Sin respiración – “Desde abajo, respeto y pasión.”

Este niño de cuatro años apareció en el campo de juego. En el rugby la escuela es religión, y cuidada con mimo y valores.

Los gigantes, de los dos equipos, pararon el juego… para que el mini rugbier tuviera su gloria

© Javier Sánchez 2018

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Gracias

Gracias padre, gracias papa.

Me diste toda tu salud para que, hoy yo, estuviera aquí. En mi casa, escribiendo este agradecimiento y no debajo de un puente.

Me diste tu salud para que aprendiera de la vida y de la gente, como tu decías.

– Javi, hay gente con clase y clase de gente.

Gracias por llorar en silencio cuando se me llevaron al ejercito.

Por no tocarme un pelo en toda tu vida. Con tu mirada ya sabia lo que tenia que hacer. Era respeto, no miedo.

Gracias por parecer que no, pero siempre era que si, lo tenias todo controlado. Fuiste mi luz y mi vía hacia el futuro.

Gracias papa, por trabajar toda tu vida, por dejarte la piel por nosotros. Sin pedir nada a cambio.

Por no llegar a final de mes y que no se notara. Sin una lágrima. Sin una mala cara, con una paciencia infinita.

Por querer en silencio, por amar en silencio a tus cinco hijos, porque el trabajo te mataba,malditos sean. Nunca te dejó demostrarlo. Porque nuestra vida absorbía la tuya. Y tú, tú nos la dabas con una sonrisa. Siempre.

Te fuiste un día como hoy, (19 de marzo, el día del padre) manda cojones, hace 27 años, y todavía estas a mi lado. Todavía veo tus ojos azules, mirando al techo, cuando todo iba mal. Cogido a los brazos de tu sillón.

Toda una vida en mi memoria.

¿Sabes?

No hay ni un solo día que no te eche de menos. Que no huela a tu jabón de afeitar. A tu colonia. A tu voz tranquila.

Gracias papa. Gracias por tu vida.

Tu hijo.

©Javier Sanchez

19 de Marzo de 2018

Ocho de la mañana

LAS OCHO DE LA MAÑANA
Ocho de la mañana, salgo de casa, para mi carrera matutina, al bar a tomar un cafe y un donut.
Buenos dias.!!
Nadie contesta, para variar, me acerco a la barra… 

Alli hay toda clase de fauna, el ejecutivo que se comia la taza y se bebia el donut, con su movil, recibiendo emails, del puto jefe, que no tenía vida propia y vivía solo para trabajar y alargaba su problema psicológico a su subordinado, mas la llamada de la explicación del email que le acababa de enviar al esclavo. Poca vida y poco viajar para ver. No para negociar. 
La maestra, que se esta apretando un carajillo de coñac “El Galopero” , famoso en el mundo entero, porque en un rato se va a enfrentar a 30 cabrones de quince años, que amparados por los perro flautas de sus padres, le van a dedicar un dia insoportable. Y sabiendo que tras tantos años esta al borde de la depresión. 
Dos chicas de unos veinte años, tomando un te sin teina, sacarina. Una con una zanahoria y la otra un trozo de apio. Y hablaban no se que de perder peso… 
No me lo puedo creer, eran dos niñas, con dos cuerpos de veinte años, sin un átomo de grasa, vientre plano, todo en su sitio, y hablaban de perder peso. (¿?). Peligro. Mucho peligro. 

El cantamañanas, “singing morning” , que se cree el mas gracioso del bar, pegando unos gritos quepa que te cuento, hablando con el camarero, del partido de furbo, como no, entrenador de toda la vida, de graderia claro. Pesao como el solo, porque se cree el más gracioso. Ni el camarero le hace caso. Bueno nadie le hace caso, nunca. 

El guaperas, alto moreno, ojos verdes, traje negro impecable (del Zara), perfume caro (cuatro dias sin cenar), maletin de piel, peluco de 3000 euros, (un mes y medio sin salir y sin cenar) y con prisa. 

– Eh Pssst.!! Oye.!!! Una cortado, corto de leche, con sacarina, es que tengo prisa. Llego tarde a… 

– El camarero corta la conversación, cortao, poca leche, sacarina!!! 

El guaperas, mira su peluco unas doscientas veces, antes de que le traigan el cortado. Se situa en la barra, en su postura estudiada al milimetro…. Se sabe guapo. Toma el cortado y mira el reloj dos veces mas. Y se va… a la cola del paro. Dando tres o cuatro vueltas, antes de llegar. 

En una esquina hay un hombre tembloroso, se esta tomando un cafe con leche y un croasan. Tirándoselo todo por encima. Y habla con el otro camarero, que está pensando que a la una termina el turno y, la verdad, no le hace ni puto caso. 
El que le habla, el tembloroso, es Alberto, un recien separado, que le esta confesando que pudo salir hoy de IKEA… Se perdió. 
– Desde el Sábado por la tarde que llevo alli, me perdi en el almacén de cojones “Junkhra” y las almohadas “Ronkargrl” , me quede solo, no veia la linea de seguir palante. Y alli me quede. 

Ha sido horrible, sin cobertura, sin nadie… todavía no he ido a casa, mi mujer no se lo va a creer. 

Yo gritaba y gritaba, a los de seguridad, para ver si me echaban a la calle, y asi orientarme, pero solo me indicaban de lejos. 

– Oiga, salga de ahi ya mismo y siga la linea!!! 

– Pero que linea!! Si aqui no hay nada!! 

– Que salga de ahi cojones!! 

Y se iban… 
El tio estaba en la barra llorando como una ensaimada, lo de madalena ya huele, renovarse o morir. Y nadie le hacia caso. Vaya cuadro. 
Tambien hay cuatro currelas, en una mesa, son de la obra de al lado, una reforma de estas de fachada. Los cuatro con bocata de metro y medio. 
– Nene!!! Cuatro cervezas!! Maas!!! Y ve poniendo cuatro carajos que vamos tarde ya.!!! 

Que nos llama el andamio. Veeennngaaaa!!! 

Hostia puta!! Se habían apretado dos birras cada uno y un carajillo. Y al andamio… manda cojones. 

Tambien en un rincón esta el alcoholico, un poco desarrapado, y dejado de si, con cara de cansado, que se bebe una cerveza a las ocho de la mañana, con la cabeza baja, sabiendo que todos los superhumanos, toda esta fauna, le estan mirando y criticando. Sin saber su espantosa historia. Lo que le ha llevado al agujero. Y juzgandole. Sin miramiento ni empatia alguna. 

Y alli estaba yo, en la barra, sin que el puto camarero me ponga el cafe, con mi camisa de rebajas, mis pantalones de 15 euros, que no me atrevo a lavarlos y mi fiambrera bolso. 

Lo mejor del mercado, me he hecho unas pechugas de pollo con una sopita, que estarán calientes cuando llegue la hora de comer. Treinta euros me ha costado la supermegafiambrera. 

Me encanta ir al bar a esta hora, veo la vida tal y como es. Como se pinta cada mañana. Como la pintan cada mañana cada uno de los personajes que la componen. 

Que la componemos. 
Me siento de verdad entre tanta gente. Entre esta gente. Porque son la cotidianidad pura y dura. Mucho mas dura que lo que cada uno de ellos muestra, pero entre todos la componemos a la perfección. 
Y esta tontería os queria contar. 
Gracias por leera. 

©Javier Sanchez 2017