Él.

«… Soy quien soy, nunca me he escondido, me verás si hacia atrás miras, solo vengo a ver la vida … y a llevarme tu esencia.»

De los escritos encontrados en el año 1995 en las afueras de Salamiyah, Siria

_______________________________

Cuando estas solo en este mundo, todo el dia paseando de aquí para allá, a veces llega un momento que la gente te carga, te agobia, arrasa con todo y con todos para llegar a ti, aunque estés desactivando una bomba.

Y es que si fueras armao, no se lo que pasaría. De verdad os lo juro por el perro ese atontao que dormía en el techo de la caseta.

Es una larga historia, si os parece os haré un resumen. Es mas cómodo, también es que tengo un horario y tampoco es plan de que este todo el dia de palique contando mis cosas.

Todo empezó cuando cai en la miseria, me cortaron las alas, mis preciosas alas blancas, que me nacían de mis esbeltos dorsales. Que guapo que estaba todo yo con mis pedazo de alazas.

Aquellas alas, oh! Eran preciosas, cuando las movía hacían…. Flasssss, flasssss, flasssss.!! Eran una pasada. Molaban un montón y a las chicas les encantaba. Para dormir la verdad es que eran una mierda oye, porque se me enredaban con el pijama y en la cocina no ganaba para jarras y vajillas, pero llegue a acostumbrarme. Hasta que un aciago día pasó lo que pasó…. Una peleilla con uno que mandaba más que yo. Vamos con el jefazo de los jefazos. Un individuo raro, pero raro, mucha bondad, mucho bla, bla, bla y el triángulo ese en la cabeza con el ojo, que le quedaba fatal. Y como no me puedo callar pues se lo dije.

– Oye jefe el triángulo ese te queda muy fatal, pareces un picoleto y encima con un ojo en todo el medio, das miedo.

Pilló un mosqueo que pa’que te cuento, unos truenos y unos rayos que, oye, parecía el Thor ese del martillo raro.

Y nada pues que me corto las alas y me echo de la oficina y de la empresa, sin finiquito ni nada. Que mala persona oyes.

Mi nombre es Reficul y he andado (como ya he mencionado que ya no tengo alas) por las calles de este mundo tanto tiempo que ya llevo comprados más de diez mil mil quinientos zapatos. Calle arriba, calle abajo. Una ruina por cierto. El Corte Inglés es carísimo de la muerte, y mis dietas no me dan para tanto, ahora me los compro en los chinos, duran menos, pero son mas baratos. Por cierto, eso me recuerda que he de pasar los gastos de este mes. A ver cuándo me los pagan.

Esto de la calle es mas duro de lo que pensáis, siempre dando vueltas por ahí, un coñazo de veras. Hay días que estoy mas agobiado que un electricista en un charco de agua. Un horror oye. Os cuento, solo un poco, no quiero molestar mucho. Tampoco tengo mucho tóner.

Por ejemplo: Y esto me ha pasado mas de una vez. Estoy en casa, vas a salir, que has quedado con una chica, y hace tres meses que no sales, solo trabajo y trabajo, ni a por agua, te amorras al grifo y listo. Cuando venga la próxima pandemia os vais a enterar.

¿Vago?, No
¿Nadie te llama? Si

Y viene un dia a casa, el plasta de tu «amigo» Jose Luis, que se ha apuntado a salir contigo, treinta y nueve años, negro (perdón, de color), vive con sus padres, metro ochenta, guapo, no trabaja, jugador de un equipo de futbol de quinta regional y nunca tiene dinero. Y ahora es tu más mejor amigo. Un imbécil, no lo aguanto, un dia me comeré su cerebro.
Pues eso, ya estoy todo repeinao, con mi chorreón de colonia, Barón Dandy, es que hace mucho que no salgo, como ya he dicho. De veras. Fíjate si hace que ayer baje a comprar pan, por casualidad, es que se me acabó el que tenía congelado del año 2007, y me acerque al bar y pedí una Mírinda. Un refresco.

– El camarero, un tío de mas o menos de unos 50 años, me dijo entre carcajadas.

– ¿Usted hace mucho que no sale no? , La Mírinda hace 30 años que no se fabrica aquí.

Me quede a cuadros. No lo sabia oyes. Cachondeo general en el bar. Tenia que haberlos fulminado a todos. Estúpidos. Después me enteré que hay partes del mundo que existe todavía. Que ineptos que son.

Pues eso… Que ya preparado, busco las llaves del coche. Al rato de buscar como un cabrón, siguen sin aparecer las putas llaves del coche.

A esto, mi amigo…. sentado en el sofá, todo abierto de piernas y leyendo el muy interesante, que dentro hay el Penthouse, que parece que se ha caído del techo, el listo, te suelta:

– No te preocupes «siempre está en el último lugar en el que miras».

– Nos ha jodio mayo que no va llover a tiempo, vamos José, oye, (Por cierto ¿ tiene nombre de un carpintero, verdad? ¿que curioso no?, yo conocí a uno, pero traspasó la carpintería, porque tuvo un niño o algo asi)

Este tío es tonto, donde las encontrare si no, pues en el ultimo lugar donde busque y encuentre. Que yo, parezco tonto, pero solo lo parezco. Que piensas, que cuando las encuentre («en el ultimo lugar») voy a seguir buscando. Siempre he pensado que a esa frase le falla algo.

De verdad que hay gente más simple que el salpicadero de un patinete. Y mira que he visto, gente, no patinetes. Por ejemplo.

Otro: Estas en la parada del bus, a veces lo cojo para juntarme con la chusma, a 35 grados y 90% de humedad. Muerto de calor y con ganas de matar a alguien. En tus sueños, estas pensando en cómo pegarle fuego al autobús con todos los directivos de la compañía dentro. Esto te alivia, aunque te calienta y te da más calor y por ende (que no se lo que es, pero lo pone mucha gente que escribe en libros y los raros estos de los blogs, gente extraña ande las haya) sudas más, y te empieza dar asco todo. Bueno pues de pronto entre el sonido de las cigarras, se te acerca el típico tonto la haba.

.- A pasado el bus ???

.- Pues no, no ha pasado. ¿usted se cree que yo estaría aquí si hubiera pasado ? ¿Usted cree que me gusta ver como pasa el autobus y no coger ninguno.? Llevo aquí 45 minutos caballero. O avatar. O lo que usted sea. Y aquí no han pasado nada ni nadie.

– Oiga es usted un poco borde no?

– Si, lo soy. Hace ya mucho…. No lo sabe usted bien.

No se, mmmm… otro:

Los atacantes esos, que vas por la calle y te enseñan un papel con una dirección ilegible, que parece que lo ha escrito un niño egipcio de primaria y te la planta en toda la cara. Pero a dos dedos de la nariz.

– Usted sabe donde está esta dirección de este hotel??

.- Mire señora, no se quien le ha escrito esto, que debe de ser marciano mas que nada por la inclinación de la letra, porque de este planeta no es. Eso se lo aseguro.

.- Es que un señor, allí abajo, me han dicho que esta por aquí. – Dice la señora –

.- Seguro señora, pero dígaselo al cabrón que le ha enviado hacia aquí, que se estará descojonando en la otra esquina. Porque yo no entiendo lo que pone, ni se donde esta. Ni el que la ha enviado aquí tampoco.

Hay que ser cabrón y enviar a alguien a un sitio sin saber y así te lo quitas de encima.

– Mire, sabe, vaya por esta calle, todo recto y la tercera a la derecha y pregunte por allí.

Le dije para quedar bien, aunque no tenía ni puta idea… Pero asi la señora hace deporte, que esta gorda. La dejas atrás y ves como ataca a otro transeúnte. A ver si tiene suerte y sabe leer marciano.

Hay muy mala gente por ahí. De verdad.

Uno de los peores casos, El plasta mañanero, en el bar.

Estas tomando tus churros, las dos magdalenas, un cruasan y tus dos donuts, con tu café con leche con sacarina. Hay qué cuidarse.
Y el de al lado te empieza a contar su vida, pero no el típico. .. «Ayer me pasó tal y tal», no que va, que va.

Empieza a contar que es de un pueblo de Tarragona, de interior, que está a tomar por culo de la civilización y que nacio allí hace cincuenta años y que lo pasó muy mal.

– Y yo asintiendo, todavía me quedaban los donuts.

Y el pavo dale que dale…

Al rato ya explote, con la boca llena de donuts.

– Joder tío que son las ocho de la mañana, me estoy tomando un tentempié ligero y tu me estas contando tu mierda de vida, con cariño te lo digo, pero joder, es que me van a sentar mal las ensaimadas de sobrasada que me van a traer. Y soy una persona muy amable y comprendo todo lo que me explica, gentuza como tu, pero oye mira, vete a tomar por culo ¿No?

Me encanta ser amable con la gente que lo necesita. Es algo innato en mi persona. La comprensión y la empatía es maravillosa. O eso creo. O no, no se.

Todo esto que os he contado, es una pequeña parte de lo que hago, cada dia, dia a dia, semana tras semana, bueno y ya sabéis como sigue.

La personas, algunas, casi todas, bueno todas, tienen un punto negro, escondido bajo esa marca de buena persona. Todos tienen ese punto que puede ser un instante o ser algo constante. De hecho las almas son tan dúctiles que varían de bondad a maldad y viceversa, pero hay humanos que nacen con la maldad grabada o se van haciendo poco a poco.

Es tan complicado esto de la maldad, que después de miles de años no he llegado a interpretar si la maldad es ausencia de bondad o la bondad es la ausencia de la maldad. La verdad es que no lo capto muy bien, y contra mas tiempo pasa, me va a peor. Ahora me estoy medicando para ello.

Y yo, un servidor, el que os habla, se dedica a localizar esos puntos negros, esas almas extrañas y vigilarlas. Para proceder, a lo encomendado.

Como ya dije mi nombre completo es Reficul Sánchez, no soy de aquí, me enviaron desde sitio lejano, ciertamente no procede explicar de donde vengo, al fin y al cabo, unos lo entenderían y otros, no

¿Extraño nombre? Si,

¿Tiene importancia el nombre? Mucha, hay que fijarse.

Pero vamos que vosotros mismos. Tampoco es para tirar cohetes. Hay peores nombres, por ejemplo Adolf, Benito, Francisco, Sam, Stalin, Aznar, Putin, Abascal… Aunque, posiblemente, carece de importancia el nombre, como ya habréis adivinado. Lo que hicieron, hacen o harán si lo tiene.

Andar por las calles tanto tiempo, solo, con mi hatillo, o con mi traje negro, es duro, muy duro. Sol, frío, lluvia, nieve, curas, hare krisnas, gente, mala gente, buena gente, no se… de todo.

Pero estudiar las almas de la gente es un trabajo muy cansino. En tiempos cuando me destinaron aquí, allá por el 1975 no entendía gran cosa. Se había muerto un viejo de uniforme, que por cierto ya había visto por la oficina antes de venir aquí, se ve que era el que mandaba entre tanta gente. A mi me caía bien, pero todo el mundo decía que era un joputa.

Bueno no se, allá ellos, yo le di mi tarjeta y se fue. Creo que a estas alturas ya sabéis quien soy y a que me dedico.

No vendo aspiradoras, voy por la calle captando almas, las malas, trabajo a tiempo completo en una empresa, propietario y socio único y fundador, llamada, PABAJO QUE VAS S. C. C., (Sociedad Cooperativa Civil). He tenido que despedir a varios captadores, porque se han contagiado de una especie de virus y se han metido en política, y, como os digo, estoy en el puesto de captador de gente mala, pero mala de la muerte.

A dias trabajo a jornada completa, casi veinticinco horas y hay dias que no hago nada, en diciembre, a finales, todo el mundo es bueno, a excepción de algún profesional de la maldad, que ya me va bien, por que es un mes muy flojo y no llego al objetivo. Pero vamos algo pillo.

Pero bueno, que trabajo no me falta. Y ahora, joder, es que de un tiempo a esta parte, nunca, nunca, en mi larga existencia había visto tanto cabrón suelto, tanta maldad, avaricia, desdén, mentira y falta de humanidad, hay más, pero, no se, por poner algo.

Y realmente, hasta hoy no me había sentido tan mal. Realmente estoy asustado. Y es difícil que me asuste. He visto mucho. Pero realmente, si yo estoy asustado. Pensad. Pensad.

No van a caber allí abajo…

.

© Javier Sánchez septiembre de 2022

¿El sueño?

Solo en casa, me voy a la cama a dormir, hoy ha sido un mal dia, después de revisar la casa, habitación por habitación, todo bien, en el pasillo que va a mi habitación, el vello de la nuca se me eriza durante un momento, siento algo que no se explicar y me giro a mirar que sucede. Nada, no hay nada. Entro en mi habitación y cierro la puerta, me dirijo a la cama y pongo la tele, algún programa malo, vamos cualquier cosa que emitan en la tele a esas horas.

Ese ruido, ese viento, ese… algo que me altera especialmente, me enerva poco a poco. Tengo un sueño liviano, pero esta noche, no se que sucede, hay algo que no va bien. Son sobre las dos de la mañana, todavía estoy despierto y me estoy empezando a poner muy nervioso, pero no nervioso de no poder estar sentado, es algo extraño, posiblemente ansioso y temo que de ahí al agobio y del agobio al pánico hay un paso y eso sí que me da miedo.

Es una noche para nada pacífica, poco apacible, los arboles se tocan los unos con los otros, como si hablaran en un lenguaje de gestos. El sonido de las hojas unidas al viento, ese viento extraño, no es un viento que admites, que entiendas, que tú cerebro entiende. No, era un viento anormal, movido por algo anormal.

El tintineo de la ventana moviéndose, los sonidos de los resquicios holgados de la ventana, que le otorgan vida. Creo que ya soy patrimonio del insomnio. Pero sin darme cuenta caigo en el sueño profundo, pero es un parpadeo, me despierta un clinc de cristal roto, asustado me incorporo, hace frío, demasiado, frío, me siento realmente incómodo, miro a la ventana, el cristal esta intacto.
Miro el reloj, las 3.03 de la madrugada, solo he dormido aproximadamente una hora, de pronto siento sonido como un cristal que roza con otro cristal, me giro y es el espejo que me lleve de casa de mi abuelo, de el saltan minúsculas esquirlas mientras el cristal se mueve cuasi imperceptiblemente.

En el desconcierto escucho una profunda y lejana voz que se quejaba y lloraba, desde lo mas profundo del sonido reverberado. Una figura oscura se dibujaba en el espejo, era como un busto de color gris, que se tapaba la cara con las manos pálidas, el sonido del llanto, de la queja, continuaba atormentado lo más profundo de mi cerebro.

En un momento sentí la presencia, la parte de mi lado de la cama se hundió, como si alguien se sentara en una esquina. Algo oscuro me ha envuelto  como una manto negro y espeso y siento como un aliento helado se acerca a mi cuello. El pánico se apodera de mi y grito. Grito de horror….

De pronto abro los ojos, ya es de día, la luz del sol entra por la ventana implacablemente, me giro y acurrucó como su fuera un bebé para que me arropara aquella luz, estaba frío y sudado. Todavia tenía una angustia que me aprisionaba en pecho.

Me he calmado poco a poco, recostado de nuevo, y mirando al techo. Otra vez el gemido, esta vez muy lejano, he girado la cabeza hacia el armario, alli estaba la grieta en el espejo, con rebordes oscuros y la puerta del mismo entreabierta.
De repente, con un sonido sordo, como una cajón que se abre, la puerta se abrió completamente, mi corazón se disparo y me paralice, alli, en aquel armario, aparecieron mis camisas, chaquetas y pantalones.

Me he vuelto a recostar y he cerrado los ojos. Murmurando, nada.

Las tres de la mañana es lo que tiene.

©Javier Sánchez septiembre de 2022

«QEE, el vampiro» Capítulo 2 de 234

Esto de arriba es el anterior episodio

.

.

QEE El vampiro.

El capítulo 2

.

.

Curiosamente no me morí como cuentan en las películas de vampiros, que los entierran y luego salen de la tumba, la verdad es que depende de que tumba no sale en tres mil años. Si son de esas que la familia pone una losa de dos toneladas, ni vampiro ni hostias, ahí te quedas pa siempre jamás, vamos que ni Hulk convertido en vampiro y hasta las cejas de red Bulls y ginseng.

Pues nada, que allí estaba en una cama de un hospital, con más aparatos que un mecánico de Fórmula uno. Había en la habitación tres médicos, una médica, y dos enfermeros. Todos alucinando porque llegué con menos sangre que el tobillo un canario y no me había muerto. El cabrón de Mario debería de ir por ahí como los mosquitos en verano, con toda la panza colorada. Que ganas le tengo.

Pues nada esto de ser vampiro es una mierda, por lo menos a mí no me ha hecho nada, el Mario este es gilipollas.  Oye que ni tengo más olfato, ni me molesta la luz, ni oigo más, ni súper fuerza ni nada de nada, joder que mala suerte tengo, me muerde un vampiro y no me pasa nada. Ah! A lo mejor es que me he vacunado tres veces para lo del covid y como también lo he pasado, pues será que soy inmune al virus Vampir19. Eh!! Todo es posible el la viña del señor.

Hostias!! Nada más decir esto me ha entrado una vomitera que casi me doy la vuelta, por dios, que asco. Otra vez!! Vomitera.

Nota en mi diario: Primeros síntomas de que me estoy convirtiendo en vampiro, no puedo mencionar al innombrable del triángulo y el ojo por sombrero. Vaya una mierda de súper poderes que me ha dejado el gilipollas ese.

Pues oye que llevo en el hospital dos días, me han hecho dos transfusiones de sangre, y ahora ya tengo el gotero de suero, debe de ser la hora de comer pues huelo a sopa de sobre, pero sólo son las 10 de la mañana, debe venir de la cocina del hospital que debe de estar por aquí cerca.

– Enfermera, ¿La cocina del hospital está aquí cerca? Es que huele que tira para atrás la sopa de sobre del ejercito de cuando la conquista de filipinas y las pechugas de pollo recalentado.

– No, que va, está en la planta baja y nosotros estamos en la diez.

Me quedé de pasta boniato, se me había creado el súper olfato, por eso esta mañana olía a mierda, el de la habitación 107, yo estoy en la 101, se ha tirado un pedo alucinante, creo que habrá muerto de la onda expansiva o se habrá dado la vuelta. ¡Y lo he olido! También ha ayudado los gritos de la enfermera llamándole guarro al tío o tía, no sé.

Nota en mi diario: Otro súper poder de mierda (nunca mejor dicho), el olfato ha empezado a incrementar su valía. La verdad es que no se porque escribo así que parezco un abogado revenido. Además, lo estoy pasando muy mal pues mi habitación, que está al lado del ascensor, tiene un baño y ahí entra todo el mundo a mear y a cagar, como no me puedo mover todavía, pues eso, que se aprovechan. Oyes que ni saludan los imbéciles. Yo les digo:

– ¿Es que no hay más baños? Enig?

Ni me contestan.

Está tarde ha venido el médico, creo que ha comido albóndigas con tomate, un café y un carajillo de whisky. Y lleva una colonia malísima, creo que es Varón Dandy. Es que se me ha acercado a mirarme las pupilas, con esa boli linterna. Ya me ha dicho que mañana puedo ir a casa, que me dará el alta sobre las 10 AM (antes de merendar). En la habitación hacia un calor tremendo, parecía que estaba en una fundición incendiada, y ya empezaba a dar un solitron que casi me llegaba al borde de la cama. Con esto no quiero decir que había alguien borde al lado de la cama, quiero decir que estaba casi tocándome. He llamado a la enfermera y le he dicho, oiga puede cerrar las cortinas es que me estoy asfixiando

-Pues oiga, esta el aire acondicionado a tope. Si quiere le abro la ventana un poco mas y le abro las cortinas para que le entre fresco.

– Si por favor, a ver si se me pasan estos calores que parece que tengo el climaterio.

La mujer abrió la ventana y las cortinas y me dio toda la luz en todo el brazo, por favor que dolores, me estaba quemando vivo el brazo

-Cierre, cierre por favor que me quemo vivo.

La enfermera alucinaba, rápido cerro las cortinas y la ventana, bueno es al revés, la ventana y las cortinas. Rápidamente se me pasó y vi como mi brazo quemado se recuperaba. Menos mal que no estaba mirando la muchacha.

Nota para mi diario: Tengo otro súper poder, me curo rápido, muy rápido, pero no puedo dejar que me de el sol directamente. Este si que es un súper poder bueno, lo que pasa es que tengo que hacerme daño para que funcione, el hipo poder es que el sol me puede matar y eso ya me jode mas.

La enfermera se puso a curarme las mordeduras de aquel cabrán y mientras me quitaba las vendas del cuello se corto con las tijerillas esas tan pequeñas y le salió un poco de sangre, bufffff, me desmayé, padezco de hematofobia, me mareo y me entran las mil muertes si veo sangre, vaya mierda de vampiro. Me desperté cuando ya estaba curado y me dio un algo raro que ataque a la chica para beber su sangre, unas voces en mi cabeza me decían muérdela, algo alucinante, se parecían a Mocedades en una mala tarde, ella me metió un guantazo que me hizo un corte en la cara, fue con un crucifijo que tenia como pulsera. Me volví a desmayar otra vez, madre mía que tarde de desmayos. Cuando desperté estaba sentado en el sillón de la habitación, le pedí disculpas a Gumersinda, así se llamaba la enfermera, me contesto que me perdonaba no sin indicarme que la próxima vez me tiraría por la ventana, que no era la primera vez que lo hacia con zumbaos como yo.

Así pase la tarde de mi último día en la cárcel de enfermos. Tenia mas fuerza, me encontraba como mas mejor y me levante del sillón a pasear un poco. Pasee por la habitación y vi una especie de ventana que daba a otra habitación, con su cama, su armario y toda su parafernalia para que la gente no se muera y pensé que manda cojones con la intimidad de esta mierda de hospital, de todas formas me acerqué para asomarme a ver que pasaba, quien había etc, en la otra habitación y me di un golpe importante, aquello no era una ventana, era un espejo. Joder! Un espejo! Y yo no estaba reflejado en el! Eso si me abrí la frente, otro súper poder, bueno, súper poder mas o menos, porque no reflejarse en los espejos es una chorrada.

Nota para mi diario: No me reflejo en los espejos. Nada más.

Pues hala, que ya estaba aquí Gumersinda para curarme la frente, que en cuanto me puso la tirita ya se me había curado, pero bueno, callé y no dije nada. Estaba anocheciendo, estaba ansioso, como cuando te estas meando en un bar y tienes tres delante, dos señoras con abrigos y bolsos y un abuelo de 87 años, que ya sabes que te vas a mear encima, pues así. Mañana ya iría para casa. La cena estaba al caer, había ensalada romana con zanahoria rallada y otra vez sopa de sobre. A ver como pasaba la noche, Ya os contaré.