Preposiciones honestas.

A ti mujer de mis ancestros
Ante todo el mundo te digo y
Bajo un cielo pleno de estrellas
Cabe poco que saber de nosotros
Con mi piel unida a tu piel
Contra las batallas del tiempo.
De las vidas descubiertas
Desde nuestras verdes praderas
Durante mil años
En vidas anteriores
Entre sueños e incomprensiónes
Hacia nuestros mundos
Hasta las noches de cabañas
Mediante las palabras mudas
Para entendernos en silencio
Por alguna razón que no entendemos
Segun tus runas, tus pensamientos
Sin tener miedo a nada
So pena de no encontrarte más
Sobre tu pecho descanso
Tras el beso nocturno.

© Javier Sánchez diciembre de 2022

Un brindis a destiempo

Brindo por esos sueños que se perdieron en el tiempo.
Los recuperados con sorpresa e ilusión.
Los desconocidos.
Los tardíos.

Brindo por esos sueños.
Los que escondidos en la memoria afloran como un torbellino.

Brindo, por esas igualdades, por esas silenciosas ganas de verte a todas horas. Por los bonitos juegos de palabras, los que encantan.

Brindo por las palabras extrañas, que se presuponen.
Que te gustan.
Las que te brindan una sonrisa.

Brindo por los detalles, por los pequeños detalles que hacen felices a la gente, que visten una añorada vida.
Por esos diálogos interminables capaces de acortar el tiempo.

Brindo por todo lo que hace vivir.




©Javier Sanchez noviembre de 2022

Esos detalles de aquella canción

La primera vez que escuche esta belleza, tenía 24 o 25 años.
Os explico: A mí me impactan las piezas muy melódicas, con acompañamientos que llenan todo la composición con pequeños detalles, con preciosas caídas melódicas y la belleza inigualable de la voz de George Michael.
Y hay canciones que todavía alteran mi alma. Las personas que me conocen bien, lo saben, saben que Javier se queda extasiado con alguna canción en especial.

Hoy por hoy sigo haciendo lo mismo que hacía en aquellos tiempos. Busco una canción, o es más y mejor, a veces la reencuentro, como me ha sucedido con esta, y entonces la disfruto, cierro los ojos e intento escucharlo todo lo que suena en la pieza, todo. A veces varias veces pera buscar los pequeños y bellos detalles. Así me empapo de aquella historia que es sólo mía.

Tal vez sea que me dediqué a la música en mis preciosos tiempos de juventud y, ahora, me dedico de forma no profesional a componer para mí y alguna pieza para amigos y amigas.
Esta canción me recuerda a ti, me recuerda a ella. A los ojos cerrados de aquel tiempo, al tiempo de la piel suave, de sonrisas amplias. Me recuerda al no te vayas porfavor, quédate cinco minutos más. Al «si hubiera doblado una esquina diferente, nunca te hubiera conocido». A «eres la única que detiene mis lagrimas», como dice la canción.
Es bellísimo.

Y es que la belleza existe, de veras, os lo aseguro, porque yo, siendo una persona poco agraciada, tal vez por ello, por ser poco agraciada, tengo la ventaja de encontrarla por todos los sitios, pero al fin y al cabo no hay que ir muy lejos, ni tener un bello semblante, de veras.

Querido lector o lectora sólo cierra los ojos, antes, durante y después de la canción, respira hondo, y deja que llegue, a tu mente, todo aquello que crees que se perdió, veras como te inunda algo placentero por el cuerpo que llega a tu alma, que te corta la respiración e incluso humedecera los ojos. Eso es belleza
Veras la belleza de cerca.
Ya me contáis….



© Javier Sánchez noviembre de 2022