Que, a…

Tal vez sea conveniente vivir, mi amor
y tal vez convenga sentir, sin temor
y sentirse. siempre vivo, calido y amante.
Sentirse, sin ambages. Sin dudarte.

El tiempo solo gana al tiempo, no le tengas miedo.
Porque es mejor que pases tú que no que te pase él.
Y un tal vez, pero no esperes, no dudes. Pasa el tiempo.
El tiempo solo gana al tiempo, pero no le tengas miedo
Porque, ¿sabes..?

Prefiero el sonreír que reír¡.
El rozar que tocar.
El insinuar que besar.
La brisa que el viento.

Te prefiero a ti, que a ti.
Tu susurro a tu respiración.
La caricia de tus manos. Así.
Tu mirada a una proposición.

Un no de mohín y tus ojos de soslayo.
Tu sonrisa a tu risa. Tu puereza.
El suave bello de tu piel a tu piel.
Tu intención a tu acción,

El perfume de tu piel a cualquier perfume
Tu roce descuidado a un intencionado.
No deseo nada más que tus intenciones.
El resto son imaginaciones.

Así de sencillo.
Nada es tan complicado.
Nada es tan sencillo.
A ti.

 

© Javier Sánchez 2019

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Cuando llega el alba y muere la noche.

Cuando llega el alba
cuando muere la noche
renaces con tu preciosa sonrisa
e iluminas mi alma.

E iluminas mi alma,
y con tu susurro, me amas
cuando llega el alba
cuando muere la noche

Y cuando muere le noche
cuando despunta el lucero
ya echo de menos tu cuerpo
necesito sentir tus manos

Y necesito sentir tus manos
tocando suave mi espalda
cuando despunta el lucero
cuando muere la noche

Cuando muere la noche
cuando llega el alba
me giro sigiloso y te miro
el mismo lucero que el cielo luce.

El mismo lucero que el cielo luce
que cuando muere la noche
muero yo con ella
por separarme de ti.

Cuando llega el alba
cuando muere la noche
cuando despunta el lucero
muero sin perder la vida.

Y muero sin perder la vida
Mirando tu cara dormida
Llorandole al sol, por tal belleza
Lamentando que has de partir

Lamentando que has de partir
Dejando el invierno en nuestra cama
Quiero coger tu mano y besarla
No podré estar sin ti, hasta la noche.

Cuando llega el alba
cuando muere la noche
renaces con tu preciosa sonrisa
e iluminas mi alma.

©Javier Sanchez 2019

Unas rosas.

Rosas, de amores sinceros.
No de mero cumplimiento.
Rosas sin espinas,
De fragancia a la vida

Rosas, escondidas
Tras un beso
Tras un te quiero
Tras un te siento

Rosas incendiarias
Incandescentes de vida
Eternamente rosas
Rosas del color de tu pelo.

Rosas sinceras
Rosas amables
Rosas amantes
Rosas, de rosas.

Rosas, de amores sinceros.
No de mero cumplimiento.
Rosas sin espinas,
De fragancia a vida.

Rosas, del camino
Que me lleva a tu regazo.
Rosas sin bondadosas,
Del olor de la sonrisa.

Rosas, de manos, de viento
Rosas frescas de la mañana.
Rosas de rocio, perfume sagrado,
Del color de tu blanca piel.

Rosas sinceras
Rosas amables
Rosas amantes
Rosas, de rosas.

Rosas, de amores sinceros.
No de mero cumplimiento.
Rosas sin espinas,
De fragancia a vida.

 

© Javier Sánchez 2019

Mi amor, mi vida

Tumbado en mi cama, miro al cielo
A través del techo de mi habitación
Veo tu imagen entre las nubes
Mi amor, mi vida.

Mi cabeza en la almohada
Mi mente en tus manos
Intento dibujar esas palabras
Mi amor, mi vida.

María, eres mi amor, mi vida
No encuentro otras palabras
Mi amor, mi vida, Maria
No hay otras palabras.

Mirando los ríos del techo
Veo el perfume de tus ojos
Bendita seas, princesa del alba
Mi amor, mi vida.

Te veo bailando, en aquella esquina
Y sonriendo entre las nubes
Maravilla de mi alma, mi juventud
Mi amor, mi vida.

En mi cama, mirando al cielo
Mi cabeza en la almohada
Mirando los ríos del techo
Mi amor, mi vida

María, eres mi amor, mi vida
No encuentro otras palabras
Mi amor, mi vida, María
Toca mi alma, mi amor, mi vida.

© Javier Sánchez 2019

El cobijo

A la sombra de tu pelo me cobijo, protegido en tu perfume. Envuelto en tu arrullo, pegado a tu pecho, nada me daña, nada me duele.

Y hablame, hablame de tus sueños.

Susurrame tus miedos,  tus anhelos. Mientras me hago pequeño en tu vientre. Y me escondo en tu secreto.

En tu voz vuelo, cual brizna de heno, seguro de no caer jamas. Alterando tu tierra, tus montañas y tu valle placentero.

Y me escondo de este mundo maldito, que no tiene sentimientos, serpenteo en tu cuerpo, mirando hacia el cielo de tu cara sonriente.

A la sombra de tu pelo me cobijo. Y me envuelvo con tu cuerpo, para ver el cielo. Solo eso. Para ver el cielo, un cielo.

 

©Javier Sanchez 2019

No sueltes mi mano

No sueltes mi mano,
por favor, mi niña.
No sueltes mi mano,
que lleva mi alma.

No sueltes mi alma,
que se apoya en tu mano.
No dejes de mirarme mi niña
Te necesito mas que nunca.

No dejes de mirarme no me pierdas de vista.
No dejes que de nuevo
me inunde la niebla blanca.

Por favor, no sueltes mi mano.
No dejes de mirarme,
no me pierdas de vista,
no quiero volver a la ceguera.

No sueltes mi mano,
por favor, mírame
y no sueltes mi mano,
la que lleva mi alma.

No sueltes mi alma,
que se ampara en la tuya.
Sujetame a la vida, amor mio,
pues no quiero desaparecer, otra vez como un ectoplasma

No de nuevo. Otra vez ciego
No dejes de mirarme.
Te necesito ahora mas que nunca.

No dejes de mirarme, no me pierdas de vista.
No dejes que me inunde la niebla blanca.

¿Sabes, compañera de vida, ?Amo tus manos que
acompañan a las mías
como alas de ángel.

© Javier Sánchez 2019

Con los pies descalzos

Con los pies descalzos entre la línea del origen de la vida, las caricias de sal curan mis heridas, como tus manos siempre curan mi alma.

Amor, te veo, allá donde cae el mar, donde las nubes besan los veleros, alli te sueño mi amor, debajo de esa luz, la luz perenne de la luna, blanca.

Con los pies descalzos, entre el canto de las olas y el silencio del misterio,
del misterio de la vida

Amor, te veo, donde vencen
los amores, entre lunas y soles. Porque amor mio, te amo. De alba a alba, de noche a noche.

© Javier Sánchez 2019

No sé explicarte a nadie

Hasta el final de mi vivir quiero,
acariciar tu pelo hasta dormir,
mi poca luz con tu plata, veo
Súbeme, álzame a tu cielo.

Buscaré mis ojos por el techo,
los que pierdo cuando te vas,
de sol a luna, me quedo ciego
hasta que vuelves, mujer, te veo.

Se estar solo, pero no solo de ti
El aire esta hecho para dos en casa
Me sobra el aire, me sobra viento.
Cuando partes y quedo huérfano

Huérfano de besos, caricias, susurros
Huérfano de palabras, perfumes,
Huérfano de tu inteligencia, abrumadora.
Huérfano de tus manos en mi cara.

Buscaré mis ojos por el techo,
los que pierdo cuando te vas,
de sol a luna, me quedo ciego
hasta que vuelves, mujer, te veo.

Nunca sabré, nunca podré
explicar a nadie que es el amor
pues me bendicieron con tu ser
y me siento incapaz de describirte.

Pues te miro y no se explicarte a nadie.

©Javier Sanchez 2018