De noche

De repente, me despierto y salto de la cama… son las tres y cuarto de la madrugada, no se, algo me ha despertado, algo que no llego a entender.
Estoy muy agobiado, siento algo que no debe estar aquí y está. Estoy muy nervioso y se que mi nerviosismo se acelerará, por lo normal me controlo con estas cosas, se que el miedo incrementa el miedo y así exponencialmente hasta el pánico y el horror.
Pero esta noche es una noche extraña, la hora, las tres de la madrugada, mi falta de control, no estoy adormilado, mas extraño. Algo no va bien. Y aseguro que conozco del tema y estoy acostumbrado a ello, hecho este que no quiere decir que no tenga miedo.
Siento como algo se desliza frente a la puerta de la habitación, una sombra espesa y negra, muy negra, con una especie de silbido, y se dirige escaleras abajo. El frío, repentino, me indica de que algo que no es de aquí, esta aquí. Mi corazón se acelera.
Me acerco a la puerta de mi habitación, oía murmullos, escaleras abajo, como un mantra. Solo decía “No, no, no, no vengas, vete.”
Es una voz de niña, y un escalofrío recorre mi espalda hasta la cabeza. Algo provocaba que empezara a aterrorizarme. Decido salir al pasillo, estaba oscuro, solo la luz de la calle iluminaba parte del pasillo, a excepción del fondo de la bajo ventana.
Y… allí, bajo la ventana había algo blanco agachado cuasi desdibujado, pero era una figura humana. O parecido a un humano. Aquello me heló la sangre, el mantra, ahora, se empezaba a incorporar y con voz mas profunda y adulta me decía que me fuera, al tiempo de que me tendía la mano. Y una sonrisa torcida se dibujaba en aquella figura oscura, algo cuasi imposible, pues su oscuridad era espantosa. Me siento atraído hacia esa figura, que ahora se retorcía sobre si misma. Solo la mano sobresalía de esa figura, ahora amorfa, y la cogí. El helor de aquella alma recorrió mi cuerpo de una manera espantosa, arrasándolo todo a su paso e invadiéndome una tristeza espantosa.
Me he despertado en el pasillo, helado de frío, acurrucado en un rincón y con la mano marcada con unas huellas de otra mano. Todavía lo tengo todo grabado en mi mente. El espanto que sentí cuando aquella mano me toco y me heló el alma.
Otra mala noche.

©Javier Sánchez 2018

Anuncios

La siesta, la cebra y la leona.

Esta tarde, después de Comer, me he echado en el sofá un rato, pa ver si se veía mejor la tele estirado. Y si, se ve más o menos bien. Es una excusa para dormir.

Pues nada, que me he puesto la 2, la dos (para los de fuera de España es la cadena estatal, que solo ponen documentales y programas culturales, específicos para la siesta) y emitían un programa que no dan casi nunca, un documental, de esos que salen leones, panteras, leopardos, esos perros cabrones que se lo comen todo, tigres de bengala (el único tigre que se ve de noche), cebras, ñus, antílopes, jabalís que allí se llaman facoqueros, para tocar los huevos más que nada. Este último bicho, el pavo que fue allí y lo vio por primera vez, ya llevaba dos semanas viendo de todo, pero todo tenía nombre y se dijo, – mira oye, a tomar por culo, a este le cambiamos el nombre y se llamará… Pues mira como mi amigo se llama Paco Quero, pues Facoquero, un poco gilipollas el tío, pero bueno. Porque ya me diréis que coño tiene que ver eso del nonbre de su amigo. Pero oyes, el lo vio primero. Y el manda.

Tambien salen unos tíos de color arcilla con los dientes marrones (los que tienen) muy raros, los tíos y los dientes. Se ponen arcilla por todo el cuerpo y el pelo y todo. Joder si parecen un mágnum de chocolate.

Los tios estos beben leche con sangre de oveja o de vaca o lo que pillen por allí. Vamos lo que aquí se llamaba la pantera rosa de toda la vida. Leche con grosella. Pero allí es ecológico.

Y luego se ponen hasta el ojete de maíz o mijo o algo así. No se algo raro de cojones. Una pasta que se come con la manos.

También salen otros que se ponen a saltar, ¿pero a saltar eh.? Unos brincos que pa que te cuento. Los Amasais o algo así que se llaman. Lo otros, los de la arcilla se llaman los porcelanas, o eso entendí. Esos no saltan. Esos están sentados con las rodillas tocando la barbilla. Que manda cojones lo jodio que es eso, para las articulaciones. La cadera jodía seguro. Pero yo no veo que hagan nada más. No sé. Es muy raro todo.

Bueno pues después de tres cuartos de hora de saltos y de comer maíz y sangre, y yo tomando primperan y almax, porque se me ha revuelto el estómago, me sacan un leóna que ataca a una cebra gilipollas, que sinceramente, yo creo que es siempre la misma, y la leona también, joder, yo los veo todos iguales.

Pues la cebra pastando, no se que coño, si esta todo más seco que el ojo de un tuerto y la leona que le salta al lomo y hala! o ala! a morderla hasta que la tumba y le pilla el cuello. Y así tres o cuatro cebras. Desde sitios diferentes…

Y yo me dijo…

Y una mierda. Pa mi que hay un equipo del Nacional Geografic que cuando le esta mordiendo el pescuezo, cortan, van corriendo, los separan y los vuelven a enzarzar más tarde en otro sitio, para hacer más película. Porque yo siempre veo a la misma cebra gilipollas y a la leona. ¿Es que, no habéis notado nunca algo sospechoso? Bueno yo si, llamadme escéptico.

Y luego aparecen los Ñus, con la cara de gllipollas que tienen, y a mogollon, es que hay a mogollón, yo me hago cruces, ¿pero cuantos ñus hay?, porque la pradera esta petada de ñus, no hay ni un rinconcito verde, vamos como para andar por ahí en sandalias, todo lleno de cagadas que ha de estar aquello.

Y de pronto, pero así por que si, les da un siroco y todos se piran a cruzar el río. Sin avisar ni quedar con nadie.

Sieeeempre lo mismo, los cinco mil millones de ñus a cruzar el río, que la palman la mitad o más, ahogados, pisados o zampados por los cocodrilos, coño buscaros un puto puente. Vamos digo yo… Es que me dan hasta pena. Es que son muy tontos, ya lo dice el refrán Massai, ‘Ñu ser tonto”, tampoco se escojonaron con el refrán, pero es así.

Bueno y ahí me he quedado, he perdido el conocimiento, y me he despertado con saber y ganar y Jordi Hurtado todavía vivo.

Pensaba que estaba en 1990, pero me tocado la panza y he reaccionado. Estaba en el 2018.

Me he quedado adormilado y ha empezado otro documental. “Las leonas del Serengueti y la cocina Massai”

Y ya salia “otra” cebra que se dejaba coger por “otra” leona. Yo es que alucino. Otra vez la misma cebra que se la comeran tres veces.

De verdad que no me creo nada, voy a dormir un poco mas, hasta las nueve o así. Luego a cenar y a la cama.

.

©Javier Sánchez 2018

Un fin de semana en el infierno… blanco – Parte 3

En capítulos anteriores

Capitulo 1

https://laspalabrasdejavier.wordpress.com/2018/11/17/un-fin-de-semana-en-el-infierno-blanco-parte-1/?preview=true

Capitulo 2

https://laspalabrasdejavier.wordpress.com/?p=5054&preview=true

.

Este es el Capitulo 3 de 4

Empecé a bajar las escaleras. Y ahora te miro y hablo contigo lector.

Si, si, Si, a ti que me lees. Si no, no serias lector, coño.

Querido lector yo soy un hombre de lagrima fácil y cuando me pasa algo así como este precioso viaje, se me va el lacrimal las patas p’abajo. Lloro como una magdalena, (de chocolate que me encanta). Os cuento algo de camino al bar. Así no me aburro.

Sabéis, yo tengo o tenía una amiga, si, si, ya sé que no es el momento, pero como el que escribe soy yo. Pues a joderse.

Bueno fue mucho más que una amiga, pero ahora es amiga, lejana, muy lejana, por decisión mutua, es que los dos tuvimos un problema, porque los dos nos reíamos de todo y llorábamos por todo. Vamos que nos llevábamos demasiado bien. Y diréis pues vaya tontería, pues no. No es una tontería.

– Coño que me caigo!! , es que hay hielo en el suelo.

Es la única mujer, que ha sido capaz, en toda mi vida, con sus lágrimas, sinceras por cierto, vencer mi alma, (joder que bien me ha quedado no?). No soporto verla llorar. Me hunde en la miseria más absoluta. Y ahora, ahora estamos muy, pero que muy distanciados. Ni hablamos. Hace meses. Y a días la tristeza me embarga, cuando pienso en ella. También me embarga el Banco de Santander, porque tengo la tarjeta temblando. Pero así es. Y llegará el verano y el tiempo dicen que lo cura todo. Mentira. Eso es conformismo. El tiempo no cura una mierda. Mentiras de los filósofos.

Pero bueno, me hacia ilusión y os quería explicar esto, y que me encantaría volver a ver esa risa, pura, cuando se pone las manos en la cara para reír. Pero todo eso… Ya todo pasó, ella está bien, supongo, seguirá con su sordeo. Ay!! De esto tengo una anécdota. Bueno ya os la contaré que ya llego al bar queridos. Luego sigo si eso. O no. Bueno, no sé. Ya veré lo que hago.

Entré en el bar, “Bar Borja Mari”, no puede ser, bar Borja Mari, será del fopas?.

Me cago en todo, y el otro bar que yo recuerde está al otro lado de este campo de concentración pija. Además hacía bastante frío, y ventisca, y yo había bajado de macho ibérico, solo con la sudadera. Joder, venga Javi, que tu puedes. Entra al recinto del diablo.

Intenté abrír la puerta, tire de ella, como no, no se abría, y volví a tirar… Dentro, todo el pijerio me miraba como si fuera un marciano. De inmediato pensé – Es para adentro Javier, es para adentro – ósea “empujar” como ponía en el cartel, rojo con letras blancas.

La gente que había dentro ya se quedo con mi careto. Mal asunto. Cuando entre de nuevo en un local donde exista esta clase de fauna, es mejor pasar desapercibido.

– Mira es el tonto la haba al que Borja le ha zurrado antes.

Iba a contestar al Kent, y de paso jugarme la vida arrancándole la cabeza, digo jugandome la vida porque allí todo el mundo estaba apretado. Osea que eran carne de gimnasio y tocada de huevos el resto del día. Me dirijí a la puerta de salida, para no liarla y que tampoco me pegaran otra vez.

Pero no se si tuve suerte, creo que si, porque de pronto apareció Judith delante de la puerta, demasiado tarde ya había abierto, le metí un portazo en toda la cara, que casi se desmaya, y yo también, pensando que vendría superfopas a reventarme la cabeza, otra vez

Por suerte Judith, llevaba la bufanda y eso paro el golpe. Me dijo.

– Hola Javi!!!

– Judith, perdona, te he hecho daño?… Como me has llamado?

– Javi, te llamas así no?

-Siiiiiiiiii, – y me abrace a ella- te has acordado!!!!

-Siiiiiii que guay no??

Mi instinto arácnido se disparo.

-Hostia no estará el fop.. tu novio no??

– No, Borja se ha tenido que ir. Se ha incendiado su empresa de telas y le han llamado, y se ha ido hace unas horas. Bueno no es suya es de su padre.

– Vaya que mala suerte – por dentro pensaba, que se joda el fopas, machito mongolo, así se le queme el coche cuando llegue y los bomberos se queden sin agua. – tranquila todo irá bien. Ya lo verás.

– Ah, me da igual, estas por aquí tú y eso me gusta. Eres divertido, un poco gordo, pero me caes bien.

– ehhhhhmmmm… Judith has de aprender a no ser tan sincera, a vivir un poco en la mentira, a veces es divertido.

– Perdona te entiendo.- neneeeeeee!!! Anda ven que vamos a pedir!!!

Hostias casi me da un ictus (otro), estaba llamando al camarero.

– tú qué quieres tomar

+ es que no he cenado Judith

– ah pues vamos a cenar.

No me lo podía creer, después de todo lo que había sufrido desde ayer y en parte también por culpa de esta loca, al final parecía que era un encanto y por fin alguien no veía un gordo, que le pasaba de todo, era alguien que me veía.

(Joder que bonito me ha quedado este párrafo, estoy que se me saltan lo puntos de la cesárea. Llorando sobre el papel, es lo que tenemos los gordos y encima feos, que lloramos mucho, y no lloro sobre el papel, es un teclado de última generación, ergonómico, teclado para gordos, pero queda bonito, soy todo un romántico, joder, cagon la puta).

Vino el camarero, un tío de mi altura (esa no la sabréis nunca, tensión) y era como yo regordete, con cara de pan de pueblo, iba con el uniforme del restaurante, con un Jersey de cuello de esos llamados de cisne, pero a él le oprimía tanto el cuello que se le salían los ojos, estaba colorado como un tomate, y hablaba como si le estuvieran estrangulado, encima el pobre iba con una especie de jersey que le iba estrecho, creo que no pensaron en él cuando decidieron el uniforme del restaurante este. Se llamaba Camilo.

Además en el restaurante hacía un calor insoportable, estaría puesta la calefacción en modo crematorio, y sudaba como yo cuando subo una cuesta.

– Hola que tal. Hola Judith, no te había visto, oído si, pero visto…

– Jajajajajajaaj que gracioso que es mi peluchón regordete. Gracias.

Yo alucinaba aquel pavo se dejaba decir regordete y peluche, por la majara esta. Yo me habría levantado y me habría ido. O me habría quedado sentado.

Le dije…

– Judith, esa sinceridad te queda muy mal, el que tu estés delgada no quiere decir que seas mas ser humano que Camilo. Esta regordete, si, más que eso, esta gordo, cebollero, tiene unas lorzas que alucinas, y mas con ese jersey ajustado, y el cuello cisne, que le va a explotar la cabeza, ¿es feo? si, mucho, pero no por eso se le debe de apartar del resto de los humanoides de gimnasio que te rodean a ti.

Camilo tiene sus emociones y su corazoncito, bueno uno de buey pero corazoncito. Y sentimientos, o así

– Gracias Javier, por la PUNTUALIZACION – hijo de puta que estoy aquí-

Dijo en voz baja

– Hay es verdad nene. – dijo Judith. – Perdona Camilo, no te diré regordete mas.

– Te lo agradezco Judith, me sentaba muy mal – ¿verdad Javier? Menos mal de tu amigo. ¿Psicólogo no eres verdad?

– No no, yo no trabajo. Tengo empresas. Bueno pues ya, esta, ya hemos hecho las paces los gordos y las canijas.

– Jajajajajajajaaj waaaaajajajaja.

Por el amor dios que risa, me quede aterrorizado, tenia risa de psicópata.

Camilo, retrocedió un paso y se puso a sudar mas. Parecía que acababa de salir de una piscina, hasta creo que se meo encima.

¿Que secreto había en aquella espantosa risa?

¿Había una Judith, la del cuerpo más o menos guay, mató a treinta hombres y un periquito??

¿Por qué a los peces no les pican los ojos en el mar y a mi si??

¿Eh?

Después de estos pensamientos, que se oían como una voz en off, con eco y todo, y la gente me miraba, como si me oyera. Me asuste mas todavía. Y probé sonido pensándolo.

– oeeeee!!! Oeeee!!!

Joder!! Se oía como con eco!!

O me estaba emparanoiando.

Bueno no sé, Camilo se acerco de nuevo, Judith, acabo de reír y todo el bar continuo a lo suyo.

– Yo, Camilo una tortilla de patatas, pero bien gordita eh?, perdón se me ha escapado, con pan y una copa de vinito.

– Y tu Judith?

– Pues mira yo una tabla de quesos.

Hostias de quesos!!! , pero es que todo me tiene que pasar? Quesos a mí, que odio el queso más que un día en la nieve. Es como si le dieran a Falete una hamburguesa de tofu. Joder que ascazo por favor.

– Ah nen!! Y ponme cabrales que me encanta.

Toma, si no quieres café, dos tazas llenas. Dios mío, a mi me da un asco terrible el olor a cadáver que produce el Cabrales.

Parece como si estuvieras en una morgue, o casado con una forense.

– Vas a querer vino Javi?

– Si, blanco y una botella de primperan.

– Jajajaajajajaaj waaaaajajajajajs. Que gracioso que eres.

A Camilo le temblaban tanto las piernas que le sonaba la calderilla del bolsillo. Y volvió a poner cara de espanto.

Algo pasaba en aquel campo de concentración mega pijo. Y yo tenía que averiguarlo.

Pssst.!! Hey lector, Si, tu querido lector, en realidad me encantan los misterios, aunque soy un cagao, yo soy de los que van a mear y se las apañan para estar de cara a la puerta, ósea que meo mirando para atrás y el pito para adelante.

Aun así me puede la curiosidad, hablare con la loca y el gordo (yo puedo decirlo soy el que escribe) a ver si saco algo en claro.

.

Sigue en capítulo 4 y creo que último.

.

© Javier Sánchez

Un fin de semana en el infierno… blanco – Parte 2

En capítulo anterior

https://laspalabrasdejavier.wordpress.com/2018/11/17/un-fin-de-semana-en-el-infierno-blanco-parte-1/?preview=true

.

La parte o el capítulo 2

Estamos locos de verdad, hay que ser gilipollas, a casi 26 grados, un sol de justicia, a casi 2000 metros de altura, con el puto mono de esquí, que me tenía los huevecillos al rojo vivo, el gorro, los guantes, la braga (la de la cara,), las gafas estas, que se te clavan en la cara. Y las putas botas de esquí. Que me hervían los pies. Parecía que íbamos a invadir Alaska. Me estaba subiendo un papo que para que te cuento. Empecé a quitarme cosas el gorro, los guantes, la braga y las putas gafas me las baje al cuello. Y el mono me lo baje a la cintura. La chica que iba delante, (bueno chica, calzaba ya cuarenta largos) con todos los cocainomanos que habían por allí, me habló, bueno, lo poco que entendí.

– Hola me llamo Ruth y tú te llamaaaaaasssss. – indicándome con el dedo, muy fashion ella.

Juan – no, José – no – Robert, siiiii, Robert es que tienes cara de inglés. Verdad, oye? Le dijo a otra cocatera. Que no le contesto, se le quedo mirando y saltó. Y acto seguido saltaron las dos, otra vez. M estaban poniendo muy nervioso…

La cocas, enumeró unos cincuenta nombres hasta que llego a Borja y por ahí no paso.

– Me llamo Javier. Mi nombre es Javier. Y soy de la antigua Barcino.

– Ah!!! Que bonitooooo, me encanta Javier… Barcino? Que es de la costa?

Pensé – esta tía es gilipollas, ni que fuera el nombre de un perro. Y todo esto dando saltitos.

– Siiiiiii graciaaaaaassss. Me encanta mi nombre !!! Y si, Barcino está al lado de Pals, en la costa brava.

Le contesté imitando sus saltitos.

– Ayyyy y en qué hotel estas.??

– No, no, estoy en el…. mi apartamento, es ese de ahí, le indique señalándole el apartamento.

– Ah si, que guay tienes un apartamento ahí, pero que súper no.?

– Que?? – joder es que no la entendía y encima yo sordeo un poco de la oreja derecha

Tengo una amiga que también sordea de esa oreja, o de la otra, no me acuerdo y nos reímos mucho cuando hablamos de ello

– Que súper.!!!

Ah coño, ha dicho “que super” – !!! Sisisissi, súper. Hay una hija de… Si que súper. Súper mega fashion de la muerte.

La cocas, se giro para hablar con los cocainómanos. Y me miraban como si fuera un marciano vestido de lagarterana. Y todos sonreían y saltaban como gilipollas. A mi ya me estaba dando miedo aquella situación de los saltitos.

Siguió la cola, yo quería morirme, llevaba una hora de cola, y habría perdido 10 litros, me estaba fundiendo. Los saltarines no se habían quitado nada. No quería ni imaginar lo que había por allí dentro. Por fin llegó a la taquilla, me busqué el forfait y se lo enseñe al prisionero de aquella cabina.

– Perdón caballero, ese forfait no vale.

– Que.? Porque? Lo saque ayer de internet.

– Si señor y le ha quedado el recibo muy bonito con esos colorines, pero es para la semana que viene.

A mí casi me cogió una lipotimia de esas, de me muero todo entero, me temblaban las piernas, le cogí el forfait y lo mire. Pues si, la cague en la fecha. Me cago en Internet, en Bill Gates, el Google, en HP (mi impresora) y en todo lo que se menea. He puesto la fecha de la semana que viene.

– Bueno y que vale uno aquí ahora.

– ciento setenta euros.

– Ciento setenta,? Pero llegará para esquiar en el Himalaya no? Pero si por internet costaba cien!!!

El individuo sin inmutarse, ni buscar alguna solución contesto – Aquí vale eso señor, lo va a comprar??

– joder, joder, si claro, que remedio. Admiten tarjetas…

Que amable el cara pasillo. Ojala estes te descuadre la caja todo el puto fin de semana. Pagado ya y arruinado para todo el mes, me puse en la cola del tele arrastre. Y no me acorde de mi problema hasta que lo vi girar,.

– Hostias.!!! No no no no no no, despacito. Por favor….

Me pego un tirón que pensaba que me estaban operando de fimosis con una motosierra y sin anestesia. Y subí gritando toooooodo el tele arrastre hasta arriba, la gente que bajaba por la pista me miraba espantada. Así unos seiscientos metros de grito continuo.

Cuando iba llegando el chico que ayudaba a bajar me miro asustado.

– que le pasa, que le pasa señor!!!!????

– quita, quita, quita coññoooooo que me tirooooo.!!!!! Aaaaaahhhhhh!!!!!

Y me tire cuando el tele arrastre gira, el mono se me engancho y se rajo por la sisa, me fue bien porque la nieve entraba por el agujero, los esquís se clavaron en la pared de la taquilla del tele arrastre, las gafas y la gorra en la cara de una tía que estaba allí mirando. No se que, por cierto. Y alli quede, en el suelo tirado, con los intimisimi pegados a la nieve, me aliviaba. Pero parecía un guiñapo.

El chico que se encargaba del operativo se acerco, – está bien? – Me dijo

– Si gracias, pero déjame aquí un poquito porfa.

Me cogió de la pierna y me aparto de la trayectoria del tele arrastre. Como si fuera un cadáver, y allí me soltó. En una esquina, a lado de un perro que me miraba raro, y su dueño mas…

– Vale, quédese aquí, si me necesita dígamelo y vendré, hay que ayudar siempre a la gente mayor. No se preocupe.

– Gracias, hijo puta, – le dije por lo bajini – a la gente mayor dice el cabrón, así tengas que doblar turno un mes entero, a veinte grados bajo cero.

Al rato me levante, el fresquito de la nieve hizo su trabajo, ya no me escocían, pero los tenia helados. Arranque los esquíes de la pared de la taquilla y me dirigí a la pista, iré poco a poco, me dije, vamos a por una verde que es más tranquila. Había un palo con tres carteles verde, negra y roja. Seguí el camino de la verde…

Y apareció la cocainomana…

– Hola Danieeeeellll

Hostia saltaba hasta con los esquíes…

– Vas a esquiar,???

– Javier, me llamo Javier, poca retención eh? No me comprado unos zapatos así, claro que voy a esquiar, estooooo Ruth.

– Ay jajajajaaja, pensaba que me tomabas el pelo, qué gracioso eres. Venga vamos.

– Yo voy por aquí, – y salto cuesta abajo y desaparecía.

Yo fui detrás, pero al momento me di cuenta que algo no iba bien, vi un letrero, así de reojo, que ponía “pista negra precaución”

– Hostia puta, tuuuuuu saltimbanqui, o como te llames paraaaaaa.!!!! Que esto es una negraaaaaa.!!!!

Maaaadre mía si parece que estoy en año nuevo, esto parece lo de los saltos de esquí, joder que inclinadooooooo!!!!

– Socorrooooooooo.!!!!! – Me puse a gritar como un loco… La idiota aquella estaba más abajo dando botes y quiebros y gritando como una loca -.

– uhhhhh!!!! , wawwww!!!!! Vengaaa Danieeeeell !!!!!

Yo iba en línea recta, dando unos botes tremendos y se me estaba rompiendo el mono por la sisa me entraba nieve cada vez que me agachaba, era un suplicio.

La loca, se paró, y me dije, menos mal me va a ayudar, pero pase a su lado como una bala… Con los brazos abiertos, pidiendo ayuda.

– Danieeeelll…!!!! Detenteeeee.!!!

– Hija putaaaaaa donde me has metidooooooo..!!! ¿Y quien dice detente en el 2018?, esta tía es rarísima.

No había terminado la frase y ya la tenía al lado.

– Hola Danieeelll.!!! Vas bien.!???

– Javier, me llamo Javieeeeerrr, tanto cuesta de entender? Quiero parar Judith ayúdame por favor.

– Vale tu tranquilo me pongo delante y tu ve frenando de lado, yo iré haciendo la nieve más blanda delante de ti. Todo lo que pueda…

– Vale gracias eres un encanto – loca de los cojones dije para mis adentros-

Y ella empezó a moverse en zig zag delante de mí, me estaba tirando toda la nieve por encima, que se me colaba por el ya enorme agujero del mono, por la nariz, los oídos, me ahogaba, por el amor de dios me estoy helando los cojones, y las piernas y los pies. Y todo.

Yo intentaba hacer zig zag pero me costaba frenar. Era difícil con la puta nieve en la cara y la que se me colaba por el agujero del mono.

Poco a poco conseguí frenar y, por fin, pare, a veinte metros de la valla. Y con cien personas mirándome, y la loca al fondo saltando.

– Bieeennnn, lo conseguimossss.!!!!

Estaba todo lleno de nieve, de la cabeza a los pies, helado, no podía ni hablar. Y tenia los cojoncillos llenos de nieve que me caía por las rodillas, hacía los pies ya helados.

Por favor ni la teniente O’Neill, en un día malo, lo paso tan mal. Maldita la hora que salí de casa para venir a la puta mierda esta blanca. Estaba de pie sin poder moverme, ni articular palabra y así como al fondo oí:

– Bien Danieeeeelll..!!! Lo conseguimos..!!!

– Javier me llamo Javier – dije escupiendo nieve por la boca e intentando sacarme las gafas para ver algo.

Se acerco Judith

– Javieeeeerr, como estas? Ay pobrecillo que mal lo has pasado verdad? Es que los de la costa no estáis muy acostumbrados a esto. Vamos al bar y te tomas un café calentito.

– Si si – tiritando de frío y del terror que había pasado – llévame por favor Judith.

Parecía buena chica, podía ser una asesina en serie, pero me daba igual, me dejaría llevar por Hannibal Lecter y que me comiera el cerebro, solo para entrar en calor.

– Aquí es, Javier, deja los esquíes aquí fuera entremos y estarás mejor.

Dentro hacia un calorcillo muy agradable, me sentí revivir. Judith, en el fondo, era un encanto, fue a por un café con leche después de dejarme en la mesa sentado.

Al rato, tomándome el café Judith, ya se le veía mas calmada…

– Y que, que te ha pasado, porque te has tirado por la negra, porque no has ido a una verde… Si no controlas bien…

– Pues porque has venido como un torbellino y te he seguido. Y había un letrero verde y cuando me tire, aquello no era verde.

– Claro nene, es que es la misma entrada tenias que haber ido a la izquierda, la negra esta hacia la derecha, ayyyyy jajajajaja,!! Que gracioso eres.!!!

Sabes Daniel? Antes yo no era así, era muy tímida, y conocí a un tío, más o menos como tú, mayor, gordo y todo eso. – Yo pensé, pero que cabrona y no se corta un pelo, tiene el filtro perdido totalmente. – Aquel tío era un torbellino, me enseño de todo, aprendí muchas cosas de la vida. Sobre todo a estar loca. Y vivir, pero falleció, y soy así por él, en honor a él. Y no quiero cambiar.

La madre que la pario, sentí un impulso asesino, pero se me pasó muy rápido, pero en esos tres o cuatro segundos, la mate de cien formas diferentes. Vi que hablaba en serio. Muy en serio. Y al fin y al cabo, lo que dijo tenía sentido. Y se apreciaba una verdadera tristeza y agradecimiento a aquel hombre ya fallecido. Espero que por causas naturales.

Tuvimos una conversación encantadora, algún susto, porque se ponía a reír o a hacer waw.!!!. Como un cencerro vamos. Pero me gustaba.

Fui entrando ya en calor, aunque no me estaba dando cuenta, pero debajo de mis posaderas se estaba haciendo un charco enorme de agua, de la nieve que se estaba derritiendo. No me percate pues tenía todo congelado. Hasta que vino el camarero, que pasó recogiendo vasos y la mierda que se dejaba la gente y resbaló, se metió una hostia en el charco que salpico de agua hasta en las ventanas y a las mesas colindantes (que palabra mas chula, colindante, licencia literaria de autor) . Entonces me di cuenta, estaba todo el banco y el suelo de donde yo estaba lleno de agua, pero lleno y yo empapado hasta el pecho. La nieve, que arrastraba por kilos hacia estragos. Madre mía que palo y que vergüenza. Y que hostia se ha dado.

En ese momento, cuando el camarero se levantó apareció el novio de Judith. Manda cojones vaya pavo, parecía que se había comido a su hermano. Enorme. Y era su novio, por desgracia, desconocido para mí. Y me dijo.

+ Oye tu que hafe cong mi novia… Porque sabef que Judif ef mi novia no?

Yo quería morirme era un zopas, de esos que hablan con la f y así como sacando la lengua. Le temblaba la mano y tenía un tic en la cabeza.

Por dios lo que me faltaba, a mí se me escapaba la risa y la vida. Ahora lo entiendo todo, el fopas estaba desquiciao de estar con la loca esta. Y la loca esta le miraba con amor y pasión. Yo quería morirme, otra vez. Si, es que yo ya me morí una vez, pero salí bien del trauma y aquí estoy. Luego os lo explico. Bueno pues eso, quería morirme porque se me escapaba la risa y la vida, en breve. Solo me faltaba eso. Me estaba mareando, estaba agotado, escocido, con lo huevos helados y me moría por soltar una carcajada.

El fopas me insistía, que la loca era su novia.

Yo sonriendo, con una carcajada por dentro me decía zi.

– Si, ahora sí, pero no lo sabía perdona, pero la conocí en la cola del tele arrastre y hablamos y después nos vimos arriba. Tranquilo que no quiero nada con tu chica.

– Y que hafes aquí con ella.

– Emmmm, que parte no has entendido de lo que te he explicado. No lo voy a repetir todo otra vez, atiende cuando te hablan y no te aprietes tanto que te vas a cagar.

– Oye payazo al final te voy a fhar.

Ya no pude mas y me reí, pfffffff jajajajaja.

– Es que hablas como si comieras avellanas.

Me metió una hostia que las gafas y la gorra me saltaron hacia la ventana. Solo. Me faltaba eso.

La loca dijo

– Borja por favor deja a Daniel!!!

– Ahhhhhjjjjj se llama Borjaaaaaa.!!! Y me llamo JAVIERRRRRR.!!!!

Me ha pegado un Borja de dos metros. Por dios. Pero que pasaaaaa.!!!???. Me voy al apartamento maldito, ya no lo soporto mas. Me levante y no les dije adiós, mas que nada por que me dolia la mandíbula del hostion. – Ahí os quedáis, que estáis todos locos locoooossss.!!! – me dije en mis doloridos pensamientos. Al levantarme cayó toda el agua acumulada en la bolsa que había causado el agujero del mono. Chooooofffffff.!!! Tenía agua acumulada para llenar un pantano.

Carcajada sonora al unisono de todo el bar. Baje la cabeza y sople. Agotado, hundido, hasta los huevos (nunca mejor dicho) Bufffffffff.

Al irme, la loca dijo

– Daniel, vendrás esta noche a la fiesta de los esquíes.???

La mire y sonreí. Por dentro pensé, ojala se te caigan todos los dientes esta noche, loca, locaaaaaaaaaa.!!! Pero encantadora loca.

– Si Judith, si puedo me acercaré.

Y el fopas sonrió, como si no hubiera pasado nada…. Bendito idiota

Vaya día…

Salí del bar de gilipollas, y automáticamente me quedé congelado, hacia aire, me quede como un calipo de menta.

Hostias, rápido hay que ir a la casa maldita y bajar al súper antes de que cierre, he de comprar leche o anticongelante, algo de comer. Para la hipoteca… emmm para la hipoglucemia. Es una enfermedad que tengo, si no como azúcar me da hipo y lo paso muy mal.

Y luego si mi cuerpo da de sí bajare al bar a tomar algo, una tortilla de aspirinas o algo ligero. O no, no se que haré. me quiero morir.

Me dirigí directamente a la casa maldita. Iba andando abierto de piernas, con las putas botas haciéndome resbalar. Estaba totalmente empapado, chorreaba agua como un trapo mojado. Joder que frio. Llegue a la puerta del apartamento, con las piernas rectas, parecía el primo feo de Frankenstein. Como pude, tiritando, pasé por delante de la cerradura la llave ultra moderna de plástico negro. Y se abrió la puerta, como por arte de magia.

Entre en el apartamento, atemorizado para ver que podía pasar, lo mismo se conectaba una trampa con flechas a lo Indiana Jones. Pero no, no paso nada. Fui directamente al baño, me quite el mono y fui a orinar (a mear, nota del autor). Joder no podía, madre de dios, y cuando salió, fue como si meara la sangre de Alíen el octavo pasajero, claro, tenía el pito (nabo, nota del autor) helado y al salir el pipi fue como si… ¿habéis puesto la mano fría en agua caliente?. Duele verdad? , pues ponerle imaginación.

Después de mear el ácido alienígena, me metí en la ducha. Aaaahhhh que guay, calentita, que relajante, fue increíble, toda la puta lluvia aquella que me ahogaba, y yo no sabía cómo iba la mierda esa. Las tres rácholas de colores, me acorde de la película de Silvester Stalone, DEMOLITION MAN. Que trata de un poli que lo encarcelan y lo crionizan. No que lo hacen pequeño, que lo congelan vamos. Y despierta en el futuro. Y allí para giñar, se utilizan tres conchas, que en toda la película no se sabe de qué va. Pues la jodias tres rácholas no sé cómo van. Y mira que las toco las sobo, con un dedo, con dos hacia un lado, al otro. Pero no hay nada que hacer. Siempre sale caliente y en modo tormenta tropical.

Pues nada, otra vez sin jabón. Salí de la ducha y me senté en el sofá, mire al techo y la hora, por si me caía algo encima, la cama, o el techo, o la cocina se convertía en coche. Estaba realmente preocupado. Pero me quede dormido como un bebe. Me despertaba y llorando cada veinte minutos. Es que lo había pasado fatal, eso no era un finde, había sido un castigo divino. Pero estaba dispuesto a recuperarme.

Desperté al rato (dos horas) Me puse polvos de talco en los wikys, me vestí y baje al súper. Como un pincel me vestí. Mis tejanos, mi camiseta de los Chichos y mi sudadera de Camela…. , es broma, una camiseta negra y una sudadera. Eran las seis de la tarde, y hacia bastante frió, me dirigí al súper. Quedaba a unos cincuenta metros, solo quería comprar unos huevos, un Frankfurt y cuatro tonterías. No me apetecía ir al bar. Entre en el súper, y fue pisar el suelo del local y escuche… -Hola amigo, hola que tal ¿bien? – Me gire y no vi a nadie, hostia un súper domótico pero este es paki. Un Domopaki. No me jodas

-¿Ya esquiado tú? No estar rojo ni moreno tu no esquiar ¿verdad amigo?

-Hola que tal, si, si he esquiado, dije mirando a mi alrededor.

-No tu no esquiado.

-Que si coño, mira no me alteres. Que no he tenido muy buen día y …. Eso. Donde coño estas, o quién eres, sal de ese cuerpo!!!

– Estoy aquí amigo.

Entonces me fije y allí detrás de la caja registradora, antigua, de cuando se separaron lo Beatles había un paki, de color entre ictericia y marrón verdoso. Ostias daba miedo. El paki, abreviatura que se emplea a todo el que es de un color extraño, salió de detrás de la caja. Coño.!! Era un tío de metro treinta, parecía que estaba lejos. Le dije

– Si que he esquiado, pero vamos que no quiero hablar de ello, vengo a por leche, unos huevos, pan y un frankfurt.

– Vale amigo, yo te acompaña, veo que problemas para andar, tu caído por ladera de montaña, ¿no?

– Si, he caido y me he hecho daño en la pierna.

Joder que tío mas pesao. Me acompaño, por los pasillos llenos de cosas extrañas. De todas clases, pilas, garbanzos, pipas, tomate, alicates, joder todo estaba junto, sin orden ni concierto. El hobbit iba rapidísimo, parece mentira, aquel hombrecillo tan pequeño, lo rápido que iba, parecía una lagartija, cogimos las cosas y cuando llego al frankfurt me cogió unos de color blanco verdoso y le dije:

-Eeeeeeeeeeeeeeehhhh eso que es paisa.

Y el hobbit me dice

– Es un franfus nuevos, ser de tofu.

– ¿¿De tofu?? Venga no me jodas y en vez de mostaza que les pongo ¿soja? Dame unos de persona coño. ¿¿Tú has visto mucha soja en Alemania??

– Frankfurt no es Alemania es de hacendado, bueno tú sabrás amigo, pero estas un poco gordito y he pensado que te iría bien

– Y tu eres un enano de los más cortos que he conocido y no te he regalado unos zapatos de tacón. Tío no me jodas. Y estudia geografía. Que ya te vale. Dame los frankfurts y no discutamos mas.

No hubo más discusión, le pague a Frodo y me fui a la casa maldita, para hacerme algo de cenoteo. Entre en el apartamento, rápido, dando una voltereta y poniéndome detrás del sofá, igualito que Tom Cruise en MI 3, pero casi me parto por la mitad. Me quede unos segundos a oscuras, y no paso nada. Cuando me incorporaba. Sono una voz.

– ¡¡¡Detectada presencia humana, encendiendo luces y calefacción.!!!!

– ¡¡¡ahhhhhh.!! – Me pegue un susto de muerte – hija de puta, que susto me has dado.

– No entiendo la pregunta. Son las 20.00h GMS, conectando, servicio de cocina. Ya puede usar la vitro cerámica.

En la alfombra, ahora marrón, estaban los huevos, del susto volando voy volando vengo, a tomar por culo, al suelo. Solo me quedaba la leche y los seis frankfurts.

– Bufffff. Tendré que ir al bar. Joder, otro palo a la tarjeta.

Me senté en el sofá, y me quedé mirando los huevos, los de la alfombra me refiero. De pronto de un respingo me levante, las 20.50….

– Ahhhhhh yunamierda, esta vez no me pillas. Jajajajajajaj japutaaaaaa.!!!!

Me quede sorprendido de estar hablando con una maquina. Hostia Javier, este viaje está acabando contigo. Me arme de valor y me dije, Javier a peor no puede ir, ánimo. Y me puse a llorar otra vez. Si soy de lagrima fácil, que pasa. Algún problema?

Sigue en capítulo o parte 3

© Javier Sánchez 2018

Un fin de semana en el infierno… blanco – Parte 1

El humor es la único patrimonio que nos queda a la humanidad, que no nos podemos permitir el lujo de perder.

Javier Sánchez

_____________________

PARTE 1 – YA PARA EMPEZAR

Todo comenzó con una mala resaca….

Me arriesgue. Cogí los palos de esquí, los esquíes y me encamine hacia La Molina, estación de esquí, a unos 130 km de Barcelona. De las más antiguas. Tuvo el primer telesquí de España, osea que llegó la tele aquí antes que a los hogares españoles. Que cosas. De hecho funciona desde 1908, que todo era en blanco y negro, tenía que ser difícil esquiar así por lo blanco y lo negro y no hostiarse.

(adjunto foto)

Estos son los primos de mi madre, de Ecija…que no conocían la nieve.

Corria el año 1960, y en aquel viaje hubo muy mala suerte, vino la familia de Ecija, la sarten de Andalucia, no habian visto la nieve mas que en la tele, y le dijeron a mi padre que les llevara a pisar la nieve.

Dicho y hecho, para allí que fueron, a La Molina. En pleno pirineo y en pleno Enero. Provocando al tiempo. Y así fue la provocación…

De ellos, uno cogió una pulmonía, salia en manga corta a – 7 grados, decía que el pasaba mucha calor en Ecija y quería volver fresquito, y volvio calentito, a cuarenta de fiebre, murio al mes y medio… de un infarto, no de la pulmonia.

El otro perdió un ojo con un palo de esquí, ya ves, de madera que eran y largos y con un pincho que parecian lanzas.

Y el último, joder con el último, pues lo atropello un coche, un coche en 1960…!!! En la Molina!!!, que en aquella época pasaba uno cada dos o tres horas, y posiblemente era el mismo, pues ese fue el que le pillo. Solo le partió una pierna, dos brazos y el dedo meñique. Pero vamos que se fueron contentos, según mi madre.

Bueno, a lo que iba.

Imaginaros, coche nuevo, bueno va, la verdad, es de mi amigo Juan, el pastoso, os acordáis el que me llevo a aquella fiestalunchmeetimg para la venta de alcachofas en almíbar? Pues ese. Buena carretera, bien vestido, cómodo, calzoncillos nuevos y una colonia que mi amigo se había dejado en la guantera y ponía, “Le criac de le Cloac (Paris)” , me dije esto tiene que oler de puta madre. Me voy a poner.

Dicho y hecho, mientras pillaba el volante con la mano izquierda, puse un poco con la derecha, aguantando el tapón para que cayeran gotillas, pero cogí un bache de la carretera, que parecía el lago Ness, y se me escapo de la mano el putisimo tapón de la putisima botella y como consecuencia de tal evento, me cayó media botella por todo el cuello, el jersey y los pantalones. Que me caló los leotardos hasta el escroto (los huevecillos).

Hostias!! Vaya tela, bueno calma, nada, pensé, esta es buena y no escocerá. No es la del Mercadona que te puedes quedar ciego si te cae en los ojos.

Jajajajajajaja…!!!!

Y un huevo (nunca mejor dicho) se desato el infierno en mis intimissimi. Por los dioses del Olimpo, tuve que parar el coche en un bar de carretera, salir volando y dando botes al servicio. Que, evidentemente la llave la tenía el cabrón del dueño, joder que se cree que se le van a llevar las baldosas o el wc. Idiota.

Me dio la llave que iba adosada a un ladrillo de cinco kilos. La madre que lo parió.

El excusado , evidentemente, estaba a tomar por saco, detrás de la casa del gasolinero. Madre mía qué mal rato. Y llegué.. y entré, me quite los pantalones, los leotardos, los gayumbos y me eche agua.

Agua fria.!! Error. Lo peor…Como gasolinaaaaaa y fuego.!!!!

– Aaaahhhhhhh.!!!! (grito de espanto y horror, si, tambien dolor (nota del autor). Estaba a punto de llorar, pero un tío con un carro así, no llora.

Bueno si… lloré…

Me puse a gritar y a llorar como una magdalena (ahora muffy) parecía que me había poseído un cantaor se flamenco. Camarón, que en gloria este.

Al momento vino el encargado del bar.

– Pero que pasa, que pasa??
Y me vio allí con todo el excusado encharcado de agua, los pantalones, los leotardos y los gayumbos bajados. Y los huevos colorados como dos tomates pelaos, pero fosforito. Como dos semáforos, de esos, uno para ir recto y el otro para girar.
Y me dijo:

– que le pasa?… Joder que bien huele aquí, si siempre huele a mierda.
Y le conté lo que me había pasado. El cabrón, cuando ya se me paso un poco y me atendió, y ya me iba, andando como si hubiera o hubiese cabalgado doce días a caballo, me decía adiós y se oían las carcajadas de lejos.

Me presto un pañal de su bebe y polvos de talco.

Madre mía que mal que estaba. Que mal rato. Que escozor y encima ahora, una hora y pico sentado.

Me muero. Todavía me escocía como si me hubiera mordido una cobra. Y todavía estaba en Aiguafreda, me quedaban unos 100 o 110 km. Un infierno en aquel coche de 40.000 euros, no digo la marca porque BMW no me deja, pero es un carro que te mueres.

Bueno, pues con mi infierno en los huevos, seguí conduciendo. Y todos los baches… para mi. No os ha pasado que cuando os estáis meando, pillais todos los baches que existen en la carretera, que por cierto, poco antes de tal situación, la carretera estaba como el mármol.??

Me cago en toda la calavera del ingeniero de caminos que hace veinte años que no pasa por aquí. Iba esquivando baches, que parecían minas, joder vaya trago.

Pues poco a poco iba pasando el infierno.Ya casi me iba calmando y recuperando. Y de pronto.

¡Se requiere que reposte combustible. Gracias!!!

– Aaaaaaaaahhhhhhh!!!, quien coño habla.!!!

Mire el retrovisor y ya veía fantasmas.

¡Reposte lo antes posible combustible!!!!

– Aaaaaaaaahhhhhhh!!! Hostiasssss.!!!

Me fije en la pantalla de la consola de en medio, que por cierto era mas grande que mi tele de casa.

¡De allí salia la voz de la loca esa!
La madre que me parió, que susto me he dado, casi me salgo de la carretera.

Cuando mi ritmo cardíaco se normalizo, paré en una gasolinera
Voy a repostar (joder que bien hablo), todavía me escocian un poco los lichis, pero era soportable.

Me dirijo a donde estaba la puertecilla del deposito y allí no hay quien meta mano. No hay para abrir, no hay ninguna rendija, ni instrucciones de Jedi de “abrete, la fuerza te lo ordena”.

El encargado me vio dando vueltas al coche y salió….

– Buenas noches, o lo has robado o te lo han dejado y ni idea no?

– Cierto caballero, no se abrirlo.

– En el mando hay un botón, con un dibujo del logo de una gasolinera.

Yo quería morirme, y el cabrón del encargado se reía, por dentro, pero se reía.

– Cuanto le pongo.? Lleno?

– Si, si claro, cuanto cabe?

– Estos coches? Unos 80 litros.

– No jodas.!! No me llenes el porta maletas.!! Que va tío 40 euros y ya esta.

– Vale, vale, pero para la vuelta no le llega… Estos coches chupan que no te cuento.

– Bueno ya luego si eso…. que ya, que 40 euros.

Me cago en la puta, me va a salir mas caro que mi coche. Quien me mandaba a mi pedirle el coche al cabrón ese…

Después de dejarme 40 eurazos, en acariciar el fondo del depósito del BMW suprermegafashion de mi amigo

Entre en el cabrón del coche y lo conecte. Estaba empezando a odiar ese coche. Me recordó a cuando me compré el Seat Panda GTI, el primer coche antivirus de la historia.

Era feo, como el Fary comiendo un limón.
Aquel coche mi primer coche, recién sacado el carnet de conducir, 98 prácticas que hice, mi profesor, Antonio, me dijo.

– Hostia Javier sube ya a examinarte, ya te conoces Barcelona como la palma de la mano, la gente te saluda al pasar, hasta la guardia urbana te saluda, sabes mas que yo.

Sube ya cohone!!!
– No estoy seguro Juanito, creo que haré unas diez mas.
– Y un huevo, el lunes te examinas. Y no hay mas que hablar.
Y asi fue, me examine y aprobé. Con algunos problemillas, pero aprobé.

El carnet me costó mil pesetas mas que el coche.

Negocio redondo.
Mientras pensaba esto…

– Recuerde.!!! Poco combustible en uno de los depósitos.!!!

La hijaputa de la pantalla, me había dejado como Paquirrin delante de una raíz cuadrada.

… Entonces cai…
– Queeeeeee???? Dos depósitos!!! La madre que me pario. Pero cuanta gasolina cabe en este coche. Por el retrovisor vi al cabrón del gasolinero, que se iba a su casa partiéndose de risa. Movi el coche. Y solo pensaba que, me vuelvo a Barcelona o sigo. Si me voy a casa no me arruinare hasta los cincuenta. Pero si sigo, solo podré comer nieve con sal y encima no ligare.

– Joder.!!! Que mala suerte que tengo. Es que se me va a aparecer la niña de la curva en una recta. Es que manda cojones.

Y seguro que me limpia el parabrisas. Que mala suerte que tengo coño. Me estoy agobiado, es mas ya estoy agobiado. Estoy mas agobiado que un barrendero en Tarifa. La ciudad del viento.

Seguí por la nacional, casi llorando, pensando en los dos depósitos de gasofa de aquel avión con ruedas. Me quedaban 100 km por delante.

Me puse a pensar en que lo iba a pasar de maravilla, el apartamento del cabrón este, el hogar con el fuego, el bareto lleno de monadas enfundadas en su mono de esquí.

Mono de esquí.!!!!

Hostias u ostias!! me lo he dejado en su bolsa, con los guantes, la gorra y las gafas de sol pa esquiar.

No me lo puedo creer. Pero que pasa, esto son señales, algo que me dice que no vaya a esquiar, que no debo de ir, se me iba la cabeza e iba a 140 km barra hora, y la verdad es que ni se notaba, menudo cochazo.
Joder, joder que viaje, me estoy mareando, entre el pestazo a colonia y que ahora tendré que comprame o alquilar un mono, de esos que huelen a sabana Santa, estoy vendido, y veo luces al fondo de la carretera… Que se mueven, arriba y abajo, joder me va a dar un ictus. Voy a parar….

Paré en al arcén y vi las luces que se acercaban, me empecé a poner nervioso y de pronto estaban al lado de la ventanilla del coche.
Toc, toc, tocaron en la ventana.

– Caballero se puede saber que está haciendo.??

– Hostia los picos… perdón agente, estaba cansado y me he parado.

Joder era un control de la guardia civil. No puede ser. Que mas me puede pasar.

Abrí la ventana y el guardia, se retiró de golpe de la ventana del coche.

– Joder por dios, pero a que huele??? A bebido usted.??

– Ehhhh agente, huele a colonia cara de la muerte, francesa.

– Francesa? Pare mas adelante donde esta el otro agente.

Yo solo vi dos luces mas… – donde, allí donde las farolas que se mueven.??

Me sentía mareado, como borracho. La puta colonia…

– Si, si allí. Va a tener que soplar para comprobar el nivel de alcohol.

– Vale agente.

Avance varios metros y pare a la derecha, en Inglaterra a la izquierda. No eran farolas, eran las luces del coche patrulla de los picoletos. Y escuche.

– Juan que el caballero sople, me parece que no esta muy bien.

Se acerco el otro picoleto, llevaba los dos palos de luz en la mano y me dije – míralo parece el PicoJedi. Me entro la risa tonta, creo que demasiada tensión.

El guardia se acerco

– Disculpe caballero deberá de hacer esta prueba del nivel de alcoholemia. Retire el plástico y ponga el aparato en el medidor, por favor.

A mi se me estaba yendo la cabeza o me había poseído algo, pero pensaba, como te voy a poner el aparato ahí, no llego por la ventanilla del coche, además vaya rollo, bajarme los leotardos y sacar el cimbrelillo, si, que pasa, la tengo pequeña. (todo esto con voz en off y con eco en mi cabeza)
Y se me escapo la risa. El picoleto se mosqueo y me dijo.

– Señor le invito a que baje de coche, haremos la prueba fuera de él.

Yo pensaba, ¿me invitas? Que también vale dinero bajar de este coche. Y se me escapo la risa.
Mal asunto, el guardia me miro con cara de. “hoy todavía no he matado a nadie, no me provoques’ o eso pensé yo.
La noche se alargaba…. O eso me parecía a mi. Joder que marrón y que mareo.

El guardia, me dio un pito, o lo que yo creía que era un pito.

Con el pestazo de la colonia y el alcohol de la colonia, que supongo que desprendía y mi ropa, creo que pille un colocón del quince.

Pues eso, que no era un pito, era un tubito que tenía que poner en el aparato de soplar.

Lo puse a la primera, increíble, porque apuntaba hacia otro lado, pero lo coloque.

El picoleto me dijo.

– Ahora, por favor caballero, le proporciona la documentación del vehículo a mi compañero y procederemos a efectuar la prueba del nivel de alcoholemia.

Joder, no le entendía.

– Oiga por qué habla como Gongora

– Mire señor, se lo pido con educación

– Joder, pues digame como toda la vida, deme los papeles del coche!! . Es que me he mareado cuando me lo ha pedido.

– Mire!! No me toque los cojones, dele los papeles a mi compañero y sople, coñññññoooo.!!

– Ahí las dao, ahora nos entendemos. Dame el parato. Que soplo.

Le puse el tubillo ese y me puse a soplar…

El agente me decía, – venga, sople, sople, sople… – Y yo soplaba y soplaba, y pensaba voy a explotar como una sandía con gafas. Hijo de puta…. – vengaaaaa ya queda poco, sopleeee.-

Yo quería morirme, me va a dar un ictus….

– Vale ya ya….

Yo cogí aire como esos, de las películas que salen del agua después de estar un cuarto de hora subiendo de las profundidades.

– Uuuuuuhhhhhhhggggg.!!!!! joder que me ahogo coñoooooo.!!!

– Muy bien, lo ha hecho muy bien señor

Yo pensé tampoco es una raíz cúbica, es soplar, casi me muero, pero, vamos.

– Pues nada ha salido un 0.10,no hay problema.

Joder podía haberme puesto in nueve si lo he hecho tan bien…

– Mire señor, vamos a hacer una cosa, se va a quedar aquí con las puertas de coche abiertas para que se ventile y cuando pasen el mareo y el pestazo, coge uste y sigue su camino.

– Vale vale, así lo haré.

Tres horas.!!!! Tres horas y el puto coche todavía olía. El picoleto, entre risas casi me dijo.

– Pffff, mire vayase, vayase, porque esto no hay quien lo arregle, vaya con las ventanillas abiertas y despacio eh pfffffggjajajajaja, Huy perdone….

Me cago en la madre que pario al kiwi, que se iba riendo hacia otro coche. Y le decía

– Deme los papeles coño!!! Pffffjajajajajajaa. _ yo me decía, ese es mi picoleto – El conductor alucinaba… ya no vi mas subí al coche, y me fui, con las ventanillas abiertas en pleno enero a la 7 de la tarde, a 3 grados. Que viaje, me cago en todo. Hacia La Molinaaaaaaa.!!!!

Al cabo de una media hora, me dije mira, este cabrón no deja fumar, pero me voy a apretar un purito pequeño que dejan un pestazo espantoso y así quito la de el “eau de cloaca”. Me puse el purito en la comisura del labio, que bien escribo coño, y hostias, se me cayó, no tenia sensibilidad en la parte izquierda de la cara, (en Inglaterra la derecha), con el frío me había cogido un golpe de aire. Intenté tocarme la cara y el brazo izquierdo no responde. Hostia puta, lo que decía mi madre del golpe de aire era verdad!!!. No no no no no, otro problema más. Pero que pasa!!!, solo falta que me caiga en un charco. Paso un camión mientras me apartaba de la carretera y piso un charco, pero no un charco, sino “EL CHARCO”, creo que el más grande de toda Cataluña, parecía el lago. Ness, me puso perdido de agua, aceite, meaos de perro, barro, y la tapicería del coche quedó hecha una mierda. Me puse a reir, Jajajajajaajsjsjssjaaaaaa, que me puede pasar mas….

+ Poco combustible en uno de los depósitos.

– Hija de puta calla aaaaaaaaahhhhhhh Me puse a llorar como un niño. Allí parado en medio de la nada, con la luz de la pantalla y la cabrona de cepsa, mirándome…Me dije. Vuelvo, no puedo mas, esto es un sin vivir encima se me cae la baba, tenia la cara como acartonada, y el brazo helado pero ya reaccionaba. Entre en el coche y puse la calefacción, poco a poco iba entrando en calor y mi cara volvía a su sitio. Joder esto parece un viaje de esos del Calleja, pero sin nadie que te ayude. Al rato ya me encontraba mejor, recupere sensibilidad en la cara y en el brazo izquierdo y tiré. Al rato ya se empezaba a ver nieve, bueno era mas blanco que lo negro, por que era noche cerrada. La Molina 10 km

– Hostias que he llegado casi.!!!

Oe oe oe oeeeeeee, oeeeee

Era una fiesta en el coche, puse la música a tope, “el Fary”, hostia puta el cagaflores este tiene al Fary!!!! Bueno da igual

” Ayyyy toritooooo, mi torito bravouuuuuu.!!!!!”

Y llegue al apartamento… 23 A, 5 A, el 23 A lo vi, el 5 A no lo vi bien. Aparque el avión en la plaza exterior del recinto prive y subí con las maletas. Su puta madre, el número estaba abajo, pero la entrada del apartamento estaba a unos 100 metros, venga para arribaaaaa.

Me dolían los huevecillos escocios, era terrible.

Llegue a la puerta y entro, busque el 5 A

– Hostias es un quintoooooo y sin ascensor. Me cago en todo.

A subir, maletas, dos, esquíes, dos, palos, dos, botas, dos. Por el primer piso ya iba cuasi infartado.

Bajaban dos supermegafashiondelamuerte,

Anoraks de colores, pantalones armani, botas de montaña rosas, si, si rosas.

Pasaron por mi lado y como si no existiera, posiblemente por que estaba de rodillas, respirando como un jabalí con bronquitis.

– Gilipollas. Ambos dos…

Y seguí subiendo, hasta el quinto, me cago en su puta calavera del cabrón este. Estaba sudando como pollo en una Panadería.

Entre en el apartamento, todo abierto, ventanas, balcón, todo, a 7 bajo cero.

Yo quería morirme me quede helado.

Encendí la luz y vi “aquello”, todo eléctrico, super moderno. Una cocina americana, pequeña, muy pequeña,. De dos fogones, parecía una tablet, me gire, joder todo muy moderno pero esto es pequeñisimo, y donde esta la cama… Y el servicio? (wc y/o cagadero)

Joder, en la mesa había un mando cuadrado y un sobre que ponía, instrucciones para usar el mando.

Joder el mando controlaba toda la casa, cerraba persianas, la tele, las luces, la puerta del apartamento, hasta la vitro cerámica (tablet), interné, peroooo….

No veía la cama.

Estaba agotado, helado, con los huevines todavía escocidos

Me tumbe en el sofá de una plaza y media encogido y puse la tele.

Y estudie el mando, todo estaba allí, hasta que vi, el logo de eso de los lavabos, un muñeco en forma de tío. Pulse…

Detrás mio en la pared se abrió una puerta escondida y de pronto una voz.

– Puerta de servicio abierta!!!!

– Hostia que susto, la hija puta del coche.!!!

Pero no… No era ella. No entre en el lavabo no podía moverme. Y me dolían los huevecillos todavía. Seguí mirando y…. en una esquina del mando tres zetas.

– Hostia.!!! Seguro que es esto.

Apreté el botón. El sofá donde estaba sentado se movió hacia el balcón, conmigo encima y del techo bajo la cama.

– Bajando cama!!!

– Hostias.!!! La camaaaaa. Era mas feliz que Falete en un burguer. Pero… Como que bajando cama ?

Llego la cama al suelo y me metí con los pantalones leotardos, calcetines y escocido.

Y me dormi o me desmayé, no lo se. No lo recuerdo.

Mañana sera otro día

Desperté, como si me hubieran dado una paliza 15 jugadores de rugby, gente muy buena y caballerosa, lo digo en serio. No podía parpadear, me dolía todo, pero el sol entraba por el ventanal, y me daba ese calorcillo que solo puede superar el de un ser humano, a excepción de algunas mujeres, que tienen los pies muertos, helados, sea verano o “invienno”. Si, si, esas que te dicen, cariño calientame los pies, y te los pone en la entrepierna arriba, y no vuelves a tener una erección en dos días. Mejor compro un lanzallamas la próxima vez, cariño.

Estaba tan bien en la cama aquella, era una preciosa mañana de febrero, realmente… cerré los ojos un momentito y se oye una voz,

– La cama se reubicara a las 9 horas 00, hora zulu según programación configurada.

Atención, atención.!!

La cama se reubicara a las 9 horas 00, hora zulu según programación configurada.

Atención, atencion!!

– Hostia la de cepsa,…. Hija de puta, no me libro de ella…
Mire la hora, las 8.59
– Me cago en la puta…..

Dong, Dong Dong.

La cama empezó a subir y yo estaba bajando de ella. Se me lió el pie en la sabana y me llevaba hacia arriba…

– Hostiaaaaaasssss.!!!

Intente por todos los medios soltarme, pero no podía, e iba subiendo hasta que tocó techo
– Reubicando sofá y mesita de sala.!!!

– Reubicando sofá y mesita de sala.!!!

– Callaaaaaaaa cabronaaaaass, te odioooooo.!!!!

Y yo colgado de la sabana del pie.

En el aire, que parecía Tom Cruise pero de Barcelona. Realmente parecía una sobrasada, estoy gordito, con el jersey y la camiseta por la cabeza.

Veía, por el agujero de ambos, el apartamento desde aquella altura unos dos metros y medio, cabeza abajo, cómo se reubicaban el sofá y la mesa.

– Jodeeeeeerrrr, tendré que calcular caer en el sofá.

Todo era como un tente, desde aquí arriba se veían las poleas y mecanismos que desde abajo no se apreciaban. Pensé – que cabrón, se lo ha montado bien. No hay nada como tener pasta y ser soltero y guapo. Como yo, pero yo solo tengo el “Nada como tener…”

En mis cavilaciones boca abajo, con la sangre bajando, toda a la cabeza oí…. :

– Sabado 13 de febrero, hora 09.05, detectada presencia humana, conectando cafetera, por favor, deposite recipiente jarra numero 01 L para su llenado.
– Queeeee??, Nooooo japuta, pero bueno, esta mierda de casa es todo automático?

Automáticamente (nunca mejor dicho) recordé que en el mando aquel enrome ponía DOMOTICO.

– Hostias, si que lo es!! He da bajar de aquí como sea.

Dicho esto, cómo no, se soltó la sabana de la cama y caí directamente entre el sofá y la mesita. El hostiazo fue importante y perdí el conocimiento

Me desperté todo mojado, tenia un quemazon espantoso en las piernas y en los huevecillos, inmediatamente pensé en la cafetera, la puta cafetera domótica había echado el litro de café por la encimera y todo el suelo, la alfombra blanca y yo quemado. Quemado, joder. Si me hubiera ido a Israel vestido con uniforme de la SS estaría mas seguro, joder que viaje, debo de estar poseido por algún espíritu gilipollas, gafe, idiota. Osea uno como yo.
Volvi a llorar, de desesperacion.
He de levantarme, ducharme limpiar lo que pueda. Y la alfombra si no puedo, le tiro mas café y la dejo marrón.
Tengo que salir de aquí e ir a esquiar.
Me duche, por cierto 10 minutos para encontrar los mandos. Los mandos estaban en la baldosas de la pared, pulsabas la baldosa roja, agua caliente y la azul fría, y había una que tenia los dos colores, templada.

Cayo el agua de todo el techo, casi me ahogo, su puta madre, ademas no podía ponerme gel, me lo echaba en la mano y se lo llevaba el agua. Lo conseguí en 35 minutos, huevecillos incluidos. Ya sequito y con la gotita de colonia deslizandose por mi precioso pelo, me vestí, cogí esquíes y todo el equipo al imbécil este.

El remonte estaba cerca a unos cien metros. Baje las escaleras con todos los aperos y salí a la calle. En la puerta había gente. Le pregunté a una chica, había un tío pero esta claro, se lo pregunte a ella, (maldita la hora que hable con ella)

– Que pasa que hacéis tanta gente aquí.

– Holaaaa.!! Es la cola del remonte Molaaaaa.!!! Uuuuuuuuhhhhh.!!!

– Queeeee!!!??? Llega hasta aquí???

Y a la cocainomana esta que le pasa que esta tan contenta, es de la secta de la Nieve del fin del mundo?

– Y estas contenta???

– Siiiiiiiii, hoy solo haremos dos horas mas o menos..

Dos horas, me dio un vahído, dos horas, enfundado como un astronauta, al sol…. Hoy moriré aquí y rodeado de gilipollas que están contentísimos.

Empecé a sudar, como cuando estoy en el trabajo y no ponen el aire acondicionado, por que se les olvida. (hecho verídico). Pero estoy aquí y voy a esquiar aunque sea encima de la acera. Por que a la casa maldita no vuelvo hasta la noche. No quiero volver a esa casa que tiene su propia vida. Me da miedo. Me quedaré aquí y esquiare hasta que se me gasten los esquíes. El puto forfai me a costado 100.50, un palo que te cagas, los de los 0.50 no lo pillo, sera para los huérfanos de los empresarios o algo así.

La cola se movía pero muy lento, yo tenia calor, estaba en modo panadero. La cocainomana estaba dando botes con los tres atontaos que estaban con ella. Todos flipaos. Me asome y estaba toda la cola igual, hostia esta toda la secta entera.!!! Decidí unirme y sonreír, con todos.

Al fin y al cabo “donde fueres haz lo que vieres” menos en Puerto Hurraco.

.

.

Sigue en capítulo o parte 2.

.

© Javier Sánchez 2018

Permitanme que me presente

“… Soy quien soy, nunca me he escondido, me verás si hacia atras miras, y solo vengo a ver la vida … y a llevarme su esencia”

.

De los escritos encontrados en el año 1995 en las afueras de Salamiyah, Siria

___________________________________

Cuando estas solo en este mundo, todo el dia paseando de aquí para alla, a veces llega un momento que la gente te carga, te agobia, arrasa con todo para llegar a ti, aunque estés desactivando una bomba.

Y es que si fueras armao, no se lo que pasaría. De verdad os lo juro por el perro ese atontao que dormía en el techo de la caseta.

Es una larga historia, si os parece os haré un resumen. Es mas cómodo, también es que tengo un horario y tampoco es plan de que este todo el dia de palique contando cosas.

Todo empezó cuando cai, me cortaron las alas, mis preciosas alas blancas, que me nacían de mis esbeltos dorsales.

Que hacían….

Flasssss, flasssss, flasssss. !! Cuando las movia. Era una pasada. Molaba un montón y a las chicas les encantaba. Para dormir era una mierda, porque se me liaban con el pijama, pero llegue a acostumbrarme. Hasta que pasó lo que pasó…. Una peleilla con uno que mandaba más que yo.

Mi nombre es Reficul y he andado, ahora ya no tengo alas y ya no vuelo, por la calle tanto tiempo que ya llevo comprados más de cinco mil quinientos zapatos. Par arriba, par abajo. Una ruina por cierto. El Corte Inglés es carisimo de la muerte, y mis dietas no me dan para tanto, ahora me los compro en los chinos, duran menos, pero son mas baratos.

Esto de la calle es mas duro de lo que pensais, siempre dando vueltas por ahi. Un coñazo de veras. Hay días que estoy mas agobiado que un electricista en un charco de agua. Horroroso.

Os cuento, solo un poco, no quiero molestar mucho. Tampoco tengo mucho tóner.

Por ejemplo: Y esto me ha pasado mas de una vez. En casa, vas a salir, que has quedado con una chica, hace tres meses que no sales, solo trabajo y trabajo, ni a por agua, te amorras al grifo.

¿Vago? No

¿Nadie te llama? Si

Y viene un dia a casa, el plasta de tu “amigo” Jose Luís, que va a salir contigo, no tiene dinero. Y ahora es tu más mejor amigo. Un imbecil, no lo aguanto, un dia me comeré su cerebro.
Pues eso, ya repeinao, con colonia, Barón Dandy, es que hace mucho que no salgo, como ya he dicho. De veras

Fíjate si hace que ayer baje a comprar pan, por casualidad, es que se me acabó el que tenía congelado del año 2007, y me acerque al bar y pedí una Mírinda.

– El cámarero, un tio mas o menos de unos 50 años, me dijo entre carcajadas.

– Usted hace mucho que no sale no? , La Mírinda hace 30 años que no se fabrica.

Me quede a cuadros. No lo sabia oyes. Cachondeo general en el bar. Tenia que haberlos fulminado a todos. Estúpidos.

Pues eso… ya preparado, busco las llaves del coche. Al rato de buscar como un cabron, siguen sin aparecer las putas llaves del coche.

A esto, y…. sentado en el sofá, todo abierto de piernas y leyendo el muy interesante, que dentro hay el Penhouse, que parece que se ha caido del techo, el listo, te suelta:

– No te preocupes “siempre está en el último lugar en el que miras”.

– Nos a jodio mayo, vamos José, (tiene nombre de un carpintero ¿que curioso no?) tio eso ya lo se.
Donde las encontrare si no, pues en el ultimo lugar donde busque y encuentre . Que parezco tonto, pero solo lo parezco. Que piensas, que cuando las encuentre (en el ultimo lugar) voy a seguir buscando ??
De verdad que hay gente más simple que el salpicadero de un tanque. Y mira que he visto, gente, no tanques.

José Luís, mi amigo, negro y gilipollas integral. Lo de negro no le perjudica, lo de gilipollas si, del todo.

Otro: Estas en la parada del bus., a veces lo cojo para juntarme con la chusma, a 35 grados y 90% de humedad. Muerto de calor y con ganas de matar a alguien. En tus sueños, estas pensando en cómo pegarle fuego al autobús con todos los directivos se la compañía dentro. Esto te alivia, aunque te calienta y te da más calor y por ende (que no se lo que es, pero lo pone mucha gente que escribe en blog, gente extraña ande las haya), sudas más, y te empieza dar asco todo. Y pronto entre el sonido de las cigarras, se te acerca el típico tonto la haba.

.- A pasado el bus ???

.- Pues no, no ha pasado. ¿usted se cree que estaría aquí si hubiera pasado ? ¿Usted cree que me gusta ver como pasan y no coger ninguno.? Llevo aqui 45 minutos caballero. O avatar. O lo que usted sea. Y aquí no han pasado ni las águilas cabraeas.

– Oiga es usted un poco borde no?

– Si, lo soy. Hace ya mucho…. No lo sabe usted bien.

No se, mmmm… otro:

Los atacantes que vas por la calle y te enseñan un papel con una dirección ilegible y te la plantan en toda la cara. Pero a dos dedos se la nariz.

– Usted sabe donde está esta dirección de este hotel??

.- Mire señora, no se quien le a escrito esto, que debe de ser marciano mas que nada por la inclinación de la letra, porque de este planeta no es. Eso se lo aseguro.

.- Es que un señor, allí abajo, me han dicho que esta por aquí. – Dice la señora –

.- Seguro señora, pero dígaselo al cabron que le ha enviado hacia aquí, que se estará descojonando en la otra esquina. Porque yo no entiendo lo que pone, ni se donde esta. Ni el que la ha enviado aquí tampoco.

Hay que ser cabron y enviar a alguien a un sitio sin saber y así te lo quitas de encima. La dejas atrás y ves como ataca a otro transeúnte. A ver si tiene suerte y lee marciano.

– Mire, sabe, vaya por esta calle, todo recto y la tercera a la derecha y pregunte por allí.

Le dije para quedar bien, aunque no tenía ni puta idea… Pero asi la se señora hace deporte, que esta gorda. Hay muy mala gente por ahi. De verdad.

Uno de los peores casos, El plasta mañanero, en el bar.

Estas tomando tus churros, las dos madalenas, un cruasan y tus dos donuts, con tu cafe con leche con sacarina. Hay qué cuidarse.
Y el de al lado te empieza a contar su vida, pero no el típico. .. “Ayer me pasó tal y tal”, no que va.

Empieza a contar que es de un pueblo de Tarragona, de interior, que está a tomar por culo de la civilización y que nacio alli hace cincuenta años y que lo pasó muy mal.

– y yo asintiendo, todavía me quedaban los donuts.

Y el pavo dale que dale…

Al rato ya explote, con la boca llena de donuts.

– Joder tío que son las ocho de la mañana, me estoy tomando un tentempié ligero y tu me estas contando tu mierda de vida, con cariño te lo digo, pero joder, es que me van a sentar mal las ensaimadas que me van a traer. Y soy una persona muy amable y comprendo todo lo que me explica, gentuza como tu, pero oye mira, vete a tomar lor culo ¿No?

Me encanta ser amable con la gente que lo necesita. Es algo innato en mi persona. La comprensión. Es maravillosa. O eso creo. O no, no se.

Todo esto que os he contado, es una pequeña parte de lo que hago, cada dia, dia a dia, semana tras semana, bueno y ya sabéis como sigue.

La personas, algunas, casi todas, bueno todas, tienen un punto negro, escondido bajo esa marca de buena persona. Todos tienen ese punto que puede ser un instante o ser algo constante. De hecho las almas son tan ductiles que varian de bondad a maldad y viceversa, pero hay humanos que nacen con la maldad grabada o se van haciendo poco a poco.

Es tan complicado esto de la maldad, que después de miles de años no he llegado a interpretar si la maldad es ausencia de bondad o la bondad es la ausencia de la maldad. La verdad es que no lo capto muy bien, y contra mas tiempo pasa, me va a peor. Ahora me estoy medicando para ello.

Y yo, un servidor, el que os habla, se dedica a localizar esos puntos negros, esas almas extrañas y vigilarlas. Para proceder, a lo encomendado.

Como ya dije mi nombre completo es Reficul Lopez de Quemira, no soy de aquí, me enviaron desde sitio lejano, ciertamente no procede explicar de donde vengo, al fin y al cabo, unos lo entenderían y otros, no

¿Extraño nombre? Si,

¿tiene importancia el nombre? Mucha,

Pero vamos que vosotros mismos. Tampoco es para tirar cohetes. Hay peores nombres, por ejemplo Adolf, Benito, Francisco, Sam. Aunque, posiblemente, carece de importancia el nombre, como ya habréis adivinado.

Andar por las calles tanto tiempo, solo, con mi atillo, o con mi traje de los domingos es duro. Sol, frío, lluvia, nieve, curas, hare krisnas, gente, mala gente, buena gente, no se… de todo.

Pero estudiar las almas de la gente es un trabajo muy cansino. En tiempos cuando me destinaros aqui, alla por el 1975 no entendía gran cosa. Se habia muerto un viejo de uniforme, que por cierto ya había visto por la oficina antes de venir aquí, se ve que era el que mandaba entre tanta gente. A mi me caia bien, pero todo el mundo decia que era un joputa.

Bueno no se, alla ellos, yo le di mi tarjeta y se fue. Creo que a estas alturas ya sabeis quien soy y a que me dedico.

No vendo aspiradoras, voy por la calle captando almas, las malas, trabajo a tiempo completo en una empresa llamada, PABAJO QUE VAS S. C. C., (Sociedad Cooperativa Civil) en el puesto de captador de gente mala, pero mala de la muerte.

A dias trabajo a jornada completa, casi veinticinco horas y hay dias que no hago nada, en diciembre, a finales, todo el mundo es bueno, a excepción de algun profesional de la maldad, que ya me va bien, por que es un mes muy flojo. Pero vamos algo pillo.

Pero vamos que trabajo no me falta. Pero es que de un tiempo a esta parte nunca, nunca, en mi larga existencia había visto tanto cabrón suelto, tanta maldad, avaricia, desdén, mentira y falta de humanidad, no se, por poner algo, etc…

Y realmente, hasta hoy no me había sentido tan mal. Realmente estoy asustado. Y es difícil que me asuste. He visto mucho.

No van a caber allí abajo…

.

© Javier Sánchez 2018

La invisibilidad

Aquella era una tarde gris, muy gris. Llovía, muy suave, casi imperceptible; olía a hierba y tierra mojada, mezclada con un exagerado olor a flores frescas.

Mucho frío, un frío insolente y lacerante, ese maldito frío que le atenazaba las manos, le entumecía la cara y hacia que le lloraran los ojos, el bastón, aquel bastón de madera lacada, lo apretaba en su mano derecha, casi no lo sentía, pero sabía que allí estaba, su apoyo, allí estaba y se hundía entre los adoquines del camino, haciéndole parar de vez en cuando para guardar el equilibrio. No perdona la edad. Ni el tiempo. Maltrata el cuerpo.

Con la pausa obligada de esa edad, giró a la derecha del camino principal, la anciana andaba por el estrecho y húmedo camino que le llevaba donde una pequeña lápida con una fotografía, le decía que él le esperaba de nuevo para conversar un ratito. Como cada día desde hacía dos años.

Después de casi 60 años juntos, el se fue de su lado, un verano de hace dos. Amaneció en su sillón dormido como quedo a la noche.

Ella se fue a la cama a dormir y le dijo, – no te quedes ahí dormido, sino mañana te dolerá el cuello, el contesto que si, que enseguida iba – Ni un atisbo de dolor en su cara, solo como dormido. Y en pocas horas la dejó sola. Sola, sin nadie que le acompañara, apoyara, escuchara, acariciara, besara y sin el calor de las noches frías.

Desde aquel día, desde el día siguiente, no ha dejado ni un día la cita, una cita para seguir conversando con el. Como antes hacían. Como hacían todos los días, durante más de medio siglo. Mucho tiempo para poder olvidar. Demasiado tiempo para dejarlo olvidar.

Ella llegaba ya con esfuerzo al sitio donde el descansaba.
.- Hola cariño , ya estoy aquí, hoy tengo poco que contarte. – le temblaban las manos, y las puso una sobre otra, sujetando el bastón – Sólo hay algo que me hace sentir mal, muy mal.
.- Sabes? es que no se con quien hablar, yo hablo, saludo, sonrío, pero la gente me oye pero no me escucha. Miran como si fuera a través de mi y a veces hasta ni miran.
Y tu, aquí durmiendo. La verdad es que hoy hace mucho frío y me iré enseguida. La verdad es que ya empiezo a estar muy cansada a la vez que muy triste. Esta tristeza que no se retira y esta acabando conmigo.

La mujer, con esfuerzo pero con la pericia de tantas visitas, se sentó en una esquina de la lápida, y con suavidad depósito las flores de cada semana y retiro las anteriores, guardándolas en una bolsa de plástico. Acarició la losa con cariño y siguió hablando.

.- Sabes? Como te decía, he venido por el camino de siempre, por el que paseábamos por las tardes. Iba gente hacia casa, a comprar, o donde fuera, pero ninguno miraba cuando me he cruzado con ellos. Como si no estuviera allí. Como si no existiera. Me he sentido más sola que nunca. Y eso que me he encontrado gente, aunque casi tocando a la curva que están los bancos, cerca de la puerta de entrada, cómo siempre, no había nadie, nunca hay nadie en la puerta de este cementerio. Se siente la soledad de este lugar, de verdad te lo digo.

.- ¿Sabes mi vida? Creo que a los viejos ya no nos ven. Tu decías que no, que eran manías mías, pero yo si lo creo cariño. Pero es como si no estuviéramos. Es muy triste. No se…, Lo se, Pero es que tu estas aquí descansando y yo por allí despierta, no se, ya es que tengo mucho sueño y cada día estoy mas cansada. – esbozo una sonrisa – Me hago mas vieja.

Bueno cariño, te he dejado flores nuevas. Hoy, lo siento, pero me voy pronto que hace mucho frío. Y no es bueno para mi artritis. Y esto cada día está mas solitario, la verdad.

La anciana dando un beso en su mano lo depósito con la suavidad de una pluma en la foto de su compañero de vida y se despidió.
.- Hasta mañana… cariño.

Levantándose con esfuerzo, volvió por el estrecho camino en dirección a la salida del cementerio y hacia su casa. Allí, en casa, sabia que le aguardaba, el también estaba allí, siempre rondaba y ella le notaba constantemente, y por supuesto también hablaban. Siempre habían hablado mucho, de todos los temas, de cualquier cosa, les encantaba discutir. Se agarraban a cualquier comentario o situación para poder hablar y solucionar el tema, como decía el.

También otra foto encima de la mesita. en el calor del hogar, el hogar de toda una vida, y ahora solitario. Sólo lleno de recuerdos y tiempo. Cargado de mucho tiempo. De muchas vivencias, de amores, besos, risas, discusiones, enfados, reconciliaciones…., sobre todo reconciliaciones.

La anciana llegó a casa aterida de frío, miro la foto y se dirigió a la cocina a preparar un té muy caliente. Se sentó en su sillón, bebiendo a sorbitos el té, el calor, poco a poco, invadió su maltrecho cuerpo. Se quedó mirando largo rato la televisión apagada y se durmió.
.- Hasta mañana cariño…
-murmuro ella mientras se adormilaba-

Y yo, pues yo estaba sentado en un pequeño banco delante de aquel cementerio, mirando a la poca gente que pasaba sin mirar, sin darse cuenta de nada, ni de su vida, ni de mi, simplemente pasaban por delante a toda prisa, y es cuando ví a esa anciana, que apareció lentamente por la curva de los bancos y entraba en el cementerio.

Inexplicablemente se me partió el alma. Me invadió una tristeza enorme, que no podía controlar ni explicar. Estaba muy sola. Y pensé – yo no te olvidaré nunca. Yo no. Nunca lo haré.-

Porque me dio la impresión de que te conocía de toda la vida. ¿Es curioso verdad.? De toda la vida.

.
©Javier Sanchez 2018

La carta

Me vino del sopor del amor, al conocimiento de la realidad, que cualquier cosa que decida facer o proponeros a vos, causará una más profunda herida en mi ya débil alma.

Pero, ¿sabéis?, no puedo continuar siguiendo los caminos de vuestra vida, perdiendo la mía en el mismo, a sabiendas que jamás me amareis ni la mitad de lo que yo os amo a vos. Por ello me dejo ir, donde mi Dios me lleve y oculto esa dejadez al mundo.

Rodrigo de Loas.
Guadalajara.

A diecinueve de marzo de mil seiscientos ochenta y nueve

_____________________________________

Mensaje encontrado en un papel, dentro de un jarrón de barro, lacrado y atado en boca con una cuerda, en las ruinas de una casa en Guadalajara.

©Javier Sanchez 2018

La Señora Dolores

La señora Dolores caminaba arrastrando los pies, cruzaba la calle. Con la bolsa de tela para el pan.

Ochenta y tres años, cuatro hijos y 10 nietos. Con toda una vida de trabajo, de jovencita, sirviendo en casa del terrateniente de turno, después en la panadería, siguiendo la emigración a Barcelona, en la cual trabajo en mil sitios diferentes, siempre destacando su ímpetu y su visión de futuro. Trabajo un ultramarinos, en un colmado, en un bar, en un supermercado, nunca bajaba de diez horas al día, matrimonio e hijos.

Con el tiempo la señora Dolores abrió una tienda de ropa, mercería, trapos, botones y cremalleras. Vendía de todo lo referente al vestir. Ella decía, el cliente viene a una tienda de ropa, aquí debe de haber de todo lo que el cliente busque. Creo los departamentos de la tienda y a los empleados, especializados en un producto, pero con nociones del resto de lo que ella consideraba que podía venderse.

Nunca tuvo que explicar nada de nada a sus empleados, ellos conocían el movimiento de la empresa, que la hicieron suya. La señora Dolores era feliz, había conseguido ya cerca de los sesenta años que aquella tienda tuviera la categoría de calidad y servicio, que en aquellos años, era importantísimo. Sólo precisó amabilidad.

La señora Dolores se retiro de la vida empresarial, de su tienda y de sus cinco empleados a la edad de setenta años. La tienda quedó en manos de sus hijos, pero bajo las estrictas indicaciones del funcionamiento de su creación.

Nunca piso a nadie, nunca explotó a nadie. Todos trabajaban para la empresa. Y eran la empresa. Sin duda alguna.

Sus hijos tenían empresas relacionadas con la producción textil, muy instaurada en Barcelona. Todas produciendo a la perfección, con problemas, para que nos vamos a engañar, como cualquier negocio. Pero todo iba bien. La mano de Dolores palpaba el ambiente.

Dolores, aquel día, pasó de largo de su casa, con el pan en la pequeña bolsa de trapo, y se dirigió a un edificio todo acristalado, precioso.

Entró en el edificio y preguntó por un tal Alonso Escudos. El cual bajo a los cinco minutos. Cincuenta años, traje negro, camisa blanca impoluta y corbata gris perla. Bajaba rápido por las escaleras.

– Señora Dolores, encantado de conocerla, es todo un placer, mi madre compraba y compra en su en su tienda hasta fecha de hoy y desde que yo recuerdo, es más estuve de pequeño y adolescente en su tienda varias veces. De hecho recuerde que la llamé por consejo de ella. Es un placer, reitero.

– Muchas gracias hijo, me alegra mucho que tu madre fuera clienta mía, se nota en tu forma de vestir.

– Jajajajaja, muchas gracias…
¿Pasamos a ver a los chicos?

– Cuando quieras.

Subieron en el ascensor hasta la quinta planta, la señora Dolores se cogió del brazo del caballero. El cual le cedió amablemente, no le hacían mucha gracia los ascensores.
Llegaron a la quinta planta y salieron del ascensor, dirigiéndose a una puerta doble de lo que parecía una gran sala.

El señor Alonso entró en la sala y se hizo de inmediato el silencio, la Señora Dolores quedó sentada en una silla en la puerta.

– Señoras, señores, después de mucho meditar, después de muchos cursos, de coachs, de ideas ridículas y no tan ridículas, puestas en marcha sin comprobar nada. He llegado a la conclusión de que ninguno de nosotros sabe lo que es trabajar y dar todo por la empresa y por ende y por el quid procuo pertinente, por la salud y bien estar de todos nosotros. He traído a una empresaria que les explicará lo que es ser, empleado y empresaria, lo que es subir la escalera de la vida y la escalera laboral, cosa que nosotros creemos que ya hemos subido. Y no es cierto. No lo es. Les va a enseñar, y les advierto que es un lujo, como se debe subir la escalera con respeto, al negocio, a la empresa, a los empleados y a los clientes. Sin vanagloriarse de traje caro, coche de lujo y ventas más comisiones de locura…

Pase señora Dolores…

La Señora Dolores pasó a la sala, dio las buenas tardes. Dejó la barra de pan en la mesa de madera la cada y miro al frente.
Allí había unas treinta personas de todas edades y categorías. Administrativos, informáticos, contables, vendedores, jefes de sección, etc.

– Buenas tardes, nací en 1934, y en la vida, nadie me dijo que sería fácil, pero si que es fácil, solo si la haces fácil a los demás, eso os lo puedo asegurar… Y vengo a explicaros mi vida… Para poneroslo fácil. Y por que el Señor Alonso me lo pidió con una amabilidad, que no recordaba.

– Por cierto ¿Alguno de ustedes ha sido amable estos…. Por ejemplo…. Tres últimos días?…

© Javier Sanchez 2018

El espejo

Ese ruido, ese viento, ese… algo que te altera, te enerva

Tengo un sueño liviano, pero aquella noche, no se, me fui a dormir sobre las dos de la mañana, estaba nervioso, pero no nervioso de no poder estar sentado, estaba intranquilo, ansioso.

Era una noche poco pacífica, poca apacible, los arboles se tocaban los unos con los otros, como si hablaran en un lenguaje de gestos. El sonido de las hojas y el viento, ese viento extraño, no era un viento que admites, que entiendas, hace viento y ya esta.

No, era un viento anormal, movido por algo que no parecía normal.

El tintineo de la ventana moviéndose, los sonidos de los resquicios de la ventana, que le otorgaban vida. Era patrimonio del insomnio. Pero sin darme cuenta cai en el sueño.

En un parpadeo, me despertó un clinc de cristal roto, asustado me incorpore, hacia frío, demasiado, frío, me sentí realmente incómodo, miré a la ventana, el cristal estaba intacto.
Mire el reloj, eran las 3.03 de la madrugada, solo había dormido casi una hora, de pronto sentí como un cristal roza con otro cristal, me giré y era el espejo que me lleve de casa de mi abuelo, saltaban minúsculas esquirlas mientras el cristal se movía.

Y una profunda y lejana voz se quejaba y lloraba, desde lo mas profundo del sonido. Una figura oscura se dibujaba en el espejo, era como un busto, tapándose la cara con las manos, el sonido del llanto, de la queja se seguía oyendo en los más profundo de mi cabeza.

En un momento sentí la presencia, mi cama se movió, como su alguien se sentará en una esquina. Algo oscuro me envolvió como una sabana negra.
El pánico se apoderó de mi y grite. Grite de horror….

Abri los ojos y ya era de día, la luz del sol entraba por la ventana implacablemente, me giré para que me arropara aquella luz, estaba frío y sudado. Todavia angustiado.

Me calme poco a poco, recostado de nuevo, y mirando al techo. Gire la cabeza hacia el armario, alli estaba la grieta en el espejo, con rebordes oscuros y la puerta entreabierta.
De pronto se abrió completamente, mi corazón se disparo y me paralice, alli aparecieron mis camisas, chaquetas y pantalones.

Me volví a recostar y cerré los ojos. Murmurando, nada.

Las tres de la mañana es lo que tiene.

©Javier Sánchez 2018

La sombra

En la silla de suelo de mimbre miraba al cielo, azul, simplemente azul. El abuelo, se apoyaba en el bastón, sentado en la antiquísima silla. Delante suyo, un campo verde, de hierba verde, precioso, a él le parecía precioso, correteaban dos caballos, sus caballos, arriba y abajo, al medio día siempre lo hacían.

Un poco mas lejos, al fondo del campo verde, se veía una carretera, pasaban los coches, camiones, autobuses, motos, un ruido sordo, cuasi imperceptible, acompañaba el paso de cada uno de ellos.

El abuelo intentó evitar aquella línea que se movía y alzo la vista hasta la lejana colina. El sol ya estaba en el lo alto del cielo, hora de comer, se dijo. Y entró en la casa, la casa de sus padres, con olor a casa, a aquel pan antiguo, a su esposa, al talco de sus tres hijos, que ya partieron a hacer su vida.

Termino de prepararse las verduras de su pequeño huerto, las calentó en la desvencijada olla de color rojo, heredada de su suegra. Olía toda la casa a patatas y espinacas.
Las sirvió en el plato de duralex, de aquellos de color caramelo, le encantaba aquel plato, solo le quedaba ese, le recordaba a Gloria, su mujer.

Bebió de un trago el vasito de vino, a sus ochenta años, es lo único que bebía, un vasito para comer y uno para cenar. Se sirvió y tomó un café y salio al porche de nuevo a su silla. A contemplar sus tierras. Sus dos caballos y su riachuelo, cada día mas seco, por cierto.

Poco a poco, se iba tapando el sol y la sombra rectangular comenzó a cubrir sus tierras, sus dos caballos y su riachuelo. Cada día mas seco y mas marrón. La sombra casi cubría la mitad de sus tierras.

Entró de nuevo a casa y cogió los dos aparatos para oír, se los puso y el mundo empezó a gritar socorro. Salió al porche y miró detrás de la casa. Y observó con tristeza el monstruo de cincuenta pisos que habían construido a doscientos metros de su casa y de sus tierras.

Bajo la cabeza, negando, se sentó en su silla y volvió a quitarse los aparatos. Volvió la calma y volvió a mirar a sus caballos como pastaban tranquilamente.

Se sirvió otro café, y lo puso en la mesita, a lado de la silla. Y cerró los ojos, tal y como un día se le cerraron los oídos. Pensó, estoy tranquilo siempre que mire al este.

Y quedo adormecido, en la silla de mimbre, apoyado en su viejo bastón.

©Javier Sanchez 2018

EL BUS Y EL BOSQUE EN LA CALZADA

Quiero daros un consejo y compartir dos  experiencias sobre el bebercio y el conducir o conducercio. 

Os contaré dos historias, basadas en hechos reales. Los nombres se han cambiado por la Ley de Protección de Datos y para proteger la intimidad de los personajes. Y todo ello para que veais que beber es malisimo, sobre todo si es garrafón. Y también porque nadie es inocente hasta que no se demuestre lo contrario o te afilies a un partido. 

Historia basada en hechos reales, número 1

“EL BUS”

Hace unos días, unos dos cientos y algo, es que salgo poco,  estando de copas con unos amigos, y después de una buena cena, me di cuenta que había bebido demasiado. Vamos, lo de siempre,  el vino de la cena, un chupito, otro, dos cafes, un anis, y otro seco, cuatro cubatas y tres chupitos de no de qué, ah! y un gin tonic de esos modernos de la huerta Murciana. 

Pues hice una cosa que nunca había hecho: Dejar el coche donde lo aparque, mas que nada, porque no me acordaba donde lo dejé  y coger un bus de estos nocturnos, si de esos que son de otro color y con la papa no lo identificas y se te escapan o lo dejas pasar porque crees que es de esos de transporte de presos. Todo ello para volver a casa sano y salvo…

Y si… Llegar sano y salvo llegue y, de verdad ,  es una grata sorpresa y alivio,  sobre todo, considerando que en mi puta vida había conducido un bus, que no se donde cojones lo saque y que aún  lo tengo aparcado delante de casa… Todo grande el, ocupando todo el carril de bicicletas (que se jodan). 

Hace mas de catorce horas que esta ahi, todo rodeado de polis mirando, haciendo fotos y tomando huellas, que ya me contarás paque, si es un autobús público, estará petao de huellas. Pero  vamos, que ellos  mismos. Espero que se lo lleve la grúa… Es que me quita el sol. 

Si bebés no conduzcas.

DGT

Historia basada en hechos reales, número 2

“EL BOSQUE EN LA CALZADA” 

Esta fue una noche que sali a tomar algo. Le dije a mi amiga Pili.

– Solo cenar y una copa eh? Que mañana tengo mucho curro en el juzgado y tu eres muy borracha.  Te paso a buscar en un rato.

– Si si, solo una copa Javi, te lo prometo. 

Mentira, yo sabia que era imposible, mi amiga de una copa nada, bueno si si es tipo copa del rey si, si no, pues, peligro. Zona hostil. 

Nada cenita, chsrla amena, cada uno con su movil  vinito, chupito, etc, un licor buenísimo parecido a la grappa. 

Despues de la cenita al pub, bar musical o de ambiente para los modernos. Y alli ya se lio, cubata paqui, cubata palla, que bueno, que buen estamos, hay repetirlo (mañana será la famosa frase “nunca mas”…), en fin que salí muy perjudicado, Pili me dijo que preferia beber lejía que venir en el coche conmigo. Cogio un taxi y me dejo abandonado, cono Marco, ese que buscaba a su madre por todo el mundo. Cobarde, Pili, Marco, no. 

Pues nada, me fui al coshe y como pude entre en él. Despues de probar en cuatro coches mas, joder es que todo el mundo le ha dado por comprar el mismo coche (no puedo decir marcas sino DACIA SANDERO me demanda). Al final localice el mio, después de dejar una orquesta de alarmas. Me dirigi, despues de intentar arrancar el vehiculo con las llaves de casa, hasta que me di cuenta, obviamente, de que la llave de forjado de hierro no entraba en el contacto. Mira oye cosas que pasan y se las contarás a tus nietos en cuanto sus padres crucen la puerta de tu casa para irse a cenar por ahi y te lis dejen dormir. 

Bueno, pues sali a la Gran Via, calle se seis carriles que cruza Barcelona en linea recta. La mejor para ir mamao. De pronto a las dos o tres calles empezaron a aparecer arboles en medio de la calzada, que no es una tia con zapatos, es por donde van los coches. Aquello era alucinante.!!!

Y yo que empecé s esquivarlos… Parecía el piloto ese de las colonias… Eeeel…. Sebastián Loewe. 

 – Hostia pero que es esto!! Han puesto árboles por en nedio !!! Pero si esta tarde no estaban!!!

Y yo todo desconcertado venga s esquivar arboles, y cads vrz se echaban mas encima, estaba mas agobiao que un sordo en una convención de moviles.

A dos calles de casa, paré, ya casi llorando, para valorar el  problema, que para valorar estsva yo. Aparque en una esquina y aún  ahi salian  árboles. Cuando ya pare el coche, cesó el ataque de los arboles. Me quedé mirando al frente, sudando… Y pensaba, joder que viaje más malo… Y fue entonces cuando me fije en el puto ambientador en forma de árbol que colgaba del retrovisor.

Nunca más… 

Pongo otra mierda de esas. 

©Javier Sanchez 2018 

La abuela

Entre en aquella pequeña casa, donde mi abuela me envió, con la cara desencajada, cuando le conté lo que me había sucedido. Ya hacía dos dias. Dos dias sin poder dormir.

– Ve para alli que yo ya he hablado con Tomása, ella entiende de esto.

Y fui a aquella casa en medio del bosque… Entre, estaba la puerta abierta. Unas velas alumbraban la estancia. Al fondo, al lado del hogar. Estaba la anciana y me habló mientras me sentaba. 

– Lo has visto en lo profundo del bosque olvidado de la luz, casi devorado por la vegetación, aquel edificio, tal vez fue una antigua iglesia, o eso crees, ya abandonada de la mano del ser humano, de la cual fue antaño refugio de almas. Y ahora, abandonado por la bondad, refugio de males, de llantos oscuros y terribles. Esa es la espantosa impresión que percibíste cuando lo encontraste. Y cuando te aproximaste, solo oias llantos y sonidos espantosos. Y algo que te inquieto el alma. Y que todavía te agobia y duele intensamente.

– Eh? Como?

La anciana, sentada en un profundo sillon, junto al hogar encendido. Manos temblorosas, entre la cuales movía un rosario blanco incansablemente. Portaba un velo negro que cubría un bello cabello gris. Sus ojos, azules, blanquecinos por las cataratas. En su cara se reflejaba el espanto sobre lo que ella misma acababa de describirme. Y dijo.

– De la noche más oscura, aquello que habita entre la niebla más densa. De allí, donde arañan tu mente las pesadillas más espantosas. Duerme sin dormir, eso, eso que paralizará tu mente y helará tu sangre. Eso que secuestrara tu alma y te arrastrara a los valles de la oscuridad. Donde él mora. Y no cierres los ojos, – dijo la anciana – pues el mundo está oscureciendo y necesitarás ver mas de lo que tu mente no imagina.



– Por dios anciana, estoy realmemte acongojado, es espantoso lo que me acaba de decir, no se como hacer o proceder. Solo una pregunta anciana.

– Dime hijo, dime, estamos en una epoca terrible… de oscuridad, de espanto.

– ¿Podre tocar la guitarra, aunque pase todo eso que me ha dicho? Que por cierto no he entendido nada oiga. Entre mi abuela y usted me tienen acojonao. Yo solo le dije a mi abuela que iba por el bosque, y que habia alli como una casa. Y andando por alli, pise una rama que estaba en el suelo y rebotó y me dio en un huevo. Y llevo dos dias sin dormir del dolor.
Y aqui me veo en este tugurio, que no se ve una mierda y usted, aparte de darme miedo, me esta metiéndo miedo.

Joder que ya os vale a las dos. Me voy pa’casa o p’acasa, por que tengo hambre.

Joder con las yayas una sorda y la otra toa p’alla.

©Javier Sanchez 2017

Historia de un Alienigena 

Historia de un Alienigena

A pesar de que hay humanos la tierra es un sitio bonito para vivir.

Hace fresquito, hace calorcito, hacen todos juntos un viaje alrededor del sol, cada año o algo así, y gratis, cosa importante en estos tiempos.

Hay animales, bellos, preciosos, que cuidan de la naturaleza, que la limpian de impurezas. Y hay otros a dos patas, con pelo o sin, que la van ensuciando constantemente.

Pues como decia, a pesar de los humanos, esta casa verde y azul, mas azul que verde, parece que se esta bien, estan cada uno en un rincóncito, que le ponen un nombre rimbombante, que tiene que ver, a veces con el lugar, y a veces es un invento del atontao de humano que llegó allí el primero.

– A esto le voy a llamar Isla de las flores.

– Pero Paco, si esto es un pedregal…

– Nada. Isla de la flores que se lo he prometido a la parienta.

– Pues nada Isla de las flores.

Estos de los nombres, son los humanos, unos seres alargados, unos mas que otros, con pelo, unos menos que otros, y de ellos, unos por voluntad y otros por que la evolución se les adelanta. Los calvos son los adelantados a la evolución del ser humano.

Solo en eso eh.??

Demostrado por la University Hair Saray Spray de Londonderry. Visto en unos papeles hace unos meses, que me oasepor alli.

(nota del autor, osea, yo)

Estos seres, los humanos, son como los alienigenas de las películas que ellos mismos crean, por cierto, ni idea tienen de ellos, pero bueno, destructores, vierte mierda por doquier, ocupan todo de todo, colonizan, palabro que viene de otro humano, que dicen que descubrio un sitio llamado las Américas. Un tal Colón, que por cierto tenia nombre de un órgano interno de ellos, el intestino.

Nada un tio que pillo tres barcos y dijo.

– To pallá.

Y, después de un tiempo navegando sin rumbo fijo, más que el “to pallá”, se topo con un continente, lo de ir aposta nada, lo que pasó es que no habia mas pallá.

Y ya de paso, pues diezmo, esclavizo y adoctrino, a los que alli vivian tranquilamente sin molestar a nadie, solo se molestaban entre ellos, también es verdad. Pero ahi quedaba la cosa.

Y el melenas aquel, llegó con una cruz en nombre de alguien y a beneficio de unos cuantos. Algo extraño pero asi fue.

A lo largo del tiempo me he ido fijando que siempre van con otro tio con una cruz, que hace cosas con la mano y hanla en nombre de otro que nadie ve. Y si nonle hacen caso te montan un pollo que pa que te cuento.

Pues estos extraños seres, los humanos, que habitan en habitáculos grises, llenos de cosas que no sirven para nada, solo para variar el estado natural de la vida. Luchan incesantemente entre ellos para ver quien es el mejor en algo que le sirve a otro, en algo que carece de importancia, en estupideces, en acabar con el projimo de la manera mas vil. Algo alucinante, las mil formas que se inventan para eliminar a quien no están de acuerdo con lo que ellos indican.

Los otros, los de cuatro patas, los que no hablan raro, solo matan de una forma y para comer.

Tambien, los humanos, montan una juego que se llama guerra, que hay de dos clases, guerra y guerra civil. Esto último es una guerra entre gente que vive en la misma calle, arengados por cabrones que viven a diez pueblos de alli, arengados a su vez por los que a continuación describimos.

Estos son pseudohumanoides y hay de varias clases.

Unos les pierden los que se cree que fueron enviados por un ser supremo a salvarnos, por cierto, no se de que. Y se guian por unos extraños libros de miles de años que son su guía, pos supuesto interpretada como les sale de los cojones y aplicada solo a los demas. A ellos, no. Para ello inventaron in frase muy buena “a dios rogando y con el mazo dando”, aplicable a cualquier religión que parte de estos libros.

Montan guerras, matan gente, destruyen todo, en nombre de un tio que, se supone murio de mala manera alla hace dos o tres mil años. Que para mi que es el mismo, pero le cambian el nombre para despistar a los demas humanos.

Tambien estan los otros, pueden ser seguidores de cualquier libro de estos, o ee ninguno, pero solo le interesa, una cosa que se llama dinero y que al parecer es la solucion a todos los males. Los de ellos, y la producción de los males de los otros. Venden los juguetes para jugar a eso de la guerra, y ellos perciben esas prebendas, mientras los que juegan, van perdiendolo todo. Poco a poco o a veces de un plumazo. Dependiendo del interés que tenga la casita donde vivan, si tiene riquezas o no.

En el primer caso, se soluciona en un mes, en el segundo caso, se deja que huyan, mueran, sufran, lloren y se queden sin nada in eternis. Otros humanos los acogen, pero vamos, que son los pocos.

Explico a grandes rasgos lo que he visto durante centurias. Me. Encanta esta palabra.

Estos humanos, son capaces de todo lo peor, pero tambien de lo mas precioso y bondadoso. Aunque ya pasado tanto tiempo, estos bondadosos, estas siendo anulados, por unos tipos extraños,que les nombran jefes de grandes tribus y que en el fondo, les importa una mierda lo que el resto de sus congéneres piensen, sufran o vivan. Uno de ellos siempre dice con cara de loco, en uno de sus dialectos “American first” . Y todos le aplauden, aunque luego no se alimenten por la noche. Ese, da miedo.

De estos han tenido varios. Uno con bigote raro y peinado gominoso, que elimino a millones de los suyos, un tal Atila, bueno no me acuerdo, un monton de gentuza, como dicen ellos, que hicieron estragos.
Y como os decia, este planeta llamado tierra, es muy bonito, desde aqui arriba se ve precioso, pero a medida que te acercas, te vas dando cuenta de que está gente, no lo merece. Lo ha destrozado todo, lo esta,exterminando. Y pronto no tendrán casa donde vivir, sino que tendrán un páramo donde mal vivir.

Yo cono alienigena, lo veo dese hace miles de años y he llegado a la conclusión, ya, ya se que he tardado, de que si no ponen medios, no saldrán adelante.

Como dijo un amigo mio, de mi ciudad alla en mi planeta.

Dale una oportunidad a la paz.

©Javiro el San.

De la casa de San.

Observador de civilizaciónes.

Hasta pronto

Javier Sanchez

Anecdota en el CAP. (Centro de Atención Primaria) 

Llegué sobre las 9:30 a la consulta del médico, vistazo periférico radial de 180 grados a la sala para ver la fauna. Detectados seis personas; un habitual y monologista de profesión (HABLABA SOLO), digo hablaba solo porque a la persona que tenia al lado y le estaba hablando, no le hacia ni puto caso,  dos señores mayores que habían forjado una amistad inquebrantable en el centro a base de recetas y de quien estaba más jodido de los dos, una señora …mayor que hablaba con el que hablaba solo (cada uno su propia conversación), que es el que hablaba con la otra persona que no le hacía ni puto caso;  y una chica joven, 27 – 30 años y 1.60 de altura aproximadamente (este dato es importante), con sus auriculares escuchando lo que fuere, sentada enfrente de toda esta fauna humanasociomedicoadicta.


Bien, el que no escuchaba, un energúmeno de 1.98 cm de altura y unos 140 kilos de peso, en canal, aproximadamente, solo tosía y tosía, moqueando constantemente, llevándose el pañuelo a la nariz para desalojar los residuos, por cierto, pañuelo que parecía un sello de correos en aquella mano que parecía una tapadera de water.

Evidentemente estaba constipado el pobre hombre, no hace falta estudiar 10 años para saberlo y en un momento dado se levanto de un respingo, harto de escuchar las batallitas que el “habitual, de profesión monologista” le estaba contando y fue a depositar sus 1.98 cm y 140 kg al lado de la muchacha de 1.60 cm y 60 kg. Desproporción peligrosa donde las haya. 

La chica, gafas modernas, pelo largo, tejano impoluto y bambas, blancas, blanquísimas por cierto, le miró de reojo con atención-impresión-miralo-que-grande-por-dios. Madre mía que mazacote de tio.
Goliat, le llamaremos asi, se sentó al lado de la chica e inmediatamente empezó a toser compulsivamente, pero como que mucho, como si se hubiera tragado un erizo con tabasco.

¿Consecuencia?, la muchacha y la fila de sillas, los cuadros y los tripticos se movían como si la azotara un terremoto escala 7. Cada vez que tosía Goliat, la muchacha se sujetaba las gafas con la carpeta que llevaba en la mano derecha y con la izquierda a la silla. Así durante unos 10 interminables minutos…

Aquella situación empezaba a pasar de penosa para la chica a cómica. Comencé a percibir la famosa oleada de risa tonta al ver aquellos 140 kilos de mazacote, moviendo la hilera de sillas en la cual estaba la chica. Que parecía que estaba en un toro mecánico.

Mientras los dos amigos del CAP, a lo suyo, la señora mayor y el monologista también a lo suyo. Intercambiando medicamentos y ciriticando a la doctora, que segun ellos no tenia ni idea. Ellos si por que tenia un master en el programa “SABER VIVIR” . Programa pseudo médico, que desorienta totalmente a la población. (sic)

Pues sentía como me subía el ataque de risa por el estomago, aquella pobre chica zarandeada por oleadas de tos de Goliat… buenísimo, me gire, madre mia que me va a dar algo, decidí mirar la publicidad de “NO FUMES”, “NO BEBAS”, “NO FOLLES”, “NO COMAS ESTO”, “NO COMAS LO OTRO”, “NO HAGAS NADA QUE ES MALO”, “VACUNATE CONTRA LA CASPA”,  (vamos los famosos trípticos de la seguridad social, que no te dejan hacer nada interesante en esta vida, en la otra tampoco), pero el problema, es que oía toser a Goliat y no sé que fue peor, verlo y oírlo o solo oírlo, y entonces ya lo que faltaba, Goliat estornudo, y al no verlo mi imaginación se desboco y veía a la chica pegada en el techo como spiderman (espaiderman, para los amigos) y todas las sillas desparramadas por la sala, los papeles de la carpeta de la chica y una bamba blanquisima en un rincon de la sala.

No pude mas, me reí, tapándome la boca y automáticamente me gire para disculparme, aunque fuera con la vista, pero me fije que la chica, también se estaba partiendo la caja cada vez que le zarandeaba el monstruo.

De pronto…
– “Javier Sánchez….., puede pasar por favor !!” 

Lo de “por favor” es un eufemismo, lo he puesto para quedar bien con la S.S.
Vaya por dios!!, en el peor momento, estaba intentando recuperarme del ataque de risa silenciosa e incontrolable que tenia.

¿sabéis lo que es eso?, ¿intentar no reír y no poder controlarlo ? 

Y ahora tenia que entrar a ver al médico, con la cara resplandeciente y apunto de soltar una carcajada. Imagina… camisa de fuerza y para Sant Pau.(hospital de barcelona)
Reuní todas mis fuerzas y encamine hacia la puerta de la consulta. Pase por al lado de la chica, cruzamos miradas y nos reímos a la vez. Pero sin estridencias, como si ella comentara, “madre de dios la que me a caído y tu te has dado cuenta” y yo comentara, “te prometo que no voy a soltar una carcajada… , dios ayúdame”

Pase la consulta con el médico como pude. Cuando salí, la chica, se había cambiado de sitio, Y Goliat iba a entrar. Me miro de soslayo y movió la cabeza negando y riendo.

Cada vez que me acuerdo todavía me rio.

©Javier Sánchez 2015

Una mañana 

Ya es verano…

Verano de hierba amarilla, de espigas hasta la cintura. Cigarras avisando del calor, grillos cantando a la noche. 

En la casa la madera se dilata, cruje como una hogaza de pan recién hecha. 

Ese olor a piedra caliente y a la humedad de la bodega de casa. 

Bajo las estrechas escaleras y aparezco en el comedor. Desde las golfas, donde guardo el grano, me cuesta hoy bajar. 

Miro hacia la puerta, la luz entra como por las ventanas de una iglesia. No veo a Maria, no grito ni digo nada, nunca le ha gustado que le molesten por la mañana. Nunca he sabido donde se mete, siempre he pensado que anda por la bodega, pero en tantos años nunca le he preguntado. Es algo de ella. Solo de ella. 

Solo se oye algún perro, y algun grito animando a algun caballo a tirar cuesta arriba. 

Voy hacia la puerta de casa, y como siempre, me detengo alli, a la sombra del quicio de la puerta. Alli veo pasar nubes y a las espigas moverse en el baile del viento. 

Los caballos resuellan con el peso del carro cargado de paja, deseando llegar, para beber agua y lamer piedras. No me equivoque al oirlo antes. 

Por el camino real, a media vista de distancia, veo a los dos pastores, padre e hijo, que vuelven de ir a buscar a las ovejas, para evitar el calor del rey. Encerrarlas y comer un poco de pan con queso y un chato de vino. Y enganchar hacia el huerto para ver que tal anda. 

Maria ya esta levantada hace horas. Seguro. Y ahora estará, supongo haciendo el pan, porque lo huelo desde aqui, para mañana y preparando el atillo. Cerca estará. Hoy salgo tarde, haré poco. Estoy cansado, Maria no se encuentra bien, hace dias, y esta noche no hemos dormido gran cosa. 

Me acercaré al huerto y veré que hay para traer. A las 12 viene el médico para ver a Maria. Le diré que se acueste, que no va a querer, que no tardo nada, ir y volver, sin mas. Ya terminare el resto que haya que hacer en casa. Y mañana acabo lo que sea del campo. 

Y al fondo la veo, en la mesa del comedor, hago la intención de ir hacia ella, como cada dia a darle un beso, pero me la quedo mirando, mientras despacio cierra el atillo. Y sabiéndose observada, me mira. Y sonríe con esa belleza con la que le ha bendecido la edad. Y mis ojos acostumbrados. 

Y pienso, mientras la abrazo con mi mirada. Tú, tú eres quien siempre mueve el trigo, hace que las cigarras avisen del calor y que canten los grillos. 

Tú, tú eres quien mueve este viejo cuerpo. Quien me ha puesto el alba y el ocaso cada dia de nuestras vidas, de mi vida. 

Sin ti no soy mas que un trozo de algo que va al huerto y mira por la puerta.

©Javier Sanchez 2017 

​EL CHAFARDEO. Cap. I “Los souvenirs” 

Si hay algo intrínseco y a la par que patologíco en nuestra especial sociedad es… 
El chafardeo.  Y en este capítulo :

Capítulo I “LOS SOUVENIRS” 
chafardeo descarado de esos de radar o disimulados. Pero chafardeo al fin y al cabo.

Uno de los mas cotidianos es el de darse un garbeo por la casa de alguien, si es conocido mejor, osea amigo de amigo, osea que no es tu amigo. Eso te da la bula Papal, de investigar los adornos de los muebles, mirar electrodomésticos y paredes, fotos, alfombras, etc., de la casa de la víctima. 

Para posteriormente rajar despiadadamente de la mencionada víctima. 

Si es amigo, cambia, pero poco. Pero ya se lo dices a el. Todo no, pero algo le dices. Hay confi. 

Este estudio pormenorizado, que realizamos, nos dirá mucho de los habitantes de la casa. Sobre todo respecto a  los adornos y recuerdos. Estos no sólo hablan de los habitantes, sino también de su gusto como también el de los amigos y familiares les traen souvenirs.

Si tienen el toro y la sevillana encima de la tele son poco originales y más clásicos que la botella de litro. O que el cuñao tiene muy mala hostia, porque con tv plana ya me contaras… Yo las he visto al lado de la tele, no encima, al lado. (ver capitulo 70 de barrio sésamo, allí lo explica). 

Si tienen los adornos de Navidad en pleno Julio es que son unos vagos que te cagas. Ademas si esos mismos adornos pasan el mes de agosto, ya no se retirarán. Y asi, hasta el fin de los tiempos. 

Si tienen recuerdos de distintos pueblos de la geografía española es que son gente viajada. O tienen amigos y familiares y se los traen para joderles de envidia. O de buena fe, que lo dudo. La gente tiene muy mala leche con estas cosas. 

Hablemos, en este caputulo, de los recuerdos. Los recuerdos (en adelante souvenir que mola mas) son un elemento de la casa que no tiene parangon ni dejan indiferente a nadie que la visite.

Tienen diferentes niveles (dos)  de sentimiento, externoexpresivo o no. 

Y varias denominaciones humanoides de expresión y/o calla que me rio. 

De horror, expresion interna, sonrisa exterior. Souvenir feo de la muerte. Para tirarlo a un pozo y no lo encuentre nadie. 

Gracioso menos, expresion facial cuasi externa, media sonrisa. Y desviando mirada. Para no reír. 

Gracioso, expresion externa, sonrisa y comentario, aludiendo al objeto. Pero sin pasarse. Aunque el 80% miente. Y piensa que es una mierda. 

Simpático, expresión externa, ya tocas el objeto, pero no preguntas, por si acaso, se enrollan y te explican, como, donde y cuando se consiguió. Tampoco es para eso. 

Bonito, te gusta, simplemente, objeto, chulo, te gusta de veras, pero tampoco preguntas. Posiblemente se lo robes. 

Y valioso, representativo. Es el que piensas, joder que hijoputa. Que chulo, también callas, pero sonríes abiertamente. También habrá  intento de robo. 

Los hay de muchos tipos, conceptos y formas, como por ejemplo los recuerdos del tipo:

“Estuve en [ponga aquí el pueblo que desee] y me acordé de ti”.

De momento no hay maldad en ello, pero claro, dependiendo del nombre del sitio.

Si te regalan un recuerdo de O’Porriño do Miño, (que me perdonen los gallegos, no hay mala intención)  pues a ver qué cara se te pone. “Estuve en O’Porriño y me acordé de ti”

Joder vaya fama no? Pues no es plan. Hay mucho amigo cabron. Que viene a cenar, te enseña las fotos, se pone hasta el ojete de comer, y te deja la mierda de souvenir, que digo yo, que un orujo blanco, molaria mas, por lo menos a mí, que me encanta. Y el cabron, cuando ae va, se le oye escojomandose por la escalera abajo. 

Luego están los souvenirs que parecen que son de un pueblo en concreto, pero que en realidad no lo son.

Por ejemplo, las famosas camisetas de vacas. Yo compré el año pasado una en Asturias, unas vacas haciendo puenting, paracaidismo, esquiando etc. Pues resulta que esas mismas vacas salían en camisetas de Galicia , de Cantabria y hasta de Ripoll y en Baqueira. Las mismas. 

No pido denominación de origen, pero si originalidad coño. 

Daba igual la zona del norte que estuvieras, las mismas vacas salían en todos los sitios. Con cambiar el nombre era suficiente; y la actividad extraña que hiciese la vaca, todo menos pastar. Que es lo que hace una jodia vaca.

También es típico poner miniaturas de los monumentos típicos del lugar. El mini-acueducto de Segovia, la mini-Giralda de Sevilla, la mini-Sagrada Familia, míni Parque del Retiro …, este último se hace poco, porque es muy grande y la empresa excalextric lo dejo de hacer. Hace años ya. 

Hay una ley comercial que dice.

Ley 1.11 de Comercio y falsificación. Del 26/10/11 párrafo 2.

“Todo monumento y/o esculturas son susceptibles de miniatuarizacion, excepto los de las rotondas, que son jodidos por lo raras que son las esculturas interiores”

Hay todo tipo de modos souvenirísticos, y con tal de vender algo de recuerdo se hace lo que sea. Pongamos un ejemplo.

La bolas esas de agua con trocitos blancos que parece que cae nieve.

A mi me encantan y compré en Ecija una pequeña bola con unas casitas dentro que al agitarla parecía que nevaba dentro. En Ecija!!!! Manda cojones.!!! 

– Una horterada. Sí. Qué pasa. Pero no me podéis negar que es curioso de cojones.

El primer día dices: “Mira, mira”. 

Y ves como nieva en Ecija.

Y ya no lo agitas nunca jamas, pero ahí está, junto al cenicero con la forma de isla de la Palma y el de “recuerdo de portugalete”.

Los souvenirs son una compra impulsiva y por lo normal cara de “me caigo muerto dos veces”, cuando veo el ticket dos años después.  Por eso es mejor no guadar los tickets que luego vienen los sustos.

Cuando te compras un recuerdo de un pueblo sabes que te están timando, que no vale para nada, es feo de cojones pero ahí lo tienes, en casa….

…O en casa de alguien. Por que no nos engañemos, Hay algunos casos de souvenirs que ha dado la vuelta al mundo. Por que en el fondo sabemos que muchos los hemos regalado. Por que son feos. De cojones. 

Y lo sabes… Y el que este libre de culpa, que me invite a un vinito. 
©Javier Sanchez 2017 

La caricia

Si en ese momento  sientes que su presencia te eriza el bello, que su olor te embriaga y te envuelve, si sientes que tu espalda se arquea, por esa mano y te obsesiónas sin saber porque, y no te deja vivir, y sientes como su mano en tu nuca, va  arriba y abajo acariciandote.

Y estas solo en el ascensor.
Cagate. Y en cuanto llegues al séptimo (manda cojones )  corre como si te persiguiera un inspector de hacienda.

©Javier Sanchez 2017