Una de las mejores oberturas.

Hay que tener una edad para haber asistido al estreno de esta película, yo la tengo. Fue algo que me dejó con la boca abierta, al margen de los problemas que hubo en aquella época de incomprensión extrema religiosa.

Asistí la cine Aribau de Barcelona, acompañado de mi hermano y, en aquella época, novia.

Creo que es una película que hay que ver, si o si. Con una banda sonora que ha pasado a la historia. Con esta obertura ya te dejaba clavado al asiento. Ánimo vedla.

Mejor utilizad auriculares merece la pena.

© Javier Sánchez abril de 2022

Aquella canción

La primera vez que escuche esta belleza, tenía 25 años. Os explico, a mí me impactan las piezas tan melódicas, con acompañamientos que llenan todo, con pequeños detalles, con preciosas caídas melódicas y la belleza de la voz de George Michael. Y hay canciones que todavía alteran mi alma. Las personas que me conocen bien, lo saben, que Javier se queda extasiado con alguna canción en especial.
Hoy por hoy sigo haciendo lo mismo que hacía en aquellos tiempos. Busco una canción, o es más y mejor, a veces la reencuentro, como esta, y entonces la disfruto, cierro los ojos e intento escucharlo todo lo que suena, todo. A veces un par de veces pera buscar los pequeños y bellos detalles. Así me empapó de aquella historia, sólo mía.
Tal vez sea que me dediqué a la música en mis preciosos tiempos de juventud y, ahora, me dedico de forma no profesional a componer para mí y alguna pieza para amigos y amigas.
Esta canción me recuerda a ti, me recuerda a ella. A los ojos cerrados de aquel tiempo, al tiempo de la piel suave, de sonrisas amplias. Me recuerda al no te vayas porfavor, quédate cinco minutos más. Al «si hubiera doblado una esquina diferente, nunca te hubiera conocido». A «eres la única que detiene mis lagrimas», como dice la canción. Bellísimo.
Y es que la belleza existe, de veras, os lo aseguro, porque yo, siendo una persona poco agraciada, tal vez por ello tengo la ventaja de encontrarla por todos los sitios, pero al fin y al cabo no hay que ir muy lejos, ni tener un bello semblante, de veras.
Solo cierra los ojos, antes, durante y después de la canción, respira hondo, y deja que llegue, a tu mente, todo aquello que crees que se perdió, veras como te inunda algo placentero por el cuerpo que llega a tu alma, que te corta la respiración e incluso humedecera los ojos. Eso es belleza
Veras la belleza de cerca.
Me contáis….

© Javier Sánchez octubre de 2020