Tus manos

Me desvistes con la paz de tus manos. Ese tierno calor de tus ojos, me guarda del frío del mundo.

Me arropas con las plumas de tus brazos. Eres mi Ángel. Esa sonrisa que le robé al mundo, me pertenece.

Me desvistes con la paz de tus manos.

Me enseñas el camino al cielo, siguiendo el olor de tu piel.

Me proteges de la furia de este loco mundo, con el terciopelo innato de tu alma, que arremete contra mi, una y otra vez. Ese mundo al que le tengo miedo. Y tú bien lo sabes.

Los ángeles, cómo tú, sois así, mi bella dama. Guardiána de mis sueños.

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© Javier Sanchez 2020