Nana de la lluvia


“Nana de lluvia” un tema publicado en el año 2000 por el músico Carlos Nuñez.

“Nana de lluvia” nos ofrece una preciosa poesía y una bellísima melodía, interpretada por la cantante portuguesa Anabela, con una voz pura y diamantina.

Poema dedicado a la gente del mar, a los que viven de él, a los que pierden la vida en él y a sus seres queridos.

Voy a buscarte.

De mañana, el rocío en la hierba, hace brillar el prado como un mar en calma. Desde la puerta de casa llega el perfume del musgo, de romero, a la tierra mojada, a las mismas piedras húmedas de la puerta de casa. A vida.

Agua en la cara y salgo descalzo, me encamino a la libertad del aire fresco de otoño. En la puerta de casa abro los brazos y respiro hondo. Siento como me acaricia la cara y me susurra un precioso buenos días, susurrándole al oído todos sus secretos.

Voy raudo, directo al camino estrecho, el que desemboca a tu calle y a tu casa, allí cuesta arriba. Hoy es un día precioso, es un día encantador. El aire que viene del cerro mueve mi camisa a rachas llenas de olor, el olor de mi pueblo que siempre se acerca por el camino de San Cosme.

Ya acercándome a la casa grande, se ven las vacas saliendo de la gran portada de casa de Julián, van hablando entre ellas entre mugidos y cencerros escandalosos, Julián lleva la vara, encarrilándolas. Aunque sabe que ellas conocen su camino, incluso mejor que él.

– Buenos días Julián.

– Buenos días muchacho. Que vaya de suerte zagal.

– Gracias Julián!!
Paso ya mas raudo, si cabe, por la casa de la señora Marga, me detengo al lado de una ventana, con unas macetas con unas amapolas preciosas, sé que esta ahí, van pasando las vacas a mi lado. Y el último Julián

– Buenos días Javier, ¿Dónde vas tan pronto? Que el día no hace todavía.
– Pues arriba, a la casa de terraza, para arriba señora Marga.
Marga sonríe y me dice.
– Con dios majo, ve allí, allí esta. – Sonriente la señora Marga.
– Lo sé señora Marga. – le dije, devolviéndole la sonrisa.

Y subo la pendiente que me lleva a tu casa. Entre las amapolas y las diminutas margaritas que viven en el camino empedrado, con la cara fresca y sonriente. Con el alma plena, volando la mente, como cuando vuela que eres feliz, pocas veces pasa, pero pasa.

Ya veo al fondo el final de la calle, arriba, “la casa de los terraza”, tu casa, tu ventana, tu pequeña ventana de madera y la pequeña cortina blanca, que oculta tu belleza, tu habitación, tu vida y la mía. Y adivino tu figura, madre mía, si hasta adivino tu sonrisa, se que me ves, lo sé, con esos preciosos ojos azules, y es que siento que tu mirada recorre la cuesta hasta mi pensamiento.

Mi corazón, que es tuyo, juega a su albedrío en mi pecho, al juego de los golpes, aprovechando entre la cuesta y los nervios, por que hoy te voy a ver. Hoy te voy a pedir compartir lo que me quede de vida contigo. Y solo pienso en aquel día que te vi sentada en aquella piedra, en el riachuelo de La Cabañera, con tu preciosa cara mirando al sol, olvidando al resto del mundo y viviendo en el tuyo.

Te miraba, embelesado, preciosa al color del sol del color del trigo que se colaba entra las ramas de los arboles y pensaba, es lo mas precioso que la madre naturaleza ha creado, no había nada mas bonito, nunca había visto a nadie como tú. Y mi cuerpo, mi mente se paralizó, como un pequeño ser diminuto de piedra. Y se acerco a verme el pánico, una visita que te arruina la vida, tenía miedo de acercarme, de hablarte de lo que quería. De que ya te amaba. Y el que me dijeras que no. Pero…

Aquí me veo subiendo la dura cuesta que va a tu casa, para fundirme contigo en uno, para ser tú, y tú, yo.

Las piedras resbalan, me asustan la piedras que resbalan, es como si muriera y cayera hacia el vacío, el vacío negro que me conoce, que me mira a la cara cada día, pero las aprovecho para alzarme por el camino. El viento fresco del monte me empuja hacia ti. Y ya te veo en la ventana. Y te digo en voz baja, solo para los dos,

– Te amo mi ángel, aunque el tiempo ya se me acaba, se me acaba el tiempo, ya lo sabes, pero te amo y quiero terminar mi tiempo a tu lado.

Y cuando se me acabe, que tu mano me acompañe a los campos de hierba fresca. Y allí me dejes, esperándote, recostado en la piedra de la tía Rosa, para que cuando tu vengas, seguir amándote.

©Javier Sánchez junio 2021

Una entrevista

De un tiempo a esta parte, he hecho como unas doscientas entrevistas, no me han cogido en ninguna, es realmente desesperante, en todas me echan antes de empezar a currar e incluso antes de acabar la entrevista. Y todavía no lo entiendo, no captó que hago mal. Os cuento de qué va y lo que me pasó en la última…

Entré en la sala de espera de aquella oficina toda llena de títulos y cuadros abstractos, de esos que hay dibujado un punto y el precio ronda los 200.000 €.. Y digo “el precio”, el que le ponen los “que saben” no es que lo valga ¿Eh?

Había entregado un CV (currículum vitae) en aquella empresa hacia un año y medio por lo menos, el cargo por el que me habían llamado era de “Accounting advisor”, vamos en idioma menos gilipollas, “Asesor contable”, el conocido como “el numeritos” de toda la vida.

Todo esta situación viene de que estaba y estoy en paro e iba asiduamente a la oficina de empleo, donde había un funcionario que le llamaban “el cursillos”, esta aventura, la de aquella catástrofe de búsqueda de empleo, la cuento en mi famosísimo “Best Seller Bloguer Award” (o como se escriba) de este mismo blog llamado “Buscando trabajo”.

Pues eso, que “el cursillos” me indico que hiciera un curso a distancia de contable para empresas y lo hice. Fue agotador, porque lo que yo no sabía es que el puto curso iba de números y cuentas y más numeros de cuentas, un mareo constante. Joder, yo pensaba que era para contar cosas en empresas, para relatar cosas, cuentos y todo eso. Vamos lo que hacen los coach estos, que te lo venden todo de color bonito, pero claro, todo es si te esfuerzas y trabajas 10 horas al día por 1000 €, tu también llegarás a tener un yate de 80 m de eslora y tonterías de esas, en la siguiente vida claro. Pero no, era más complicado, bastante más complicado, luego si me apetece os lo cuento. Que seguro que será que no, más que nada porque soy muy vago y por eso no tengo un yate (sarcasmo). Si eso, ya sabéis, lo leéis en el presente blog, no la dejo el link porque me da palo, buscadlo.

Pues terminado el maldito curso me eche a la calle a entregar CVs por todos los sitios. Entregaba en los puntos de venta de la ONCE, en charcuterías, hasta en las oficinas de los ministerios, que me echaban a patadas, por cierto, se ve que allí esto de que les lleves la contabilidad no les sienta muy bien. Sobre todo en Obras Públicas. Que curioso

Pues como os decía, que me llamaron de esta empresa, la empresa se llamaba “Sausages Sánchez and Brothers”, vamos “Salchichas Sanchez y hermanos”, pero es que en inglés mola más. Y aquí estoy, en la sala de espera, esperando.

– Señor Sánchez, Javier Sánchez….

Mira ya no espero más…

Y pase al despacho del pavo de RRHH (Recursos Humanos) , que suena a ONG pero todo parecido con la realidad es pura coincidencia.

– Pues tengo muy pocos defectos, señor, y muchisimas virtudes. Soy responsable, emprendedor y me gusta, sobre todo, el trabajo en equipo.  – Le dije al pavo que me recibió con la desgana de un cazador de mejillones.

Un tío flaco con el pelo engominado, José Serapio Buendía, que manda cojones con el nombre. Alto, gafapasta y una vocecilla de esas como cuando te pillas un dedo con un cajón de la cocina, como muy gritón, no acompañaba a la.envergadura del individuo. Vamos de esos tipos que le dabas un guantazo, así porque si.

– Muy bien eso nos gusta.- me dijo el largo –

Y le contesté estoicamente, que no se lo que es pero lo he leído a un bloguero de estos que sigo.

– Si, es que así le puedo echar la culpa a los otros. Pero soy una persona muy seria, formal y me ducho casi siempre.
– Hombre lo de echarle la culpa a otros no es muy de trabajo en equipo ¿No cree?
– Como que no, mire, es como el fútbol, si te viene un defensa grande, de esos de dos metros, así como usted pero bien hecho, que te va a partir por la mitad si te coje, ¿Que haces? oye pues se la pasas a otro. Pues eso, trabajo en equipo. Tampoco es tan difícil de entender oyes. O es que entre los jugadores millonetis del fútbol está permitido y entre la chusma no.
– Bueno , ehem, vale, joder nunca me lo había planteado así… Aquí dice que estuvo en la universidad de medicina. Muy bien, alguien con conocimiento sanitarios nos iria…
– No, no, no, jajaja, no es así. He puesto que estuve, no que hice la carrera, se me hizo muy cuesta arriba, es que me desmayaba con la sangre y los muertos me dan miedo, yo quería ser médico de la seguridad social, los de las recetas y todo eso, pero no me salió bien.
– Vaya tela oiga, menudo elemento está hecho usted

Me dijo el gafapasta mirando el CV de nuevo.

– También me indica que ha sido usted, reponedor en Mercadona, profesor de “Filosofía y economía sumergida, detective privado, calibrador especialista de lentejas… ¿Joder eso qué es?
– Pues mire, yo trabajaba sentado en una línea y miraba las lentejas que pasaban por la cinta y las grandes las quitaba. Es que tengo vista fotográfica oiga.
– ¿En serio? No me lo puedo creer…
– Noooo, es broma, no tengo vista fotográfica. La verdad es que no hacia nada, eso sí, me mareaba con tanta lenteja pasando, fue un enchufe de mi cuñado, pero me echaron por falta de productividad o algo así.

El gafapasta ya no me escuchaba, leía mi denso CV. Se tocaba las gafas con las manos temblando.

– Manda cojones, vaya tela.
Hostias! Madre mía, aqui en una esquina me ha dibujado un pene, honbreeee un poco de decoro.
– No se que significa eso de decoro, pero es que también soy pintor. Me nace asin oyes. Pinto cuadros, paredes y en folios. En cualquier momento. Es como un trastorno que tengo, mire usted, ahora mismo le dibujaba unas tetas en la frente, pero me contengo, soy buena persona.

El largo alucinaba, se me quedó mirando y me dijo con calma.
– Mire, larguese de aquí antes de que llame a la policía o peor, a mi suegra.
– Me voy, pero por qué yo quiero. Que desagradable y malahe que es usted.

Y me fui, tal y como entre pero al revés, me fui a casa a llamar a otra empresa, es que me he dejado el móvil. Y a pensar el porqué me echan de todas las entrevistas.

© Javier Sánchez mayo de 2021

DE CUANDO ME HICE DETECTIVE PRIVATE – (Trozo 1)

Es una prueba, si no os gusta la historia , me guardaré el resto para venderlo en el mercado negro de relatos.

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Prólogo

Hola.

TROZO 1

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“Detective privado”, es es lo que soy oye, “Private investigator”, lo he puesto así, en dos idiomas, en una placa dorada, en el vestíbulo del edificio donde he alquilado la oficina. Con aire acondicionado, un ordenador y una lupa.

Y en mi despacho, al lado de mi foto fumando una pipa, el título de “Detective Privado”, firmado por el Rector de la Universidad y el Ministro del Interior, enmarcado en un marco de esos dorados, un euro que me costó en el super del chino de al lado de casa, pero da el pego.

He cambiado mucho, ya no busco un cargo importante, me reinventado, estoy probando suerte con esta profesión, lo de TÉCNICO EN TRATAMIENTO DE RESIDUOS URBANOS, no salió bien, una larga sucesión de problemas no me dejaron que llegara a conseguir el puesto, además, no era lo que yo pensaba. Vamos que fue una mierda.

A consecuencia de aquellos días aciagos cai en una depresión importante, no comía casi nada, solo comía bollicaos y bocadillos de pan rallado, mira me dió por ahí y… toque fondo, pero que muy mal que estuve, hasta me hice vegano, budista y terraplanista, de esto último me quité, por qué los zumbaos querían ir al borde de la tierra y saltar, “para ver dónde caemos”, ya les dije que fueran saliendo que yo pillaba un taxi y les alcanzaba, vamos, como un cencerro.

Tiempo después, ya en el apogeo de mi depresión, cree mi propia secta iluminada “LA TIERRA ES CÓNCAVA PORQUE YO LO VALGO”, los desvaríos me llevaron a pensar que todo el mundo sabe que la tierra es cóncava con un agujero enorme con un tapón que te cagas de grande, que es el que mantiene toda el agua de los océanos, de los ríos, de la lluvia y de los lavavajillas por allí, o algo asi pensaba en mis desvaríos.

Duró un mes y medio más o menos, solo eramos 12 feligreses, mi primo José Jesús y otras personas de la sala de psiquiatría de la la Clínica Majarastoy de Barcelona, una pena. Bueno, mira oye, fueron malos tiempos, pero levanté la cabeza y tire p’alante, también es que se me acabó el paro y hacia tiempo que vivía de trapicheo, vendía de todo, fruta, embutidos, ladrillos, sacos de cemento, paracetamol, sacarina, de todo, hasta abri un blog de recetas de cocina, para ver si sacaba algún dinero, pero la gente esta de los blogs es gente muy extraña y competitiva. No se, no me caían bien y eso que tuve mucho éxito me seguían 22 personas, entre ellas mi amigo Luis Carlos Norberto de los Llanos de Luna, buen chico, pero me pidió 50€ el cabrón para seguirme. Ya sabéis cómo es la gente, que os voy a contar a vosotros que no sepáis.

Pero en esta profesión, en este nuevo paso en mi vida para encontrar mi camino, creo que triunfare, he de hacerlo, oye me he pegado un año en la Universidad de detectives privados, divertido y culturizante, la verdad es que me lo pasé muy bien…

(Fundido en negro azabache de esos que no se ve nada)…

(Voz de esas que no se ve el tío que habla con un poco de eco, pero que soy yo ¿eh?, pero eso, que no se ve)

En las afueras de Barcelona, entre unos bosques de plataneros, ficus tropicales y secuoyas canadienses está la Universidad de Detectives Privados y Conductores de Camiones de reparto de cajas de cerveza. Una universidad, la de detectives, preciosa con su lema en romano y todo.

“Credere vel non, id quod tu facis. Aut aliquid.”

Que significa, literalmente: “Aunque no lo creas, se lo que haces. O algo así.”

Yo pertenecía a la hermandad, la de los becados, era la hermandad Beca, curioso que la llamen como los vídeos aquellos que se dejaron de hacer y que muchos gilipollas aún tienen en casa, diciendo que se ve mejor que el DVD, que tampoco lo ve nadie ya. Pero bueno que entró en bucle.

Dos años de fiestas, todo el día con la gabardina y el periódico, haciendo prácticas por el campus, no es que la universidad tuviera jardines como en la americanas, que tienen hasta Metro, el campus era un jardín que estaba frente al Manicomio y allí practicábamos espiando a los majaras.

Todos con sombrero, gabardina, gafas de sol y un periódico con dos agujeros en medio para mirar sin ser visto. Recuerdo que había uno, Luis Carlos Noriega Palacin, un hipster de esos que llevan moño y barba de chivo, pantalón tejano de 300 euros y los tobillos al aire, con zapatos de tela de saco de café, que se negaba a llevar periódico y llevaba una tablet, que se le veía toda la cara, veinte tablets se compró el gilipollas, a todas les hacía dos agujeros para mirar o ver a través de ella. Le dije un día…

– Oye que tiene cámara la tablet y…

– Oye callate que estoy de incógnito, me van a suspender…

Con mucha educación y tacto le contesté.

– Vete a la mierda un mes tontolculo.

Lo echaron de la universidad, a los cinco meses por quemar el aula de “PRÁCTICA CON EXPLOSIVOS”, nos quedamos sin tejado dos meses por culpa del gilipollas ese.

(Voy al baño, seguiré en el capítulo two (dos))

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Continúa en Trozo 2, la semana que viene.

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© Javier Sánchez marzo de 2021 por la noche, mirando la mar Mediterráneo, tomándome un café en mi mansión de Malibú.

NOS HACE FALTA ALGO, ALGO QUE DEJAMOS ATRAS.

Nos hace falta magia en este, ahora triste, mundo. Ya se fue difuminando entre el ser un ser humano e intentar parecerlo, en tiempos comenzamos a perderla. Se nos escapó entre aceros, cementos, prisas, envidias, egoísmos, ambiciones desmedidas, la ausencia de sonrisas, sobre todo la ausencia de verdaderas sonrisas y estruendosas carcajadas. Pero ahora nos hace mucha falta, mucha.

Hay que prestar atención a la vida, a la que vivimos, sí, la que vivimos, esa otra, la que nos vive, es otra cosa. Es la ladrona. La que nos roba los colores y los amores.

La que olvidamos, la que no nos dejó ver quien se sentó a tu lado, ni quién pasó por tu vida y ni la vimos, porque estábamos haciendo planes para vivir, y mientras, esa vida pasaba rauda a tu lado, moviendo el bies de la camisa.

Tenemos, no, debemos dejar salir esa magia, cada día, con cada palabra, escrita, cantada o hablada, con cada gesto único, con cada preciosa sonrisa. Esa magia, la divina, la que estalla con una lágrima de alegría, esa magia que aparece y te pone agradablemente nervioso. Esa magia que te da una suave caricia  que  es capaz de calmar el alma.

Esa magia, debemos de volver a sentarnos con ella, a soltarla por doquier, debe de notarse su música en el aire, debemos de reinventarla, recuperarla de las sórdidas y ridículas  luchas para ser cada día mas feliz.

¿Más feliz?, ¿comparado con qué, con quién y porque?. Es que ya se es feliz, entre problemas, y es que la felicidad, está entre los problemas, que también son parte de esta vida. ¿Alguien nos dijo, en algún momento, que toda esto sería fácil? Todo este encantador follón de vida.

Y es que buscando la felicidad, constantemente, no vemos que perdemos la vida y esa magia de la que hablamos, he ahí el misterio.

Los sabios dicen que, la magia, se inventó allá por cuando eramos enanos, cuando los muebles de casa eran enormes. No llegábamos a coger las galletas. Cuando las manos eran grandes y te protegían.

Aquella magia que, cuando te dormías en el sofá de casa, o en el pecho de papá, aparecías al alba en tu cama. ¿Quien no sueña con aquella bendita magia?. Hay que soñarla porque no se fue, esta escondída, entre las arrugas de nuestro tiempo.

Nos han borrado la sonrisa mil veces y mil veces hemos intentado sonreír de nuevo, y a veces lo conseguimos, pero giramos la cabeza de nuevo a las tristezas y a los estúpidos momentos.

Vamos a coger el sendero rodeado de recuerdos y así recuperarla para volver a aprender a sonreír, a ser capaces de reconocer el puro olor a la lavanda, entre los mil olores inventados, que no nos sirven para nada y el aroma del romero, que invade las estancias de nuestra juventud

Hemos de recoger de debajo de nuestra antigua cama, esa magia, que nos llevó hasta estos días, la que nos hará recordar, que una vez fuimos felices, sin necesidad de ninguna ayuda.

Pero de verdad.

©Javier Sánchez febrero de 2021

Clase magistral de matemáticas

A ver clase, atended y dejad los putísimos moviles. Sus voy a poner un problema del imbécil del profesor de matemáticas japonés To Losumo Pokito, premio Nobel de literatura geográfica, que data de 1957, es una mezcla ecléctica entre matemáticas y filosofía aplicada. Bueno en definitiva, es una mierda de problema de un tío japo, que se ha muerto ya dos veces y que le dieron el premio nobel, sin merecerlo, de literatura matemática. Tomad nota:

– Si un perro labrador sale de Jaén, por allí por Andalucía, con dirección a Barcelona capital, a una velocidad crucero de 10 km/h y dos horas después sale otro perro, pastor Alemán, de Jaén (natural de Jaén quiero decir) desde Barcelona, dirección a Jaén a una velocidad de 11km/ h y está lloviendo chuzos de punta.

¿Cuantos sacos de cinco kilos de serrín mojado se tiene que comer un pavo vegano carnívoro para cagar un armario ropero de 8 puertas correderas y pomos nacarados?

Tenéis 63 minutos y medio para resolver este famoso problema del imbécil del japo. El que lo resuelva lo echaré de la universidad para siempre.

Hala a trabajar.

© Javier Sánchez febrero de 2021