Personaje de personajes.

Este personaje, el que os escribe de vez en cuando, que al fin y al cabo no deja de ser un personaje, el individuo calvo y con gafas que os hace sonreír, reír, emocionar, pensar o eso se me dice en los comentarios de mis humildes publicaciones o también puede ser que me estéis engañando desde hace cinco años.
Pero bueno, la verdad es que soy un aprendiz de todo y de veras os digo que con un lápiz y una hoja en blanco en mis manos, soy capaz de visitar el calor de egipto, soy capaz de navegar por el espacio profundo, soy capaz de ganarle al tiempo, soy capaz de amar a una cara nueva, de ver el verde que yo quiera y el frio que me interese tener. Viajar en tiempos, ver mi infancia, estudiar en universidades, convertirme en detective, buscar trabajo, ser un humilde poema, filosofar sobre la caducidad de una lata de anchoas. Hablar con mi padre, ir a la guerra y vover de ella. Amar.

Con un lápiz y una hoja en mis manos soy libre de ver, oir, sentir, oler, palpar, acariciar, besar, hablar, lo que quiera y con quien quiera.  Crear mundos que me vayan bien y que yo crea que te van a ir bien. Crear sueños convirtiéndolos en deseos y crear vida dentro de la vida. 

Es mi pasaporte con el sello de la libertad. Es el dominio del tiempo. Con un simple lápiz y una hoja de papel se puede hacer todo eso y más, y sobre todo compartirlo.

De eso se trata escribir, ser un personaje creador de personajes.

©Javier Sánchez Diciembre de 2021

Buena decisión

Llevo uno días que precisaba ir al psicólogo, y hoy me he levantado ya decidido, pero soy así, y he cambiado de opinión oye. He pensado en ir a ver a mi madre. Y todo ha salido como yo esperaba. Le he contado mi amargura a mi madre, se ha levantado del sillón y después de dos horas de danzar por casa haciendo cosas y canturreando, me ha preparado mi bocadillo de jamón preferido y me ha dicho:

– Tú, Javi, lo que eres es gilipollas hijo, pero pa siempre y ya te viene de antes hijo.

Y eso, que me he ahorrado 160€, me he llevado una colleja y un tupper de croquetas buenísimas. Mi madre es que es un genio.

© Javier Sánchez diciembre de 2021, ya en casa, comiéndome las croquetas.

RELAJACIÓN

Desde el fondo de tu ser, cierra los ojos, pero no físicamente, cierralos, piensa en cerrarlos. Es sencillo, puedes seguir mirando, no temas, pero cierralos.
Las palmas de tus manos, depositalas suavemente en el suelo, como unas plumas que surgieren de tus brazos. Siente la tierra, el contacto con ella.

Relaja tus hombros, tus brazos, deja que tu cabeza descanse hacia atrás, en tu nuca.

Y ahora, escucha atentamente…. Escucha los gritos de las personas que sufren en este mundo lleno a rebosar de seres humanos. Siente la angustia, el miedo, el dolor, el llanto que no cesa. Siente en tu alma ese desastre que no se detiene nunca, esfuérzate en sentirlo, deja que el frío del agua atenace tu alma cuando huyes del miedo, escucha el estruendo de la muerte, las manos ásperas de esa vida arrebatada, de esa felicidad extirpada con una bien vestida sonrisa espantosa.


Ahora intenta relajarte más y siente los perfumes, las corbatas de seda, las cumbres de diálogos estúpidos y mentirosos, los otros seres humanos que viven entre cadáveres, de cadáveres, del sufirmiento, del frío del agua, del miedo ajeno, de la angustia, de los llantos de otros.

Ahora ve recuperando el resuello, comienza a abrir los ojos, desde dentro de tu ser, levanta del suelo tus manos y tensa los hombros y cuando estés dispuesto, cuando sientas que la verdad te toca la frente, como ser humano… Llora, inténtalo por lo menos, llora por esas personas que sufren la vida y no pueden relajarse, solo pueden hacerlo cuando fallecen. Pero tú inténtalo. Ellos lo merecen, merecen tu llanto sentado en el suelo de tu hogar y siéntete indefenso, como ellos.

Y, con suerte, tu mente comenzará a sentir qué es ser un ser humano.

Yo ya lo hice.

Suerte.

© Javier Sánchez diciembre de 2021

La mujer de ojos verdes.

En el desastre como el que estamos padeciendo, cometí el error de dejar ir de mi mano tu amistad. Algo que ningún ser humano en sus cabales hubiera permitido. Durante tiempo sentía tu tristeza, tu desazón. Triste por no estar cuando te amenazó la vida, no tenía fuerzas. No sé cómo hacer para implorarte un perdon. Aunque tal vez no lo merezca.

Tú, mujer luchadora, a ti que sabes llorar, secarte las lágrimas y sonreír, desde el sufrimiento, desde ese dolor lacerante, sabes tirar de la vida, hacia adelante, arrastrándo una montaña. Te admiro en silencio Ana y tus silencios.

A ti que sabes preocuparte por la gente que quieres, a ti que has aprendido a sufrir el desamor, a ti que lo has encontrado, encontraste ese amor merecido que buscabas. Tú, que sabes ser una belleza, con ese perfume a inteligencia que obnubila a cualquiera y hace temblar a quien se te acerque.

A ti que, un día, me asombraste y cada día, desde el primer día que te conocí, hace ya tiempos. A ti, con la que, curiosamente, comparto madre y que nunca sabré porqué viene a mi, porqué siempre está a mi lado, con ese perfume a violetas.

Y yo, pobre mortal, erré, he errado, he faltado, no he estado a la altura que se suponía que debía de estar, acompañándote en todo. Mujer de ojos verdes, sólo puedo implorar tu perdón. E intentar darte mi amistad y mi apoyo, día a día y siempre, solo eso y nada más. Si tú quieres. Hasta el día que yo falte, porque faltaré, de la forma que sea, y entonces te quedarán, solo para ti, mis escritos y mi música. Una sonrisa, un buenos días y mis ganas de que estés bien.

Esta canción es para tí, porque te admiro, porque la vida, a pesar de todo, la vida es bella. Porque los silencios no sin buenos, mujer de ojos verdes.

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https://youtu.be/HzWvIpGz6Ao



© Javier Sanchez noviembre de 2021

Fui tú, soy tú.

Hoy, hoy el hilo rojo ha tirado de mi mano, sin avisar, sin un pequeño susurro al oído y te he vuelto a encontrar, con tu permiso. Algo ha surgido entre dos, en un sábado por la tarde de un mes de noviembre. Y ha desnudado lo que éramos, hemos sido, somos. O lo que en ese mismo instante sentíamos.

Y es que, la verdad, soy un ser humano, simple y llano. Hoy ha vuelto mi pasado y mi presente en una sinuosa conversación. Pues soy aquel que te miraba de soslayo, cuando tu me mirabas a escondidas.

Me he convertido hoy en más ser humano que antaño, se me pintó la sonrisa perenne que me en tiempos tú dibujaste con tus venas, pues soy tú, seré tú, porque fui tú, de tus lágrimas, de tus sonrisas, de tus manos, de tus ojos y tu voz.

Me enamoro cada día, por que tú me enseñaste asi. Me enseñaste entre besos a no perder la vida de vista y ahora veo las almas con todos sus colores. Soy tu tesis vital, tú adn y soy el baño caliente para tu dolor de espalda.

Un sincero amante, pues me enseñaste que nunca, nunca mintiera, me llevaste de la mano a la verdad. Vivo con tu letra dibujada en mi mente, lienzo de vida puro y verdadero. Un sentimiento, que pulula desde que mi razón te vio, del verbo te veo.
Es que soy tú, mujer, soy de ti tambien, porque soy y seré siempre tu alma, pues tú eres el otro lado del hilo rojo.

Y… Somos dos, solos en un cosmos
que sólo tú y yo entendemos. Pues mi mano en tu pierna y tú, protegiendome a mi izquierda, el lado del alma, porque fui tú, de tus lágrimas, de tus sonrisas, de tus manos, de tus ojos y tu voz.

Musa de mis tiempos, de mis letras, de mis armonías. Musa de mi pequeño amor, sonrisa bella, inteligencia y bruja blanca de la vida.





© Javier Sánchez noviembre de 2021

Es que no es tan raro.

A medida que pasa la vida (lo sé, topicazo de frase), pues pasa la vida y muchas más cosas a parte de la vida, faltaría más, pero sobre todo, lo que más va pasando es lo más preciado y nunca valorado, el tiempo, si, el tiempo, eso que no tenemos en cuenta nunca. Y con él te llega una época de tu vida, de tu tiempo, que por cierto, doy fe de que no te das ni cuenta de ello, vamos que no has prestado atención al viaje y te plantas en todo el otoño de tu vida, (ver mi artículo científico sobre el otoño, «OJO QUE VIENE EL PUTO OTOÑO» en el doy mi particular visión de lo que viene siendo el otoño en sus diferentes conceptos), que es cuando ya tienes eso que llaman «una edad» y con ella ya has pasado por todos los sitios, sensaciones, situaciones y casi todo lo que termine en «ones» (a excepción de cojones, que os veo venir).
Oye, que te lo llevas todo pa’lante, joder, que incluso como el que no quiere la cosa, son darte cuenta de un día para otro te has plantado en medio de una pandemia mundial, ojo, que ya lo habías leído de otros tiempos en la wikipedía y pensabas, joder que duro tuvo que ser aquello, y ojo (si también ojo), igualito que tú abuelo, que pasó la pandemia conocida como «la gripe española» curiosamente desde febrero de 1918 a abril de 1920, hace ya 100 años.
Y como tu imaginación, a fecha de hoy, es incontrolable, piensas…
¿Se estará repitiendo la historia?
¿Estaremos en un bucle centenario?
¿Será culpa de los Andorranos, que son muy raros?
¿Porqué a los peces no les pican los ojos en el mar y a mi es meterme en el agua y se me ponen como la bandera de Japón?

Pues estos eventos vitales catastróficos, te hacen que durante su transición y si piensas un poco, solo un poco, te des cuenta de que con una parte del juego de la vida llegas a estar cansado de lo cansina que es. Y decides que algunas partes de tu vida ya no las quieres, que no necesitas dramas innecesarios en tu vida, ya no buscas conflictos exhaustivos, ni amores de mentira, ni vampiros emocionales, ni ver a los políticos haciendo el imbécil (y cobrando una pasta), ni millones de euros, bueno esto último si, que te arregla el mes, por lo menos a mí, con un millón tengo hasta final de mes, pero no necesitas nada o casi nada de todo lo demás porque te has dado cuenta de que va este juego tan divertido, aunque por épocas cansino, que es la vida.
Esta preciosa vida que nos vuelve locos. Que oye, que también es su trabajo eso de volvernos locos. Si no de qué, algo o alguien o una mezcla de algo con alguien te ha plantado en todo el medio de este valle de lágrimas y sonrisas para que vayas paseando por el. ¿A que si? Si no opináis lo mismo es que me da igual. Gracias.

Y oye, que comienzas, y digo comienzas, a entender todo, porque, no nos engañemos, cuando tienes eso que llaman «una edad», ya te vas dando cuenta de todo lo que sabes, es más, e incluso te vas dando cuenta de lo que no sabes o sabías. Aunque muchos creen que ya no sabes, que no te enteras, por eso de tener «una edad» y eso es una ventaja, una ventaja encantadoramente divertida.
Mirad, solo imaginadlo, pensad que hay gente que porque tienes «una edad» no sabes de muchas cosas, pero resulta que tú si que lo sabes y lo divertido está en ello, en que él o ella no sabe que lo sabes. No sé si me explico. Es que me he desmayado con tanto «sabes» y no cojo el hilo. Cosas de tener «una edad».

No sé oye, cuando tienes «una edad», esa edad que muchas personas creen que ya estás por estar, que estás con el permiso de los que están, según ellos, en la vía correcta, no en la vía de aparcamiento, porque el mundo, según ellos, ahora les pertenece. Ese mundo que creaste con tu vida atrás y, poco a poco, uniendo todas tus experiencias y esfuerzos (unos más que otros), para que ellos disfruten de esa libertad y todo lo que la sociedad les ha proporcionado, gracias a los atrasados, esos que llaman que ya tienen (tenemos) «una edad«.
En esos momentos, cuando llegas a eso de «una edad», lo que deseas es menos personas tóxicas y más personas que te generen paz, pero paz, que no tranquilidad, no es lo mismo paz que tranquilidad. Paz también era una vecina mía que era guapísima, pero bueno esto no viene a cuento, pero es que era muy guapa.
Sigo… Deseas momentos, pero nuevos momentos históricos, nuevas decepciones, por ejemplo, entiendes las letras de las canciones que te gustaban de joven y te decepcionas, gratamente eso sí, porque te ríes como un tonto delante del espejo, porque entiendes la letra y piensas:

Manda cojones que yo bailaba está canción con María y de romántica tiene como las letras de los cantos gregorianos.
Vamos que no encajaba nada lo que dice aquella canción romántica con aquella chica que te volvía loco, pero bueno oye que es una decepción, una nueva y nuevecita a estrenar y eso es divertido. A mí me lo parece, no sé si pilláis el concepto. A lo mejor es que me explico mal.

Nuevas decepciones como el amor, si, el amor, porque con eso que llaman «una edad», llega a gustarte eso de enamorarte varias veces a la semana, porque sabes que es igual que cuando eras joven, lo malo es que, cuando eras joven te decían, que tontito que eres y te sonreían, en mi caso nunca me daban el teléfono, porque siempre he sido feo, pero bueno una sonrisa me llevaba. Ahora, ya con 60 casi rozando los 80, te miran de arriba abajo y te llaman viejo verde, pero vamos que a mí me da igual, pues es divertido, no haces daño a nadie, pues tampoco cometerás la imprudencia de de decírselo a ella, porque, no sé, como le vas a decir a un bellezón que te has enamorado de ella hace cinco minutos, ya no estás para que te manden a Siberia a plantar aguacates. Simplemente disfrutas del momento y al otro día a otra cosa. No sé, a hacer macramé con cuerda de barco.

Y es que cuando llegas a eso que llaman «una edad», ya te has ganado el derecho a pensar libremente. A sentir como quieras, a querer de otra forma, a vivir simplemente.

Y aquí lo dejo ya porque esto de escribir conduciendo me va a dar un disgusto. Despedimos la conexión desde mi coche, gracias y un saludo a todos.


© Javier Sánchez noviembre de 2020