No guardes nada.

No guardes las flores, las que son para ella.
Las flores son como los susurros, esos susurros que se deslizan entre las mejillas sonrojadas y llevan a la sonrisa.

No guardes los susurros, los que son para ella.
Los susurros son como las flores, esas flores que danzan entres sus manos y le hacen sonreír.

Entre sus manos y sus mejillas se deslizan y danzan las flores de la vida y los susurros del alma.

Vida, flores, alma y susurros, entre tú y ella. Nunca guardes nada.

© Javier Sánchez abril de 2021

Personas y non personas.

La mayoría de la gente ignora a la persona bondadosa, a la que se le considera buena gente, pero ama e idolatra al idiota, al vendedor de crecepelo.
De hecho es un defecto sociológico que, la verdad, no se subsana con la edad, sino con un pelín más de cultura o en su defecto a base de dos guantazos bien dados, para despertar del bobismo patológico del ser humanoide.

En mi humilde opinión creo que lo mejor que se puede decir de una persona, que nunca de un político, es que “es buena persona”. Lo malo de esto es que solo se comenta cuando la has palmado. ¿Os habéis fijado que todas las alabanzas y buenaventuras hacia una persona, se comentan cuando esa persona es fallecida? Es algo que no entenderé nunca, joder díselo cuando esté viva, lo va a disfrutar más. Bueno más no, simplemente lo va a disfrutar.
Por ejemplo, una de las más famosas frases que se comentan en los entierros, velatorios y demás eventos con finados:

“Era un poco especial, pero solo había que saber llevarlo.”

Mentira!!! Lo que de verdad quiere decir el cuñao que comenta tal estupidez es que era un gilipollas y un cabrón de mucho cuidado.

“Me enteré ayer mismo, te acompaño en el sentimiento, no somos nada”

Te está diciendo que realmente está allí por obligación. Y lo de no somos nada, no lo pillo y mira que hace años que lo oigo.

Pero bueno, que me lio, que te digan que eres o eras, pero mejor que te digan que eres, buena persona, menos es nada y si es en vida pues mejor.

Y es que en este páramo de imbéciles y más falsos que un disco del “Fary with ACDC in concert”, premiamos al gilipollas, al trepa, al vividor, al lameculos prepotente a la par que inútil y convertimos en invisibles a la gente buena, a la gente que vive sin destacar, porque no es que no tenga ambición, es que, realmente, no necesita exibirla. Y… Por cierto que esa clase de personas desarrollan mucho más actividad por los demás que no el trepa rastrero o la trepa, que realmente se nutre de los logros y trabajos de los demás.

La buena persona, como ya he dicho, siempre procura pasar desapercibida, intentando que a los demás les funcionen bien las cosas. En silencio, sin estridencias.
Siempre que puede intenta dibujar una sonrisa, una sana sonrisa, en la cara de quien pasea por delante de su vida. Se esfuerza por tratar con paciencia infinita cualquier drama que le expongan. Aunque, ellos, estén destrozados por dentro.

Son soles que brillan entre tanto gris y negro. Como diría una amiga mía, “pocos soles brillan igual que una buena persona, ni en galaxias paralelas.”

Por desgracia, a la buena persona, se le confunde con el tonto que se le puede sacar todo lo que tiene dentro ya que nunca es capaz de decir que no a nada. Y a veces, o casi siempre, así le va.

Porque de tanto caer y ser fuerte, de tanta paciencia y buenas sonrisas, de tanto escuchar dramas, al final son los que caen en una depresión insondable.
Por que la depresión no es una enfermedad de débiles, es la causa de haber sido fuerte durante mucho tiempo y aguantando gran presión. Y como he dicho antes, a ellos así les va.

No veras a un trepa con depresión. Nunca. ¿Porque? Porque hay que tener sentimientos para eso. Y el cabrón del trepa, no los tiene.

Y ahí esta la gente que piensa que a ese, a ese tonto, el que nunca dice que no es al que se le puede sacar todo.
Esa es la gente, que va con la cabeza tan alta, que les duele el cuello de llevarla asi. El imbécil.

Es la gente que se vanagloria de la chati que va con el, por cierto, por lo normal igual de idiota que el (en su idioma, chati es mujer, acompañante y/o novia) .
Es esa gentuza que sube por el cuerpo de los demás. Hasta cotas insospechadas que nunca entenderás, pero que carecen de esencia alguna cómo persona. Todo en ellos es pura fachada. Llenos de falsedades, promesas vanas y teatro. A esa gente, al fin al cabo, sus problemas se los solucionan las consideradas buenas personas, que no tontos.

Todos nosotros nacemos con la bondad de serie. No conozco bebe que sea un cabrón. A lo largo de la vida va degenerando en el capullo de pura cepa capaz de pisar todo lo que se ponga por delante, con tal de llegar a lo que ellos consideran el triunfo.

Oye, en definitiva, es que estoy cansada de escribir, no sé, a ver si nos vamos fijando más, en la buena gente y no en los idiotas super imbéciles de raza que galopan por ahi. Nos iria mejor a todos, nos haría más humanos. Porque ¿Sabéis? un día, esas buenas personas, esas buenas gentes, despertarán y mejor ten cuidado, porque la furia del hombre paciente, se puede convertir en el peor cataclismo de la naturaleza.
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© Javier Sánchez marzo de 2021

No

Nunca encajé, ni encajaré, tal vez porque no nací para encajar, creo que no nací para ello. Es más, creo que nadie nace para encajar, cada uno es único, todos somos únicos y lo único no encaja con nada.

Llámame raro o borde.

Tampoco me ha de caer bien toda persona que conozca, incluso cualquiera de las que conocí, porque, de verdad, es que tampoco me interesa caer bien a todo el mundo.

Llamame raro o borde.

Y es que tampoco he de entender a toda la gente, no es obligatorio y, la verdad, es que tampoco lo intento. Pero es que tampoco quiero que me entienda toda la gente, no es necesario, la verdad.

Llamame raro o borde.

No se puede ser “amigo” de todo el mundo, eso no es correcto, ni viable, o sonreír a todo el mundo, no soy así.

Llamame raro o borde.

Sólo quiero que le vaya bien a todo el mundo, a todos menos a los que tienen mala baba y se dedican a destruir la vida de los demás. Y seguir, lo que me quedé de vida, tranquilo.

Llamame raro o borde.

Y es que llega un momento que has de posicionarte, dejarte de estupideces y ahorrarte gente que solo te escucha cuando la vida le va mal y el resto del tiempo se pierden.

Llamame raro o borde.

P.D.: No soy mala gente, aunque lo parezca.

Javier Sánchez
“Un MeDadoCuentaQue”

© Javier Sánchez marzo de 2021