27 de junio de 2019

Todavía no me lo puedo creer que este mes de junio haya arrasado y desolado mi enfermo corazón y me haya rasgado el alma como si fuera una hoja de papel. Rota en mil pedazos diminutos, uno por cada día de nuestra vida.

Después del de tu compañera de vida y de tus hijos, un puñado de tierra, que partía de mi mano, produjo un estruendo atronador sobre aquella madera. Casi muero en ese mismo instante cuando aquella tierra, que partía de mi temblorosa mano, cayo sobre ese lecho de madera. Todavía suena en mis oídos y en mis pesadillas ese ruido.

No puedo creer que ya no estés, siguen aflorando lágrimas sin aviso, a cada minuto, en cualquier esquina. No me hago a la idea, que cincuenta años de amistad sigan, pero sin tú estar presente, porque todavía soy tu amigo, tu hermano.

Hermano de cuerdas de guitarra, de piano, de música, de vivencias inolvidables. Y se que estas sonriendo, allá donde estás, donde tú y yo sabemos, donde el amor en su estado puro existe, que es lo que en esta vida merece la pena, lo único que merece la pena.

Cuando toqué al piano tu canción, nuestra canción preferida, a la que tantas vueltas dimos pues tu compañera me lo pidió y no me puede negar ante aquellas lagrimas, te vi sentado a mi lado, en la banqueta del piano, asintiendo y sonriendo, perdóname por no poder acabarla, me fue imposible. Nadie creerá esto… yo si y tú también, para mi, suficiente.

Tengo el cielo derrumbado sobre mi cabeza, y se que me ayudas a subir las escaleras, porque no puedo, incluso ayer cuando inicie el largo viaje de vuelta a mi casa, allí estabas, vigilando, como siempre, “al loco de Javi”, como decías.

Amigo mío, ahora vendrá, mas pronto o mas tarde, mi calvario, y egoístamente te lo digo, tú no vas a estar, me queda por delante mucho, joder y no vas a estar. No vas a estar físicamente, aunque se que te tengo siempre sentado a mi lado.

Y yo, pobre mortal, solo se escribir, y no muy bien, y hacer música, la verdad, es que no se hacer grandes cosas. Seguiré escribiendo mis relatos, mis tonterías de humor que tanto te gustaban, eso me dijiste y así lo haré.

Pero lo único que sé y he sabido hacer bien es ser tu amigo y tu hermano.

Hasta siempre Hermano y amigo.

 

© Javier Sanchez 01/07/2019

 

 

Y SE LE APAGO LA LUZ

Te apagaste, amigo mío, maldita sea, no me ha dado tiempo. Este fin de semana subía a verte. Me dijiste que subiera a verte y te dije que si, que me esperáras, que tomaríamos unos vinos o un poco de suero, y nos reímos, como siempre. Quería cuidarte una vez mas, con tu compañera al lado, con mi sonrisa que te curaba, danzando por tu habitación y diciendo tonterías, nuestros diálogos de besugo. Todavía tengo fresco abril, cuando te vi, cuando como amigo, hermano, te cuide, te acompañé y pasé contigo tus dolores, y me dolió como te dolía.

Cuando hablaba contigo estos dias, me dolia el pecho, sabia que te estabas preparando la maleta, tu voz me lo decia. Pero me y te sanaba el oirnos y saber que estabamos, auque estabamos a cuatrociento kilometros de distancia, no era nada.

Y anoche estaba alteradísimo y sin poder dormir, de hecho llevaba todo el día y estos ultimos dias alterado, lo presentía, aunque no sabia nada todavía, hasta que el numero salto en la pantalla de mi móvil, hacia ya que lo esperaba, vi como venia, pero no tan pronto. Hermano me has dejado huérfano de sonrisas, de compañía, sin vida, desamparado ante todo.

Maldita sea, no me ha dado tiempo, y yo atado a una silla de oficina, sabiendo, desde hace cuatro días que te ibas poco a poco y yo con cemento en los pies.

Hermano, tu compañera me ha dicho, esta madrugada, que te has ido en calma, sin dolores, pero es que te has ido joder, ya te has ido, me han faltado dos días, mañana partía hacia tu casa. Mañana parto igual, tal y como estaba planeado.
Mañana nos veremos. Allí estaré. Tú no te muevas.

Tu hermano, para siempre, en esta y en la otra vida.
Javi
Barcelona 27 de junio de 2019