EN EL YOGA – CAPITULO 2 y ultimo, toy cansado

En el capítulo anterior

Joder que pesao de tio. Por fin salí a la calle y tome una bocanada de aire, casi me muero, pues la tomé al lado de el aparato de aire acondicionado de “Pub Loli, no cerramos en tol día”, no os cuento más que estaréis cenando.

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CAPITULO 2

Y fin

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Aquella noche dormí como un bebe, me desperté cada dos horas llorando, es lo que tiene no estar bien de la cabeza y escribir en blogs. Pero vamos, que allá a las 3 am, mas o menos, me tome un diacepam y un Valium y un chupito de whisky y me dormí, bueno mas bien perdí el conocimiento. Desperté de repente, con un dolor intenso en la coronilla, era pronto, sobre las 11 de la mañana, estaba entre el sofá y la mesita del salón, con la lámpara en la cabeza y la bombilla, de la misma, quemándome la coronilla, de ahí el dolor intenso.

-Joder la clase de jotas!!!! Digo de yogas!!! Hostias, llego tarde. A correr. Joder, pues empiezo bien la relajacion de las narices…

Me vestí con las mallas y los calcetines tobilleros de esos, que por cierto tienen el mismo precio o más que los que te lleguan hasta las rodillas, una camiseta, una sudadera y la esterilla de esas de goma espuma lista con dos gomas y hala, al yoguero.

Llegué tarde, claro, como no. En la recepción estaba la “Namasté” y el de paisano. La señora me saludo yo hice lo mismo.

– Namaste oiga. – Me dijo que lo de oiga no hacia falta y me acompaño a la clase, yo iba dándole conversación a la “Namasté”, pero lo que pasa es que tengo un problema que mi madre es sorda y estoy acostumbrado a un volumen de voz tipo concierto ACDC desbocao.

– ¡¡¡¡¡Que tal como va el día, tranquilo no?!!!! Bueno aquí ya se precibe que todo es tranquilo, no os alteráis por nada!!! Joder, menos sangre que el tobillo un canario, ¿Que no?

La “Namaste” (que luego me entere que se llamaba Guadalupe y era del Prat del Llobregat, ate cabos, por lo de güey y todo eso), ni me contesto, solo me indicó que no gritara de esa manera, que allí debía de reinar el silencio y la armonía. Joder, que tiquismiquis, pero la verdad, tenía razón, es que yo hablaba que parecía que estaba en una lonja, por dios que gañan que soy.

Guadalupe se paró y me indico con su mano derecha que allí al fondo estaba la clase y que hacia 15 minutos que habia empezado, que al entrar tuviera la consideración debida con mis compañeros. Esto ultimo no lo entendí, pero bueno, para allí que me dirigí.

Entre en la clase, la puerta hizo ñeeeeeeeeeec!, clok!! le di a la pared de la clase, empuje demasiado, joder aquí se oye todo. En la clase, casi a oscuras, estaban todos los alumnos tumbados como los de ayer, en una posición como los musulmanes cuando rezan, después me entere que se llama el saludo al sol, la verdad es que no se si estaban todos vivos, pero alguno se movia. Me pregunté, que vaya tela, si aquí no hay ni una jodida ventana, ¿como coño saludan al sol?, y me dije, bueno Javier, abre la mente, para eso estas aqui, para abrir la mente y….. joder que calor hace aqui… bufffff!!!!

El profe, el Iñaki, me decía con las manos que me pusiera en el suelo y que me callara, yo que se, todo con gestos con las manos, parecia un dialogo de sordo mudos. Joder que estress, el tio este me pone muy nervioso. Y solo acababa de entrar en aquella sala, que por cierto, os he dicho que hacia un calor infernal ¿no?.

A mi mente de gañan, pero educado en escuela publica, de las mejores del barrio, solo se le ocurrió decir:

– Buenos días a todos y a todas, perdón por llegar tarde ¿eh? es que me he dormido y …., – pero esto lo dije sin gritar ni nada, que casi no me oí ni yo. Joder, se giraron todos a mirarme y revivieron. Iñaki se cabreó y, con un suspiro, encendió las luces.

-Vale, pues nada, nada, perdonad, pues hala, ya conocéis a Javier, es el nuevo. Acaba de ingresar hoy a nuestra escuela. Demosle una binvenida.

Yo sonreí, dando un barrido tipo periscopio de submarino, pero nadie dijo nada, ni una puta sonrisa, pasaron de mi como de comer mier…, joder que gente mas rara. Mucho namasté, mucha paz y mucha verdura, pero mas sosos que un bocadillo de tofu.

-Javier, extiende la esterilla, situate y vamos a seguir. Vamos a hacer la posición de Loto o Padmasana.

Esa posición es la mas conocida, es la típica, la de las piernas cruzados y los pies encima de los gemelos, las manos en las rodillas y haciendo el signo del OK, bueno ya sabeis cual es, no me mareeis. Antes de nada, me puse a extender la esterilla, pero la goma espuma se habia quedado con la forma y no había manera de quedara plana en el suelo, la cabrona estaba viciada de llevarla enrollada, la ponía en el suelo y volvía a su estado inicial, con el consiguiente ruidito, sssshiiiiiap!! y mi consiguiente, me cago en la puta esterilla (susurrado). Le di la vuelta y me puse encima y poco a poco me senté. Intente colocar las piernas en la manera correcta, tal y como ya estaban todos puestos y meditando, no había manera, no me daba la elasticidad de mis piernas ejercitadas en marathones y carreras de obstaculos vistas en la television de plasma de mi casa, parecia un hipopotamo con mallas sentado en una piedra y cuando lo conseguía, la puta esterilla se volvía a doblar sobre mi, era algo curioso, automatico y desesperante, cuando conseguía, mas o menos poner la piernas y los pies bien, saltaba las esterilla, sssshiiiiiap!! y me envolvia, yo me cagaba en toda su familia y hablaba en voz baja – Si tuvieras vida, te vendia a una mafia de trata de esterillas -.

Ostias, me estaba poniendo muy nervioso, como un electricista trabajando en un charco de agua. Tambien, caso aparte, es que, en la escuela, me habían regalado una sudadera que ponia “MOJAMA SECAMA – THE YOGA PUES” y me la habia puesto, oyes estaba sudando como un pingüino en una panadería, me caian unos goterones de sudor como un dedo cada uno, y de relajarme, de relajarme nada y de meditación menos. Gire mi careto de gañan simpatico e intente hablar con mi compañera de al lado, que parecía que no tenia huesos, estaba doblada como un blandiblub de aquellos que se pagaban en la pared. Cuando iba a pronunciar palabra…

-Y sobre todo beber agua ¿eh? -Indicaciones del profe.

Vamos hombre, será cabrón, como coño voy a beber agua, a parte que no me he traido, dato importante este, oye es que no tengo manos para coger nada, bastante tengo para aguantar el equilibrio con el culo en esta posicion maldita. Iba a intentar de nuevo hablar con la “sinhuesos” y de nuevo el profe….:

– Ahora vamos efectuar la posicion del arbol.

Pero bueno, joder, si todavia no me he colocado en la posición del toro sentado ese, que estoy con las piernas tocandome la panza y me voy a caer hacia adelante y el plasta de vasco este ya esta cambiando a otra posicion… me cago en todo lo que se menea, en los yoguis, en el oso yogui tambien y en mi psiquiatra que espero que este internada en un psiquiatrico y/o manicomio en las profundidades del desierto de Atacama. Aproveche que Patxi se habia cansado de dar instrucciones y hable con la “sinhuesos”

-¿Oye esto es así de rapido todos los días? Por que en lugar de relajarme, al final voy a matar a alguien. Me va a dar un siroco y no voy a conocer.

-Shhhhhhhhh! – dijo la chica de goma levantandose – Callese abuelo que desconcentras a la gente… y a mi tambien.

Abuelo? sera idiota la tia esta, pero si como mucho tiene diez años menos que yo, que por mucho que hagas yoga, la funda del cuerpo te delata, Pero como que “shhhhhhhh”, me cago en tó. Levanté la mano, desde alli, al fondo, en una esquina oscura de la clase

-Hey profeeee!!! Eeeeeeeeeeeee!!!!!! Oyes Patxi, para, para, para… (yo ya habia perdido el norte). A ver, esto no va bien, aquí hace un calor que voy a perder el conocimiento de un momento a otro, parece esto una panadería incendiada, mi puta esterilla me ha declarado la guerra, esta chica o mutante, o lo que sea, solo dirigirle la palabra me manda callar y ahora todos los demás habéis cambiado de posición y yo todavía estoy en la primera y con el culo dormido y las piernas de color azul o negro, no se, porque aqui no se ve una mierda. Joderrrrrrr…!!! Yo sentado y los demás en la posición esa de la sevillana o árbol o como se llame…. es que manda cojones. No me relajo, no hay manera,

Al profesor, le cambio la cara, quería morirse, se me acerco, sin correr, claro, no le vaya a dar un infarto al atontao, yo creo que va fumado todo el dia. se inclino y me dijo:

-Joder Javier, pero porque chillas. Si no puedes hacer algo, te levantas en silencio y te acercas a verme.

-Los cojones Patxi, la faena es mía ahora para moverme, como para ir donde estas tu en esa tarima, con tus cojines e inciensos, que me estoy mareando entre el calor y el pestazo que hace aquí. ¿Pon el aire acondicionado hombre?

-Es que esta es una clase que se hace a 42 grados de temperatura Javier, y joder, no grites.

-Mira yo hablo así,…. ¿como?, ¿que?, ¿a 42 grados? Y entonces por que me dais la sudadera, para que me muera o me deshidrate. Esto se avisa y vengo en tanga de leopardo, joder.

Patxi estaba a punto de explotar. Volvio a su poltrona de emperador…

-Bueno vamos a hacer la posición de la grulla….

Entre el calor, la esterilla, la sudadera que no podia quitarmela, me levante como pude, y le dije al Patxi…

– ¿La posicion de la grulla? Con una grulla te voy a dar en toda la cabeza YoguiAizcolari, me cago en todo, que he venido a relajarme y parezco un cocainomano.

Acto seguido me caí, mas que nada porque no me sentia las piennas, como Rambo cuando le daban dos mil balas y decia eso, caí encima de un chico, en toda su pierna derecha mis 120 kg en canal, gritaba como un loco, creo que fue por lo del hueso que le asomaba por debajo de la rodilla. Yo ya no sabia donde estaba, estaba a punto de darme un ataque, me arrastre para ayudar al chico y de paso le tape la boca para que no gritara tanto, fue instintivo y el tío solo hacia que decirme no se que y moviendo las manos como si quisiera volar… Joder, lo que pasaba es que le apretaba demasiado y le estaba ahogando. Joder que día. Fundido en negro, me desmaye del calor y de los nervios. Me desperté, desfundido en blanco, con un paramédico dándome tortazos y Patxi detrás intentando pegarme, pero la policía lo sujetaba, y yo entre tienieblas le oia que me decía….

-Vete, veteeeee!!!! vete de aquiiiiii, gañan que eres un gañan!!! Te voy a matar, te voy a matar!!! Torpe!!!

Yo le decía entre las mismas tinieblas – No grites hombre, namaste –

Y el se exasperaba más todavia

– Namaste? sueltame – le decia al policia -, sueltameeee que le doy, Namaste? Namaste voy a dar cinco mil hostias, ni meditacion, ni control, este tio es gilipollas, – Cuatro policías lo tuvieron que sujetar. Madre mia que genio. Se lo llevaron en una ambulancia, atado con las correas a la camilla y gritando no se que que queria matar al gañan cabrón o algo asi

Vaya que dia y que mareo y que calor y que…. joder nunca mas vuelvo al yoga este, esto es para gente especial o algo asi, no se, que mal que lo he pasado. Mañana ire a la psiquiatra a ver si quiere recibirme y despues, si eso, vendre a pedirle disculpas a Patxi, espero que haya salido del hospital y este mejor.

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© Javier Sanchez 2020

EN EL YOGA – CAPITULO 1 de 30

Me dijo el psiquiatra, con la que llevo dos años asistiendo a terapia, pues me dio un ataque de caspa muy agresivo y me quede depresivo de la muerte y me recetaron ir al psiquiatra Doctora Luisa Barranquilla dos Rios:

-Javier – me dijo apunto de llorar o reír – porque no haces algunas clases de yoga. Te irá bien. Siempre estas nervioso, te afecta todo, miras mal, me asustas a veces, y no veo ya salida, mas que pegarte dos tiros.

-Lo se, pero no puedo evitarlo, no se, hay alguna otra opción, medicación o algo así?

-A ver, Javier, sinceramente, no es que sea grave, pero si sigues así un mes más, tendré que llamar a la policia e ingresarte en un manicomio para locos de esos que llevan el sombrero de periódico en la cabeza, a modo Napoleon y cantan el yesterday todo el dia. (Por dios, ¿eso lo he dicho yo?), Pensó la loquera.

Yo me quedé cataléptico, ojiplatico y algo más, terminado en tico, que no me viene. Le dije a la doctora que fuera a un psiquiatra, que estaba muy mal. Yo no es que estuviera loco, los locos no saben que están locos, simplemente padecía de estados nerviosos que eran muy severos, había gente que me decía que les presentará a mi hermano gemelo. Yo les decía que era yo, que era muy nervioso y parecíamos dos. Y todos se apartaban de mi. Era muy triste. Pero más triste es de robar.

Bueno, a lo que iba. Le dije a la loquera que vale, que antes de ir al manicomio, que me apuntaría a una clase de esas de yoga. La doctora sonrió y le asomo una lagrimita en el ojo izquierdo, en el derecho tenía un parche, se me había olvidado, perdón. Cogio un papel y se lo se la secó, joder se hizo un corte alucinante, yo habia visto que cogia un folio, pero tenia ganas de reirme un poco. Pobre mujer, despues de aguantarme dos años, al final terminaria ella en un loquering, aparcada cual seat 600 revenido, rodeada de gatos y todo eso de las peliculas de locos.

Bueno oye, la verdad es que, esto del yoga, lo había oído a la gente, en los bares, bebiendo vino y eso, pero, de veras que ni idea del asunto. Me sonaba a algo de gente rara, de gente extraña, vestidos de color naranja y tocando cascabeles y cantando “ya te vale Cristinaaaa, ya te vale” o algo así, “vale, hale, Cristinaaaaa, hale vale,” yo que seeeee, todo me sonaba raro.

Pues nada, que al día siguiente me dirigí a una escuela de estas, al lado de casa.
“Mojama Secama, Escuela de yoga y meditación transcendental (tapas y bocadillos calientes)”.
Me dije, debe de ser aquí, más que nada porque la casa de al lado es el “Pub Loli, no cerramos en tol día”, así que, es aqui, entre adentro, por la puerta de fuera.

Recepción en penumbra, y madre mía, que pestazo a perfumes extraños, y una música indu, con bongos y cosas de esas de indios (después me dijeron que se dice y se escribe Hindús, con H, que viene del hindi, Hin, que significa dentro y du que significa tú, pero constipado, o sea dentro de dú, bueno no sé si es así, pero vamos, algo así me dijeron en aquel bar aquella aciaga y fría noche de verano, bueno oye que ya me entendéis.

En la recepción, mareante de olores indefinidos, un señor mayor, de paisano, vamos que iba vestido como yo, me sentó en un cojín y en el suelo, posteriormente, se acerco una señora rezando con las manos juntas, con una túnica de colorines muy bonita y un golpe en la frente, pobre tenía un mirado justo en el medio, curioso ¿verdad? y me dijo:

– Namaste señor Javier.
Le contesté, que vale que si solo había té, ya me iba bien.
La señora me dijo, sonriendo (sinónimo de “que gañan es este tio calvo este”) que, Namaste, es un saludo, es como el hola de los hindúes.

Bueno ya sabéis que lo mío es cagarla nada más llegar.
– Ah perdón señora, Mamaste.
– No señor Namaste.
– Vale, vale, perdón, Namaste. Y junte las manos y sonreí.
– Un momentito que ahorita mismo le atienden guey.

Ostias, ¿ahorita mismo? ¿Guey?, esta mujer es hindú, como yo soy Lapón. Que no tengo nada contra los mejicanos o de donde fuere, pero bueno, que me sorprendí mucho.

Pues nada, que seguí asentado en aquel puto cojín, se me estaba durmiendo el culo y seguro que ya se había borrado la raya de separación que formaba mis fermosos glúteos… también las piernas, veinte minutos allí sentado, se me durmió hasta la mente. Yo pensaba, me va a hacer ventosa el culo y no va haber Shiba que me levante. Jodeeeeeeeeerrr, que mal.

Y, en esos estertores de muerte y pensamientos extraños, apareció el profesor, mega maestro Jedi-Yogui.

-Namaste, Javier, soy el profesor maestro Fajarayama pues.

-Y de nombre Patxi, no?

-Ostias pues si joder, ¿como lo sabes pues?

-No, el acento, el pues, y solo te falta el “ahí va la hostia”, muy hindú, no es oyes.

-No, pero vamos oye, que no pasa nada no, ahí va la hos…, perdón, que pues que tu tranquilo txiqui.

-Tu quieres ver la clase oye?

-Si venga Patxi, vamos a verla.-

-Porfa llámame Fajarayama delante de la gente,¿Vale?

Yo me moría de risa por dentro, viendo al aizkolari vestido de Ghandi.

Me llevo a una clase, una habitación de color marrón, con toda la gente tirada por el suelo,en unas posiciones raras de cojones, hasta daba miedo, parecía que los había arrollado una manada de bisontes cocainómanos. Eso si todos muy relajados, al fondo había un tío que tenia la cabeza entre las piernas y los brazos entrelazados por detrás, y… ese tío roncaba!!! Hostias!!! Estaba roncando o ahogándose, no se. Oye pero unos ronquidos que movían la puerta, relajado estaba el tío. Le dije a Patxi,

– Tu a ese no lo despiertas…

Patxi me mando callar. Y pensé, será gilipollas el tío, si el del ronquido esta ahí como un motor diésel mal calibrado. Y me da la bronca a mi.

-Ahora vamos a ver la clase de sesiónes de 40º c.

Nada mas abrir la puerta y asomar el hocico, me metio una hostia de calor que se me secaron los ojos, le dije al vasco que eso era inhumano, que la gente de ahí estaría muerta ¿no?, el jodío se echo a reír.

-Tienes mucho humor Javier, coño, ahí va la hos…, perdón

Bueno pues nada, vistas todas las instalaciones, duchas y demás estancias de la escuela, aboné la matricula, 300 euros, me daban las toallas y unas sandalias de dedo, que las odio, pero bueno, entraban en el precio. Y quedé al dia siguiente a las 17 horas para las clases de iniciación.

Patxi me acompaño hasta la puerta haciendo reverencias con las manos juntas, sin aplaudir y diciéndome el namaste y Kal.

Joder que pesao de tio. Por fin salí a la calle y tome una bocanada de aire, casi me muero, pues la tomé al lado de el aparato de aire acondicionado de “Pub Loli, no cerramos en tol día”, no os cuento más que estaréis cenando.

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Sigue en capítulo 2

Gracias por vuestra atención, o no.

© Javier Sánchez 2020

En este mundo y en el otro (extracto del relato)

La oscuridad de aquella habitación no era natural, fuera, en la calle, resplandecía el sol, pero allí, en aquella habitación, de paredes de papel marrón, una bombilla y unas pequeñas lámparas que emanaban una luz mortecina que no podían con aquella irreal oscuridad, espesa y espantosa.

De pie junto a la cama, sin sabanas, solo un colchón de lana, de rayas azules y blancas, sucio, de meados y vómitos, había dos sacerdotes, los dos con sendas biblias en sus manos, uno de ellos poseía un isopo en la mano derecha. Ambos con estolas moradas y una cruz dorada en cada extremo.
En la cama yacía Dolores, una muchacha de 33 años, Rosa, tenía magulladuras por todo su cuerpo, hecho este que le producía dolores intensos y perpetuos.

Rosa o lo que había dentro de Rosa, rugía como un león, y seguidamente ladraba, hablaba en un tono gutural espantoso. Escupía y profería tacos a los curas que estaban a su lado y frente a ella. Los sacerdotes declamaban la letanía del exorcismo una y otra vez.

– El poder de Cristo te lo manda, ángel del alba, espíritu impuro, serpiente del averno, abandona este mundo y vuelve a tus miserias. Te lo ordeno demonio, dime tú nombre.!!!

La mujer, se movía como una serpiente en la cama, y alzaba el brazo hacia el cielo, como un saludo romano al cesar.

– No soy quien tú piensas cura de mierda. – con una voz suave, espantosamente suave.

– Dime tu nombre miserable espíritu de la maldad, por el poder de Cristo dime tú nombre..!!!

Los sacerdotes seguían leyendo las frases y oraciones del exorcismo, una tras otra y como mantras.

– El poder de Cristo te lo ordena.
La mujer habló de nuevo.

– No me órdenes cura, nadie me ha dado órdenes nunca y un cura de mierda jamaaaaaassssssssss!

Toda la habitación tembló, los sacerdotes se tambalearon. Y el demonio río, una carcajada espantosa. El sacerdote de más edad se acercó a la mujer y le dijo al oído

– Se quién eres, lo he sabido desde el principio, maldito seas en el infierno, dónde te voy a devolver.

El sacerdote saco de su bolsillo derecho del pantalón una cruz de madera, sin adornos solo una cruz, bellísima por su simpleza.
La coloco en el pecho de la mujer..

– Se quién eres, ya eras un demonio en vida, peor que un demonio…Dime tú nombre, en nombre de la bondad, en nombre de los muertos que sangraron en tus manos. Por el poder de Cristo, dime tú nombre falso demonio.

La cruz se fundió en el pecho de la mujer. Oscureció la habitación, de repente. Y se escucharon miles de gritos, rasgados de dolor, gritos de dolor de niños, miles de dolores inundaron la habitación. Era aterrador y ensordecedor.

– Dime tu nombre, maldito seas, inmundicia.

El demonio grito de pánico. Reprimiendo decir su nombre. El sacerdote puso la mano en la cabeza de la mujer y repitió.

– Maldito ser inmundo, por la bondad de los muertos, de aquellos que sufrieron tu maldad, tú insana mente, dime tú nombre, sal de este cuerpo y vuelve al infierno, de dónde vienes. El poder de Cristo te lo manda.

La mujer se incorporó como una tabla de madera, abrio los brazos y levantó la cabeza al techo, como si mirara al cielo.

– Mi nombreeeeee eeeeeeessssss Mengueleeeeeeeeeeee, Mengueleeeeeeeeeeee, Mengeleeeeeee….

La mujer cayó en la cama como un saco de arena, El sacerdote se acercó y la abrazó. La mujer lloraba.

– Padre la maldad ha inundado mi alma – y siguió llorando…

– Tranquila Rosa ya está, ya está. El demonio salió, se fue. Hija mía no todos los demonios vienen de otro mundo, algunos caminaban por esta tierra, y cometimos el error de girar la cara y no mirar. Nunca nadie pensó que había demonios caminando a nuestra lado.

…………………………

Joseph Menguele, la maldad vestía de uniforme, ejercía la medicina y fue un demonio, que nació en la tierra, y creía ser un ser humano… y nos engañamos todos. Durante un tiempo.

Hay que mantener a raya a la maldad. Todavía sigue viva. Entre nosotros y en el fondo de los espiritus.

Por los niños asesinados por este demonio en la tierra.

En el año 2019 estuve en Auschwitz-Birkenau, y mientras paseaba por aquel campo de la muerte, sentí escalofríos. Allí estuvo la maldad pura danzando el baile de la muerte a sus anchas. Terrible.

© Javier Sánchez 2020