Mirando al suelo

Tantos esfuerzos, tanta sangre, tanto sudor.
Tanto trabajo.

Tantas noches, tantos calores y fríos gélidos.

Tantas humillaciones. Tanta hambre. Tantas sopas de cebolla y pan.

Tanto, si señor, enseguida lo hago.

Tanto como usted mande.

Tantas porras grises danzando sobre su cabeza.

Tantos llantos impotentes desgarradores. Tantos no llego.

Tantos y tantos que no han llegado, que se nos van. Tanta sabiduría en un viejo recipiente, sola y desaprovechada.

Todo ello, todo esa larga historia, para que los demás tengan la calidad de vida que él no tuvo.
Que disfrutan sin pensar que él fue quien se la dio.

Y todo ello para que los demás ni le miren cuando esta sentado en su banco, mirando al suelo.
Soñando tiempos mejores.

Soñando cuando tenía la fuerza de una tormenta.

Mirando al suelo, porque es el único que le respeta.

Mirando al suelo porque todo lo que ha luchado se va por el agujero del futuro.

Años y vida sentados en un banco del parque, sin que nadie, nadie, maldita sea, sea capaz de preguntarle.

¿Como fue abuelo. Como fue aquello que me has de contar, aquello que viviste.?

©Javier Sánchez octubre de 2020

Et trobaré

No dormo pensant que un dia et trobaré i et podré dir que encara t’estimo, despres de tota una vida.

No dormo pensant, com et diria, que encara sento la caricia de el teu preciós cabell, bru i lluminòs, ondulat com el mar blau dels teus ulls, aquell cabell mogut per la brisa de la nit, quan els dos, recolzats en l’herba, contemplàven els  estels, quan vivíem només amb dues dècades passejant per la nostra pell.

No dormo pensant que et diría que t’he buscat, cada dia y cada nit, entre els meus somnis, entre els meus pensaments, entre els meus records i els meus anhels, doncs volia trobar-te abans de la fi de tot.

I tot axo per que, em sembla mentida, pero encare t’estimo, per que vas ser i ets la memòria de que un dia sí que vaig ser jove.  Ets el que vull trobar. I et busco, et busco sense descans.

© Javier Sánchez septiembre de 2020