Papiroflexia y un accidente nocturno

Alguna vez habeis intentado doblar el prospecto de un medicamento exactamente igual que cómo estaba antes de abrirlo. ¿Si?

Pues hay unas 201 personas en todo el mundo que son capaces de hacerlo. Cincuenta de ellas en un manicomio, atados a una cama, veinticinco son políticos y no les ha pasado nada pues están acostumbrados a no hacer nada y 26 estamos tranquilos pero con medicación.

Pues oye, que tras un curso de 100 horas de «papiroflexia plus premier» por fin he conseguido volver a doblar el prospecto de una caja de medicinas. Llevaba años queriendo hacerlo, me refiero a doblar el prospecto ¿eh?. El curso ya estaba hecho.

A sido un curso muy intenso, duro y empalagoso, ferragoso y todo lo que termine en oso. Pero por fin lo he conseguídi. El profesor es un japonés muy querido en Cuenca, Don Tolometo Aunkesea Azpinorreatxea, de ascendencia vasca el hombre. Padre de Tokyo y madre de Donosti.
Pues hoy a las 18 horas 23 minutos hora zulu he conseguido volver a poner el prospecto en la cajita de prozac, que por cierto me lo tomo por el problema que tenia por lo del prospecto. Genial ha sido oyes y he llorado mucho. El profesor también. Y nos hemos abrazado un rato (esto último no me lo ha cobrado)

Ahora estoy con los abre fácil de los embutidos envasados al vacío, que no hay forma de abrirlos. Llevo una semana y me dejado los dedos, pero me ha dicho el profe, Don Alberto Padentro, que trabaja en el DIA, que lo conseguiré. También he llorado. El profe no, es un cabron.

Ah ! También he conseguido meter el nórdico dentro de su funda.  Cinco horas he tardado. He presentado el video y me lo han convalidado con un cinturón marrón de karate.

Toy que me salgo.

Con esto último de los sobre lo he hecho porque tuve un terrible accidente que os paso a contar, ya que estáis aquí sin pagar y sin hacer nada.

Pues pasó que… Una noche, bien de noche, me desperté de un sobresalto, con un dolor intensisimo en el gemelo derecho, no sé si os pasó alguna vez, es horrible eso, me puse en pie rápidamente. Al rato cedió, quedándose como un dolor sordo, pero muy molesto, no se porque le dicen dolor sordo si no grité ni nada, es que lo he leído por ahi. Pues acto seguido me dirigí a la cocina y lo que hace la mayoria de las personas del mundo (que tienen nevera) abrí la nevera y me quedé observando su interior. Imaginaros cómo en «Paranormal activity», que va pasando el reloj de la cámara a toda hostia, allí estuve embobado hasta las 3 de la mañana, desde las tres menos cinco que llegue, espantoso ¿Que no?

Pues eso, ya que estaba alli, haciendo el gilipollas, decidí comer algo, pero es que tengo que ser muy selectivo, tengo el estómago muy delicado, me sienta mal hasta el ALMAX y el OMEOPRAZOL, así que tras mucho pensar cogí un sobre de esos «abre fácil» de jamón serrano, de esos que también se come el plástico que separa las lonchas…. ¿No? ¿No se come?. Joder pues yo me lo como siempre, oye, pues está bueno, te hace heridas en la garganta pero bueno con un copazo de vino se pasa en un par de semanas.

Pues eso, que en mala hora, nunca mejor dicho, eran las 3 de la mañana, ya sabéis lo que significa, cogí el maldito sobre de jamón de plástico con plástico y comencé a preparar mi pan con tomate, aceite y sal. Todo bien puestecito en el plato. Con el punto ideal de sal, su tomatillo bien restregado por el pan, mi batido de cacao, mi carajillo de anis y dos magdalenas (ahora muffyns.) Algo ligerito, es que mi estomago no aguanta mucho.

Cogí el sobre de jamón… Joder aquello no había manera de que el plástico se despegara, de donde pone «abrir aquí», tirar y tirar hasta que llego un crack… mi dedo pulgar no soportó la presión, está muy depre, me lo rompí, por dos sitios.

Del dolor y sobresalto me golpee la cabeza con la campana extractora, me mareé y me apoyé en los cajones que había dejado abiertos, evidentemente se cerró y me pille los dedos, me sujete con la otra mano a la campana que se cayó encima de la vítro cerámica y todos los cristales se me clavaron en la cara. No veía nada y andando a ciegas le di un cabezazo a la caldera que tuvo un escape de gas y claro, como no, explotó por toda la cocina. Sentí un ruido como…. Eso se una explosión de gas, bueno, un ruido. Y la verdad os digo hijos míos que no recuerdo mas…

Desperté en el hospital, todo envuelto en vendas, el brazo escayolado y todo lleno de tubos por todos mis orificios. Rodeado de enfermeros, enfermeras y medicos, partiendose de risa.
Por ello, como soy un emprendedor de esos que ahora se llaman así, antes se llamaban vagos, vamos que no hago nada, he decidido hacer el curso este que os acabo de mencionar.

Hala hasta otra.


©Javier Sanchez  agosto de 2022 o algo así

Confusión tonta


Está mañana estaba en el parque con la fresca, mi prima no, me refiero al fresquito de esta mañana de agosto, a treinta grados a las 11 h am (antes de merendar), en un banco de piedra que estaba caliente como el suelo del infierno, pues le había dado 15 minutos de este sol de justicia. Bueno que me enrollo, que estaba sentado en un banco y de repente una señora mayor, de unos cincuenta y dos años grita:

-«Vengaaaa genteeeeee todos los que quieran helado, acérquense aqui, vamooossss!!!.

Joder, pues de un brinco me levanté del asfixiante banco de piedra y me dirigí, con otras personas, donde estaba la señora repartiendo helados.
Les dio helados a todos y cuando me llegó el turno me preguntó
-¿quien eres tú?»
En ese angustioso momento me dí cuenta de que el resto de las personas eran su familia. Por favor que pena de hombre que soy, yo quería morirme tres veces, que me tragara la tierra y que me escupiera en un vertedero.

Os escribo esto detrás de unos matorrales de la vergüenza que he pasado y encima sin helado. Y además veo que viene la policía por qué no sé qué habrán dicho de mi.

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