Tú, música.

Crea un canto, es que quiero ser nota de tu partitura.
En Fa sostenido, melodia de cuerdas. Vientos y metales, entrando al cuarto en Mi menor.

Haz una melodia con la orquesta de mi vida. Amor mío.

Romanticas las cuerdas, melodía,
cubreme de menores acariciando mis oidos, cómo cuando me besas en un solo precioso adagio de violín

Haz una melodia con la orquesta de mi vida. Mi vida.

Todos en fa sostenido, cuando me abrazas y silencio, suena el gran piano, melodia de tus senos, y los violines, como tu mano en mi sien, suave como una pluma.

Haz una melodia con la orquesta de mi vida. Te amo.

Pizzicato de violines, cuando me sonríes y la armonia de cellos, que te acercas preciosa cómo un hada. La melodía vuela entre los dos, en la menor.

Haz una melodia con la orquesta de mi vida. Te deseo.

Crescendo, todos, cuando tu piel es mi piel. Cellos, violines, y vientos, acompañan a nuestros cuerpos, el balanceo, como olas de mar.

Haz una melodia con la orquesta de mi vida. Eres tú.

Timbales, vientos, cuerdas y metales, en armonioso estruendo, te quiero tanto. Manteniendo el crescendo, y… silencio.

La muerte dulce del orgasmo, entra violin

Adagio de caricias, besos, armonias
Melodía, suoave, preciosa en tu bello cuerpo. Silencio y caricias, violin descrescendo, si bemol.
Y todo acaba en el principio de la vida. Tú

Haz una melodia con la orquesta de mi vida. Mi música eres solo tú.

© Javier Sánchez 2019

Anuncios

Ellos

No tuvieron más remedio que ir a aquel hotel. El deseo ya era imparable y lo decidieron, mirándose a los ojos, aquella tarde despidiéndose con un beso furtivo, en medio de la calle. Después de meses de miradas, roces de mano, te quiero ver , no te vas de mi cabeza…. Por fin, decidiéndolo entre los dos, como lo hacían todo, como lo decidían todo.

Entraron en aquella habitación y se pusieron a chafardearlo todo, como dos adolescentes, para intentar relajar la situación.

A él, a sus cuarenta y largos, le tiemblan las manos, esta nervioso, pero es que es ella. Es su amor. Su amor respetado y protegido. Le daba miedo hasta pensar en tocarla, creía que se rompería delante de sus ojos y despertaría.

Ella, era seis años menos que él, que aquel hombre que arraso con su cordura. Estaba muy nerviosa, estaba con él, con el hombre que le había hecho sentir una persona, le había hecho crecer, le miraba a los ojos, sin apartar la vista de ellos ni un momento. Los dos crecieron como personas, como pareja, como seres humanos y eran felices de tener lo que tenían. Tal vez estaban destinados a ser, simplemente eso, a ser.

En aquella habitación. Uno delante del otro mirándose. No se lo creían, que allí estaban, pero era lo que deseaban hacia mucho tiempo. Muchos llantos y noches a oscuras, noches en blanco, pensándose y hablándose a través del viento. Planes y no puedo. Salir, cenar, copas, cartas, fotos,  miradas escondidas, sonrisas de mil frases.

Hablaron, al unísono de que estaban contentos de estar allí, y rieron de la coincidencia, se sabían cuasi únicos. Aquella bendita frase fue una premonición de que todo iría bien, que habían vencido, por fin, a todos los problemas. Se querían, desde años, se querían, en silencio, sin decírselo el uno al otro, y cuasi sin saberlo, y eso pudo con todo, al descubrirse. Les llevo en volandas.

Sonrieron y se abrazaron como habían hecho siempre, para que sus energías se unieran, el abrazo era, algo básico entre ellos, siempre lo hacían, a la mínima oportunidad. Un abrazo fuerte de esos que te relajan y te llenan de calma.

Y…

se besaron, se besaron con una fuerza y deseo que les dejó hasta sorprendidos, se habían besado, muchas, muchas veces, pero no de la manera que había sucedido hasta ese día, hasta ese momento.

Tal vez porque siempre había sido a escondidas y con nervios. Esta vez había tranquilidad y las dos bocas se unieron. Un beso largo y húmedo, sin aliento con el deseo aflorando… del más profundo y desconocido escondite.

Él empezó a besarle el cuello y el lóbulo de la oreja, le encantaba su olor, le volvía loco, ella le besaba el cuello y con su lengua le acariciaba por debajo de la oreja. Mordisqueaba su cuello. Comenzaban a sentirse realmente libres.

De pronto, los dos a la vez se separaron y sonrieron, pero con la mirada, como los que no les hace falta nada más que la mirada para sonreír y comenzaron a quitarse la ropa, casi con violencia.

Ella lo detuvo y fue rápida a hacia la lámpara, que estaba en la pequeña mesita de noche, dejó una luz tenue, solo para que nadie se sintiera mal, que aquella calma a punto de explotar siguiera el camino correcto y la suavidad fuera el ambiente que debía predominar entre dos personas que se aman. El de los sueños. La suavidad que siempre habían tenido los dos. La que sabían que existía.

Se quitaron la ropa, y se recostaron en la cama, él la besó, al tiempo que acariciaba su cuerpo, besó sus pechos con ansia. Eran preciosos.

Ella le decía, como siempre le había dicho…

– Son pequeños cariño, no hay casi nada – y el le repetía,

– Son tuyos cariño, de eso se trata. Eres tú. Me da igual. Son tuyos. Y estas tú. El resto da igual.

Cogió, con delicadeza, la cabeza de él y la atrajo hacia su pecho, le encantaba. A él le agradaba sentir su corazón a mil por hora, igual que a ella le encanta sentir el de él, totalmente desbocado. Volvió a besarla en la boca…. Con delirio…

El cuerpo de él rozaba el de ella, suave y hermoso, su pene rozaba su pierna, ella la subió, para sentirlo. Él sintió que un volcán explotaba dentro de su cuerpo. El deseo se apoderaba inexorablemente de él. Pero deseaba que fuera suave, quería saborear y que ella saboreara lo que tenían, en aquel bello momento.

Siguió besándola, ella también le besaba, les faltaba cuerpo, le faltaba vida para besar y tocar, más parecía una guerra que un amor. Era una guerra de amor. Él hombre besó todo su cuerpo para que sus labios lo guardaran en su memoria. Para tenerla siempre dentro de su memoria. Para nunca olvidarla, ella hizo lo mismo, beso y acaricio todo su cuerpo, querían tenerlo todo.

Bajó por en medio del valle de sus preciosos senos, hasta su vientre y se acercó a su pequeño ombligo y lo besó, siguió besándole con el corazón bombeando sangre, lo sentía en sus oídos. Continúo el camino hacia abajo y llego a su secreto, lo beso y acaricio con su mano, sus dedos entraron y salieron de aquella gloria húmeda y vibrante de aquella mujer que se revolvía entre las sabanas, casi elevándose al cielo.

Ella abrió más sus piernas, se movió, y se retorcía de placer, mientras acaricia su cabeza, la coge suavemente, y le acompaña, sin hablar, indicándole que siga. Acariciando los labios de él con sus dedos.

Él, casi sin aliento, acaricia con su lengua toda esa gloria del placer y la siente gemir diciendo su nombre, él absorbe con placer sus efluvios, es como una comunión vital, y sigue acariciando su sexo con sus dedos y su lengua.

Él oye la respiración de su amor, que se va alterando, acelerando, amando, y con una mano le va acariciando cual pluma la cabeza de él, y con la otra se sujeta a la sabana para no salir volando, a él le cuesta sujetarla. Algo se ha apoderado de los dos.

Él se incorpora y la mira, ella todavía tiene los ojos cerrados, y rodea con sus piernas su cintura, invitándole a entrar en ella. Los dos sonríen cómplices, él suavemente entra, y un cálido placer se apodera de su cuerpo, abre los ojos y vuelve a mirar su cara, se da cuenta que ella le esta mirando, le sonríe, le coge la cara y le besa, con una dulzura infinita.

Y la besa en la frente y empieza a moverse suavemente. Le besa las manos, le encantan sus manos, le acaricia los hombros, el cuello, los senos y mientras va moviéndose entre sus piernas, sin darse cuenta, los dos ya se mueven al unísono.

El tiempo se detiene, solo existen ellos los dos, los dos en uno.

Todo se acelera, como una posesión loca, ella jadea y gime, le aprieta los hombros… Y sus piernas le presionan hacia ella, en cada movimiento. Los dos susurran y se hablan, se acarician con dulzura, sus nombres o sus cariños que siempre se dicen en secreto, ahora resuenan en sus oídos como una bella música….

Y se escapan, susurros de te quiero mi amor

Y llega el final, se produce una explosión de amor, entre los dos, que les desmaya, que les une, ella aprieta su pubis contra el de él para sentir el orgasmo de su compañero y abre los ojos para ver como muere en su regazo, él no puede sostenerse y cede a caer encima. El mundo, la habitación, todo se hunde a su alrededor. Los dos sienten la dulce muerte del orgasmo.

Poco a poco, llega la calma, se besan con locura, entre ausencias de respiración y jadeos. Se acarician sus caras sonriendo y se dicen al unísono:

– Te amo mi amor.

– Te amo mi amor.

 

Javier Sánchez octubre de 2004

Texto recuperado datado en 2004, es lo que indicaba en la carpeta, aunque creo que lo escribí mucho antes junto con otros relatos eróticos.

.

© Javier Sánchez 2019

La estaua

Pues que me apunté a una excursión de esas del Imserso, para los jubilados o la gente de la cuarta edad. Íbamos gente se 100 años para abajo, yo era el más joven, con 54, también venían unas chicas seglares y un grupito de monjas recién salidas de la Universidad de las Monjas.

Tras caminar 5 km llegamos a la puerta de la iglesia de la Santa Bombona de Butano, en Verona, capital de Soria. El guía comenzó a dar la chapa con los corintios y los capiteles, los murciélagos y todo el rollo ese. Y en eso que, me aburría más que un buzo en Toledo, mire para arriba y me dije…. hostias!!! Es que vi encima de la puerta de a iglesia aquello alucinante (adjunto foto).

No lo dudé, hablé espontáneamente con el guía.

– Oiga caballero, pare con la chapa por favor y mire allá arriba. le pregunto. Aquella estatua del culo y la polla ¿que es…?

El guía le dio un bahido y se desmayó, cayo rodando por las escaleras, casi me atropella, las monjas y las seglares también se desmayaron, una vieja y tres marineros, que pasaba por allí también. Joder si lo se no digo nada..

Javi
(Bocazas)

© Javier Sánchez 2019

En la curva, la del camino viejo

El viento fresco del monte trae, entre las hojas de los árboles, la voz, recorriendo las puertas del pueblo. Diciendo que ella, es su savia y él su anhelo, el que le corta la respiración y no le deja vivir.

Por las callejas del pueblo los lugareños comentan:

“Que son esos dos, los que se dan la mano, a escondidas de extraños ojos.”

Y dicen, madre, que cuando se van, cuando se despiden, recorren sus manos, cual pluma, rozándolas hasta las yemas de sus dedos. Estirando el tiempo con lágrimas en los ojos, padeciendo por la ausencia que se avecinaba amenazante.

Y en los corrillos cuentan, madre, cuentan que se quieren como nadie sabe, como nadie cree que se puede llegar a querer, como nadie conoce y a todos asombra. Si madre, que se quieren con devoción, con ese algo que no deja vivir ni un instante, el que roza la locura. Y que no quieren perderse. Que lloran y enferman cuando no están juntos.

Y en los lavaderos, madre, se habla entre los jabones de escamas y sábanas blancas, que él le ofreció su vida para secar sus lágrimas y que ella le ama en el silencio del más puro amor, ese, si, ese que no se dice. Que no hace falta decirlo.

Y es que, escuchane madre, simplemente se miran, que no hablan, solo se miran y cogen una calle, vaya, cualquier calle, solo se miran y sonríen solo con sus ojos, con una mirada preciosa y llena de vida.

Y en el bar dicen… los mayores, que los dos son de un diciembre, que son de un azul y de abrazo fácil.

Y que los muy viejos, madre, aseguran, que nadie era capaz de rascar al tiempo, un gajo, aunque fuere pequeño, pa estar juntos, como ellos saben hacer. Y que siempre andan soñándose la vida juntos…

Y dice el tío Alberto, que a él, un día le dijo él, que ojalá pudiera huir con ella, aunque el tiempo le venciera y aunque pasaran mil años esperando en la curva, la del camino viejo… Para escapar cogidos de la mano, mas allá de la casa grande.. Mas alla del horizonte, donde estan los arboles pequeños.

En el camino viejo, madre, donde dicen que abrazarse y besarse es como varear un olivo,. Acariciar la rama y ver caer el fruto que creció hace tanto tiempo. Sin medida alguna. Así como la luna sale sin permiso de nadie.

Y, madre, que nadie hable más de la cuenta, sin saber, cuando llegue el dia que se vayan, porque la vida les tocó, como a todo el mundo, pero a ellos dos les tocó a la vez.

.

©Javier Sánchez 2019

Entre el cielo y mis sueños

 

Veo a través del primer muro de ladrillo, el de cemento, el de alambre, el de piedra, el de sangre, el de carne, el de libertades, el de musgo y árboles. Y me asombro con el precioso color oro de los campos de trigo, oro como tu bello cabello que besa el viento una mañana de verano.

Y al fondo, donde acaba el oro, estas tú. Alli entre el cielo y mis sueños. Vestida de semilla de trigo, una soleada y maravillosa espiga ondulante al vals de la brisa.

Hacia allí parto, con mi atillo, mi cuerda de esparto, mis sueños y mi alma limpia y pura,  sin nada en los bolsillos, todo en el alma, la que te busca cada día y te ha buscado en cada una de mis vidas, entre los tiempos de mi antigua memoria.

 

 

©Javier Sanchez 2019

María y la juventud no perdida.

A veces, sentado mirando al techo, yo lo hago mucho y aconsejo que lo hagáis, pienso largamente en mi juventud. Con una sonrisa tonta en la cara.

Pienso en aquellos tiempos grabados a fuego rápido en mi memoria. Y sobre todo en aquellos amores, amores tempranos. Amores que fueron capaces de trazar mi forma de sentir y de caminar, para el resto de mi vida. Gracias a ellos, soy como soy. Pienso que no hay nada que te muestre el camino de la vida como los amores vividos.

Y pienso en aquella edad, la edad en la que todo me afectaba multiplicado por mil. Por lo menos a mi si. Aquella edad en la cual tenia la piel tan fina que cualquier roce, cualquier situación, me llegaba al hueso. Me afectaba de sobremanera.

Aquellas preciosas edades, en las que me enamoraba cada día… una par de veces, aquella sensibilidad a todo y en especial al efecto científico “me enamoro que ya es mediodía”.

Pues que quieres que te diga, era algo precioso. Es algo precioso, aún para mi. Yo…. (bicho raro), lo siento asi.

Pero Ay.!! Cuando menos me lo esperaba apareció, el no poder explicar, por que narices me faltaba el aire delante de aquella chica. Aquella chica, que era como la nitroglicerina, “no agitar.” Pues crecí con ella y hasta el momento estaba muy acostumbrado a su presencia, tal vez no me di cuenta, de que no esa costumbre se estaba transformando.

Y me sorprendió el no saber que hacer cuando fui aquel dia a buscarla, como cada dia,  picar al telefonillo de su casa, como cada dia. Y al segundo, como siempre, contestaba ella, y yo, me vi tartamudeando cómo un tonto… Y solte un…

– Hola María soy Javier

Pero es que no era asi hasta aquel dia, no era asi. Siempre habia sido:

– Hey Mari, bajas.??

Y el no entender, que aquel dia,  perdía los nervios, mienstras oia que ella ella bajaba, oía la puerta de su casa, la puerta del ascensor y abría la puerta de la portería y me saltaba a los hombros, como había sucedido siempre, toda la vida y me daba dos besos, que yo siempre, por costumbre correspondia. Y me asuste porque se me paro el corazón, con ella, como siempre cogida a mi cuello y diciendo – Hoy has tardado eh? -. Y me vi mirándola, la miraba distinto y Maria a mi tambien, pero yo también miraba alrededor, como buscando a alguien. Era algo inexplicable. Para mi a mis diecisiete años.

Aunque, a Maria, la había visto mil veces, cada dia y con diferentes alturas. En el cole, en parvulos, de vacaciones, en el instituto, el camping… Cuando nos encantaba que el viento nos rozará la cara. Siempre estabamos juntos, los rubios, nos llamaban nuestros amigos. Los dos lo eramos.

Y empecé a andar con ella al lado izquierdo, como siempre, a Maria le gustaba ir a mi izquierda, pero desde pequeños, y aquel dia, el no saber como o donde ponerme, y no era la primera vez..!!.

Y como un destello de luz, darme cuenta de que ella era mi compañera, mi hermana, mi amiga de toda la vida. Pero ahora era todo eso y más, era mi María, la que cada día me hacia reír y bailaba a mi alrededor cómo una loca. Mi María, mi piel. Ahora era algo más, algo extraño que no había reconocido, pero ella si, ella me lo estaba enseñando.

Habíamos entrado a la plena vida, plena juventud. Nuestra amistad se habia transformado en algo que es difícil de explicar si no llevas mis gafas. Todo era extrañamente grato. Y empezaba a ser maravilloso.

Y fue cuando, por primera vez, las manos se rozaron y los dedos se entrelazaban, se apretaban aquellas manos diciendo, “te siento”. Sin mirarnos, nos veiamos. Aquello siempre había sucedido, nuestras manos siempre andaban juntas, pero esta vez sentí como aquello inundaba mi mundo, con un calido bien estar.

Sinceramente creo que ella, creo que María, me enseño lo importante que es coger de la mano y saber lo que se siente y saber lo que siente la persona a quien se la coges. Coger de la mano, coger la mano de alguien, es la demostracion de la mayor sinceridad y confianza, es el significado de “estoy aqui y te siento de veras”. Maria, con diecisite años, me enseño que significaba aquello.

De pronto me vi en aquello de no saber quien empezaría a hablar de “cosas serias”, aunque ya hablabas de “cosas serias” desde mas de10 años, por qué, ella era mi hermana, mi segunda piel, mi luz, que de pronto se habia trasfomado y habia irrumpido cómo una hermosa brisa en mi vida. Sin darme cuenta. Sin darnos cuenta.

Aquel dia, aquella mañana de marzo, algo lo cambio todo, todo se había magnificado, todo era diferente. Entre los dos, todo se dio la vuelta.

Y es que, simplemente la juventud nos había contaminado con su virus. El despertador de los sentidos, había llegado del largo viaje, desde la infancia, pasando por la tontería y llegando al, te siento cerca y quiero sentirte mas cerca. Acababa de llegar aquel peligroso y adorable señor llamado amor. Y de pronto, en una esquina, todavia me acuerdo, llegó el beso de ojos cerrados y manos entrelazadas, el beso de respiracion agitada, ese beso que no puedes parar, que no hay manera de detenerlo, ni para respirar, ese beso guardado, que la vida no te ha preparado para el, esa montaña rusa, ese beso, que cuando acaba, la miras y sonries, y te abrazas con una calida e inigualable sensacion.

Y, la verdad, eso, mezclado con aquella juventud explosiva, aquel conocernos desde el amanecer hasta el anochecer. Ya no había forma de pararlo ni contando las estrellas sentados en el banco de detrás de casa, como haciamos cada noche desde bien pequeños.

La verdad, hecho de menos y mucho, aquel sentimiento del tiempo rozando tu cara y atravesando tu cuerpo. Puede ser que no me haya adaptado a mi edad. Me da igual, la verdad. Incluso lo agradezco.

Y que algún psicólogo me diga que tengo algún síndrome raro, que por cierto no sabrá ni describir, si no es que mira hacia atrás en su vida y me encuentra paseando por allí.

Pero, que pasa oye, yo solo se que me encanta pensar en ello, en ella y en aquello, y no dejo de pensar, aunque la gente me dice que ya no es como antes, que ya todo eso paso. Quien ha dicho que pasó. Aquellos momentos si, pero los sentimientos, no. Me vanaglorio de acordarme de aquel dia de marzo y de Maria, mi Maria.

Pero yo me digo, que no esta prohibido soñar, que no esta prohibido que todavía me guste enamorarme casi cada día. Y no esta prohibido sentirse joven, aunque pocos me entiendan.

Y sobre todo me gusta porque hay gente que piensa que no es normal. Que es rao, extraño. Me da igual. Al fin y al cabo, lo raro y lo extraño tambien es unico y bello.

María, fuiste un huracán y mi encantadora amiga, mi princesa y mi primer amor. Ese amor que queda tatuado en la memoria y ronda tu vida.

Este escrito es para ti.

 

 

© Javier Sanchez 2019

ENTREVISTA A LA NIÑA DE LA CURVA, YA JUBILADA. I parte

Como periodista sin la carrera terminada, suspendí todas las asignaturas del último curso, es lo que tiene el bar de Uni y las partidas de tute. Y las asignaturas del último curso y ya… es que era muy mayor, no se puede estar en la Uni con cuarenta y dos años. Pero el Word hace maravillas y falsifiqué el CV, como la Cristi, visto que no pasa nada y coló.

Actualmente trabajo en Niu Yor Maño, de Jaca (Huesca), todo iba bien hasta que un día mi jefe me descubrió, es que el sello de la Uni era de la Farmacia de mi barrio, se puso como un basilisco, más que nada porque yo descubrí la trama Gurtel y Noos, y muchas más noticias, pero como no era periodista, este pequeño detalle le hundio en la miseria. Le dio un infarto en el corazón que casi la palma. Pasado un tiempo, al salir del hospital, me dio un ultimátum.

– Quiero una entrevista exclusiva y única. La entrevista de tu vida. Que sea un boom mundial. O te tiro por la ventana.
– Estámos en un entresuelo Sr. Losantos…
– Pues te tiro veinte veces, cabron, mentiroso. Ponte en marcha, ya!!!

Salí de aquel despacho acojonado. Y me dije, algo muy serio. Me estoy giñando, ya de paso pienso.

Y se me ocurrió volviendo a casa en coche. Tras muchos esfuerzos, sustos, que si, que no, que hoy no puedo, que me duele la cabeza, que tengo mañana una conferencia

Después de mil excusas lo conseguí…

Y, pasados unos días, aquí estoy, en una habitación, oscura, como el sobaco de un grillo, con dos abrigos, guantes, gorra de lana bufanda y botas de esquí. Hace un frío espantoso. Estoy entrevistando a la famosa….

_________________________________________________________________________________

¡¡”La niña de la curva”.!!

Fea como un frigorífico por detrás, con los ojos en blanco, y los pies sucios, pero de asco de potar. Solo le hice una foto en su oficina. Muy mala impresión que daba. Y miedo.

La famosa niña, ya jubilada, por culpa de las rotondas y los zumbaos que van por la carretera.

– Es que no gano para sustos…

E inicie la entrevista.
Le di al play de la grabadora…

– Hola Niña de la curva, que tal.
– Muerta.
Me paso un frio por toda la espalda – Joder, empezamos bien…
– Ya, ya… Eso lo he deducido. Al público, primero, le gustaría saber como te llamas.
– Mi nombre es Avelina Font Marset. Era natural de Giróna.
– Que edad tenías cuando la palmas…, fallecíste.
– Tenía 32 años y 1 día.
– Osea que falleciste el día siguiente a tu cumpleaños.
– Si, veo que tenemos nivel ¿eh?es usted muy inteligente… Jajajajaajajajajaj.

Una carcajada que se me helaron los pipis que tenía en mi vejiga.

– Si, perdona, gracias, por la respuesta – estaba acojonado con la pava blanca esta, que estúpida, pensé.
– No no soy estúpida, la pregunta es la estúpida.
– ¿Lees el pensamiento?
– No, simplemente imaginé que pensarías eso. Eres muy predecible. Mas clasico que la botella de litro.

Será gilipollas. Pensé otra vez un poco acojonado.
Me calle un rato a ver que pasaba y no dijo nada. No lee el pensamiento.

– Una pregunta, nada, simple curiosidad. ¿Has intentado ponerte en una recta?
– Pues mira me agrada que me hagas esa pregunta… No. Una vez me coloque en una y me pase toda la noche en la acequia. Es que estaba muy mal iluminado. Terminé con una pulmonía que casi me muero.
– Interesante.
– ¿interesante? Y una mierda. Tosiendo toda la semana, llena de barro y mierda de vaca y ya en mi la curva trabajando, que venían los coches y tosía, y creían que les paraba. scobre todo los taxis. Un desastre.!!!
-Vale, pues mejor pasamos a otro tema, que me asustas cuando chillas así. ¿Como fue tu infancia.?
– Pues como la de todos los niños, en la granja de mis padres, con las caballerizas, la calesa, aquel coche de mi padre para arriba y para abajo, los columpios etc…
– ¿Pero tu cuando fallecíste?
– El un sábado, seis de junio de de 1966.
– Muchos seises no. ¿Tiene algo que ver con el diablo?
– Pues no, tiene que ver con mi madre, que se puso de parto el día 5 y tardo un huevo en parir. No busques donde no hay. No me seas paranoico. De verdad que es para echaros de comer a parte a los periodistas, bueno periodistas….
– Es defecto de periodista…
– Pero si no lo eres…
– Como lo sabes, que sabes de mi…

Estaba empezando a acojonarme.

– Jajaajajajaajajaa

Otra vez esa risa. Por dios. Me enerba o (enerva), ya os he dicho que suspendí.

– Naaaada, no te asustes, lo has escrito al principio.
– Ah… vale – se me quedó una cara de gilipollas, que no sabía por donde salir. Y Avelina siguió hablando –
– En aquella época yo montaba mucho a caballo, teníamos percherones, dos caballos árabes y un cuidador de los caballos, ya te he dicho que montaba mucho. Hacía cortos viajes con el coche de mi padre, un Hispano Suiza, precioso. De color granate. Y sobre todo me gustaba pasear.
Siempre daba grandes paseos, por el bosque hasta que llegaba a a la carretera de Barcelona. Allí ya me daba la vuelta y otra vez a la granja.
Mi padre era Guardia Civil, capitán de la Guardia Civil, un hombre muy recto y un poco cabrón, todo sea dicho.

– Bueno pues, transcurrieron los años y llegó el día de mi 32 aniversario…

– Mujer te has saltado media vida
– Oye, yo te cuento lo que quiero. Además gratis. Que quieres que te cuente. Voy a lo que te interesa, como fallecí. ¿Cierto?
– Si. Lo que tú digas. Me temblaban las manos de ver a aquello, de pelo negro que le tapaba media cara, asi como la de THE RING, pero en feo.
– Aquel día de Junio, amaneció por la mañana, como siempre hace, y era mi cumpleaños todo el día. – Yo para mi pensaba, menuda mongola la tía esta. – Mis tres amigos y el cuidador de los caballos me hicieron una fiesta.

Estábamos de party en casa de. Fredy un amigo mío del insti, y varia gente más que yo no conocía.
– ¿Nos puedes dar algún nombre Avelina? ¿Alguien famoso?
– Tu que parte no has entendido que no los conocía.

Con una voz que de hecho eran varias voces. Fue espantoso.

– ¿Sigo? – un eco retumbo toda la habitacion….
– Si, si.
– Y salí a la carretera y me atropello un coche de la guardia civil y eso. Y ahora me aparezco en aquella curva de la carretera de Barcelona. Las demás niñas de la curva no son auténticas.
¡¡Yo soy la auténticaaaaaaaaa jajajajajaaj!!!!!!
– Me cago en mi puta calavera, joder que susto, vale, vale, ¿pero ya está?, no me has contado nada de la fiesta, ni nada de tus amigos ni nada de como te atropello el coche de los picoletos.

– Ya, es que tengo amnesia anterograda y gonorrea. Y encima estoy muerta gilipollas. De que quieres que me acuerda mas, ¿de lo que cene?.  Y me voy que eres muy tonto.

– Bueno Avelina, pues me dejas frío, a aparte de que aqui frío aquí, tengo las canillas heladas y las manos que no siento el boligrafo. Pero he tomado notas y con la grabación ya me apañare.

– Jajajajaaaajaaaaaajaaaaa jajajajarggggggg!!!! , el bolirafo lo tienes en el suelo y la grabadora dice… la grabadora. Que gilipollas que eres. Hala adeu que te den “periodista”. jajajajajajajaja araghsgdjdghjddhg!!!! cof , cof cof (esto es lo de la tos que no se como se pone), ya me he constipado otra vez, joder!!!

No lo entendí, lo de la grabadora. Pero al llegar a casa, puse la grabadora y me di cuenta de lo que me dijo la asquerosa pava esa.

Solo se oía. Graaaaagreeeeaffgiaaaaahooooogrtataagaaa oyyyyyyy.!!!!!!

Unos gritooooos, unos ayyyys y rugidos. Que vinieron los vecinos y el imbecil del presidente de la comunidad. Vaya mierda de dia.

Me quede acojonado. Menos mal que tomé notas. La madre que la parió.

A ver lo que dice mi jefe.

.

Para el Niu Yor Maño de Jaca
©Javier Sanchez 2019

 

 

P.D. NO HAY SEGUNDA PARTE. ESTOY DE VACACIONES Y NO SE ME OCURRE NADA. HALA A PASARLO BIEN. TÙ NO.