El mal humano.

Cada día, cada día que pasa, se está perdiendo la bondad, la amabilidad, la empatía, entre guerras y negocios, entre humillaciones y el egoísmo más exacerbado. Y una sonrisa tenebrosa planea por este mundo, la que la gente confunde con la alegría.

El ser humano, se está convirtiendo sólo en ser, la humanidad se va perdiendo por el camino, mientras se convierte en algo sórdido, que ni en las peores circunstancias recupera la belleza de la humanidad.

Y esa sonrisa, esa tenebrosa sonrisa, falsa y malvada va contaminando el alma humana.

Yo, la he visto.

Y no nos damos cuenta.

© Javier Sánchez junio de 2021

Será.

Será que a través de los tiempos sigue viviendo, inexplicablemente, un te quiero.
El te quiero que esos tiempos no entendieron, que nadie entiende, pues aún sin verte, te siento a mi vera, en cada último momento que paso en esta vida.

© Javier Sánchez junio de 2021

Un beso.

Unos besos, los que son de dulzura, de pasión, de lealtad, de apoyo, de curiosidad, de octubre, robados, provocados.

Y… ese beso, el absoluto, el determinante, el único e irrepetible y nunca buscado, siempre encontrado. Es ese beso, el que desarma tu vida, el que te lleva a la suavidad, de la hermosa parte de la vida, donde el alma se expande en la calida boca del otro ser.

Es el beso profundo, inmenso de un todo, caliente y etéreo como el alma acelerada.

Es ese beso, el que declara, bajo el húmedo juramento divino, el amor incondicional.
Es el ruego, al ver sin mirar. El agradecimiento con los ojos cerrados.

Es un perdón por un atrevimiento, un precioso adagio a la vida.

Un beso donde los extremos de la existencia conviven en el arrebolado contacto de unos labios.
Ese beso que te lleva a ese sublime momento que mueres sin morir..

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© Javier Sánchez mayo de 2021

El impulso

Paseando por la calle, me acerqué a ver algo curioso en el cristal del escaparte de una tienda, allí, en aquel cristal de aquel escaparate, había la preciosa huella de unos labios. Un beso en un cristal. Quedé mudo por aquella belleza.

Un beso preso en la humedad del cristal, un beso que, con su presencia, ilumina toda la calle y la gente sonríe al verlo y se cuenta sus historias sobre aquel beso.
Aquella era la huella indudable de un amor recordado de repente, de esos que te vienen de la memoria profunda y te hacen actuar sin pensar, total de eso se trata, el amor debe de ser algo impulsivo, no planeado.

Estuve mucho rato observando aquellos labios, prendado de ellos, pintados en aquel húmedo cristal. Pensé que hay que amar de una muy poderosa forma, cuando vas paseando pensando en nada y ves en el reflejo del cristal, la imagen de quien amas con toda tu alma, y te domina ese incontrolable impulso, y sonriendo te acercas a besar el vidrio, dejando la huella de un amor, de un precioso amor.

¿Sabéis? Es que los besos son asi, el amor, ese que domina tu vida, es así, debe ser así.



© Javier Sánchez mayo de 2021

Si un dia

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Si un día me armara del valor suficiente, te ofrecería una rosa azul atada a un bello poema.

Una rosa azul atada a un bello poema, te ofrecería, si un día me armara del valor suficiente.

Un bello poema atado a una rosa azul, si un día me armara del valor suficiente, te ofrecería.

Te ofrecería una rosa azul atada a un bello poema, un día, si me armara del valor suficiente.

Tú elijes como quieres que me arrodille ante ti, al fin y al cabo, lo que deseo, creo claro esta.

© Javier Sánchez mayo de 2021