico y bello.

María, fuiste un huracán y mi encantadora amiga, mi princesa y mi primer amor. Ese amor que queda tatuado en la memoria y ronda tu vida.

Este escrito es para ti.

 

 

© Javier Sanchez 2019