CAMBIO DE CHIP – CAPÍTULO ONE.

“Detective privado”, es es lo que soy oye, “Private investigator”, lo he puesto así, en dos idiomas, en una placa dorada, en el vestíbulo del edificio donde he alquilado la oficina. Con aire acondicionado, un ordenador y una lupa.

Y en mi despacho, al lado de mi foto fumando una pipa, el título de “Detective Privado”, firmado por el Rector de la Universidad y el Ministro del Interior, enmarcado en un marco de esos dorados, un euro que me costó en el super del chino de al lado de casa, pero da el pego.

He cambiado mucho, ya no busco un cargo importante, me reinventado, estoy probando suerte con esta profesión, lo de TÉCNICO EN TRATAMIENTO DE RESIDUOS URBANOS, no salió bien, una larga sucesión de problemas no me dejó que llegara a conseguir el puesto, además, no era lo que yo pensaba. Vamos que fue una mierda.

A consecuencia de aquellos días aciagos cai en una depresión importante, no comía casi nada, solo comía bollicaos, mira me dió por ahí y toque fondo, pero que muy mal que estuve, hasta me hice vegano, budista y terraplanista, de esto último me quité, por qué los zumbaos querían ir al borde de la tierra y saltar, “para ver dónde caemos”, ya les dije que fueran saliendo que yo pillaba un taxi y les alcanzaba, como un cencerro.

Tiempo después, ya en el apogeo de mi depresión cree mi propia secta iluminada “LA TIERRA ES CONCAVA PORQUE SI”, los desvaríos me llevaron a pensar que todo el mundo sabe que la tierra es cóncava con un agujero enorme que es el que mantiene toda el agua de los océanos y de la lluvia por allí, o algo asi. Duró un mes, solo eramos 10 feligreses, mi primo José Jesús y otras personas de la sala de psiquiatría, una pena. Bueno, mira oye, fueron malos tiempos, pero levanté la cabeza y tire p’alante, también es que se me acabó el paro y hacia tiempo que vivía de trapicheo, vendía de todo, fruta, embutidos, ladrillos, sacos e cemento, Paracetamol, de todo, hasta abri un blog de recetas de cocina, para ver si sacaba algun dinero, pero la gente está de los blogs son gente muy extraña y competitiva. No se, no me caían bien y eso que tuve mucho éxito me seguían 22 personas, entre ellas mi amigo Luis Carlos Norberto de los Llanos de Luna, buen chico.

Pero en esta profesión, en este nuevo paso en mi vida para encontrar mi camino, creo que triunfare, me he pegado un año en la Universidad de detectives privados, divertido y culturizante, la verdad es que me lo pasé muy bien.

(Fundido en negro)

(Voz de esas que no se ve el tío que habla con un poco de eco, pero soy yo ¿eh?, pero que eso, que no se ve)

En las afueras de Barcelona, entre unos bosques de plataneros, ficus tropicales y secuoias canadienses está la Universidad de Detectives Privados y Conductores de Camiones de reparto de cajas de cerveza. Una universidad, la de detectives, preciosa con su lema en romano y todo.

“Credere vel non, id quod tu facis. Aut aliquid.”

Que significa, literalmente: “Aunque no lo creas, se lo que haces. O algo así.”

Yo pertenecía a la hermandad, la de los becados, era la hermandad Beta, como los vídeos aquellos que se dejaron de hacer y que muchos gllipollas aún tienen en casa, diciendo que se ve mejor que el DVD, que tampoco lo ve nadie ya. Pero bueno que entró en bucle.

Dos años de fiestas, todo el día con la gabardina y el periódico, haciendo prácticas por el campus, no es que la universidad tuviera jardines como en la americanas, que tienen hasta Metro, el campus era un jardín que estaba frente al Manicomio y alli practicábamos espiando a los majaras. Todos con sombrero, gabardina, gafas de sol y un periódico con dos agujeros en medio para mirar sin ser visto. Recuerdo que había uno, Luis Carlos Noriega Palacin, un hipster de esos que llevan moño y barba de chivo, que se negaba a llevar periódico y llevaba una tablet, que se le veía toda la cara, veinte tablets se compró el gilipollas, a todas les hacía dos agujeros para mirar o ver a través de ella. Lo echaron de la universidad, a los cinco meses por quemar el aula de “PRÁCTICA CON EXPLOSIVOS”, nos quedamos sin tejado dos meses por culpa del gilipollas ese.

(Voy al baño, seguiré en el capítulo two)

© Javier Sánchez 2019

Me invitaron a una rave

El del polo rosa soy yo, después de tres horas en una fiestuqui concierto modo rave.

Lo que no me dijeron es que era de fusión Fado-Jazz experimental, por el grupo “Dos Vieiras Orchestra”, con su famoso cantante Agostiño Frías.

Y yo salí de casa hasta las cejas de cubatas y aspirinas, y me dio la bajona. La fiesta empezó el martes, la foto es de ayer jueves y todavía iban por la tercera canción.

La foto la hizo mi primo José Silvio, que tiene un negocio de fotografía “Bodas y bautizos JS S.L.”, Que cabrón.

© Javier Sánchez 2019

Tal vez debería de decirtelo

Tal vez no lo entendieras. O si.

Cuando te contara que dibujo un amor, tan antiguo como el mar, en este arrugado papel. A la luz de esta minúscula vela, que se consume con el tiempo.

Tal vez no lo entenderías. O si

Que a trazos temblorosos, le explico a la pluma, que no puedo y ahora no deseo, dejar de sorprenderme, lo que me sucede, y porque te quiero de repente.

Tal vez no lo entenderías. O si.

Que quiero estar a tu lado, que me gusta estar a tu lado, solo para mirarme en tus ojos. Para volver a sentirme quien soy cuando estoy contigo. En calma.

Tal vez no lo entenderías. O si.

Que no te quiero doler, solo quiero sentir lo que es ese instante sublime, si, aquel que merece una vida entera para vivirlo. Solo por ése instante.

No lo entenderías amiga mia. O si.

Que haría juegos malabares, y saltaría por encima de mil montañas, para caer a tu lado. Y que me mires cuando menos lo merezca, pues será cuando más lo necesite.

No lo entenderías. O si.

Que estuve sentado en aquel banco, de aquel pequeño pueblo, el de los jóvenes, y que envejecimos por sorpresa, sin vernos. Y, oye, por sorpresa te vi, pero diferente. Y mi alma rompió en un grito ahogado que, desde aquel día, me aprisiona todavía el pecho cuando te pienso. Cuando apareces. Cuando pasas a mi lado.

No lo entenderías nunca. Y debe de ser, tal vez porque nunca te lo he dicho.

Tal vez debería de decirtelo.

Que si, que me estoy enamorado de ti. Y así como suena.

©Javier Sanchez 2019

Tres años

Hoy hace tres años, según el Sr. Press, de la famosa familia Press de toda la vida, buen hombre donde los haya oye, lo conocí en una fiesta en el desierto de Gobi, que la montamos entre unos veinte que nos habíamos perdido, divertidísima, solo quedamos mi primo José Juan, el Sr. Press y yo, los demás se fueron muriendo.

El Sr. Press, un tio alto, moreno, con unas manos como tapaderas de water, un pedazo de tiarron, mira me cayó muy bien, no habla mucho, bueno la verdad es que no habla nada.

Y oye… entre nosotros, la corona esa de laureles, modo Caesar Imperator, la lleva día y noche.

Pues eso.

Gracias a todos por aguantarme.

©Javier Sánchez 2019

Un viaje al terror – (Un relato de hace años) Cap 4

Este es el Capitulo 4 de 5 o así, ya he perdido la cuenta

Ya no pongo mas links a otros capítulos, mirar hacia atrás y los buscáis.

Empecé a bajar las escaleras. Y ahora te miro y hablo contigo lector.

Si, si, Si, a ti que me lees. Si no, no serias lector, coño.

Querido lector yo soy un hombre de lagrima fácil y cuando me pasa algo así como este precioso viaje, se me va el lacrimal las patas p’abajo. Lloro como una magdalena, (de chocolate que me encanta). Os cuento algo de camino al bar. Así no me aburro.

Sabéis, yo tengo o tenía una amiga, si, si, ya sé que no es el momento, pero como el que escribe soy yo. Pues a joderse.

Bueno fue mucho más que una amiga, pero ahora es amiga, lejana, muy lejana, por decisión mutua, es que los dos tuvimos un problema, porque los dos nos reíamos de todo y llorábamos por todo. Vamos que nos llevábamos demasiado bien. Y diréis pues vaya tontería, pues no. No es una tontería.

– Coño que me caigo!! , es que hay hielo en el suelo.

Fué la única mujer, que fue capaz, en toda mi vida, con sus lágrimas, sinceras por cierto, de vencer mi alma, (joder que bien me ha quedado no?). No soporto verla llorar. Me hunde en la miseria más absoluta. Y ahora, ahora estamos muy, pero que muy distanciados. Ni hablamos. Hace meses. Y a días la tristeza me embarga, cuando pienso en ella. También me embarga el Banco de Santander, porque tengo la tarjeta temblando. Pero así es. Y llegará el verano y el tiempo dicen que lo cura todo. Mentira. Eso es conformismo. El tiempo no cura una mierda. Mentiras de los filósofos.

Pero bueno, me hacia ilusión y os quería explicar esto, y que me encantaría volver a ver esa risa, pura, cuando se pone las manos en la cara para reír. Pero todo eso… Ya todo pasó, ella estará bien, supongo, seguirá con su sordeo. Ay!! De esto tengo una anécdota. Bueno ya os la contaré que ya llego al bar queridos. Luego sigo si eso. O no. Bueno, no sé. Ya veré lo que hago.

Entré en el bar, “Bar Borja Mari”, no puede ser, el puto bar se llama “Bar Borja Mari”, será del fopas?. Y aunque lo sea, como se puede poner a un bar “BORJA MARI”. Me cago en todo, y el otro bar que yo recuerde está al otro lado de este campo de pijoconcentración. Además, es que hacía bastante frío, y ventisca, y yo había bajado de macho ibérico, solo con la sudadera. Joder, venga Javi, que tu puedes. Entra al recinto del diablo.

Intenté abrir la puerta, tire de ella, como no, no se abría, y volví a tirar… Dentro, todo el pijerio me miraba como si fuera un marciano. De inmediato pensé – Es para adentro Javier, es para adentro – ósea “empujar” como ponía en el cartel, rojo con letras blancas de 50×50, veo menos que un gato de escayola.

La gente que había dentro ya se quedo con mi careto. Mal asunto. Cuando entres de nuevo en un local donde exista esta clase de fauna, es mejor pasar desapercibido.

– Mira es el tonto la haba al que Borja le ha zurrado antes.

Iba a contestar al Kent, y de paso jugarme la vida arrancándole la cabeza, digo jugándome la vida porque allí todo el mundo estaba apretado. O sea que eran carne de gimnasio y tocada de huevos el resto del día. Me dirigí a la puerta de salida, para irme y para no liarla. También para que tampoco me pegaran otra vez.

Pero no se si tuve suerte, creo que si, porque de pronto apareció Judith delante de la puerta, demasiado tarde ya había abierto, aquella puerta si se abría para afuera, le metí un portazo en toda la cara, que casi se desmaya, y yo también, pensando que vendría superfopas a reventarme la cabeza, otra vez

Por suerte Judith, llevaba la bufanda y eso paro el golpe. Me dijo.

– Hola Javi!!!

– Judith, perdona, te he hecho daño?… Como me has llamado?

– Javi, te llamas así no?

-Siiiiiiiiii, – y me abrace a ella- te has acordado!!!!

-Siiiiiii que guay no?? Es super verdad?

Mi instinto arácnido se disparo.

-Hostia no estará el fop… tu novio no??

– No, Borja se ha tenido que ir. Se ha incendiado su empresa de telas y le han llamado, se fue hace unas horas. Bueno no es suya es de su padre.

– Vaya que mala suerte – por dentro pensaba, que se joda el fopas, machito mongolo, así se le queme el coche cuando llegue y los bomberos se queden sin agua. – tranquila todo irá bien. Ya lo verás.

– Ah, me da igual, estas por aquí tú y eso me gusta. Eres divertido, un poco gordo, pero me caes bien.

– Ehhhhhmmmm… Judith has de aprender a no ser tan sincera, a vivir un poco en la mentira, a veces es divertido.

– Perdona te entiendo.- neneeeeeee!!! Anda ven que vamos a pedir!!!

Hostias casi me da un ictus (otro), estaba llamando al camarero.

– Tú qué quieres tomar

+ Es que no he cenado Judith

– Ah pues vamos a cenar.

No me lo podía creer, después de todo lo que había sufrido desde ayer y en parte también por culpa de esta loca, al final parecía que era un encanto y por fin alguien no veía un gordo, que le pasaba de todo, era alguien que me veía.

(Joder que bonito me ha quedado este párrafo, estoy que se me saltan lo puntos de la cesárea. Llorando sobre el papel, es lo que tenemos los gordos y encima feos, que lloramos mucho, y no lloro sobre el papel, es un teclado de última generación, ergonómico, teclado para gordos, pero queda bonito, soy todo un romántico, joder, cagon la puta).

Vino el camarero, un tío de mi altura (esa no la sabréis nunca, chafarderos) y era como yo regordete, con cara de pan de pueblo, iba con el uniforme del restaurante, con un Jersey de cuello de esos llamados de cisne, pero a él le oprimía tanto el cuello que se le salían los ojos, estaba colorado como un tomate, y hablaba como si le estuvieran estrangulado, encima el pobre iba con una especie de jersey que le iba estrecho, creo que no pensaron en él cuando decidieron el uniforme del restaurante este. Se llamaba Camilo.

Además en el restaurante hacía un calor insoportable, estaría puesta la calefacción en modo crematorio, y sudaba como yo cuando subo una cuesta.

– Hola que tal. Hola Judith, no te había visto, oído si, pero visto… no.

– Jajajajajajaaj que gracioso que es mi peluchón regordete. Gracias.

Yo alucinaba aquel pavo se dejaba decir regordete y peluche, por la encantadora majara esta. Yo me habría levantado y me habría ido. O me habría quedado sentado. O no, no se.

Le dije…

– Judith, esa sinceridad te queda muy mal, el que tú estés delgada no quiere decir que seas mas ser humano que Camilo. Esta regordete, si, más que eso, esta gordo, cebollero, tiene unas lorzas que alucinas, y mas con ese jersey ajustado, y el cuello cisne, que le va a explotar la cabeza, ¿es feo? si, mucho, pero no por eso se le debe de apartar del resto de los humanoides de gimnasio que te rodean a ti.

Camilo tiene sus emociones y su corazoncito, bueno uno de buey pero corazoncito. Y sentimientos, o algo así – ¿Verdad Camilo?

– Gracias Javier, por la PUNTUALIZACION – hijo de puta, así te cojan unas almorranas diez años seguidos, joder, que estoy aquí- Dijo en voz baja, Camilo.

– Hay es verdad nene. – dijo Judith. – Perdona Camilo, no te diré regordete nunca más.

– Te lo agradezco Judith, me sentaba muy mal – ¿verdad Javier? Menos mal de tu amigo ¿eh?. ¿Psicólogo no eres verdad?

– No, no, yo no trabajo. Tengo empresas. Bueno pues ya esta, ya hemos hecho las paces los gordos y las canijas.

– Jajajajajajajaaj waaaaajajajaja.

Por el amor dios que risa, me quede aterrorizado, tenia risa de psicópata sin medicación.

Camilo, retrocedió un paso y se puso a sudar más. Parecía que acababa de salir de una piscina, hasta creo que se meo encima.

¿Que secreto había en aquella espantosa risa?

¿Había una Judith, la del cuerpo más o menos guay, que mató a treinta hombres y un periquito, un lunes de invierno por la tarde?, ¿Había una Judth, que mato a sus padres y se quedo con toda la fortuna?, ¿Por qué a los peces no les pican los ojos en el mar y a mi si?? ¿Eh?

Después de estos pensamientos, que se oían como una voz en off, con eco y todo, y la gente me miraba, como si me oyera. Me asuste más todavía. Y probé sonido pensándolo.

– Oeeeee!!! Oeeee!!! – Joder!! Se oía como con eco!! – O me estaba emparanoiando.

Bueno no sé, Camilo se acerco de nuevo, Judith, acabo de reír y todo el bar continuo a lo suyo.

– Yo, Camilo una tortilla de patatas, pero bien gordita eh?, perdón se me ha escapado, con pan y una copa de vinito.

– Y tu Judith?

– Pues mira yo una tabla de quesos.

Hostias de quesos!!!, pero es que todo me tiene que pasar? Quesos a mí, que odio el queso más que un día en la nieve. Es como si le dieran a Falete una hamburguesa de tofu. Joder que ascazo por favor.

– Ah nen!! Y ponme cabrales que me encanta.

Toma, si no quieres café, dos tazas llenas. Dios mío, a mi me da un asco terrible el olor a cadáver que produce el Cabrales. Parece como si estuvieras en una morgue, o casado con una forense. Es horrible, me recuerda a un trabajo que tuve en un tanatorio y cuando acabe el turno quite las luces con el diferencial, me equivoque y lo apague todo, y claro se apagaron las neveras de los fiambres, cuando volvi a las 5 horas, aquello era un festival de pestazo a queso de cabrales. Me despidieron y me prohibieron trabajar en nada relacionado con la conservación de cadáveres y cosas de esas. A parte os digo, ¿Cuándo sabes que un cabrales se pone malo? ¿Cuándo huele bien?. No me jodas, es un peligro.

– Vas a querer vino Javi?

– Si, blanco y una botella de primperan.

– Jajajaajajajaaj waaaaajajajajajs. Que gracioso que eres.

A Camilo le temblaban tanto las piernas que le sonaba la calderilla del bolsillo. Y volvió a poner cara de espanto.

Algo pasaba en aquel campo de concentración mega pijo. Y yo tenía que averiguarlo.

Pssst.!! Hey lector, Si, tu querido lector, en realidad me encantan los misterios, aunque soy un cagao, yo soy de los que van a mear y se las apañan para estar de cara a la puerta, ósea que meo mirando para atrás y el pito para adelante. Habéis visto el “Sexto sentido”? El niño que va a mear y mea aojonado, pues eso me pasa a mi…. todavía

Aun así me puede la curiosidad, hablare con la loca y el gordo (yo puedo decirlo soy el que escribe) a ver si saco algo en claro.

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Sigue en capítulo 5 y creo que último.

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© Javier Sánchez 2019

Los dos.

Las flores la adornaban, como siempre, él la veía así, con la flor que se enlazaba en el pelo por las mañanas, toda la vida. Pero es que ella iba palideciendo, su respiración se tornaba suavemente crepitante.

Él , reclinado en su pecho, se desesperaba, iba notando que ella se le iba deslizando de entre sus dedos, que se iba. Se escapaba, aunque él le apretaba la mano, para evitarlo… descomponiendo su espiritu.
La tristeza, el desasosiego de la impotencia le ahogaba, un peso en la garganta y en el pecho le iba a reventar por dentro de un momento a otro. Se aferraba a ella, a ella que, después de una dulce mirada, cerro los ojos con calma, y su respiración se ralentizó, ya sin crepitar, ya sin dolor.

Él notaba que el cuerpo de su amada se diluía, entre sus lagrimas, hasta que ella, por fin, se dejo ir. Y él estallo sin hablar, sin emitir un solo grito, fue un silencio que hizo estallar los cristales de la habitación, los fríos muebles de aquel pequeño habitáculo temblaron, los aparatos que contralaban la muerte de su amada, empezaron a fallar, apagándose y encendiéndose, la vida se escapaba de aquel lugar, las lágrimas de aquel hombre se derramaban en el pecho de ella. La tristeza de su alma se hizo visible, se podía tocar, viscosa y terrible e inhumana.

Él la sujetaba con fuerza con sus ancianos y temblorosos brazos, aferrándola a su propia vida, quería darle la vida, su corta vida, para que no se fuera, para que no le abandonara en aquel futuro páramo, que seria su vida sin ella. Una tristeza desfallecedora contamino a todos los presentes, que aguantaban el suspiro al ver a aquel anciano perder su sombra, su luz, su guía, a su compañera de vida. Pero ella partió. Su compañera partió, después de más de cincuenta años de ser sombra mutua.

Él recordaba que siempre le decía que la quería, se lo decía todos los días. Hasta que un mes antes, antes de caer enferma, le dijo:

– Te amaré hasta cuando incluso solo pese veintiún gramos.

Y ella sonrió, y le beso.

Y ahora, ahora ya no estaba, se fue antes que él. Estaba solo, sin ella. El terror, la tristeza y la agonía de vivir sin ella, le estaba atenazando el alma. Aquel anciano, acababa de morir y no se había dado cuenta. Allí yacía su vida de pelo blanco y precioso semblante.

Allí murieron los dos. Y uno, no lo sabia.

 

Hace tiempo, vi esta escena en un hospital, y conmociono mi alma hasta tal puento que lloré en mi habitacion. Dedicado a los amores infinitos, a los amores que se besan, que se hablan, que se dan la mano, esas manos que arrugó el tiempo. A esos amores que nadie cree que existen. A esos amores que me han enseñado que es amar. De verdad.
No hay nada mas poderoso que el amor.

©Javier Sanchez 2019

Si un dia

leyenda-de-la-rosa-azul.jpgSi un día me armara de valor, te ofrecería una rosa atada a un poema.

Una rosa atada a un poema, te ofrecería, si un día me armara de valor.

Un poema atado a una rosa, si un día me armara de valor, te ofrecería.

Te ofrecería una rosa atada a un poema, un día, si me armara de valor.

 

Al fin y al cabo, lo que quiero, claro esta.

 

© Javier Sanchez 2019

Aquellas lagunas perdidas

Mis lagunas se esclarecen, es increíble, lo que es el cuerpo humano.

En 2013, en febrero mi cerebro tuvo algo así como un reset, o un “vale ya”.

Sucedio que estaba sentado al borde de la cama hablando con mi hijo, y el mundo desapareció a mi alrededor.

Me contaron como fue ese lapsus de tiempo, hablando de mi infancia, y de cuando tenía 15 años, y diciendo que vendría mi padre, que hacía más de veinte años que había fallecido y mil memorias más.

Estuve tres días en coma, en el clínico de Barcelona. Ictus transitorio, ictus leve o silente. Más o menos.

Esto evento médico, gracias a los dioses del Olimpo, no me produjo ningúna merma física visible, solo que mi metabolismo empezó a caminar a su libre albedrío. Lo peor fueron las secuelas cognitivas.

La verdad es que fueron dos años de unas palabras que no salían de mi boca, salían con segundos de retardo, aún a día de hoy si me pongo muy nervioso, cuando me declaro a un amor, en medio de una frase me quedo atascado, pero salgo. (Humor ante todo). Dormir mal, cansancio constante, miedo y sobre todo incomprensión, sobre todo eso.

A una persona como yo, que no calla ni debajo del agua, con un CI alto, no voy a decir cuál, no es educado, que le costaba hablar fundamente, era como una película de terror. Y vivir en aquella olla de eco y la cabeza mareada, fue un espanto. Dos años y medio tarde en volver a ser el 98% de mi.

Y lo peor de todo, perdí, trozos de mi vida, recuerdos que creo que nunca iba a recordar. Literalmente borrados. Incluidos los de aquella tarde aciaga, solo recuerdo el despedirme de una compañera de mi empresa y nada más.

Pero.. desde hace unos dias he recordado, trozos de ambulancias, de estar en una camilla, retales que han sobresalido y poca cosa más. Se lo comenté a mi médico. Me indico que es buena señal, pero que no tirarara cohetes, que es una recuperación de “algo”, nada más. Es más simpático, madre mía. (Sarcasmo)

Pero bueno estoy contento, cuando te pasa algo así, tan grave y sales cuasi indemne, cualquier cosa es una felicidad os lo aseguro.

No se, he compartido muchas cosas con vosotros, seres cuasi invisibles que viven detrás de esta pantalla de mi móvil de última generación, pero esto lo quería compartir. Y aseguraros que no es uno de mis escritos de broma.

Simplemente estoy contento.

El que no va estar tan contento es Eduardo que he recordado que me debe 150 euros. Se va a cagar. A ver si hay suerte y recuerdo dónde dejé el coche aparcado.

Gracias a todos y un beso, a ellas, a los hombres, bueno también.

© Javier Sánchez 2019

El juego con Laura

Cuando venia con aquella falda de seda, se me encendian todas las alarmas. Laura tenia esa picardía, sabía, cuando saliamos, que los vestidos suaves y las faldas de fina tela me volvian loco. A ella le gustaba que vistiera con chaqueta y camisa, no con corbata, le encantaba el cuello mao, siempre que salíamos, no hacia falta que nos dijeramos nada.

Estaba preciosa con aquel vestido blanco, fino, que resaltaba su precioso cuerpo. Y… ella, lo sabia. Aquella noche, vesti chaqueta negra y camisa blanca de cuello mao.

Ya hace diecinueve años de aquello, era en el año 2000 mas o menos, pero recuerdo claramente aquella noche. Fue la más emocionante de todas. La más emocionante de nuestro juego.

Quedamos para cenar, aquella noche quise sorprenderla. Laura, acostumbraba a cederme la elección del sitio, no siempre era asi. Porque, la verdad, nunca me gustó elegir restaurante. Pero lo llevábamos bien.

Elegí el restaurante La Gargola, en la calle Entenza esquina Diagonal, no hablamos ido nunca y un amigo me habló muy bien de él. Sitio tranqullo y romántico.

Y si, era muy bonito, mesas redondas, pequeñas, y separadas por biombos y cortinas de las otras mesas. Todas a la parte derecha de la sala. Automáticamente los dos nos miramos y sonreímos. Nuestra complicidad era algo increible. Aquellas miradas indicaban que iba a ser una noche de peligro.

Mientras cenabamos, no podía contenerme el hecho de tocar su pierna, la proxima a la mía, que ella siempre mantenía rozando la mia. Siempre lo hacía. Y nos encantaba a los dos.

Aquello me quitaba el hambre, a la vez que me alteraba. Laura era atractiva, no guapa, de veras era atractiva, media melena, y nada voluptuosa, me volvía loco con su genial sentido del humor y su rápida decisión e inteligencia. Y…. su sensualidad. Arrolladora.

No sentamos a la mesa, al momento ella acercaba su pierna y llegaba un momento que la ponia encima de la mia, esto significaba la iniciación a nuestro juego, tocarnos y hacer todo lo posible en un sitio público.

Bajé la mano y acaricié su pierna, cada vez mas arriba. El tacto de la tela y saber que tocaba lo que no tocaba, era muy sensual. Laura poco a poco y disimuladanente, abria las piernas y cojia mi mano acercandola a su sexo, dejaba alli mi mano y bajaba la suya, acariciándome la pierna y llegando hasta mi sexo, que acariciaba muy lentamente. Yo ya estaba preparado. Conocia el juego. Tenía ya una erección importante, y a Laura la sentia humeda, se notaba al acariciarla, su sexo abierto y blando.

Al momento los dos a la vez levantábamos las manos, y seguíamos comiendo, la verdad es que no recuerdo que era. Los dos con la respiración agitada, Espe con su preciosas mejillas coloradas y la parte superior de su pecho perlada de sudor. Se acercaba el camarero.

– Todo bien?

Nos miramos y sonreímos.

– Si, por supuesto

Y cuando se retiraba nos reiamos, lo cual, nos alteraba mucho mas. Ya pasábamos al segundo estadio.

El riesgo. Nosotros lo llamabamos la zona pelogrosa.

Espe se estiraba un poco hacia atras para que yo accediera a su sexo. Y asi lo haciamos, con mi mano derecha tiraba de la braga hacia fuera para hacerme sitio y poder meter los dedos en aquel precioso algodón húmedo. Ella tenía una copa de vino y dio un respingo cuando introduci los dedos en su sexo. Me miró, con la mirada perdida. Yo movía los dedos masajeando su clitoris. Laura gemia diciendo que el vino estaba riquísimo, con voz entrecortada.

Paso el camarero, pare… Laura se rió.

Al momento que dejo la copa de vino y ataco mi parte. Despacio, muy espacio bajaba la cremallera de la bragueta del pantalón, yo me acercaba a ella para que se notara menos. A la par nos dábamos de comer mutuamente. Laura saco mi sexo, y lo masajeo. Yo había parado para que ella estuviera comoda, pero no pude aguantarme, volví a masajear su sexo apretándolo, con masajes firmes pero cortos para que no se notara.

No era la primera vez que lo hacíamos, y sabíamos el limite, seguíamos con la comida, mirándonos y dandonos de comer y beber. Espe estaba ya muy excitada, era cuando se cojia con la mano libre al borde de la mesa, yo sonreía y ella tambien, yo sabía que estaba a punto de explotar. Seguíamos hablando, con la voz sin aliento. Espe me masajeaba arriba y abajo, y yo veía que no iba a soportarlo mucho mas.

Paso el camarero y nos vio dándonos de comer y sonrió. Nosotros le devolvimos la sonrisa. Laura tenia los dedos blancos apretando el borde de la mesa…. Y explotó, con un orgasmo en silencio, contenido, acercando su cabeza a mi hombro y riendo, el mantel se arrugaba, me mordio el hombro riéndose, el orgasmo que todavía no la dejaba tranquila. Hasta que paró. Cojio la copa de vino y volvió a reir. Con un suspiro, cojiendo aire. Estaba ruborizada, y respirando con esfuerzo. Hasta que se calmó.

El camarero se acerco de nuevo…

– Todo bien señores.?

Yo no conteste, Laura si.

– Maravilloso, si muchas gracias

Y sin esperar casi a que el camarero se girara, siguio masajeandome. La mire, ella ya sabia que iba a reventar. Cogió un pañuelo del bolso y me lo dio… Ella siguió arriba y abajo, despacio pero sin parar, mirandome y riendo, hasta que reventé. Acerque mi cabeza a su hombro e hice lo mismo, subí a su cuello y le mordí, crei morirme, ella siguió hasta que mori. Y se reia…

– Te gusta este queso cariño?

– Siiiii

Le contesté como pude.

Los dos reímos, me ayudó a ponerme todo en su sitio. Y me besó. Y volvimos a reir. El peligro alteraba nuestro libido. Nadie vio ni se dio cuenta de nada. Estábamos un poco locos, pero era algo increíble. Seguimos cenando y hablando. Con las manos y el cuerpo temblando todavía.

Salimos del restaurante, saludando a todo mundo, buenas noches, buenas noches…. Y en la calle no abrazamos y volvimos a reirnos. Nos besamos.

Noche de peligro

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© Javier Sánchez 2019

Cuando te vas, cada día

Cuando la luz del alba aterciopela tu piel. Te observo durmiendo, con esa preciosa sonrisa. Con tu mano entre la cara y la almohada. Me deshago como lluvia entre las ramas de un sauce y entre mis sueños, vivo los tuyos.

Cuando el perfume de tu ausencia quede en nuestra almohada. Cuando salgas por la puerta de casa, como cada día,  y, como siempre, gires tu cara, preciosa sonrisa, y besándome, al aire, marches hasta que la luna vuelva contigo.

Me invade eso que no se puede explicar, y deseo ser tú, ser tú el día entero, para no perderte en ese parpadeo.

©Javier Sanchez 2019