Tengo un problema en el estómago

Tengo un poema en la boca del estómago. Debe se ser algo increíble, bello, precioso, único, como todos, todos son únicos.

Y es por que llevo días sin dormir.

Siento como da vueltas de mi cabeza a mi estómago, sin verlo, sin conocerlo. Pero se que se acerca. Y me tiemblan las manos cuando cojo el lápiz para iniciar el primer trazo. Pero es que ni eso me sale. Por eso se que será mi sangre.


¿Sabéis de lo que os hablo?

Eso que se siente cuando ves el papel en blanco impoluto y sabes que ahí está él. Trepando entre las fibras del papel y los entresijos de mi mente.

Pelea, pelea amigo, quiero verte, quiero leerte, releerte y ofrecerte.

Tengo un poema en la boca del estómago. Debe se ser algo increíble, bello, precioso, único, como todos, todos son únicos.

Aunque, lo mismo, solo me guste a mi.



©Javier Sánchez julio de 2021

Si que es vell

Sí que és vell el meu amor per tu. De quan el meu cos saltava sense fer-se mal
I… sent així, de vell, està incrustat, està segellat, en la meva vida, any rere any.
Sense voler oblidar-me que …

I tant que es vell el meu amor per tu. De quan el meu cos saltava sense fer-se mal. Joventut màgica estimada.
I continuarà incrustat, segellat, en la meva vida, any rere any.
Sense voler oblidar-me que…
Què, encara existeix torbadorament.

© Javier Sánchez juliol de 2021

Sin pensar

Si cuando te preguntan un ¿me quieres?, y tienes que pensar la respuesta. El terror invade la vida de quien te pregunta. Eso no se piensa.
Si llega un día que preguntas, ¿continuamos o no? Un aire gélido arrasa su alma. Es una espantosa pregunta que busca la negación.

Si cuando mas te necesitan, te miran a los ojos y ellos no responden, ni siquiera con una lágrima y niegan a lo más importante, la hundes en la oscuridad mas negra, en el abismo de la soledad.

Si le dices que te esfuerzas en quererle, si le jurás por todos los dioses que te esfuerzas en quererle, le mientes. Nunca le has querido de veras. Nunca has estado realmente allí.

No busques excusas de vendedor ambulante, no muestres tu verdadera y oscura alma.

El cariño, al amor, se da sin el cantado esfuerzo. Nadie quiere con esfuerzo, es que no se quiere con esfuerzo. Nadie acompaña con esfuerzo, es que no se acompaña con esfuerzo.

Querer, amar, es como una pluma en el dorso de la mano, no requiere esfuerzo alguno y es lo mas bello de universo.

Si amas, ama. Pero sin dudar, sólo ama, nada más, sin condiciones. Abraza con el cuerpo y cura el alma, míra a los ojos. Ama de verdad. De verdad.

Sin esfuerzo alguno. El resto son canciones sin música.

© Javier Sánchez julio de 2021

Esos buenos dias

Buenos días, tantos tiempos que pasan, décadas, Carmen.
Y todavía se decirte. Todavía me atrevo a decirte, te quiero, si, que te quiero.

Siempre a escondidas
Siempre sin poder verte
No entiendo, el porqué, todavía, de ese te quiero, que perdura en el tiempo. Aunque solo es de una parte, pero es así.

Por favor, cariño.
Que no te de miedo
Sólo soy yo el que dice ese te quiero.

El buenos días, como cada día, es de los dos. Como cada amanecer
Pero sólo soy yo, que a escondidas, mi pensamiento susurra dentro de esas dulces dos palabras de cada mañana.

Que anuncian a ese te quiero.

Javi
Julio de 2021

©Javier Sánchez, julio de 2021

Que más.

Que te daría, amor mio
te daría la aurora, en un beso.
Mi vida asido, prendado
a los encajes de tu alma. 

Que más pedir a esta vida,
que ungir mi vida en la tuya
Ilusión del amante que no ve,
que solo escucha tu alma.

Rodeame con tus alas, mi ángel hasta que seamos uno.
Tu boca en mi boca, si,
la suavidad de tu calma.

Hagamos aflorar el fuego oreando los violentos sentidos,
a pulsos de vida jadeante,
ojos cerrados para sentir.

Que te daría, amor mio
te daría la aurora, en un beso.
Mi vida asido, prendado
a los encajes de tu alma. 

© Javier Sánchez junio de 2021

UN PENSAMIENTO CON MI PADRE.


Tras lo acontecido, tras lo sufrido, me sentí solo y me siento solo, terriblemente solo entre tanta gente padre.

Necesité de tu presencia, de tus palabras, ver esos ojos azules, brillantes y cansados. Necesito esas arrugas arropando mi vida.

Necesité y necesito de tu mano en mi hombro, cuando apoyabas tu mano en mi nuca, siempre calmando mi vida con tus palabras y ese don tuyo de saber lo que pasaba sin estar.

Necesito tu tranquilidad, el amparo de tu seguridad. Necesito tu tos, tu respiración, aunque fuere aquella respiración crepitante y espantosa, que aceleraba mi corazón. Necesito tu cansancio para cuidarte, ya no cuido a nadie, necesito tu olor.

Necesito tu forma de andar, con la mano izquierda en el bolsillo, andando tranquilo y mamá cogida de tu brazo. Sintiéndolo todo, viéndolo todo

Necesito, padre, de la última vez que te vi, pues de mi vida, se arrancó un pedazo cuando partiste y no regresa, cada día se va un poco más rápido, más rápido. Y tú me lo dijiste que pasaría. Y cada día te necesito, cada hora y cada minuto. Hace treinta años, que me dejaste y se que por naturaleza no deberías de estar aquí.

Padre, siempre me decías, Javier, “Di siempre lo que sientes, no escondas nunca nada a nadie”. “Y piensa que en esta vida hay gente con clase y clase de gente”, “gente que te escuchará y gente que te oirá”. Y “gente que se subirá a tu bondad”, déjalos que lo hagan.

Y asi lo he hecho siempre y así lo hago, y así te lo digo, cada vez que lo hago, te recuerdo y un dolor punzante arrasa mi alma por tu ausencia, tu recuerdo. No ha existido, en mi vida, nadie como tú. Nunca.

Nunca nadie me ha enseñado lo que es la bondad como tú lo hiciste y cumpli con tu máxima idea de la vida, “Javier, hijo, solo sé buena persona, es lo mejor que pueden decir de ti, lo demás carece de importancia y tu hijo, tiene ese problema de las personas buenas”. Nunca entendí eso, hasta pasados los años. Pero lo intenté y sigo haciéndolo cada día.

Y es que te siento tan cerca y a la vez tan lejos, que a días me vuelvo loco. Me invade una tristeza, que me arrasa como una llama de fuego helado. Me llena de arena el alma. Y caigo en profundos pozos causados por esta soledad.

Y lloro con una simple canción. Con una simple persona que me sonría. Lloro con los problemas de los demás, me preocupo de los problemas de los demás y todo ello lo pago. Pero es algo que no puedo evitar y no puedo explicar, tenías razón, sé lo que no debería saber.

Y agujeros en el alma tengo, después de mas de un cuarto de siglo, que no están llenos. Me dejaste medio vacío. Y no tengo forma de llenarme, ahora que estoy en la pista final.

Padre, nadie como tú, fue. Ni será. Padre, nadie fue, ni será. Nunca.

Gracias por ser mi padre

A Ramón Sánchez Mata
Mi padre
25 de enero de 1925 – 19 de marzo de 1991


©Javier Sanchez junio de 2021