El infierno frio – cápitulo I

Extracto, resumen de mi futura pequeña novela

“El infierno Frio”

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Capitulo I

“Y el Dybbuk vendrá, del fondo de las oscuridades a devorar mi alma escrita, de lo mas profundo de las almas oscuras, asoman las garras que arañaran tus pesadillas más espantosas. Duerme sin dormir, espera sin esperar eso, eso que helará tu sangre. Eso que secuestrará tu alma y te arrastrara a los valles de la oscuridad. Donde él vive y no desea.”

 

“El libro”, 3.00  666

Barcelona julio de 2017, aire húmedo, calor insoportable.

Subiendo por Paseo de Gracia, las once de la noche, nadie por la calle, da hasta miedo, esta ola de calor esta acabando con el ánimo de la gente… Esta ciudad no es así. Me sorprende ver el Paseo tan sin nadie. Algún autobús y algún taxi. Nadie comparado con una noche de verano normal en la ciudad.

Giro en la Avenida de la Diagonal y a la derecha por Riera de Sant Miquel, solitaria calle, siento inquietud cada vez que paso por esa calle para ir a casa. Es oscura y parece siempre abandonada. Oigo el ruido del tráfico de la Diagonal. Apretó el paso, aunque estoy agotado hoy, tengo ganas de llegar a casa.

Ya llego a casa, saludo a mi hijo que ya se va a dormir, esta cansado. Y me comenta que no se encuentra  bien, le  duele la cabeza y me comenta que ha estado raro en casa todo el día. Que se siente raro, no sabe de que ni porque, simplemente no esta bien.

-Pienso que durmiendo se me pasara, buenas noches papa… me voy a dormir

-Buenas noches Xavi, que descanses. Si quieres algo estaré en la cocina y luego en la salita, voy a cenar algo y a intentar dormir.

-Vale papá, ya te digo. Pero creo que voy a dormir…

Me preparo y ceno, cualquier tontería como siempre y con calor, mas tontería, si cabe.  Me voy a la salita y me siento en el sofá, enciendo la tele…

Noche de bochorno, cansado, agotado, me duermo, un parpadeo y otra vez, vuelvo a estar despierto, las tres de la madrugada, sólo la luz tenue de una pequeña lampara y el resplandor de la televisión alumbra mi espacio vital.

Mi mano firme aguanta un vaso de agua fría a la espera de que me invada el sueño. Pero no llega.., no hay forma de que me llegue al maldito sueño.

.- Otra vez no, Por favor, quiero dormir. Necesito dormir.

.- Maldita sea!!

Algo sucede, que se me escapa de nuevo. Pero he de ser lógico, por lo menos lo he de intentar, pero es que hay algo a mi alrededor que me lo impide; llevo todo el día sintiendo un peso en la nuca y en el pecho, como no lo había sentido antes, es algo que no entiendo. Me descoloca. Y me hace sentir muy inseguro de mi mismo.

Hoy ha sido un mal día, un dia realmente aciago, he tenido una discusión terrible en el trabajo y desde hace un par de meses que un miedo irracional me invade por la noche. Es puntual, no todas las noches.  Y no puedo controlarlo. Algo extraño esta sucediendo o va a suceder. Y no sé que es, no lo controlo. Y ha ido in crescendo día a día.

Ruidos no localizados ni conocidos en casa, olores extraños, esas corrientes de aire como si alguien o algo pasara a mi lado, esto último me hiela la sangre. Frío sin tener frío. Me estoy volviendo loco. Se me escapa todo.

Como he dicho, por las noches me cuesta conciliar el sueño, y hoy no es diferente,  y cuando duermo indefectiblemente me despierto sobresaltado, o no, sobre las 3 de la madrugada, (mala hora) y la angustia empieza casi de inmediato. Y si no es a las tres es a las 6 de la mañana y después ya no hay manera de dormir. Es algo espantoso.

Pero esta noche, esta noche de julio, especial y espantosamente calurosa, húmeda y pegajosa, me he despertado a las 3, otra vez. Y aunque parece una noche tranquila, no se mueve ni una hoja de los árboles y es una noche muy quieta. Tan quieta que me inquieta. Me empiezo a agobiar, por el calor y por la intranquilidad antinatural que empieza a dominarme.

Mi hijo duerme en la habitación de al lado. Eso me tranquiliza un poco. El está bien. Veo la tele entre tinieblas, todavía con los ojos recién despertados, realmente no se ni lo que veo. Intento volver a cerrar los ojos. Hoy he dicho cosas que no creo que las haya dicho yo. Estoy bastante desconcertado.

Va pasando el rato, o eso creo y el cansancio me vence y me duermo.

Me despierto otra vez sobresaltado. A oscuras, la tele se ha apagado, y la pequeña lampara no funciona tampoco. Las tres y cinco. Me pongo muy tenso, al momento una espesa sombra se sienta frente a mi, a mi lado, detrás… algo presente pero no tangible, algo que me presiona el pecho. Me enfría el cuerpo de una manera muy desagradable y atenaza mi cabeza con fuerza. El pánico, un pánico exacerbado se apodera de mi. Pánico irracional, como todos los pánicos. Pero el que siento es desproporcionado, me anula, me paraliza.

De pronto una voz, me invade por todos sitios.

.- No podrás, no podrás… -me susurra –

Me quedo aterrado al escuchar esa especie de silbido que me envuelve. No me puedo mover. Quiero moverme y no puedo, ahora soy, creo, consciente de lo que sucede. Algo me presiona por todo mí ser y no me deja moverme.

Siento como la maldad, una maldad conocida, me agarra; algo maligno está presente, de nuevo, esta en mi casa, joder, en  mi casa y no me suelta. Lucho e intento moverme. No puedo, se me esta helando el cuerpo. No puedo explicar el porqué, pero siento esa maldad con tanta intensidad, que intento gritar… , no puedo, otra vez aquello…

Mi mente vuela, y de pronto e incomprensiblemente hablo. Y grito… Grito, me oigo como grito, pero no me muevo. Ni me siento. No siento mi cuerpo como tal. Y le digo…

.- Yo te conozco, se quién eres, tu estuviste en otro sitio, hace años, muchos años, me lo contaron. Ella me lo contó. Tú estuviste dentro de ella. Que haces aquí, maldito cabron. Porque estás aquí !!

Por dios necesito moverme.

.- No te dejaré, – ese silbido, como una voz de anciano, tembloroso y crepitante, sonaba en mis oídos y en mi cabeza, y me desgarraba por dentro .-No te dejaré. Nunca te dejare. Hasta que acabe contigo. Y tu asquerosa sonrisa, cabrón. Igual que acabe con ella.

Y todo cede repentinamente, con un golpe brutal en mi pecho que retumba en mi cabeza como una explosión y me deja sin respiración. Me recupero, como puedo y me levanto, me siento lívido, sudando frío, al borde de perder el conocimiento. Aterrorizado. Con un dolor terrible en el pecho.

Y ese olor rancio en la salita. Aquel pestilente olor inundaba toda la habitación.

Se enciende la tele y la luz de la lámpara se enciende poco a poco , las fotos, mis fotos y mi ropa… todo por el suelo. Las fotos de Sara todas rotas, algunas decoloridas, era algo espantoso, aquella furia.

Me levanto del sofa y rápidamente voy a ver a mi hijo, duerme plácidamente, ni se ha enterado.

Hace muchos años que eso, o ese anciano, o lo que sea que fuere, me visitó. Y no ha vuelto a suceder. Aunque alguna noche sienta las corrientes de aire como si alguien pasará a mi lado. O estuviera detrás de mi.

Desde aquellos pasados días, las cosas no han ido muy bien. Que sepas, anciana, que nunca dejaré que les hagas daño. Y sé que lo pagaré caro. Pero no lo conseguirás…  a mi hijo no. Mañana, mañana, hablaré con ella, ella te conoce.

Estoy aterrorizado, ya amanece sin que me de cuenta, en un suspiro y entre susurros. Han pasado casi cuatro horas, que para mi han sido un instante.

Hoy mismo iré a ver a mi amiga Ana, ella sabía que pasaría esto, me lo dijo hace unos meses, cenando los dos en su casa. Desde que Sara falleció, ha sido mi apoyo y consuelo constante.

A la siguiente noche, entre en su casa y a Ana, le cambio el semblante, nada mas verme… Me dio dos besos y me indico que me sentara delante de ella.

Despues de tomar un café, Ana me cogió la mano y cerro los ojos. Senti como su energia paseaba por mi mano hasta mi cerebro, fue un impacto brutal, aparecieros imagenes de Sara, los malos tiempos, la muerte de Sara, pobre, sufriendo lo que nadia habia sufrido, y me dijo…

– Tenemos que tener mucho cuidado Javi, algo peligroso vuelve a pasar. Algo ronda de nuevo en nuestras vidas que no debe de estar aqui. Aquella maldicion ha vuelto. Y tú volverás a verme. Vuelve a verme por favor. Y abrio los ojos, llorosos, se abrazo a mi, llorando desconsoladamante. Se fuerte Javi, se fuerte, tenemos que ser fuertes, esto no es algo pasajero, esto no me gusta, me da verdadero panico.

– Si Ana, lo sé, ha vuelto de nuevo. Tengo miedo, mucho miedo, y por mi hijo, necesito de tu ayuda. – y lloré desconsoladamente. – recordando a Sara y aquel enero de 1989. Aquellos momentos de felicidad y lo que posteriormente nos acechó.

 

Continua en cápitulo 2

© javier sanchez 2019

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El captador.

… Soy quien soy, nunca me he escondido, me verás si hacia atras miras, y solo vengo a ver la vida … y a llevarme su esencia.”

De los escritos encontrados en el año 1995 en las afueras de Salamiyah, Siria

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Cuando estas solo en este mundo, todo el dia paseando de aquí para alla, a veces llega un momento que la gente te carga, te agobia, arrasa con todo para llegar a ti, aunque estés desactivando una bomba.

Y es que si fueras armao, no se lo que pasaría. De verdad os lo juro por el perro ese atontao que dormía en el techo de la caseta.

Es una larga historia, si os parece os haré un resumen. Es mas cómodo, también es que tengo un horario y tampoco es plan de que este todo el dia de palique contando cosas.

Todo empezó cuando cai en la miseria, me cortaron las alas, mis preciosas alas blancas, que me nacían de mis esbeltos dorsales. Que guapo que estaba.

Y aquellas alas, preciosas, que hacían…. Flasssss, flasssss, flasssss. !! cuando las movia. Era una pasada. Molaba un montón y a las chicas les encantaba. Para dormir eran una mierda, porque se me liaban con el pijama, pero llegue a acostumbrarme. Hasta que pasó lo que pasó…. Una peleilla con uno que mandaba más que yo. Un individuo raro, raro mi antiguo jefe.

Mi nombre es Reficul y he andado, (como ya he mencionado ahora ya no tengo alas y ya no vuelo), por la calle tanto tiempo que ya llevo comprados más de cinco mil quinientos zapatos. Par arriba, par abajo. Una ruina por cierto. El Corte Inglés es carisimo de la muerte, y mis dietas no me dan para tanto, ahora me los compro en los chinos, duran menos, pero son mas baratos. Por cierto, eso me recuerda que he de pasar los gastos de este mes.

Esto de la calle es mas duro de lo que pensais, siempre dando vueltas por ahi. Un coñazo de veras. Hay días que estoy mas agobiado que un electricista en un charco de agua. Un horror oye. Os cuento, solo un poco, no quiero molestar mucho. Tampoco tengo mucho tóner.

Por ejemplo: Y esto me ha pasado mas de una vez. Estoy en casa, vas a salir, que has quedado con una chica, y hace tres meses que no sales, solo trabajo y trabajo, ni a por agua, te amorras al grifo.

¿Vago?, No

¿Nadie te llama? Si

Y viene un dia a casa, el plasta de tu “amigo” Jose Luís, que se ha apuntado a salir contigo, treinta y nueve años, negro, vive con sus padres, metro ochenta, guapo, no trabaja, jugador de un equipo de futbol de quinta regional y nunca tiene dinero. Y ahora es tu más mejor amigo. Un imbecil, no lo aguanto, un dia me comeré su cerebro.

Pues eso, ya repeinao, con colonia, Barón Dandy, es que hace mucho que no salgo, como ya he dicho. De veras

Fíjate si hace que ayer baje a comprar pan, por casualidad, es que se me acabó el que tenía congelado del año 2007, y me acerque al bar y pedí una Mírinda.

– El cámarero, un tio mas o menos de unos 50 años, me dijo entre carcajadas.

– Usted hace mucho que no sale no? , La Mírinda hace 30 años que no se fabrica.

Me quede a cuadros. No lo sabia oyes. Cachondeo general en el bar. Tenia que haberlos fulminado a todos. Estúpidos. Después me enteré que hay partes del mundo que existe todavía. Que ineptos que son.

Pues eso… ya preparado, busco las llaves del coche. Al rato de buscar como un cabron, siguen sin aparecer las putas llaves del coche.

A esto, mi amigo…. sentado en el sofá, todo abierto de piernas y leyendo el muy interesante, que dentro hay el Penhouse, que parece que se ha caido del techo, el listo, te suelta:

– No te preocupes “siempre está en el último lugar en el que miras”.

– Nos a jodio, vamos José, oye, ¿a tiene nombre de un carpintero? ¿que curioso no?, yo conocí a uno, pero traspasó la carpintería, porque tuvo un niño o algo asi.

Este tío es tonto, donde las encontrare si no, pues en el ultimo lugar donde busque y encuentre . Que yo, parezco tonto, pero solo lo parezco. Que piensas, que cuando las encuentre (“en el ultimo lugar”) voy a seguir buscando. Siempre he pensado que en esa frase falla algo.

De verdad que hay gente más simple que el salpicadero de un patinete. Y mira que he visto, gente, no patinetes.

Otro: Estas en la parada del bus., a veces lo cojo para juntarme con la chusma, a 35 grados y 90% de humedad. Muerto de calor y con ganas de matar a alguien. En tus sueños, estas pensando en cómo pegarle fuego al autobús con todos los directivos de la compañía dentro. Esto te alivia, aunque te calienta y te da más calor y por ende (que no se lo que es, pero lo pone mucha gente que escribe en libros y los raros estos de los blogs, gente extraña ande las haya) sudas más, y te empieza dar asco todo. Bueno pues de pronto entre el sonido de las cigarras, se te acerca el típico tonto la haba.

.- A pasado el bus ???

.- Pues no, no ha pasado. ¿usted se cree que estaría aquí si hubiera pasado ? ¿Usted cree que me gusta ver como pasan y no coger ninguno.? Llevo aqui 45 minutos caballero. O avatar. O lo que usted sea. Y aquí no han pasado ni las águilas cabraeas.

– Oiga es usted un poco borde no?

– Si, lo soy. Hace ya mucho…. No lo sabe usted bien.

No se, mmmm… otro:

Los atacantes que vas por la calle y te enseñan un papel con una dirección ilegible y te la plantan en toda la cara. Pero a dos dedos se la nariz.

– Usted sabe donde está esta dirección de este hotel??

.- Mire señora, no se quien le a escrito esto, que debe de ser marciano mas que nada por la inclinación de la letra, porque de este planeta no es. Eso se lo aseguro.

.- Es que un señor, allí abajo, me han dicho que esta por aquí. – Dice la señora –

.- Seguro señora, pero dígaselo al cabron que le ha enviado hacia aquí, que se estará descojonando en la otra esquina. Porque yo no entiendo lo que pone, ni se donde esta. Ni el que la ha enviado aquí tampoco.

Hay que ser cabron y enviar a alguien a un sitio sin saber y así te lo quitas de encima. La dejas atrás y ves como ataca a otro transeúnte. A ver si tiene suerte y lee marciano.

– Mire, sabe, vaya por esta calle, todo recto y la tercera a la derecha y pregunte por allí.

Le dije para quedar bien, aunque no tenía ni puta idea… Pero asi la señora hace deporte, que esta gorda. Hay muy mala gente por ahi. De verdad.

Uno de los peores casos, El plasta mañanero, en el bar.

Estas tomando tus churros, las dos madalenas, un cruasan y tus dos donuts, con tu cafe con leche con sacarina. Hay qué cuidarse.

Y el de al lado te empieza a contar su vida, pero no el típico. .. “Ayer me pasó tal y tal”, no que va.

Empieza a contar que es de un pueblo de Tarragona, de interior, que está a tomar por culo de la civilización y que nacio alli hace cincuenta años y que lo pasó muy mal.

– y yo asintiendo, todavía me quedaban los donuts.

Y el pavo dale que dale…

Al rato ya explote, con la boca llena de donuts.

– Joder tío que son las ocho de la mañana, me estoy tomando un tentempié ligero y tu me estas contando tu mierda de vida, con cariño te lo digo, pero joder, es que me van a sentar mal las ensaimadas que me van a traer. Y soy una persona muy amable y comprendo todo lo que me explica, gentuza como tu, pero oye mira, vete a tomar lor culo ¿No?

Me encanta ser amable con la gente que lo necesita. Es algo innato en mi persona. La comprensión. Es maravillosa. O eso creo. O no, no se.

Todo esto que os he contado, es una pequeña parte de lo que hago, cada dia, dia a dia, semana tras semana, bueno y ya sabéis como sigue.

La personas, algunas, casi todas, bueno todas, tienen un punto negro, escondido bajo esa marca de buena persona. Todos tienen ese punto que puede ser un instante o ser algo constante. De hecho las almas son tan ductiles que varian de bondad a maldad y viceversa, pero hay humanos que nacen con la maldad grabada o se van haciendo poco a poco.

Es tan complicado esto de la maldad, que después de miles de años no he llegado a interpretar si la maldad es ausencia de bondad o la bondad es la ausencia de la maldad. La verdad es que no lo capto muy bien, y contra mas tiempo pasa, me va a peor. Ahora me estoy medicando para ello.

Y yo, un servidor, el que os habla, se dedica a localizar esos puntos negros, esas almas extrañas y vigilarlas. Para proceder, a lo encomendado.

Como ya dije mi nombre completo es Reficul Lopez de Quemira, no soy de aquí, me enviaron desde sitio lejano, ciertamente no procede explicar de donde vengo, al fin y al cabo, unos lo entenderían y otros, no

¿Extraño nombre? Si,

¿tiene importancia el nombre? Mucha,

Pero vamos que vosotros mismos. Tampoco es para tirar cohetes. Hay peores nombres, por ejemplo Adolf, Benito, Francisco, Sam, Stalin, Aznar… Aunque, posiblemente, carece de importancia el nombre, como ya habréis adivinado.

Andar por las calles tanto tiempo, solo, con mi atillo, o con mi traje de negro, es duro, muy duro. Sol, frío, lluvia, nieve, curas, hare krisnas, gente, mala gente, buena gente, no se… de todo.

Pero estudiar las almas de la gente es un trabajo muy cansino. En tiempos cuando me destinaros aqui, alla por el 1975 no entendía gran cosa. Se habia muerto un viejo de uniforme, que por cierto ya había visto por la oficina antes de venir aquí, se ve que era el que mandaba entre tanta gente. A mi me caia bien, pero todo el mundo decia que era un joputa.

Bueno no se, alla ellos, yo le di mi tarjeta y se fue. Creo que a estas alturas ya sabeis quien soy y a que me dedico.

No vendo aspiradoras, voy por la calle captando almas, las malas, trabajo a tiempo completo en una empresa, propietario y socio único y fundador, llamada, PABAJO QUE VAS S. C. C., (Sociedad Cooperativa Civil). He tenido que despedir a varios captadores, porque se han contagiado de una especie de vurus y se han metido en política, y, como os digo, estoy en el puesto de captador de gente mala, pero mala de la muerte.

A dias trabajo a jornada completa, casi veinticinco horas y hay dias que no hago nada, en diciembre, a finales, todo el mundo es bueno, a excepción de algun profesional de la maldad, que ya me va bien, por que es un mes muy flojo y no llego al objetivo. Pero vamos algo pillo.

Pero bueno, que trabajo no me falta. Y ahora, joder, es que de un tiempo a esta parte, nunca, nunca, en mi larga existencia había visto tanto cabrón suelto, tanta maldad, avaricia, desdén, mentira y falta de humanidad, hay más, pero, no se, por poner algo.

Y realmente, hasta hoy no me había sentido tan mal. Realmente estoy asustado. Y es difícil que me asuste. He visto mucho. Pero realmente, si yo estoy asustado. Pensad. Pensad.

No van a caber allí abajo… No van a caber.

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© Javier Sánchez 2019

La sombra

LA SOMBRA

En la silla de suelo de mimbre miraba al cielo, azul, simplemente azul. El abuelo, se apoyaba en el bastón, sentado en la antiquísima silla. Delante, a unos metros, un campo verde, de hierba verde, precioso, a él le parecía precioso, correteaban dos caballos, sus caballos, arriba y abajo, al medio día siempre lo hacían.

Un poco mas lejos, al fondo del campo verde, se veía una carretera, pasaban los coches, camiones, autobuses, motos, un ruido sordo, cuasi imperceptible, acompañaba el paso de cada uno de ellos.

El abuelo siempre intentaba evitar aquella línea de visión que se movía y alzo la vista hasta la lejana colina. El sol ya estaba en el lo alto del cielo, hora de comer, se dijo. Y entró en la casa, la casa de sus padres, con olor a casa, a aquel pan antiguo, a su esposa, al talco de sus tres hijos, que ya partieron a hacer su vida. A recuerdos.

Termino de prepararse las verduras de su pequeño huerto, las calentó en la desvencijada olla de color rojo, heredada de su suegra. Olía toda la casa a patatas y espinacas.

Las sirvió en el plato de duralex, de aquellos de color caramelo, le encantaba aquel plato, solo le quedaba ese, le recordaba a Gloria, su mujer. Temblaba el día que se le rompiera.

Bebió de un trago el vasito de vino, a sus ochenta años, es lo único que bebía, un vasito para comer y uno para cenar. Se sirvió y tomó un café y salio al porche de nuevo a su silla. A contemplar sus tierras. Sus dos caballos y su riachuelo, cada día mas seco, por cierto.

Poco a poco, se iba tapando el sol y la sombra rectangular comenzó a cubrir sus tierras, sus dos caballos y su riachuelo. Cada día mas seco y mas marrón. La sombra casi cubría la mitad de sus tierras.

Entró de nuevo a casa y cogió los dos aparatos para oír, se los puso y el mundo empezó a gritar socorro. Salió al porche y miró detrás de la casa. Y observó con tristeza el monstruo de cincuenta pisos que habían construido a cuatrocientos metros de su casa y de sus tierras.

Bajo la cabeza, negando, se sentó en su silla y volvió a quitarse los aparatos. Volvió la calma y volvió a mirar a sus caballos como pastaban tranquilamente.

Se sirvió otro café, y lo puso en la mesita, a lado de la silla. Y cerró los ojos, tal y como un día se le cerraron los oídos. Pensó, estoy tranquilo siempre que mire al este.

Y quedo adormecido, en la silla de mimbre, apoyado en su viejo bastón.

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©Javier Sanchez 2019

THE MESSAGE

(Basado en hechos reales, he cambiado los nombres por la LDPD)

CAPÍTULO ÚNICO

El agente de la UCO, Jose Guardia Civil, encontró en un cajón del supermercado de muebles con nombres raros, KIEA, (es que me han dicho que no puedo poner la marca auténtica de IKEA), ubicado dentro de un superpoligono de supermercados, llamado…

“EL POLÍGONO DE LA PALMA, LLENO DE SUPERMERCADOS A TOPE PARA USTED Y TODA LA FAMILIA”

…un libreto firmado por Jason Carlos Tabar Dillo, fechado en viernes, 10 mayo de 2017.

El agente, que ya estaba fuera del servicio, es que acababa de mear, y salió del servicio, lo encontró en un cajón de un mueble, una cajonera llamada “GOFRĪNHSGFËR CAJONEN (KALCETINEN I GAYÛMBJEN)”.

El señor agente, (con todos los respetos señor agente ¿Eh?,no me vayan a acusar de rebeldía o algo así) estaba tratando de robar un tirador que le faltaba, y que la Mari (su esposa) le había encargado mientras ella iba a comprar vasos, cuando vio el libreto en el cajón. En el libreto indicaba el nombre, la fecha, también un “decirle a mi mujer que no la quiero, pero es que ni p’atras, ni la he querido nunca, me case amenazado por mi suegro que era madero”, y en otra nota ponía “seguratas cabrones”, y a renglon seguido, el título.

………………………………………

“A QUIEN LO ENCUENTRE.

(YO NUNCA HE VOTADO AL PP)”.

El agente palideció, no por lo del PP, todavía hay gente que entiende de política y no le vota, sino porque por allí andaba un hombre perdido hacia seis meses (vosotros le vais sumando meses, dependiendo cuando leáis esto) perdido en aquellos almacenes.

También estaba pálido como un folio A4, porque el guardia de seguridad le estaba mirando como se guardaba el tirador en el bolsillo del chándal, un chandal de esos de color verde, con la bandera de España como ribete y escudo de los picoletos a un lado. Vamos que el pavo de la secreta no era.

Se sentó. En el sofá , “CULININGÄGTAS”, y comenzó a leer, para ver si podía esclarecer algo. Y también por que estaba hasta los cojones de andar con la parienta.

El libreto decía asín:

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A quien lea este libreto, mi nombre es Jason Carlos Tabar Dillo y el viernes día 10 de mayo de 2017 vine con mi esposa a comprar una armario de cuatro puertas “DÖGRTSENËGN 4P”, doscientos euros que valía bicho. Pero la Bego es mucha Bego y yo hago lo que me dice.

Estoy en las últimas, ya no puedo procurarme comida, ellos me persiguen y creo que en breve me van a encontrar. Y creo que me van a eliminar a matar o algo peor. He visto demasiado. Se demasiado de este maldito sitio.

Si no aparezco, esta es mi historia. Y si aparezco, pues nada, que tirare esta mierda y me iré por todos los platós de las TV a forrarme con mi historia.

Allá que voy:

En mayo florido de 2017 creo, como ya he dicho antes, entramos en este infierno de muebles y nombres marcianos, Bego y yo, a las 10 de la mañana… a las 14:12 horas, hora zulu, encontramos el puto armario. Después de que a Bego se le cansaran las piernas de dar vueltas y vueltas mirando cosas que no íbamos a comprar y con la frase amenazadora de …

-Esto para otro día que vengamos…

Ya con eso me dio una mareo meganebuloso y un bajón de azúcar.

Cuando llegamos al lado del armario a las 14:12 pm, Bego dijo:

– Pues no es como pensaba, estos ribetes color madera no me gustan, tal vez deberíamos de mirar otro…

En ese momento, me dio una bajada de tensión y/o” amarillo” y perdí el poco conocimiento que tengo.

Desperté en plena oscuridad, entre la cama “DÖRME ÄPATGA” y el armario “PÅGÜARDGA DETÖ”.

Hacia frío y la cabrona de la Bego no estaba, de hecho no había nadie. Me levanté y empecé a caminar en la oscuridad.

– Hay alguien? Socorro.!! hay alguien por aquí?

Nadie contesto… Seguí andando. Siguiendo las flechas, hasta que llegue a una esquina que había en el suelo una fecha roja que indicaba a la derecha.

(¿incongruencia?, si, ya lo sé cóño, pero es la verdad, iba hacia la derecha y era roja. Tampoco es tan raro.)

Seguí la flecha y entré por una especie de puerta pequeña que estaba escondida entre dos espejos, PÅMIRĀGSË1 y PÅMIRĀGSË2, y que accedía a un gigantesco hangar. Allí había muebles a un lado, en estantes de diez o quince metros de altura, o más, y árboles al otro, infinidad de árboles… la hostia de árboles.

¡Era.., ¡es un bosque.! Supongo que algo habrá quedado. Después les cuento.

Me quedé asombrado, allí había un bosque entero de árboles, con sus pajarillos, sus arbustos, sus latas de Coca-Cola, sus condones y bolsas de basura por el suelo, etc….

Estuve andando un rato por allí, era como de verdad, bueno era de verdad, era alucinante. ¡¡Un bosque allí dentro!!!

Desde el dentro del bosque se veía, al otro lado, todos los muebles que se almacenan para vender en la tienda.

Almacén que se veía desde el bosque.

.

Me dio otro vahído… Pero me recupere, no me voy a estar desmayado todo el rato. Si no, no acabo esto nunca.

Joder, aquello eran la entrañas del monstruo. Encontré una pequeña cueva, ponía “CUENVENPÃESCONDĖGS”, entre y allí dormí.

.

Está es la cueva “CUENVENPÃESCONDĖGS”,

Curiosamente no hacía frío, ni tampoco calor. Era extraño. Me dormí, no me encontraba bien. Bueno de hecho, no me encontraba. Y tenía hambre y ganas de mear. Y no había tele.

A la mañana siguiente, desperté entre ruidos infernales de obreros vestidos de azul, estaban haciendo muebles, otros de verde, unos regando aquel inmenso y limitado bosque y otros talando varios árboles. Aquello era alucinante y yo estaba aterrorizado.

Realmente nunca se me hubiera o hubiese pasado por la cabeza que los muebles salían así. Aunque bien pensado, ahora atando cabos, es lo que pensé más de una vez, de donde coño salían tantos muebles raros.

Pensé en quedarme unos días, a ver lo que averiguaba. Y así de paso me libraba de la Bego. Tengo una curiosidad insalvable, no perdón, inverosímil,no, inaudita, no tampoco, insaciable, eso, insaciable, ahora si.

Seguiré contando, ahora vienen unos tíos vestidos de azul y amarillo, y debo de esconderme o subir a la pequeña colina.

No podía esconderme, subí la colina, hasta arriba, más que nada porque era tontería quedarme a medias.

En la cima de la colina se veía el resto de estructuras, el bosque continuaba allende la neblina, si miraba hacia atrás estaban los camiones y la gente trabajando haciendo muebles a toda máquina.

Y un poco más a la izquierda estaba donde hacían las albóndigas, las famosas albóndigas de KIEA. Una humareda impresionante y un olorcillo increíble, con el hambre que tenía

Los guardias se acercaban, excepto el gordo que se había sentado y no se movía, infarto decían. Salte desde un pequeño barranquillo, tampoco soy gilipollas, salte por el lado.mas bajito, y caí rodando, estilo Tom Cruise en MI (cualquiera). Pare con el tronco de un árbol, al borde de la maderera, me salió mal, la hostia que me di contra el árbol me dejó un poco aturdido, entre tinieblas se.me acercaron los guardias.

– Que hace usted aquí, como a entrado!!

– Por una puerta verde que hay en una pared en la tienda.

– Miente.!! Me metió una hostia importante… Y me introdujeron en una habitación que se llamaba “CÅRCËLGNG”, todo amueblado con muebles de KIEA, llenos de etiquetas y nombres raros, me mareaba de nuevo y me desmaye de nuevo. Al instante sentí como alguien me daba más tortazos.

– Despierta.!! Despierta!!

Desperte… Hostias.!!! Era la Bego.!!

– Jason que haces ahí tumbado, estás tonto?

– Bego.!!! Qué ha pasado.!!

– Que te has desmayado, que susto me has dado. Pensaba que rompías la lámpara blanca que hemos comprado cuando te has caído.

Yo no sabía ni dónde estaba. Pregunte , Y el picoleto? Me levanté y fui directo hacia la puerta verde entre los espejos. Era un WC.

Se me acercó Bego,

– Vamos que tenemos que buscar la vajilla nueva, que la que tenemos está hecha una pena.

Me bajo el azúcar de nuevo…

Apareci en una enorme charcutería del CARREFOR.

La charcutera me hablaba a gritos…

– Que, que quieres guapo, jamón, queso, zarzaparrilla de Burgos?

Bego venia con el carro lleno como oara invadir Francia.

– Contesta a la muchacha que estas atontado!!. Tenemos que volver, ka semana que viene pone ofertas de eso de llevese dos y pague tres….

La pesadilla continuaba…. Me volví a desmayar. Y volvi a aparecer en KIEA, volvi a esconderme en una cueva donde habia toneladas de albóndigas y alli estuve cinco meses, comiendo solo albóndigas con salsa. Alli escribí este relato de lo que me esta pasando todo esto. Lo dejo en un cajón de una mesita y vuelvo al bosque, quieren matarme y hacerme daño despues. Espero que alguien lo encuentre y me ayude. Sobre todo no llameis a la Bego.

Gracias

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© Javier Sánchez 2019

Nota del autor:

Es más largo pero tengo sueño a parte que me he liado a mitad del relato, pero es que acabo de comer y tengo sueño. Esto de escribir cansa mucho.

De noche

De repente, me despierto y salto de la cama… son las tres y cuarto de la madrugada, no se, algo me ha despertado, algo que no llego a entender.
Estoy muy agobiado, siento algo que no debe estar aquí y está. Estoy muy nervioso y se que mi nerviosismo se acelerará, por lo normal me controlo con estas cosas, se que el miedo incrementa el miedo y así exponencialmente hasta el pánico y el horror.
Pero esta noche es una noche extraña, la hora, las tres de la madrugada, mi falta de control, no estoy adormilado, mas extraño. Algo no va bien. Y aseguro que conozco del tema y estoy acostumbrado a ello, hecho este que no quiere decir que no tenga miedo.
Siento como algo se desliza frente a la puerta de la habitación, una sombra espesa y negra, muy negra, con una especie de silbido, y se dirige escaleras abajo. El frío, repentino, me indica de que algo que no es de aquí, esta aquí. Mi corazón se acelera.
Me acerco a la puerta de mi habitación, oía murmullos, escaleras abajo, como un mantra. Solo decía “No, no, no, no vengas, vete.”
Es una voz de niña, y un escalofrío recorre mi espalda hasta la cabeza. Algo provocaba que empezara a aterrorizarme. Decido salir al pasillo, estaba oscuro, solo la luz de la calle iluminaba parte del pasillo, a excepción del fondo de la bajo ventana.
Y… allí, bajo la ventana había algo blanco agachado cuasi desdibujado, pero era una figura humana. O parecido a un humano. Aquello me heló la sangre, el mantra, ahora, se empezaba a incorporar y con voz mas profunda y adulta me decía que me fuera, al tiempo de que me tendía la mano. Y una sonrisa torcida se dibujaba en aquella figura oscura, algo cuasi imposible, pues su oscuridad era espantosa. Me siento atraído hacia esa figura, que ahora se retorcía sobre si misma. Solo la mano sobresalía de esa figura, ahora amorfa, y la cogí. El helor de aquella alma recorrió mi cuerpo de una manera espantosa, arrasándolo todo a su paso e invadiéndome una tristeza espantosa.
Me he despertado en el pasillo, helado de frío, acurrucado en un rincón y con la mano marcada con unas huellas de otra mano. Todavía lo tengo todo grabado en mi mente. El espanto que sentí cuando aquella mano me toco y me heló el alma.
Otra mala noche.

©Javier Sánchez 2018

La siesta, la cebra y la leona.

Esta tarde, después de Comer, me he echado en el sofá un rato, pa ver si se veía mejor la tele estirado. Y si, se ve más o menos bien. Es una excusa para dormir.

Pues nada, que me he puesto la 2, la dos (para los de fuera de España es la cadena estatal, que solo ponen documentales y programas culturales, específicos para la siesta) y emitían un programa que no dan casi nunca, un documental, de esos que salen leones, panteras, leopardos, esos perros cabrones que se lo comen todo, tigres de bengala (el único tigre que se ve de noche), cebras, ñus, antílopes, jabalís que allí se llaman facoqueros, para tocar los huevos más que nada. Este último bicho, el pavo que fue allí y lo vio por primera vez, ya llevaba dos semanas viendo de todo, pero todo tenía nombre y se dijo, – mira oye, a tomar por culo, a este le cambiamos el nombre y se llamará… Pues mira como mi amigo se llama Paco Quero, pues Facoquero, un poco gilipollas el tío, pero bueno. Porque ya me diréis que coño tiene que ver eso del nonbre de su amigo. Pero oyes, el lo vio primero. Y el manda.

Tambien salen unos tíos de color arcilla con los dientes marrones (los que tienen) muy raros, los tíos y los dientes. Se ponen arcilla por todo el cuerpo y el pelo y todo. Joder si parecen un mágnum de chocolate.

Los tios estos beben leche con sangre de oveja o de vaca o lo que pillen por allí. Vamos lo que aquí se llamaba la pantera rosa de toda la vida. Leche con grosella. Pero allí es ecológico.

Y luego se ponen hasta el ojete de maíz o mijo o algo así. No se algo raro de cojones. Una pasta que se come con la manos.

También salen otros que se ponen a saltar, ¿pero a saltar eh.? Unos brincos que pa que te cuento. Los Amasais o algo así que se llaman. Lo otros, los de la arcilla se llaman los porcelanas, o eso entendí. Esos no saltan. Esos están sentados con las rodillas tocando la barbilla. Que manda cojones lo jodio que es eso, para las articulaciones. La cadera jodía seguro. Pero yo no veo que hagan nada más. No sé. Es muy raro todo.

Bueno pues después de tres cuartos de hora de saltos y de comer maíz y sangre, y yo tomando primperan y almax, porque se me ha revuelto el estómago, me sacan un leóna que ataca a una cebra gilipollas, que sinceramente, yo creo que es siempre la misma, y la leona también, joder, yo los veo todos iguales.

Pues la cebra pastando, no se que coño, si esta todo más seco que el ojo de un tuerto y la leona que le salta al lomo y hala! o ala! a morderla hasta que la tumba y le pilla el cuello. Y así tres o cuatro cebras. Desde sitios diferentes…

Y yo me dijo…

Y una mierda. Pa mi que hay un equipo del Nacional Geografic que cuando le esta mordiendo el pescuezo, cortan, van corriendo, los separan y los vuelven a enzarzar más tarde en otro sitio, para hacer más película. Porque yo siempre veo a la misma cebra gilipollas y a la leona. ¿Es que, no habéis notado nunca algo sospechoso? Bueno yo si, llamadme escéptico.

Y luego aparecen los Ñus, con la cara de gllipollas que tienen, y a mogollon, es que hay a mogollón, yo me hago cruces, ¿pero cuantos ñus hay?, porque la pradera esta petada de ñus, no hay ni un rinconcito verde, vamos como para andar por ahí en sandalias, todo lleno de cagadas que ha de estar aquello.

Y de pronto, pero así por que si, les da un siroco y todos se piran a cruzar el río. Sin avisar ni quedar con nadie.

Sieeeempre lo mismo, los cinco mil millones de ñus a cruzar el río, que la palman la mitad o más, ahogados, pisados o zampados por los cocodrilos, coño buscaros un puto puente. Vamos digo yo… Es que me dan hasta pena. Es que son muy tontos, ya lo dice el refrán Massai, ‘Ñu ser tonto”, tampoco se escojonaron con el refrán, pero es así.

Bueno y ahí me he quedado, he perdido el conocimiento, y me he despertado con saber y ganar y Jordi Hurtado todavía vivo.

Pensaba que estaba en 1990, pero me tocado la panza y he reaccionado. Estaba en el 2018.

Me he quedado adormilado y ha empezado otro documental. “Las leonas del Serengueti y la cocina Massai”

Y ya salia “otra” cebra que se dejaba coger por “otra” leona. Yo es que alucino. Otra vez la misma cebra que se la comeran tres veces.

De verdad que no me creo nada, voy a dormir un poco mas, hasta las nueve o así. Luego a cenar y a la cama.

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©Javier Sánchez 2018

La Señora Dolores

La señora Dolores caminaba arrastrando los pies, cruzaba la calle. Con la bolsa de tela para el pan.

Ochenta y tres años, cuatro hijos y 10 nietos. Con toda una vida de trabajo, de jovencita, sirviendo en casa del terrateniente de turno, después en la panadería, siguiendo la emigración a Barcelona, en la cual trabajo en mil sitios diferentes, siempre destacando su ímpetu y su visión de futuro. Trabajo un ultramarinos, en un colmado, en un bar, en un supermercado, nunca bajaba de diez horas al día, matrimonio e hijos.

Con el tiempo la señora Dolores abrió una tienda de ropa, mercería, trapos, botones y cremalleras. Vendía de todo lo referente al vestir. Ella decía, el cliente viene a una tienda de ropa, aquí debe de haber de todo lo que el cliente busque. Creo los departamentos de la tienda y a los empleados, especializados en un producto, pero con nociones del resto de lo que ella consideraba que podía venderse.

Nunca tuvo que explicar nada de nada a sus empleados, ellos conocían el movimiento de la empresa, que la hicieron suya. La señora Dolores era feliz, había conseguido ya cerca de los sesenta años que aquella tienda tuviera la categoría de calidad y servicio, que en aquellos años, era importantísimo. Sólo precisó amabilidad.

La señora Dolores se retiro de la vida empresarial, de su tienda y de sus cinco empleados a la edad de setenta años. La tienda quedó en manos de sus hijos, pero bajo las estrictas indicaciones del funcionamiento de su creación.

Nunca piso a nadie, nunca explotó a nadie. Todos trabajaban para la empresa. Y eran la empresa. Sin duda alguna.

Sus hijos tenían empresas relacionadas con la producción textil, muy instaurada en Barcelona. Todas produciendo a la perfección, con problemas, para que nos vamos a engañar, como cualquier negocio. Pero todo iba bien. La mano de Dolores palpaba el ambiente.

Dolores, aquel día, pasó de largo de su casa, con el pan en la pequeña bolsa de trapo, y se dirigió a un edificio todo acristalado, precioso.

Entró en el edificio y preguntó por un tal Alonso Escudos. El cual bajo a los cinco minutos. Cincuenta años, traje negro, camisa blanca impoluta y corbata gris perla. Bajaba rápido por las escaleras.

– Señora Dolores, encantado de conocerla, es todo un placer, mi madre compraba y compra en su en su tienda hasta fecha de hoy y desde que yo recuerdo, es más estuve de pequeño y adolescente en su tienda varias veces. De hecho recuerde que la llamé por consejo de ella. Es un placer, reitero.

– Muchas gracias hijo, me alegra mucho que tu madre fuera clienta mía, se nota en tu forma de vestir.

– Jajajajaja, muchas gracias…
¿Pasamos a ver a los chicos?

– Cuando quieras.

Subieron en el ascensor hasta la quinta planta, la señora Dolores se cogió del brazo del caballero. El cual le cedió amablemente, no le hacían mucha gracia los ascensores.
Llegaron a la quinta planta y salieron del ascensor, dirigiéndose a una puerta doble de lo que parecía una gran sala.

El señor Alonso entró en la sala y se hizo de inmediato el silencio, la Señora Dolores quedó sentada en una silla en la puerta.

– Señoras, señores, después de mucho meditar, después de muchos cursos, de coachs, de ideas ridículas y no tan ridículas, puestas en marcha sin comprobar nada. He llegado a la conclusión de que ninguno de nosotros sabe lo que es trabajar y dar todo por la empresa y por ende y por el quid procuo pertinente, por la salud y bien estar de todos nosotros. He traído a una empresaria que les explicará lo que es ser, empleado y empresaria, lo que es subir la escalera de la vida y la escalera laboral, cosa que nosotros creemos que ya hemos subido. Y no es cierto. No lo es. Les va a enseñar, y les advierto que es un lujo, como se debe subir la escalera con respeto, al negocio, a la empresa, a los empleados y a los clientes. Sin vanagloriarse de traje caro, coche de lujo y ventas más comisiones de locura…

Pase señora Dolores…

La Señora Dolores pasó a la sala, dio las buenas tardes. Dejó la barra de pan en la mesa de madera la cada y miro al frente.
Allí había unas treinta personas de todas edades y categorías. Administrativos, informáticos, contables, vendedores, jefes de sección, etc.

– Buenas tardes, nací en 1934, y en la vida, nadie me dijo que sería fácil, pero si que es fácil, solo si la haces fácil a los demás, eso os lo puedo asegurar… Y vengo a explicaros mi vida… Para poneroslo fácil. Y por que el Señor Alonso me lo pidió con una amabilidad, que no recordaba.

– Por cierto ¿Alguno de ustedes ha sido amable estos…. Por ejemplo…. Tres últimos días?…

© Javier Sanchez 2018

El espejo

Ese ruido, ese viento, ese… algo que te altera, te enerva

Tengo un sueño liviano, pero aquella noche, no se, me fui a dormir sobre las dos de la mañana, estaba nervioso, pero no nervioso de no poder estar sentado, estaba intranquilo, ansioso.

Era una noche poco pacífica, poca apacible, los arboles se tocaban los unos con los otros, como si hablaran en un lenguaje de gestos. El sonido de las hojas y el viento, ese viento extraño, no era un viento que admites, que entiendas, hace viento y ya esta.

No, era un viento anormal, movido por algo que no parecía normal.

El tintineo de la ventana moviéndose, los sonidos de los resquicios de la ventana, que le otorgaban vida. Era patrimonio del insomnio. Pero sin darme cuenta cai en el sueño.

En un parpadeo, me despertó un clinc de cristal roto, asustado me incorpore, hacia frío, demasiado, frío, me sentí realmente incómodo, miré a la ventana, el cristal estaba intacto.
Mire el reloj, eran las 3.03 de la madrugada, solo había dormido casi una hora, de pronto sentí como un cristal roza con otro cristal, me giré y era el espejo que me lleve de casa de mi abuelo, saltaban minúsculas esquirlas mientras el cristal se movía.

Y una profunda y lejana voz se quejaba y lloraba, desde lo mas profundo del sonido. Una figura oscura se dibujaba en el espejo, era como un busto, tapándose la cara con las manos, el sonido del llanto, de la queja se seguía oyendo en los más profundo de mi cabeza.

En un momento sentí la presencia, mi cama se movió, como su alguien se sentará en una esquina. Algo oscuro me envolvió como una sabana negra.
El pánico se apoderó de mi y grite. Grite de horror….

Abri los ojos y ya era de día, la luz del sol entraba por la ventana implacablemente, me giré para que me arropara aquella luz, estaba frío y sudado. Todavia angustiado.

Me calme poco a poco, recostado de nuevo, y mirando al techo. Gire la cabeza hacia el armario, alli estaba la grieta en el espejo, con rebordes oscuros y la puerta entreabierta.
De pronto se abrió completamente, mi corazón se disparo y me paralice, alli aparecieron mis camisas, chaquetas y pantalones.

Me volví a recostar y cerré los ojos. Murmurando, nada.

Las tres de la mañana es lo que tiene.

©Javier Sánchez 2018

EL BUS Y EL BOSQUE EN LA CALZADA

Quiero daros un consejo y compartir dos  experiencias sobre el bebercio y el conducir o conducercio. 

Os contaré dos historias, basadas en hechos reales. Los nombres se han cambiado por la Ley de Protección de Datos y para proteger la intimidad de los personajes. Y todo ello para que veais que beber es malisimo, sobre todo si es garrafón. Y también porque nadie es inocente hasta que no se demuestre lo contrario o te afilies a un partido. 

Historia basada en hechos reales, número 1

“EL BUS”

Hace unos días, unos dos cientos y algo, es que salgo poco,  estando de copas con unos amigos, y después de una buena cena, me di cuenta que había bebido demasiado. Vamos, lo de siempre,  el vino de la cena, un chupito, otro, dos cafes, un anis, y otro seco, cuatro cubatas y tres chupitos de no de qué, ah! y un gin tonic de esos modernos de la huerta Murciana. 

Pues hice una cosa que nunca había hecho: Dejar el coche donde lo aparque, mas que nada, porque no me acordaba donde lo dejé  y coger un bus de estos nocturnos, si de esos que son de otro color y con la papa no lo identificas y se te escapan o lo dejas pasar porque crees que es de esos de transporte de presos. Todo ello para volver a casa sano y salvo…

Y si… Llegar sano y salvo llegue y, de verdad ,  es una grata sorpresa y alivio,  sobre todo, considerando que en mi puta vida había conducido un bus, que no se donde cojones lo saque y que aún  lo tengo aparcado delante de casa… Todo grande el, ocupando todo el carril de bicicletas (que se jodan). 

Hace mas de catorce horas que esta ahi, todo rodeado de polis mirando, haciendo fotos y tomando huellas, que ya me contarás paque, si es un autobús público, estará petao de huellas. Pero  vamos, que ellos  mismos. Espero que se lo lleve la grúa… Es que me quita el sol. 

Si bebés no conduzcas.

DGT

Historia basada en hechos reales, número 2

“EL BOSQUE EN LA CALZADA” 

Esta fue una noche que sali a tomar algo. Le dije a mi amiga Pili.

– Solo cenar y una copa eh? Que mañana tengo mucho curro en el juzgado y tu eres muy borracha.  Te paso a buscar en un rato.

– Si si, solo una copa Javi, te lo prometo. 

Mentira, yo sabia que era imposible, mi amiga de una copa nada, bueno si si es tipo copa del rey si, si no, pues, peligro. Zona hostil. 

Nada cenita, chsrla amena, cada uno con su movil  vinito, chupito, etc, un licor buenísimo parecido a la grappa. 

Despues de la cenita al pub, bar musical o de ambiente para los modernos. Y alli ya se lio, cubata paqui, cubata palla, que bueno, que buen estamos, hay repetirlo (mañana será la famosa frase “nunca mas”…), en fin que salí muy perjudicado, Pili me dijo que preferia beber lejía que venir en el coche conmigo. Cogio un taxi y me dejo abandonado, cono Marco, ese que buscaba a su madre por todo el mundo. Cobarde, Pili, Marco, no. 

Pues nada, me fui al coshe y como pude entre en él. Despues de probar en cuatro coches mas, joder es que todo el mundo le ha dado por comprar el mismo coche (no puedo decir marcas sino DACIA SANDERO me demanda). Al final localice el mio, después de dejar una orquesta de alarmas. Me dirigi, despues de intentar arrancar el vehiculo con las llaves de casa, hasta que me di cuenta, obviamente, de que la llave de forjado de hierro no entraba en el contacto. Mira oye cosas que pasan y se las contarás a tus nietos en cuanto sus padres crucen la puerta de tu casa para irse a cenar por ahi y te lis dejen dormir. 

Bueno, pues sali a la Gran Via, calle se seis carriles que cruza Barcelona en linea recta. La mejor para ir mamao. De pronto a las dos o tres calles empezaron a aparecer arboles en medio de la calzada, que no es una tia con zapatos, es por donde van los coches. Aquello era alucinante.!!!

Y yo que empecé s esquivarlos… Parecía el piloto ese de las colonias… Eeeel…. Sebastián Loewe. 

 – Hostia pero que es esto!! Han puesto árboles por en nedio !!! Pero si esta tarde no estaban!!!

Y yo todo desconcertado venga s esquivar arboles, y cads vrz se echaban mas encima, estaba mas agobiao que un sordo en una convención de moviles.

A dos calles de casa, paré, ya casi llorando, para valorar el  problema, que para valorar estsva yo. Aparque en una esquina y aún  ahi salian  árboles. Cuando ya pare el coche, cesó el ataque de los arboles. Me quedé mirando al frente, sudando… Y pensaba, joder que viaje más malo… Y fue entonces cuando me fije en el puto ambientador en forma de árbol que colgaba del retrovisor.

Nunca más… 

Pongo otra mierda de esas. 

©Javier Sanchez 2018 

EL JESU EN EL GUERTO DE GETSEMANI

Y estaba Jesús, en el huerto de los Olivos o de Getsemani, realmente era el de los cacahuetes, ya lo dice su nombre que viene del Ebreo, Getse, que no sé lo que es y Mani, que todo el mundo sabe que es cacahuete. Pero una remodelación del ministerio de agricultura de Judea, hizo que se plantaran Olivos alla por el año 20 AC (nota del autor).

Pues el Jesu estaba arrollidado al lado de un ciruelo (el único que quedaba) y le estaba pidiendo a su padre que le orientara.
– Padre perdóname. 
– Porque hijo mio.
– Perdoname que me levante, es que tengo clavao un piazo rama en toa la rodilla, que me está destrozando. Bueno pues eso , queeeee…… que te iba a decir queeeee…. eso que, perdónalos.
– A ver, no me has dicho perdóname?
– Si, perdón, he dicho perdóname, pero quería decir, perdónalos, perdona padre.
– Me liao Jesu, repíteme desde el primer perdóname. Es que ya tengo sueño.
– Bueno repito, pero a ver si estamos más al loro, que entre el vino que he tenido en la cena, con los apostoles, que no veas que me pusieron la cabeza a petar, sobre todo el Judas ese, que no paraba de preguntarme que donde iba a ir luego, y encima tú, que hablas con el eco ese, me estas volviendo loco. Me va a estallar la cabeza.  No puedes hablar normal, como todo el mundo??
– No, yo hablo asin, con eco. Pa eso soy dios. Aguantate, que yo me aguanto con el triangulo y el ojo en la cabeza, que se me clava que no te cuento y no digo nada. 
– Bueno vale, Padre perdónalos, porque no saben lo que hacen.
– What.???  Como que no, si que lo saben, el judas ese que se llevara la pasta, creo que treinta monedas, barato a mi parecer pero bueno es la oferta y la demanda, es lo que hay, bueno pues ese te venderá a los soldados romanos, y el resto cada uno se lo montara a su rollo, contando las cosas a su manera en los evangelios según tal y según cual. Jesu espabila que te la van a clavar. La lanza me refiero, hijo, la lanza.
– Vale padre, admito que me han vendido o me venderán, ya es que me lio, sobre todo el Judas ese, y que se que cada uno va a contar lo que quiera, pero perdónalos por favor. Son asi, pero son mis amigos. 
– Pues nada … Ea.!! Pues perdonados.. Hijo de verdad, vaya tela con la bondad. ¿No ves luego van a hacer lo que quieran? 

Y después con el tiempo,  aparecerán unos tipos, vestidos de Demis Roussos, que van a hacer estragos con todo lo que tú has predicado por todos los sitios, hasta lo del desierto. Cosa que no he entendido nunca que hacías allí. Con todo el calorazo. Y tu alli de palique. Para eso ya se me a ocurrido algo que le he odido a uno que toca la guitarra, no se que de los Monegros. He quedado luego para  merendar con el o ella, es que no se lo que es. 

Lo que te decia… lo harán. Cogerán tu palabra y le darán mil vueltas hasta acomodarlas a su conveniencia. Negaran la mayoría de tus pensamientos y de tus obras. Negaran a tu compañera. Y descendencia. Harán y vivirán en la opulencia y harán cosas terribles en tu nombre. No quería darte la noche, pero acuérdate de esto. Bueno, perdón, no te vas a acordar, porque te van a matar, pero vamos, que lo sepas. Ya luego desde el cielo, si eso, ya tomas las medidas que quieras.
– Gracias padre, me has dado la noche, pero me conformo, me voy a tomar un Gelocatilium porque ya no puedo mas…
– Esa es de Camilo Sexto.
– Vale Padre hoy estas de cachondeo eh??
– Es que me estaba mirando al espejo y esto del triangulo con el ojo me hace mucha gracia. Aunque duele. Y hoy me he levantado de cachondeo. Pero acuérdate de todo lo que te he dicho.

– Si padre, lo recordaré… 


 Y asi la iglesia dos mil años después, manipuló todo lo que paso desde que, la policía romana, detuvo a Jesu hasta la fecha de hoy. 
Manipuló  y manipula el voto de pobreza, la caridad, se enriqueció a costa de todos, hizo cosas espantosas en nombre de un hombre que, según el libro, dijo todo lo contrario. 

Y sus ministros, no todos, hacen dia a dia cosas terribles. Ya sabeis que..

Y a fecha de hoy , sigue igual.

A Dios rogando y con el mazo dando. 



©Javier Sanchez 2017