Desviando

Me he acercado a la orilla del mar. Allí donde me siento a ver la vida. Rodeado de calma y de la madre naturaleza que cuida de mi. Me he sentado en aquella piedra aquella única, única piedra, la que elegí hace años y me siento vivo. Muy vivo. A pesar de la entrada en la sexta década de mi vida.

Y se me han acercado los pensamientos, pensamientos que me dicen que me vuelco demasiado en la gente. Eso es algo que no puedo evitar, me sale lo de ayudar y orientar, animar a quien se me acerque, animar a vivir. Ayudar a los qué lloran, a los que les llora el alma. Preocuparme por los que quiero. Me hace sentir vivo, aunque al tiempo no sea recíproco.

Y es que llegó un aciago día, llegó un momento que te dicen que agobias y que te preocupas demasiado. Y con ello te parten el alma, por que pensabas que lo estabas haciendo bien, durante toda la vida. Pero es que hay veces que me pierdo. No sé, o es que me meto donde no debo. Pero es que no me doy cuenta, soy así. Posiblemente extraño y raro.

¿Sabéis,? De esto que os cuento a seguir hace tiempo, pero recuerdo que pasé unos días terribles, unos días que casi desaparezco. Por culpa de esta mi manera de ser. Por mi manera de amar, de intentar cuidar, de preocuparme. Una frase que recibí de una amiga o eso creía:

– «Es que me molesta cuando contactas conmigo»

Esa bomba explotó en mi cerebro y en mi alma, de veras, fue un mazazo, no lo esperaba.

Y curiosamente, pasado ya el tiempo, aquí sentado en mi piedra, me ha venido a visitar este recuerdo. Debe de ser por qué ando más sensible, porque me siento de nuevo amado y ya sabéis cómo se siente uno cuando sabe que le aman.

Hace mucho tiempo, ya me dijo mi padre, ay… mi padre, un hombre que siempre tenia una palabra amable en la boca, que siempre me ayudaba en todo y a todos, pues me dijo un día:

– Javi, ese mania que tienes con la gente, de ayudar a la gente, tanto te traerá alegrías, como grandes disgustos y tristezas.

Mi amiga Sian, ella que nunca me ha dejado de amar, también me lo dice, Javi, céntrate en ti, no te des de esa manera o acabará contigo.

Y a veces hay días que estoy tan triste que cuando me acuerdo de él y de las palabras de ella, pienso, Javi, papa y Sian, los dos en sus tiempos te dijeron los mismo. Uno, mi padre hace casi 40 años y ella hace poco más de un mes. Y es que ambos tenian razón, rectifica e intenta no estar siempre presente y si vienen a ti, diplomáticamente apartate con una sonrisa.

En esta playa, en esta roca, en la que me siento siempre para ver y revisar mi vida, me muestra el camino. Creo que las personas nunca te devuelven lo que les das de buena fé, aunque tampoco lo pidas. Pero, hoy por hoy, he tomado esta vía, esta decisión, ¿Tarde? Tal vez, pero es la que he decidido, la de no preocuparme en exceso, más que nada para no seguir viviendo con más heridas sin cerrar. Poco a poco lo conseguiré, que lo sepáis, papá y Sian.

.

©Javier Sánchez junio de 2022

Eso de el tiempo. Eso de la vida.

El tiempo lo cura todo. eso dicen, yo no lo creo, el tiempo no cura un carajo de color verde aceituna. El tiempo solo pasa, como el cóndor que cantaban el calvo y el alto de los rizos. La verdad es que las cosas se curan, con mercromina, tiritas, cirujia a corazón abierto, amor, la mano en el hombro, un abrazo, pero el tiempo no hace nada. ¿O si?

Vamos a ver, si en definitiva es el tiempo el que te lo jode todo, te convierte en más viejo, se alarga como un cabrón, te jode cada dia para que nunca acabe la hipoteca desde que los ladrones con corbata te dejaron aquel dinero para comprarle una mierda de piso a un cabrón especulador que lo compro por cuatro chavos a un pobre matao que se arruinó porque ellos, los primeros, los del banco, provocaron que se arruinara. El tiempo. ¿Sabéis que una hipoteca, si prestas atención, su concepto principal no es el dinero? su concepto esencial es el tiempo. Ahí lo dejo y abro debate. Abstenerse banqueros y ricachones.

El tiempo, el que se ríe de ti cuando ya ha recorrido mucha parte de su camino y te presta la memoria para que recuerdes los errores, él es el que te da la píldora azul para que te des cuenta de lo que has hecho mal, ojo, pero eso te lo permite cuando ya es demasiado tarde. Él, él es el que manda en ti. Él y nadie más es que organiza, el que lleva tu agenda. Si se lo permites.

El tiempo. Ese tiempo de los que tenemos una edad, me refiero a los que calzamos seis décadas o parecido es nuestro enemigo, porque ahora, es ahora cuando comienza la lucha, cuando sabes de casi todo pero ya no tienes el tiempo requerido para ponerlo todo en marcha. Es cuando quieres hacer y quieres deshacer. Días atrás, en una profunda conversación con un compañero, me comento una indicación sobre un tema laboral del cual le dije al hombre:

– Os quejáis de todo, pero no os dais cuenta de que os está pasando todo por encima… Buscáis la superación, la felicidad, todo, absolutamente todo. Y no todo sale bien, ni todo se merece tu atención.

– Es que, Javier, ahora la vida es muy rápida.

– ¿Disculpa?, la vida la haces tu rápida. Vosotros que parece que vais a heredar la tierra. Oye, una hora siguen siendo 60 minutos, no me vengas con eso de que «no te da la vida». Estáis equivocados, no vais a heredar las empresas, ni la tierra. Por ley natural yo fallecere antes que tú, pero cuando me vaya, la vida y la tierra, de la manera que habéis fabricado vuestro tiempo seguiréis sin ser propietarios de nada. Y lo malo es que no os dais cuenta y te aseguro que cuando te des cuenta ya es demasiado tarde, la vida tiene muy mala leche, es preciosa, pero tiene muy mala hostia.

El hombre me miró y supongo que pensó, este pobre sesentón se ha quedado muy atrás en esto. Estás equivocado, yo estoy tranquilo y hábito en tu mismo ambiente, y tengo tantas ganas como cualquiera de hacer y deshacer, pero mi tiempo lo gestiono con la calma que precisa. Ni más joven, ni más viejo. Eso no procede.

El tiempo nos nace, nos mata, nos felicita y no entristece. Y nosotros simples seres mortales creemos que lo tenemos todo controlado, pero es cuando nace la famosa frase: «No me da la vida»

No sé, puede llegar a ser complicado o no. Pero pienso ¿El tiempo nos da la vida? ¿O es la vida la que nos proporciona el tiempo? Yo de momento he aprendido a contemplar la vida pasando el tiempo.

© Javier Sánchez junio de 2022