Julia y doce más

“Que mi nombre no se borre de la historia.”

Julia Conesa.

No Julia, nunca nadie ha olvidado tu nombre, ni quién fuiste, ni lo que representas, ni nunca nadie, que sea un ser humano, lo olvidará.

Los que se ríen de vosotras, los que os han llamado de todo lo que no se habla ni en el infierno, que sepas Julia, que ellos todavía están aqui y siguen pensando lo mismo que hace 84 años, siguen siendo los mismos, una jauría de seres abyectos e irreconciliables con la humanidad.

Julia, ahora ya están en la casa del pueblo, porque muchos de nuestros compatriotas siguen pensando que están todavía en 1939 y los otros no saben donde están, es más, no saben ni como te llamabas, ni como os llamábais.

Me avergüenza un país que no honra a sus muertos, aunque sea en susurros. Que no los busca entre zarzas, en bosques, en cunetas, entre cielo y tierra.

Me avergüenza un país que se vanagloria de su sangrienta historia y la reivindica actualmente. Y aún peor, la vuelve a buscar.

Julia, nadie te olvida, pero ellos tampoco, con la desvergüenza de reírse de vosotras.

Pero aquí estaremos, para defender vuestra memoria, los nietos y biznientos de aquellos que lucharon por la libertad, como vosotras.

Y todavía sigue Julia, esa lucha sigue, las dos españas que creó aquel cabrón, todavía está aquí, ellos se ocupan de que exista, campando a sus anchas como antaño.

Pero nadie, que sea un ser humano, te va a olvidar Julia. Ni os olvidarán.

Viva la República.
Hoy más que nunca.

Julia Conesa
Modista
Activista política de las

Juventudes Socialistas Unificadas

25 mayo de 1919 Oviedo
Fusilada junto a sus 12 compañeras por los golpistas fascistas.
5 agosto de 1939, Madrid

© Javier Sánchez 5 de agosto de 2020

Donde los pájaros

Del cole rápido, a casa, mi bocadillo de pan con chocolate. Aquella tarde, en lugar de ir a jugar, me senté en la mecedora de mimbre de mi abuelo, y miraba los pájaros como volaban hacia el sur, un poquito de chocolate.

Me preguntaba, que habrá allí, que todos los pajarillos van hacia allí. Mire a mi madre, estaba con mi abuela haciendo pan, mire a mi padre, que leía aquel libro antiguo de tapas de cuero y a mis hermanos, cada uno con sus cosas, dentro de casa.

Que rápidos pasaban los pájaros. Algo me invadió, de repente, que recorrió mi cuerpo y di un brinco de la silla. Subi a mi habitación.

Cogí mi pequeña maleta, dos camisetas, dos calcetines, un gorro y una bufanda. Y mi guitarra.

Y salí de casa, diciendo un “hasta luego, ahora vuelvo”. Solo mi madre contestó, mi abuela sonrió, mi padre me miró y me saludo con la mano.

Ya era tiempo de marchar, a mis diez añazos yo tenía que buscar a aquellos pájaros y ver a dónde iban a dormir. Yo quería verlo. Quería saberlo, como fuera.

El viaje duró hasta el anochecer que me entró frío, tenía sueño y me quedé sentado al lado de un árbol, esperando el amanecer, para continuar el viaje. Hasta que vino aquel señor alto me llevó a casa y me metió en la cama.

Pero yo quiero ver donde van los pájaros… donde duermen.

©Javier Sanchez 23 de julio de 2020

Con permiso.

Estoy, entre botica y botica, entre fórmula y fórmula y con permiso del galeno, buscando aquella pequeña flor, la que da nombre a la humanidad, la que da nombre a la vida. La pequeña florecilla de cara amarilla y pelo blanco, inocente y temerosa de los tiempos.

La pequeña flor, la única, que puede salvar de este embravecido mar de negocios de carne y llanto, de acero y piel desgarrada, de ruidos infernales que debastan vidas sin pensar, porque las armas del dinero y del egoismo no piensan, los pensadores armados, los caníbales de la vida, a esta maltrecha humanidad.

Con mi poca fuerza, andaré los mil tiempos buscando aquella pequeña flor, la que da nombre a la humanidad y un dia se escondió en el rincón mas profundo del alma del hombre, aterrorizada por lo que está viendo.

Escondida para no ver que los perjuicios causan juicios. Para que no vea que las religiones son obras de teatro, variaciones de mil directores que causan llanto y muerte.

Si la fuerzas no me fallan, con permiso del galeno, buscaré, incansable, a aquella pequeña flor, la que llora escondida, cuando ve un niño llorar por el hambre, de miedo, con el alma muerta y la mirada perdida entre un bosque de gente que llenan su mente de hipocresías, cinismo y mentiras, mientras ellos llenan el gaznate de viandas que nunca llegaron a su destino.

Mira a tu alrededor y cuéntame, por favor, porque no me dijiste que la maldad, la frialdad humana iba a campar a sus anchas. Sin medida. Sonriendo, en sus palacios de invierno, con sus corbatas de seda y sus podridos egos para razonar.

Si las fuerzas me acompañan, cavaré y cavaré buscando aquella pequeña flor, la que nos dio la capacidad de amar.

El galeno, mi galeno, entre fórmula y fórmula, que me arranca un pedazo de vida cada dia, me ha permitido buscar a aquella pequeña flor, la que nos dio el bello nombre de seres humanos.

Y es que la quiero encontrar para decirle que no llore, que no siga escondida, que, a lo mejor, si que hay solución, porque si los hombres buenos callan, imperará la maldad y lo que es peor, la ausencia de la bondad, pero si sólo uno de ellos levanta el puño, todo rodará como una avalancha.

Y cuando la tenga entre mis manos, suavemente, la plantaré en medio del mundo, para que todos, al ver tal belleza, sintamos la vergüenza de ser como somos. Para que todos, unos por hacer y otros por callar, nos avergoncemos de llamarnos gratuitamente humanos, con un arma en la mano y en la otra un símbolo injusto de la justicia.

©Javier Sanchez 20 de junio de 2020

NO ES UNA MODA

Esto no es una moda, es una necesidad, no te hace inmune a nada, esto no te hace ser más ciudadano que nadie, esto no te hace ser más patriota ni más español que nadie. Esto es una marca, como aquel brazalete que en los años treinta y cuarenta llevaban unos criminales.
No pretendo decir que la bandera de España sea equiparable a aquella destestable blanca, negra y roja, solo que es una señal inequívoca de sectarismo. De clasismo.

Aunque la ley regule el uso de la bandera de españa.

A saber:

Ley 39/1981, de 28 de octubre, por la que se regula el uso de la bandera de España y el de otras banderas y enseñas.

Artículo octavo.

Se prohíbe la utilización en la bandera de España de cualesquiera símbolos o siglas de partidos políticos, sindicatos, asociaciones o entidades privadas.

Artículo noveno.

Las autoridades corregirán en el acto las infracciones de esta Ley, restableciendo la legalidad que haya sido conculcada.

Dicho esto a tener en cuenta que el partido y / o partidos que la utilicen como suya están incurriendo en delito. Y digo, cualquier partido, aunque actualmente el partido que está haciendo suya la bandera y por ende la auténtica nacionalidad española es el partido de VOX, que de manera desvergonzada se consideran más españoles que cualquiera de los 47 millones de los españoles, indicando así su recalcitrante clasismo y su desprecio por el resto de sus conciudadanos que les soportan estoicamente, sus salidas de vereda.

Vergüenza de un país que no mueve un dedo por desestabilizar el juego que la peligrosísima ultraderecha está jugando.

Nada de silencios , nada de “dejalos”, su odio trasnochado no está afectando, pero no nos damos cuenta, son como un gusano escarbando en la carne.

Comencemos a darnos cuenta de lo que realmente está sucediendo.

Preparativos.

P.D. para más información y para que nadie se le vaya la cabeza y aproveché la coyuntura. Soy de Barcelona y soy Catalán.

© Javier Sanchez 2020

Fuiste

Fuiste la letra de mis ojos
Fuiste la musica de mis oídos, la fruta en mi boca

Fuiste el perfume de mi respiracion, el terciopelo de mis manos.

Fuiste la casualidad que me hizo revivir, la que paseaba por mis sueños.

Fuiste mi nube y mi realidad, mis pies en la tierra.

Fuiste tú. Por que, en tiempos, te reconocí, te reconoci entre miríadas de estrellas.

Se que fuiste tú. Porque nadie pudo serlo y nadie nunca podrá serlo

Solo tú. Nunca te olvidé.

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© Javier Sánchez 2020