Pensamiento 80

¿Sabes amiga mia?. Se me parte el alma cuando te hablo y se te humedecen tus preciosos ojos de color esmeralda.

Y ¿sabes, amiga mía?. Daría, a quien lo quisiera, todo lo que tengo. Si, amiga mia, todas mis sonrisas, mis letras, mi música, mi pintura, mis muebles, mi casa, mi hogar, mi memoria, mis pensamientos mas secretos los cantaria al viento, e incluso lo que me queda de mi pequeña vida.

Y todo, todo, solo y únicamente para conseguir que un día sonrías sin llorar.

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© Javier Sánchez 2018

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Sara

PARTE I

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EL PRINCIPIO.

Girona, octubre, año 2003.

Sentía una ganas espantosas de vomitar, pero no encontraba el medio, se sentía mareada, ingrávida, con un sentimiento de culpa mezclado con una furia que le quemaba el estomago. Que le presionaba la frente. Le hacia llorar sin querer. Reír y llorar a la vez. Eran ráfagas de sentimientos ajenos a ella. No quería pasar por ello, y lloraba y se lamentaba por ello.

El susurro, como un fuerte viento moviendo la copa de los árboles, era constante dentro de su cabeza le atormentaba, esa voz hueca, lejana y profunda, que le aterraba, le enervaba hasta límites que no podía controlar. El paroxismo se apoderaba de ella y lloraba por dentro. Un llanto desgarrador. Pero nadie la oía, era un llanto sordo y espantoso. Y quería gritar.

De hecho, ella no controlaba nada cuando sufría esas extrañas crisis. Solo un torbellino de sentimientos, de violencia, de tristeza, de miedo, de espanto. Se sentía indefensa y a la vez aterrorizada por aquel odio que nacía de repente del fondo de su alma. Se temía, tenia miedo de si misma. Y apretaba los puños, hasta hacerse sangre.

Por la casa y por su mente, o por ambos sitios a la vez, siempre veía aquella sombra, negra, muy negra, una figura cubierta con una especie de lo que parecía una raída túnica que tapaba lo que parecía la cabeza de aquel espanto. Sin manos. Qué se desplazaba con ella, sin que ella pudiera evitarla. Cuando esa figura aparecía, siempre a la misma hora, las tres de la mañana, ella enfermaba, se debilitaba hasta limites de sentirse morir. Y volvía el espanto que la envolvía sin ninguna piedad.

Las tres de la madrugada, la hora maldita

En los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas nos dicen que Jesús murió durante “la hora nona”. Según los cálculos actuales, serían las 3 p.m. De acuerdo a esta idea, Satán da la vuelta al simbolismo según su concepción y se guarda para sí las 3 a.m., en mofa directa a Dios. En realidad entre las 3 y las 4 de la madrugada es cuando mas actividad demoníaca o paranormal predomina.

Otro motivo por el que esta hora se considera una fuente de actividad demoníaca, inusualmente alta, es el hecho de que está en mitad de la noche; el sol ya hace mucho que se puso y no amanecerá durante unas cuantas horas más.

Es plena oscuridad. Terrible oscuridad.

Sara sufría se volvía loca, si eso era posible, con lo que padecía. Posteriormente, en los periodos de las crisis iniciales, no recordaba nada de nada, solo el dolor que invadía su cuerpo imposibilitando cualquier movimiento, pero a medida que iba avanzando el tiempo tenía como imágenes, espantosas, de tiempos antiguos, muertos en carros, empujados por gente extraña, crueles escenas de guerras, personas muertas en barros de color rojo que le miraban con la boca espantosamente abierta y aquella sombra, aquella sombra siempre estaba en cualquier rincón de los escenarios. Siempre dirigía todas aquellos espantos. Aparecían, monjes, con sayos negros junto a hombres con el torso desnudo y los ojos cerrados que rezaban en un idioma que sorprendentemente ella creía comprender, sin entender. Y que le miraban y hablaban

En una de las ocasiones apareció un hombre, camisa blanca, pantalón negro, barba blanquinosa. En la mano portaba un antiguo libro de piel de color oscuro indefinido y tendiéndole la mano se lo ofrecía y le decía:

“Toma mujer, y no es peor que el anterior, ha estado por tiempos a la vista, es él. No ellos, él. Toma y lee, lee, lee, lee “

El anciano lloraba, mientras le ofrecía el libro.

Esto sucedía segundos antes de que acabarán aquellas crisis o ataques. Despertaba súbitamente. Sudando y gritando. Pálida, terriblemente pálida.

– No, no, no!!

Los médicos, la examinaban, cada quince días, su madre la acompañaba a la clínica. Ella deambulaba en aquella nube gris en la que vivía, sintiendo el terror y el espanto. Caminaba cogida fuertemente de la mano de su madre. A sus 32 años, había sufrido lo que nadie entendería. Lo que posiblemente nadie soportaría.

Hasta que todo se calmaba. Se tumbaba en la cama y descansaba exhausta.

Sara dormía plácidamente durante doce horas, sin moverse, en la misma posición, su madre la movía de vez en cuando, ella abría los ojos , llenos de lágrimas, que pedían auxilio, y decía.

– Hola mamá, estoy muy cansada, agotada.

Su madre, le acariciaba la cara.

– Duerme Sara, duerme. Duerme hija mía.

Todo se convertía en un remanso de paz, después de la batalla, no sabían contra que. Hasta que llegaba la noche, y no todas, empezaban los ruidos y los susurros.

Maria, la madre, viuda desde hacía seis años, llevaba sufriendo aquello, desde que su marido, empresario de éxito, un sábado de Junio murió atropellado por un autobús. Sola, con su hija, desde el día siguiente al entierro del padre, comenzó a sufrir ese calvario, día tras día, médico tras médico. Insomnio, depresión. Pero ahora era peor, Sara, cuando padecía las crisis, se estaba convirtiendo en un ser violento y calculador. Capaz de cualquier cosa. Llegando al límite. Llegando a agredirle. María contrató a dos enfermeros interinos, que la vigilaban y vigilaban su integridad física. Los problemas se controlaron un tiempo… Poco tiempo.

Y aquella noche pensó, mientras los susurros ininteligibles llenaban la casa, y providencialmente Sara dormía, que debía de tomar otra dirección, para poder solucionar aquel espantoso problema, que estaba consumiendo a las dos.

Iría al pequeño monasterio que había al lado de casa a ver al prior, amigo suyo desde muchos años atrás, para pedirle orientación. Aunque más como amigo que como sacerdote. María no era una mujer devota, simplemente, era una madre abnegada, que perdió a su compañero después de casi cuarenta años de matrimonio.

María se levanto a las 7 de la mañana y se dirigió al monasterio. El monasterio estaba situado en una loma de las afueras de la ciudad. Muy cerca de su casa. Precioso edificio, con jardines en la entrada. Dos puertas de madera, antiquísimas, selladas con una cruz enorme.

La hicieron pasar por el pequeño claustro hasta una sala, allí esperó a Javier. Amigo desde su juventud, hombre de convicción religiosa inquebrantable, afable y muy abierto al mundo moderno. Algo realmente sorprendente.

Javier entro en la sala, y se dirigió con paso rápido hacia María… Hombre alto y fornido, de pelo blanco, atractivo. Se notaba una fortaleza y seguridad solo con su presencia.

– Por dios María, bendita seas. – le besó en las mejillas – me alegro mucho de verte aunque me tienes muy preocupado desde anoche que hablamos. Y Sara, cómo está esa mujercita

– Ay Javier. No sé por dónde empezar. Estamos sufriendo las dos muchísimo.

María le contó todo lo sucedido al cura. A medida que avanzaba la historia, el sacerdote estaba cada vez más inquieto en el sillón e iba palideciendo. María lloraba y el sacerdote le cogía las manos, se persignaba lentamente. No daba crédito a lo que estaba escuchando.

– María, iré a ver a Sara, a tu casa, mañana mismo. Hizo una pausa… Aunque, bien pensado, esta tarde os pasáis, por aquí, de visita las dos. Y ella y yo, pasearemos un rato, debo de hablar con ella a solas. De esta tarde depende lo que hagamos. No te voy a negar que estoy asustado, de veras te lo digo. Pero con la ayuda de Dios lo solucionaremos. Haré unas llamadas. Ahora ve a casa y por cualquier cosa me llamas, por cualquier cosa María.

– Gracias Javier, muchas gracias. Esta tarde vendremos.

Se dieron un abrazo y se despidieron.

María llegó a casa, Sara dormía todavía. No sabía cómo decirle que irían por la tarde a ver a su padrino. El sacerdote era su padrino.

Llegó la hora…

– Sara, vístete que vamos a ver al padrino. Te parece?

– Si mamá, vamos.

La madre se sorprendió de la contestación ta rápida y directa de Sara, esbozando una tímida sonrisa. Dame cinco minutos por favor.

Subieron la cuesta lentamente, Sara de la mano de su madre, miraba fijamente la puerta del monasterio. Cada vez le apretaba más la mano, sudaba y no tenía buena cara. Palideciendo y mirando de reojo a su madre.

– Mamá, tengo ganas de hablar con el padrino. Tengo ganas de vomitar. Y no quiero estar aquí.

– Tranquila Sara, todo ir bien y me alegro que quieras hablar con tu padrino. – obviando resto de comentarios de su hija.- Por favor Sara, aguanta un poco. Tomate la medicación del estómago. Sara saco un gel para el estomago y se lo tomo. No le alivio, pero no se lo dijo a su madre. Llegaron a la puerta, Sara se retrasaba y miraba la puerta, estaba cada vez más pálida.

María cogió con suavidad el llamador y lo golpeó contra la puerta. Sara con un gutural grito se desmayó, ante la puerta. El sacerdote estaba en la ventana viéndolo todo. Se persigno y se llevó la mano derecha a la boca, callando un grito de espanto. Algo le había aterrorizado.

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EL DESCUBRIMIENTO.

Vi a María y a Sara entrando al convento, y… a tambien vi a aquellas tres sombras, mi respiración se detuvo, me lleve la mano a la boca para detener el grito. Vi como Sara se desmayaba, y rapifamente di la orden de que salieran de inmediato a recoger a la chica.

María y Sara fueron acompañadas al despacho aledaño a mi estancia. Sara, estaba tumbada en el diván, el médico le tomaba la tensión. Comento que la tenia muy baja que le diéramos un café y un refresco, si no mejoraba que le daría una medicación. De momento no quería arriesgarse. Esperaría fuera de la estancia.

Volví raoido a mi estancia, me persigné, coji el frasquito de agua bendita y volví a y persignarme, me lave las manos con el agua santa y entre en la sala donde estaba mi ahijada y mi amiga, de nuevo, con decisión, y con un miedo que me invadió de repente. me acerque a ella. Algo frío acariciaba mi nuca.

Sara, mí ahijada, estaba triste, muy triste, aunque sonreía, se me encogía el alma cuando me iba acercando a ella. Un peso en el pecho iba creciendo, mientras su sonrisa se iba convirtiendo en algo extraño… ya no era una sonrisa natural. Cuando llegue a su altura, me agache con el frasco de agua bendita en la mano derecha. Ella me dijo.

– Cura, donde vas con el agua, que pretendes. ¿Que crees que me vas a amedrentar con esa tontería de ritos extraños de agüitas y estupideces de esas? “Fugit sarcedos”. No te acerques a mi. Y no, no se hablar latín, lo leí ayer en un libro…. Y río, de manera natural, una risa contagiosa, pero aquella cara y sobre todo aquellos ojos, me hicieron entrar en pánico, aunque procure disimular.

Estaba realmente aterrado. Lo que había allí era el peor espanto de mi vida.

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© Javier Sánchez 2018

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Continuará en PARTE II

La verdadera historia de Caperucita Roja y su comunidad de vecinos.

Por Javier Sánchez
Capitulo 1

Imagen robada de CR recogiendo musgo

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Erase una vez una niña a la que llamaban Caperucita roja, mas que nada por que llevaba siempre una caperuza roja, toda ella, oye.
Si la llevara azul pues le llamarían azul y así consecutivamente con todos los colores del arco iris y todas sus mezclas.

De hecho según estudios míos la Caperu era diatónica, osea que le importaba un huevo el color de la caperuza.

Pues eso, que La Caperucita esa, que realmente se llamaba Maria José Sanchez de la Fuente, y era de Tembleque (Toledo) vivía con su abuela, bueno eso dice el cuento, pero este investigador, que les escribe, ha descubierto tras 72 años y tres meses de investigación que realmente vivía con sus tíos, sus primas y primos, y con doce enanitos, que llegaron un dia, que Caperu daba una fiestiqui y se acoplaron. Ya hablaremos de ellos.
Caperucita, al contrario de lo que el cuento indica, no era una niña, ni mucho menos, era una pava de 32 tacos ya mas trallada que mi prima La Veneno; licenciada en empresariales por la University School Garden Power Flower of Sao Paolo de Mar. Con un Cum Lauden, por un trabajo que hizo sobre el precio de las bayas en tiempos de recesión.

Salio de la universidad con 28 años, ya que repitio tres veces diez de las doce asignaturas. Al final consiguio terminar la carrera con la ayuda de su gran amigo el catedratico. Mas adelante contaremos la historia de “el catedratico”. Que no era el Catedrático de la uni precisamente.

Bueno pues, no le sirvió de una mierda, porque con semejante trabajo de final de carrera, “pa mear y no echar gota” por cierto, no consiguio trabajo de lo suyo, en ningun sitio. Hasta fue a Parques y Jardines de Sherwood, pero le dijeron que habia poco trabajo, por qué estaba todo prohibido, pisar, cortar dar de comer a los animales, a las personas, a los políticos, etc, etc.
– Yo solo quiero que de morirme, todo me va mu mal, mu mal, le dijo el encargado, llorando como un croasant.

Nota del autor: (llorar como una magdalena ya esta muy leido, renovarse o morir, además ahora se llaman muffins)

Pues eso, que gracias a esa licenciatura que no servía para nada, se pasaba el día en el bosque recogiendo moras, bayas y porquerias de esas que crecen en los bosques, segun palabras de Caperucita. Todas las tardes muertas (nunca he entendido esta frase, lo de muerto, estoy muerto, tardes muertas, da un poco de yuyu, pero sigo sin entenderlo) dando por saco a los animales, tirándoles piedras y mil putadas mas. Quemando matojos, y con una cesta llena de musgo y setas.

Con el tiempo se volvio un poco cabrona la Caperu. Por lo del trabajo mas que nada. Por lo de estar tocandose el higo todo el dia, y no tener nada qué hacer, ni atracar un banco ni nada, todos sabemos que en los bosques no hay bancos, de sentar si que había pero los quitó el ayuntamiento. Vamos que una bala perdía para la sociedad. (No viene a cuento la frase, pero la he oído en la radio esta mañana)

Caperu tenia un vecino que era leñador, veinte años mayor que ella, Lorenzo Quete, como ya he dicho antes, y si no lo he dicho pues lo digo ahora, tonto como el solo, que llevaba una motosierra encima siempre, y siempre decía que le costaba cortar arboles, y cada dia, todo el mundo le decía:
– Lorenzo que tal si le pones gasolina a la motosierra y arrancas de vez en cuando el motor.
Como os digo tontolculo. También Cum Lauden.

La Caperu estaba enamorada de un tio llamado Robin, Robin de los bosques, le llamaban, porque vivía en el bosque, la verdad es que no se escojonaron mucho con el mote, pero bueno.

Este es el tal Robin

Un tio, con un poco de pluma (de avestruz), el tal Robin, que siempre iba en leotardos con un arco haciendo el gilipollas, flecha paqui, flecha palla y un vestidito de color verde botella, corto que le marcaba todos los huevos, con un chaleco de color marron, de lo mas fashion, muy ordinario y muy gay de la muerte a la vez. Que no pasa nada, pero tampoco es la imagen que nos querian mostrar.

Este Robin iba siempre con otro tío mas grande que el, Little John, que quiere decir en ingles Pequeño John, (no hay quien les entienda a estos ingleses). Todo el mundo sospechaba que ellos si que entendían. Siempre peleando y cogiéndose por la espalda, revolcandose por el suelo, etc bueno ya me entendéis.

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Intermedio – paron para publicidad, vayan al excusado, nevera, etc. 5 minutos

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Como íbamos diciendo….
Caperucita era una fiestera que te mueres, se pasaba el dia zampando bayas y fumando musgo y todas las hojas secas que pillaba del bosque, que me cojia unos pedos lucidos que paque te cuento.
Caperucita tenia a su madre muy abandonada; su madre, Luisa Fernanda de la Fuente Zarzollos, natural de un pueblo del condado de Sherwood llamado Rosbeeffshire, Luísa desde el primer dia que llegaron los enanos a casa, se enamoró perdidamente de John the Big Manguereiton. Estuvieron a punto de casarse y todo, pero en el último momento dijeron que pa que. Si total hacian lo mismo.
Y tenían razon. Ya lo dice el refrán Francés “en martes a quien buen arbol arrima, no te cases”, o algo asi.

Pues eso, realmente, a Maria José, la caperu, le importaba un guevo lo que su madre hiciera o hiciese con Big Manguereiton, mientras le dejara tranquila con sus musgos y mierdas varias. Ya desde pequeña hacia lo que quería, se iba en el amanecer con Robin, que en aquella epoca llevaba falda, él decia que estaba en su “scotish time”, y no aparecían hasta el Ocaso (empresa de seguros patrocinadora de este estudio / informe)

Por cierto, como nota del autor, los enanos eran doce en un principio, no siete como dice el cuento de la tontalahaba de la Blancanieves, que también vaya nombre la pobre. Pues si, si, eran doce, lo que pasa que el paro y la crisis en el país de Nunca Memires hizo emigrar a cinco de ellos al país de Nunca Tellamare, a trabajar en las minas de carbón, unas minas que sacaban carbón (nota para los atontaos).
Por eso salen doce, y en el cuento de Blancanieves, salen siete, no es que me lo haya inventado, está demostrado científicamente, que manda cojones que lo tenga que explicarlo todo…

Pues eso, que me disperso. La madre de la CR, (a partir de ahora la llamare CR), se pasaba el dia con el Big Manguereiton. Y tuvieron 3 hijos, Pinocho, Luis Alberto y Pinueve, este ultimo nombre fruto de una noche que los tres estaban de musgo hasta el desto y más allá, y se les ocurrió tal nombre.
A veces cuando llegaba CR a casa, observaba que su madre siempre estaba de pie, y le decía
– Mama pero siéntate por favor a cenar, y la madre le decía,
– Hay hija no puedo es que hoy me duele mucho el arco del triunfo y mejor de pie, no te cuento mas por que vamos a cenar. Y por cierto hay que ver como me vienes, que te cuelgan trozos de baya de la boca. De verdad aburrida me tienes….
– Ay mama, por favor no empieces, llevo todo el dia buscando trabajo por las granjas de los aledaños y no encuentro nada, y, bueno, lo que encuentro son mis musguitos y mis hojitas y to eso , que tu ya sabes colega, ¿que no?… Y no me puedo de reprimir.
Su madre pensaba.
– Madre mia (remitiendose a la famosa abuela, que luego sale.) que habre hecho yo para que le polimusgodrogata esta este todavia en casa y encima se me echa un novio bujarra. por dios, por dios…. que cruz y todo eso que se dice, para quejarse al de arriba, que ya ves, estará jugando al poker descubierto con todos los que han sido buenos. Y ni caso.

A todo esto Robin, el de las mallas ajustadas, andaba haciendo el gilipollas con su arco y con su amigo Littel John, que también andaba con el palito. Los dos danzando por el bosque de Sherwood.
El Robin, siempre decía
– Yo soy el Señor De Sherwood, a lo que los demás le comentaban,
– Pues nene tas quedao en na, porque ya me contaras, Señor de un bosque lleno de mierda, de tus flechas, con tu novia que esta todo el dia fumando musgo y comiendo bayas, vamos que tienes una suerte que ni el autor de este relato, que se pasa el dia escribiendo tonterías.

El Robin, decía que había que robar a los ricos para dárselo a los pobres. Y que el era muy pobre, que por eso se llevaba una parte del botin. Todos los mongolos del populacho le aplaudían incluida CR, que acababa de llegar de por ahi de paseo, apludia, pero no sabia porque, comer bayas es lo que tiene. Se reia y decia.
– E mi novio… E mi novio…

En un dia que estaba en una de las tonterías que decía al populacho el Robin, apareció por allí un tio volando con un gorro extrañísimo y unos botines con alas, tambien superfashiondelamuertetotal, y se planto encima del tronco, donde estaba el Robin.

Y extrañamente se escuchaba una musiquita que nadie sabía se donde salia…
“si acaso quieres volaaaaaarrrrrrr…….”

– Hola me llamo Peter, hijo de Wilfred Pan, hijo de Francisca Pe, de las tierras de Nunca Jamas… Todo chulo, y con las manos en la cintura.
Y uno de los parroquianos le dijo:
– Osea que eres Pedro el de la Paqui, la charcutera.

El Peter ese

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Pues si, soy el de la Paqui, el de la charcutería de Wesminister. Y vengo del país del Never Jamas, donde todos somos niños y jóvenes con ganas de vivir y tenemos unas hadas preciosas, yo tengo una que se llama Campanilla y….
En esas que pasaba por allí CR y le dijo…

– Hostia el Peter, el de la Paqui,!! Ehhhhhhhhh, Pero tíooooo, que pasaaaaa!!!, hala y te has venio con la campanilla esa, que guarra que es, que lo pone to perdió del polvo de oro ese.
– Hola Mariajo, como vas, bueno, ya veo como vas, joder, como te has dejado ir. Te dije que fumar musgo no te iría bien y lo de comer setas menos. Que pena y que deterioro de mujer porfa te lodigo y redigo Robin.

La CR seguia hablando ininteligiblemente (joder que palabrita, para decir que no se le entendía nada) – que si el Peter era mu guneo, que era su colegui del insti…. etc, todo esto se lo decia a un arbol.

Asi que Peter obvio (pasó) a la CR y siguio con el palique a la gente.
– Bueno pues en el país de Never Jamas, somos como ya os digo y tenemos hadas y toda la….

Y uno de los parroquianos que estaban escuchando, mas que nada por que en el bosque hay poco que hacer. Como ya he escrito antes. Lo sé. Es para rellenar huecos.
– Neneeeee!!!! Pues pa ser jóvenes para siempre estas un poco estropeado eh,? Que pareces el trovador ese, el Mick Jaguer.
Carcajada general y give me five entre ellos.
Peter hizo caso omiso (vamos que paso de ellos como de la mierda) y empezó a comentar lo bonito que era vivir en el país de Never Jamas, a lo que la gente, que ya tenia el cahondeo metido dentro, y la risa se descojonaba por cualquier chorrada. Risa tonta que se llama.
Desparramo total, la gente por el suelo y Peter, Robin y Littel John, con un cabreo de los de órdago (que no se lo que es pero mola ponerlo).

Pasado el rato de risa tonta y ya contenida, hablo Robin, pues Peter, el de la Paqui, se fue con campanilla, volando por el bosque, se estaba meando, dijo él, y de nuevo la cancion….
– si acaso quieres volaaaaaaarrrrr.
Que toda la gente, miraba asombrada alrededor, – de donde coño sale esa musica otra vez?, se preguntaban –

Robin empezó a hablar.
– Mirad chicosss and Girls , este es nuestro bosque debemos de mantenerlo limpio como una patena, a mi lo de las hojas y lo bichos me ponen nervioso de la muerte. Que me da mucho y sofoco. O sea , no es nada cool que haya gusanos y bichos, pooor favooor, es asqueroso de la muerte,. O sea que me muero y que me entierren con mi arco entre las piernas. Mmmmmm, ay perdon, se me va la cabeza a veces.
Yo, os propongo que hagamos una derrama para pagar a alguien para que limpie el bajo bosque o soto bosque….
Un silencio sepulcral se instalo entre los que estaban congregados allí. Y se miraban entre ellos, con cara de no saber …

– Lo de la derrama es que pongamos dinero entre todos y el bajo o soto bosque es el suelo catetos..!!!
Madre mia, me caigo muerta, que zoquetes.
– Aaaaaaahhhhhhh .!!!!! – Todos respiraron, es que claro viniendo de donde venia, el comentario del bajo bosque a algunos tios les acojono.
– Es que hablas raro Robin.
Otra vez choteo general y give me five, entre los iluminados.
– Vale, vale, callaos un poco.!!! Pues propongo un pago de 5 euros, por cada uno de los que estamos aquí. Asi entre todos podremos contratar a una chica que conozco, que limpia que lo deja todo limpio, limpio. Se llama Cenicienta.
Todos acordaron que si, excepto la guarra de la CR, por cierto en ingles RC (red caperucit), que dijo que ella no ponía ni un euro, que si le iban a quitar todo el musgo, que iba a fumar ella.
En parte tenia razon la pava. A veces pensaba.
Pero tambien hicieron caso omiso a la polimusgodrogata.

Decidieron llamar a una chica que estuvo en el bosque años atrás, y trabajaba muy bien, pero la tuvieron que despedir por la crisis y por que era una plasta, todo el día canturreando y con pájaritos y ratoncitos y todo lo que terminaba en ito a su alrededor. Todo demasiado dulce.
De hecho, Roberto Lose, que era diabetico, murio pocas horas despues de pasar una tarde ayudando a la candy de la Cenicienta.
Hiperglucemia dijo el doctor Anibal Lecter Menguele. Médico de la zona de Sherwood. Con plaza fija ¿eh?. Luego, mas tarde, si eso en otro capítulo hablaremos de el, o no, no se, es que no me da la vida. (estoy haciendo pucheros, para los que no me veis).

Bueno pues ya en el despacho de Robin, un puto tronco, una vela y un trapo a modo de techo, llamaron a Cenicienta, que de hecho se llamaba Jenifer de los Caminos Verdes como tus Ojos, pero su madre la llamo Cenicienta, igual que a su hermana Sandra.
Robin la llamó…..
– Limpiezas Cenicienta, lo limpiamos todo pa que no se arrepienta, le atiende Donald, en que puedo ayudarle.
-Hola xoxo, como estas ¿?
– Como? Perdone? Por quien pregunta.
– Ayyyyy, perdona Donald, que esta la Cenicienta??
– si un momento, le paso.
Uns musiquita, – Eeeeereees tu mi príncipe azul que yo siñeeeeeee.!!!!!
– Manda cojones que todavia esta con la misma musiquita del príncipe azul…
– Cenicienta al habla
– Eeeh…. Hey locaaaaa, queaseeeee marixoxo.!!!!

Depues de hablar largo rato, mas que nada, porque se puso toda la familia y el marido de Cenicienta. Un tal Pons James Pons. Natural de Badalona, de los James de toda la vida. Un tío que hablaba rarisimo, parecia Gongora en una tarde inspirada, además siempre iba con smoking,
– cosas del trabajo, decia el pavo – cosa que a Cenicienta le reventaba que fuera siempre tan elegante, y es que en los restaurantes le pedían los carajlllos y las copas, y el siempre respondía con su flema, siempre tosia antes de hablar.
– Perdoneme señorita, no soy el camarero, me llamo Pons James Pons…
Ah.!!! perdón, no os he comentado que Cenicienta estaba arrejuntada con un snob, y agente del MI8 de iPhone. Un famoso espia y agente secreto, que salia en todas la revistas cardiovasculares (del corazón), cosa que no he entendido nunca, porque de secreto y espia, poco, pues lo conocia todo el mundo.

Bueno pues eso, que se me acaba la tinta del lapiz, La cenizas y el Robin quedaron en que ella se venía para el bosque y que alli ya hablaban si eso…para mirar y presupuestar el asunto.
Pasaron varios dias y la Cenizas no venia…

Lo que pasó es que al salir del norte de Sherwood cogio la entrada de la S40 (Serwood 40) y se lio a dar vueltas y vueltas, y siempre le quedaba Londres a la izquierda, pero no había forma de encontrar la salida de Sherwood centro, Av Odonel. Se pasó unas diez veces, hasta que vio un letrero pequeño que ponia S20 Sherwwod centro.
– Me cago en la madre que pario al mongolo de poner el letrero detras de las ramas de un arbol. Se puede ser más gilipollas.
Salió en Sherwood centro y pillo la rotonda. Sherwood Norte, Sherwood oeste y Carretera de Barcelona, de Sherwood centro nada.
Vuelta a la rotonda, el GPS ya le decia, “es que eres mu tonta, por aquí no es” y en una de las vueltas, cuando ya iba a entrar en la S40 de nuevo, vio debajo de Sherwood Norte y pequeño indicativo que ponia

“Sherwood Centro, precioso de la muerte.

Robin.”

– Maldito idiota con leotardos, llevo doce horas dando vueltas por la S40. He visto el Cerro de Los Ángeles veinte veces. Todo por el floro atontao este.
Y salio de rotonda, al rato, unas dos horas ya ya estaba en todo el centro del bosque de Sherwood.
Llego al campamento y enseguida vio a Robin tirando fechas y haciendo el gilipollas con Littel Jhon.

– Eh tu, pedazo de cabron, tu ves normal cambiar el letrero de aqui, por uno mas pequeño y rosado. Llevo doce horas dando vueltas por la S40.
– Ay xoxo, es que no era nada cool el cartel que indicaba nuestro trozo de bosque. Me muero y me remuero dos veces. Y lo cambie.

A la Cenizas se le paso el ataque de ira (es lo que tiene medicarse) y comenzaron a hablar del tema que le traía.
Despues de larga conversacion, Cenicienta le comento que ella cobraba unos 50 o 500 euros al mes, dependiendo de las horas y todo el rollo ese de los empresarios. Robin se hecho las manos a la cabeza, diciendo que era carisssimo de la muerte, pero que se avenia a lo que dijeran los mamarrachos de la junta de vecinos.
Tras una larga reunion, y debate intenso de unos cinco minutos, acordaron, en 325,32 mas el 10% para el administrador un tal Barcrnas, alias el “Nomenterodelamisalamita”, pero me lo llevo muerto. También acordaron que empezaria el lunes, que asi lo teneis todo limpito para toda la semana.
-No estaba mal de precio – dijo el administrador.- Con ascensor incluido, no esta nada mal.
(¿?)
– que ascensor??
– Usté desvaria no?
– no se esto lo lleva mi mujer.
Y se quedo mirando al Robin.

Por cierto Robin, se llamaba realmente Rogelio Bibadilla Salin. Pero a medida que comprobaba que el bujarrismo le invadía, decidió cambiarse el nombre por el de Robin.
-Me pone mas. Decía Robin, en uno de sus arrebatos de loca exponencial.
Barcrnas, el administrador, iba acompañado siempre por un hobbit, llamado Maikelet Aral, conocido como “el cabezón”, el hobbit tenia un cabezón importante, sus amigos de hobbytlandia le decían que con esa cabeza si pillaba una insolación se acabaría el verano, algo que a Maikelet le jodía muchísimo, por que se creía el rey de la economía. El que lo sabia todo, el sumund, el oráculo de la sabiduría y la sapiencia , el ….. (basta.!!)

Vamos que era un enterao de tres pares de cojones.

Barcrnas y el cabezón se acercaron a hablar con Robin…

– Robin tenemos que hablar, que para eso nos hemos acercado, como bien ha dicho el que escribe.

Y hemos de hablar del escape de agua que hay en el garaje. Algo grave…

Y Robin, se puso las manos en la cabeza

– Ay por favor ya no puedo con mi vida, ¿otra derrama? ¿Garaje?….. (silencio, pensando)….. ¿Que garaje?

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Sigue…….

En Capitulo 2

ASL

Ella es una locura escondida,
fortaleza y sonrisa
Nunca abandona la vida,
pues la ganó, en una apuesta.

Ella, a veces besos de mañana,
sin pedirlos, es como un juego.
Ella, a veces besos desde ventana,
con mano en boca, desde la puerta

Está mujer, de mirada suave, profunda
Bailes de despacho, bajo luz blanca
Miradas lejanas, sin vistas de envidia.
Por su sonrisa. Que les den a todos.

A todos.

Amiga perenne, enemiga inocente
Diálogos de besugo matinales
Finales de risas, de camino a casa
Por la tarde, risas entre letras.

Entre andamios y farolas.
Amiga, amiga de vidas separadas
De ideas unidas, por vitales hilos
Uniones de tiempos y sorpresas

Desde antaño cerca, el uno del otro.
Toda una vida sin saber, el estar al lado
de una existencia y causalidad.
Que nunca, nunca será piel con piel.

De un septiembre, después de años.
De una mañana y de un café
De lavanda, violetas y Mercedes
De colores iguales, de pinturas.

Imposible estar juntos, no ha lugar
Ni separados, el hilo rojo, fino.
Una década de vida, distancia
distancia del uno al otro
Infranqueable esa barrera vital.

Pero… Risa segura. Ojos verdes
Apoyo vital, lagrimas, sonrisas
Problemas, soluciones, cervezas
Consejos, frenos mutuos impuestos.

Nunca estaré junto a ti.
Pero si al lado, viviendo lo tardío.
Asi es la vida con Ana, al lado de Ana.
De mi amiga Ana. Lejos, pero cerca

.

©Javier Sánchez 2018

Mi tierra, mi historia.

Aro su tierra, espejo de mi piel.
Hasta el linde del sol
Perfume a tierra caliente
Sudor recorriendo mi frente

Lucho al alba, entre dolores
Huesos y carne dura, por vida
Ventana al tajo, allá lejos
Ahora voy, dame aire.

Por la cabañera, cielo sin luz
Camino, camino, lucera y yo
Los dos hablando de nosotros
De esta vida, arena en pecho


El señor ya se levanta a mi vuelta
Perfumado de jabones y aceites
Yo a mi palangana, y mi trapo
Y Maria lavando lo blanco.

.
Maldita suerte de ese hombre
Entre jabones, y ropas blancas
Sin palabras, sin historia
Porque yo poseo su historia.


De lo que viste, de lo que ve
De lo que come, de su vida
Pobre hombre rico, sin cuentos
Sin historia, sin vida, sin nada.


Solo él y su espejo.
.

© Javier Sánchez 2018

El beso

Me has besado, te he besado, hemos jugado con frases escondidas, han surgido dudas, no lo haré mas. El susto ha invadido la sala. Después, se ha quitado hierro, y dicho que ha sido un error. Pero que no. O si. Y ha vuelto a pasar.

Pero es que tropezar en una piedra que se ve, no es tropezar, es tocarla a ver que pasa. Porque se quería aaber que pasa. Indudablemente, se quería saber.

Y el ahora si pero no, es un bonito juego. La sal de la vida, es el juego del escondite, es la cara alegre de la vida. Qué te rejuvenece y te hace más vital.

Y el búscame para jugar, eso es lo que sucede, porque necesito jugar. Porque esta vida, me deja jugar. Jugar al beso escondido, que llega al alma. De color indefinido. El que recorre todo el cuerpo. Aunque no le des importancia.

La vida es tan emocionante que solo un beso y el negarlo, es la emoción pura y tambien dura.

© Javier Sánchez 2018

Anoche, hablando con mi padre.

Ayer noche, sentado en el borde se la cama, hablando con mi padre, siempre lo hacemos. Da igual la hora del día.

Pues, como siempre, comentábamos asuntos tontos de la vida, como que el tiempo lo cura todo, a quien buen árbol se arrima le ayuda todo el día, el madrugar es una putada y cosas de esas. Un poco de cachondeo, mi padre es de un humor inglés y ácido importante. A mi me descoloca a veces. Yo ll he heredado por suerte, pero él, es un maestro.

Mientras hablábamos de la vida, de como iba, vamos lo de siempre, se puso serio y me comentó así sin paños calientes.

– Javi hijo, te veo apesadumbrado, haz lo que te he dicho siempre, aprovecha todo lo que la vida te ponga delante de tus narices, sin dudarlo, porque nunca lo volverás a ver más, tal y como te lo ofrece. Nunca.

U ríe, llora, reza, si quieres y a quien quieras, o no, tocalo todo, huele, cata, escucha, disfruta, coje una gripe, que no pasa nada, ama, enamórate, ayuda y no pidas, rodeate de gente amable y deshazte de la gentuza, ya sabes que hay gente con clase y clase de gente, aprende, persigue lo que quieres sin descanso. Y sobre todo, sobre todo, y ante todo, se buena persona.

Le conteste…

– Claro papá, siempre te he escuchado decirme eso. Toda la vida, toda. Y siempre lo he intentado hacer así. A veces lo consigo y otras, pues no.

-Vale, estamos de acuerdo, ya seguiremos hablando. He de irme que he quedado.

-Ja, ja, ja, vale papá, pasalo bien. Hasta luego.

Y desapareció. Tal y como vino. Cómo siempre hace. Todos los dias.

Es mi padre, y siempre, siempre le hago caso y desde que murió hace veintisiete años, más todavía. Como no.

Es la ventaja de tenerlo siempre a mi lado. Mi padre.

.

©Javier Sánchez 2018

Sin darnos tiempo

Me acostumbre a ti
a tu gracia innata
a tu complicidad
a tus ganas de vivir.

Me acostumbre a ti
a tus luces y a tus sombras
a esa forma de morderte el labio
a esa forma de tocarme la cara

Para calmar mis pensamientos

Me acostumbre a ti
a moler café por la mañana
al olor de tu pelo
a tu olor a jabón en el baño

Me acostumbre a ti
a tu dulce mano, a tus ojos
a esos ojos ladinos
a esa risa que me curaba

Me acostumbre a ti
a hablar durante horas
de nada, a discutir sobre todo
y a desfallecer contigo

Pero paso ese tiempo
mas bien nos arraso
mas bien nos mató
con su crueldad aprendida.

Para que aprendiéramos
que nos sucedería
a mi sin ti y a ti sin mi.
y sin darnos ningún tiempo.

© Javier Sánchez 2018

Hanna y la Bestia – Un cuento del viento

Cuentan en el reino de Ansanlec, que allí vivía una bella dama, llamada Hanna, aquella dama se veia con una Bestia. Una sin nombre, de Alma bella.

Y un dia Hanna le dijo a Bestia, que,

– ¿Sabes bestia? es que huyen de mi, me tienen miedo. Porque amo de una manera que atravieso el alma. Que arraso sonrisas.

Y la bestia, le acarcio su preciosa cara, y le susurro,

– No cariño, no es culpa tuya, es que hay personas que temen al amor, tu amor, temen la naturalidad, a tus caricias, a tu espíritu impetuoso. Temen a tener tu sombra besando su espalda, a la vida que completas. A ser una mujer que se hace imprescindible, desconocida y salvaje.

La bella y triste Hanna, contestó.

– Pero Bestia ¿porque?, no lo entiendo, se amar, se reir, y lo mas importante, sé ser una mujer ¿Sabes Bestia?, me quedaré sola, ya que nadie es capaz de estar a mi lado.

Y Bestia, lloró, porque no soportaba la tristeza de la bella Hanna. E hizo lo que él si sabia hacer, hacerla feliz, solo un instante y en un instante.

Porque Bestia era el único que le hacia reir, y a destiempo. Y le dedicaba sus flores y rosas. La bella, quedaba feliz, y Bestia tambien.

Y este era lo que los labriegos y gentiles contaban a voz, y que el viento llevaba por todos los valles del reino.

© Javier Sánchez 2018

Las maquinas con piernas.

LAS MAQUINAS CON PIERNAS.

Estoy sentado en la barra de un bar, como no, y estoy pensando, no quiero ir al trabajo. No me apetece. Aunque luego ría con algún compañero y me pase el dia diciendo tonterias. Cada vez menos.

Simplemente es protección e intento, amabilidad. Me dicen que conmigo se rien y que tengo buen humor. Y en él fondo soy asi. Siempre lo he sido. Pero no me ven realmente. Porque cada vez menos.

Estoy cansado, agotado de preocuparme de cosas que, en el fondo, no me gustan, peleando con y a favor de gente que nunca me lo va a agradecer. Y, la verdad, me lo ha agradecido. Nunca.

Nadie la verdad, nadie de mi lugar de trabajo sabe lo que me cuesta levantarme, con esta especie de enfermedad mentirosa. Que me va minando, dia a dia, aunque peleo para que nadie lo note. Es que me niego a que me tengan pena. Prefiero que me tengan cariño. Que cada día me doy cuenta que eso tampoco.

¿Por que.? Pues porque en más de cuarenta años me han demostrado de que realmente es todo mentira. Estoy cansado de compañeros, algunos fueron amigos, que, al fin y al cabo, van a la suya, sin pensar en nada mas que el objetivo que les ha puesto la empresa. Y ese objetivo, arrasa con su persona y con la relación con el resto de personas de su alrededor.

Me agobian, no me gustan las sonrisas por interes o de pose, me entristece que gente con la cual convivo, que no vivo, 10 horas al día, no demuestren un ápice de humanidad. De pura honestidad cómo persona. Esas que dicen, en la oscuridad, lo que no se atreven a decirte a ti a plena luz. Odio eso. Yo siempre digo lo que corresponda, directo, al momento y delante de quien corresponda. Me da igual. Siento lo que digo y digo lo que siento.

Pero de un tiempo a esta parte, me hunde ver cómo ya no hay compañeros, ni lo que fueron amigos. Solo hay supervivientes de la ignorancia y la mentira.

Joder. Es que hay que abrir las ventanas en las empresas, hay que humanizar las maquinas con piernas. Y sonreír sinceramente. O no le sonrías. Pero no le mientas.

Preguntarle cómo esta, como te ha ido el finde, como se prepara hoy. Cómo te encuentras.

Aunque sea por pura rebeldía. Ee verdad que una sonrisa vale mas que mil aplausos.
.

©Javier Sánchez 2018

Que no.

No voy a escribir mas poemas
de esos que me tuercen el alma
No quiero escribir a la luz de la vela
poemas que duelen, y me sangran

No quiero escribir poemas
de aquella pequeña flor, blanca y amarilla
que crecia entre los bordes de una baldosa.
mirando al cielo, buscando aire y caricias

No quiero escribir poemas
sobre tu pelo de trigo,
de verano antiguo, de ojos verdes
besos perdidos en el aire, sin direccion.

No quiero escribir poemas
de silencios y sonrisas
de descubrimientos tardios
de amores imposibles.

Es que no quiero escribir mas poemas, hoy.

© Javier Sanchez

Me doy cuenta

Y es que me estoy dando cuenta que… Que pronto se me acaba el mundo y el camino.

Me estoy dando cuenta, de lo poco del resto de mi existencia.

Y que el decir te quiero, decir te quiero no me cuesta, ni me asusta, me sale suave, muy suave, sale de mi boca y llega a un valle sin eco, donde se pierde entre piedras. He ahí el sino. Mi sino.

Y es que comparto… pensamiento con las piedras del camino.

Y que pierdo las batallas del miedo.

Y las guerras de la mirada. Miradas que me desnudan. Y deja el alma al descubierto, llena de agujeros.

Y es que me estoy dando cuenta que… Que pronto se me acaba el mundo y el camino. Me estoy dando cuenta, de lo poco del resto de mi existencia.


Eso que nadie entiende.
.

©Javier Sánchez 2018

Tiempo

No se si mi corazón resistirá
estar tan cerca de tus latidos
Me falta el aire cuando
veo tus brazos volar
para rodear mi cuello

Puedo resistir todos mis dolores
todas mis tristezas
cuando me ahogo
Pero una lagrima tuya
me causa la muerte

Desfallezco, me deshago
Y mis piernas se tornan antiguas
mis pensamientos se detienen
Y obnubilas mi mente

Acabas de cruzar la puerta
Y ya quiero convocar al tiempo,
para que… vuelva a traerte
a rodear mi cuello

Siempre te pensé
Desde los antiguos
Desde antes de tu
Desde antes de yo.

Acabas de cruzar la puerta
Y se me va la vida ..
Solo pensando en que..
vuelvas a rodear mi cuello.
.

©Javier Sánchez 2018

Ocultos

Bajo las sábanas
Ocultos del mundo
Ciegos, que miran con las manos
Acariciando cuerpos enteros

Ocultos del mundo
Bajo las sábanas
Susurros y suspiros
Que acarician oídos

Debajo de el mundo
Ocultos en las sabanas
Dos cuerpos se mecen
Como olas bravas

El mundo que los oculta
Las sabanas que les cubren
Extasis, violento amor
Rasga el silencio, el orgasmo.

No oculta el mundo
Ni bajo las sabanas
Los estertores de dos cuerpos
Orgasmo, muerte pasajera.

Y permanecen uno dentro del otro
Todavía con vaivenes de mar
Desfalleciendo en un beso
Retando el aire que no entra.

.

© Javier Sánchez 2018

Esa brisa en el pelo

No te arrincones en una esquina de tu pensamiento. Nunca lo hagas. Si esta vida, que nos vino sin el librito de instrucciones porque debía de ser asi, porque esta vida es un puro libre albedrío, es pura y única, intenta darte lecciones de como vivirla, no lo permitas.

No hay malos dias, hay buenos días entre preocupaciones. Que ya venían en el paquete. Una sonrisa, un abrazo, un beso.

Siempre pasa algo bueno por ella, cuando te roza el pelo y es como un suspiro, como una brisa fresca.

Porque la vida suspira, te susurra al oido palabras, indicaciones, que a veces no se entienden, pero ella siempre te deja una pista. Un lazo rosado, una bondad en una bandeja de precioso alabastro. Si te aparece algo bueno, y atiende la frase, si te aparece algo bueno, vestido de mañanas, desaoiñado con el atractivo escondido, no lo dudes, no esperes a buscar algo mejor, porque mientras lo buscas, ese algo bueno se te irá. Y no hablo de personas, hablo de situaciones, acciones, momentos. Las alas blancas nunca se ven.

Coge todos los trenes, todos los que se dejen coger, porque algunos solo pasan con un horario estipulado y único. Y nunca vuelven a pasar, y no se puede poner una queja.

No vivas la vida futura, la vida futura no existe, el presente es el futuro, dos veces, es presente, que pasa y futuro que llega al momento. No anheles que sea mañana si todavía es hoy. Porque , te olvidarás del hoy. Y ese… ese hoy, no pasará nunca mas. Y será un recuerdo menos. Y nadie puede permitirse perder recuerdos.

Al fin y al cabo nuestra vida se compone de recuerdos, de historias. Y si anhelas historias no llegadas, no tendrás las historias presentes. Que serán pasadas.

Vive los minutos de sesenta segundos, las horas de sesenta minutos y los dias de veinticuatro horas. Es lo justo para tenerlo todo.

.

©Javier Sánchez 2018.

LA CATA – HISTORIA DEL NO ESTAR EN EL SITIO CORRECTO

Capitulo 1

“Voy p’alla”

Noviembre, de 2017. Mi amigo el pastoso, el que siga mi blog, sabe de él, Juan, me invito a una cata de vinos.

– Javi, ven a la bodega que haremos una cata, viene gente importante, de la alta sociedad y gente con pasta, que así intentaré que inviertan en la bodega de conservación. También vendrán los enologos más importantes de todo el país.

Joder, este tío me mete en cada fregado, y yo que pinto allí entre los millonenetis y los tíos esos de la sal de frutas “Eno”, que no se que tiene que coño tiene que ver con una cata, que no se que es, pero bueno, callé por que siempre quedo en ridículo, cuando hablo u opino sobre estas cosas tan fashions.

– Vale Juan, voy, pero yo no pago ni un euro, que lo paguen tus amigos los pastosos ¿eh?

– No tranquilo, tu vístete bien, sobre todo eso, y a las 11 de la mañana, quedamos en la Masía. ¿Ok?

Joder, ¿bien vestido? ¿Con traje a una cata?, pero me darán un babero por lo menos. ¿No?. Por que eso me suena a Papeo o algo así. En fin…

Al llegar a casa estuve leyendo por interné, sobre el asunto de las catas, para no ir de pardillo e ir bien informado al evento.

Por cierto Enologo no es un especialista en sal de frutas, es un individuo, especializado en vino, su producción, la viñas, los esclavos que vendimian y todo eso. Es que soy un ignorante de verdad, que vergüenza.

Mire que era lo de cata.
CATA:
nombre femenino, (será de Catalina o algo así.)

1. Prueba de un alimento o una bebida para examinar su sabor o su calidad. O, porción de alguna cosa que se prueba o examina.

Osea que con todos los datos que he recopilado, he llegado a la conclusión de que se trata de berbercio de vino. Me llevaré un bocata y la fiambrera con unas pechugas empanadas, porque a palo seco me sienta mal siempre. Y mira, a lo mejor tienen gaseosa fresquita de La Casera (en mi blog se pueden decir marcas) y no se me hace bola, ni nudo en la garganta, que un día casi me ahogo comiendo una loncha de jamón serrano del Mercadona, aparte que estaba más duro que un polo de mármol, se me olvidó quitarle el plástico que separa las lonchas y casi no lo cuento.

Pues eso… Llegó la mañana, me levante, ducha, y me puse el traje, digo “el traje”, por que solo tengo un traje. Traje de lana de Burgos, jaspeado gris, con una abertura detrás, guata interior imitación a seda de color gris también, dos bolsillos interiores y tres exteriores, el de arriba para el pañuelo, supongo que se llevará todavía. Pañuelo blanco, me he puesto. Parezco un Conde…nao

Me quedaba niquelao, no me abrocha la chaqueta pero bueno, la llevaré abierta, aunque el pantalón me haga panzamorcillo. Pero bueno, yo me veo bien. Me perfumé, cogí 50 euros, por si había que dejar propina a alguien, mi bolsito de mano con el papeo y salí de mi mansión de 50 m2.

Cogí mi coche, un Dacia Sandero que me compré con lo suelto de las vueltas del café (mi sueldo no da para más) y partí hacia las bodegas de mi amigo.

Cuarenta y cinco minutos de coche, y veinte más por una pista de cabras, me cago en el tio este, siempre me lía, estaba la Masía a tomar por saco entre las montañas. Una montañas escarpadas, pensé ¿como coño plantarán las viñas, en estanterías? . Si si, curioso…. por que no había visto ninguna todavía.

Me dije, aquí se habrá perdido todo el mundo, por que yo no veo la casa/masia/palacete. Hasta que apareció un cartel, clavado en un árbol, indicando hacia la derecha.

BODEGAS
Juan Luís de Arziga Mata de la Fuente y Ferrer Dos Rios” .

>>>>> hacia allí a 400 m.
Solo Serv.

Joder el cartel media tres metros de ancho por lo menos. Las tarjetas de visita de Juan serán tipo A4. Que barbaridad de nombre.

Otro camino de cabras, pero este ya con adornos, unas piedras de a kilo, parecía aquello un camino al infierno. Las ramas de los sauces llorones caían sobre el camino, lo cual ya me indicaba que poca gente pasaba por allí, y en el suelo había como bastante hierba.

Estaba acojonado. – cuatrocientos metros dice – parecen cuatro kilómetros. Se me estaban dislocacando hasta las uñas de los pies, madre mía que meneo. Hasta que de repente se abrió en una explanada y la casa al fondo. Preciosa, color gris cagada de paloma, enorme. Jardines y dos calzadas asfaltadas que iban a dar a un garaje enorme. Que se llegaba, por la izquierda, por otra carretera, asfaltada también, desde la cual se acercaba un coche.

– Me cago en mi calavera, en los pijos, en las masias y en mi amigo. Que me he destrozado la espalda y la suspensión del mi super Dacia. Y encima hay una carretera asfaltada allí al fondo.

Llegué y aparqué el coche al lado del BMW de horrible recuerdo para mi. De un fin de semana de esquí. Me lo dejó y la lie parda. La historia anda por aquí es este blog.

“un finde de esquí, en el infierno…blanco”.

Juan estaba en la puerta de la casa hablando con dos tíos que parecía que se estaban cagando de lo apretados y estirados que estaban. Y… coño, si van con tejanos.!!!
Juan me vio y se acerco.

– Hey Javi, gracias por venir. ¿Porque vienes por la entrada del servicio? Y con traje!!!

– Hola Juan, pero bueno, tú me dijiste, bien vestido, pues eso y lo de la entrada de servicio, yo que se allí ponía tu nombre, que por cierto vaya tela, mira que hace años que te conozco y no lo sabia, y eso… que entrada de servicio ni hostias.

– Joder Javi, pareces marciano, allí pone Solo Servicios. Sólo servicio.

Mentalmente vi el cartel, pues si ponía solo serv. y no lo relacione, yo que narices sabía que significaba eso.

– Vale tío, yo que se… yo no tengo servicio, bueno si, uno para mear y todo eso. Por cierto, ¿que vienen a caballo, los del servicio, o que?. Oye, gastate la pasta y echale un poco de gravilla o algo.

– Si, si, lo tengo meditado y pensado hace varias semanas. En breve lo asfaltaré.
– Y ahora porque hablas como Góngora .
– Joder, Javier, estas loco, venga vamos para la casa…

“Yunamierda” lo has pensado, ya puedes dar gracias a los dioses del Olimpo que eres mi amigo de la infancia, sino te metía dos guantazos que te ibas a caer tres veces.

 

LA BODEGA

Juan se fue y me dijo que me esperaba dentro de la casa. Bueno, primero me dijo y luego se fue. Joder, es que estáis en todo.

Cerré mi coche y pensé en ponerle un pañuelo rojo o un globo, más que nada para verlo luego entre tanto todo terrenos de ocho toneladas. Joder que barbaridad. Parecía aquello un garaje de la mafia. Había coches que valían más que mi piso.

Mientras me alejaba eche una última ojeada a mi Dacia, que estaba allí todo cohibido entre tanto gigante…

Me acerque a la puerta de la casa con mi traje mi bolsita de piel más falsa que el amor de mi suegra, pero que daba el pego.

En la puerta había unas diez personas, todas muy bien vestidas, (ninguna con traje, solo yo), el único gilipollas con traje, yo. Sieeeeempre tengo que dar la nota por no entender al gilipollas este, menos mal que me lo quiero. Todos me miraron como si fuera el paciente cero del ébola.

– Buenos días señoras y señores.

Todos, estaban bebiendo agua, solo uno se giró y me hizo un gesto con la cabeza. Los demás, o todos eran sordos o pasaron de mi totalmente, me inclino por lo último.

Conté seis mujeres y cuatro hombres. Juan se acerco y me presentó.

– Mirad, os presento a mi amigo de la infancia, Javier.
Javier estos son, Borja Luís (mierda, otro Borja), Roberto, Pocholo, Arturo y Carla, Sandra, Seoane, Carolina, Dafne y Piluca.

Todos sonrieron, de mala gana, pero lo hicieron. Con una revisión up & down, que me traspasaron.
Vaya tela de piara de pijos.

– Hola a todos que ta…

Del fondo del pasillo apareció, de repente, dando saltitos, un algo, que no supe identificar, si hombre o mujer, iba vestido tan raro, con pelo larguísimo, maquillaje negro en los ojos y labios de color morado muy tenue.

Hasta que hablo… joder parecía un camionero vasco recién levantado.

– Bueno chicos, vamos para adentro… Ya esta todo preparado para la cata – Dijo el pavo, con esa voz que daba miedo y no coincidía con su cuerpo palo. Parecía que estaba poseído.

– Soy Gérard Antoine, gran solmelier de las bodegas… Bla, Bla, Bla, Bla,

– Joder Juan, este tiene el nombre más largo que el tuyo.

– Calla coño, es el somelier de la bodega. El que sabe de vinos vamos.

– Ah, coño, como lo dice todo seguido…

Ya íbamos de camino siguiendo al poseído hacia las bodegas. Todos muy estirados y hablando de vinos y restaurantes, que yo no tenía ni puta idea. Pero me dejé llevar, solo sonreía… Es lo mejor para no parecer tonto del culo, sonreír siempre, me lo enseño un atracador de bancos, amigo del cole. Robaba bancos de los parques, hasta que tuvo un esguince en la L3 y lo tuvo que dejar. Ahora es concejal de urbanismo en una ciudad, que no os puedo decir. Es que Barcelona es mi ciudad y me da vergüenza decir que trabaja allí. Bueno lo de trabaja es un eufemismo.

Cruzamos toda la casa, un pasillo medianero, hasta la parte posterior, allí unos jardines y al fondo una pequeña casa, que debía de ser la bodega. Más que nada porque ponía en una pintura antiquísima, las letras… BODEGA.

La cosa se complicaba. (es mentira, pero hay que darle un poco de intriga)

 

 

El bebercio

Paseando por pequeña explanada y subimos por un precioso camino, a la izquierda había un bar, ponía Bar y la bodega quedaba a la derecha. Había una persona sentada en una escalera que daba a una puerta pequeña sobre la planta superior del Bar. Esto no se por que lo explicó por que hay una foto, pero me gusta explicar las cosas, soy así, ya desde pequeño.

Le comenté a Juan que quien era esa persona. Me comentó que era la camarera.

Le mire y le dije – Me estas vacilando ¿no?, mira que yo no soy como los caga caviar se estos estirados.

– Que no Javi, que es la camarera…

– Pero que me cuentas, si esto esta más solitario que los Monegros, quien va a venir aquí.

– Pues para cuando vienen mis amigos o inversionistas, etc. Ya sabes.

– Pues no Juan, no alcanzo tu nivel de derroche, una camarera para dos veces al año que haces una chorrada de estas, con los panoli estos.

– Mira no empieces con tus paranoias y no me des la mañana vale. Es la camarera y punto.

– Vale vale,…… Pero no lo entiendo Juan.

– Joder, joder, Javi, que pesado que eres…

Entramos en la casona aquella. Joder casi me caigo por las escaleras, oscuro como el culo de un grillo, yo iba con gafas de sol y en al cambio de luz falle…, apareció un escalón y casi me voy para abajo, me apoye en algo blando y me pare. Carolina no, Carolina no se paro, se fue para abajo la pobre, rebotó, los seis escalones.

Le paro un saco de arena que había al pie de la escalera, curioso, los ponen para absorber la humedad o que haya un nivel bajo de humedad.

Pues nada Carolina se comió todo el saco, dejo allí la marca de la cara, con las gafas, hasta quedo la marca de Emporio Armani. Me sentó mal, pero por dentro me partía el culo, es más, le hice una foto al saco.

– Ay, ay, ay, qué golpe me he dado, he tropezado con algo, tengo algún arañazo, ay por favor se me ha roto la uña del dedo índice, que disgusto más strong, por favor…. Ay… Camarero ¿tiene agua?

– Señora no soy camarero soy el enólogo de la Bodega y…

– Bueno pues que sea Perrier, por favor.

– Es que hay que mirar Carolina,- le dije – te habrás tropezado con los taconazos esos que llevas… Claro.

– Debe ser eso, aunque parecía que me empujaban….

Juan me miro con cara de asesino en serie, pero de serie Colombiana, de esas de tres mil capítulos.

– Recuerdame que te mate luego cabrón.

Pasado el disgusto de la pánfila, y con mi celular lleno de fotos del saco de Belmez, nos adentramos en la bodega…

Joder con la bodega, parecía las cuevas de Altamira, no se veía casi nada, bueno hasta que me di cuenta que llevaba las gafas de sol.

Cooooñooo.!!! Esto es un bunquer, pero lleno de barriles, en cierto modo era muy bonito, unas luces tenues de color amarillo y tres plantas de toneles gigantescos. Y ese olor, por dios, parece el water del bar Pepe de al lado de mi casa. Huele a húmedo. Una mezcla de húmedo, vino y colonias caras de los estirados.

Carolina hablaba con Dafne.

– Pues nosotros ayer, para la cena, Borja subió de la bodega, un “Jean. Marie 1999 de Don Simon reserva familia”. Mmm estaba buenísimo Dafne.

Yo alucinaba con la cara saco, su marido el Borja, asentía sin mediar palabra, solo con la cabeza. Bebiendo agua todavía. Que gente más rara, coño.

En ese momento.

Entró el somelier camionero.

– En está cata vamos a tomar, 5 vinos – yo pensé, he hecho bien en traerme las pechugas empanadas – dos reservas de la casa y dos gran reserva familia también de la casa. Detrás vuestro tenéis el depósito de cada uno, para que después de cada cata echéis el vino sobrante. ¿Vale?

– Una pregunta, porque hay que escupir el vi….

– Javi.!!! Jajajajaja, que gracioso que es – dijo Juan apretandome el brazo con una fuerza de Hulk con dolor de cabeza – lo dice de broma. VERRRRDAADDD JAVIIII….!!!!

Ya vi que me estaba columpiando cual elefante borracho, y me calle, aunque me quedé con la duda. De porque coño tenía que escupir un vino que valía un semana de trabajo.

Nos colocaron alrededor de los Enólogos y el somelier empezó a presentar y a servir los caldos. (Los llaman así, manda cojones, yo pensaba que nos ponían un consomé para hacer colchón).

Había una banca con información infinidad de copas, pan, y agua. – joder que ratas pensé –

Los estirados estaban ya hablando de los vinos y el vasco y los de la sal de frutas todavía no habían empezado.

La cara saco, estaba que se moría por beber, estaba como loca, su marido impertérrito, parecía que iba a una cata de Fanta de naranja, el tío es que ni la miraba, bueno yo tampoco, por qué la miraba y miraba las fotos del saco y me venía la risa. Imaginar la caras de Belmez, pero con gafas de sol y en un saco de arena, me daba la risa tonta.

Por fin empezó el enólogo…

Buenos días, mi nombre es Juan Valdés… – vamos no me jodas, pensé, lo que faltaba, casi me da un ataque de risa – os voy a presentar el primer vino.

Este vino del 94, es un reserva de la casa, con uvas de Cabernet Siuvignon (es lo que entendí) y garnacha (eso ya lo entendí mejor, pero ni puta idea). De suave paladar primario, en boca sabores afrutados, cereza, endrinas, canela y un bajísimo alcohol… – pensé, nos ha jodió es del 94, se habrá desbravado – pruebenlo por favor.

Un camarero, me escanció (se dice así en idioma pijolandio).

Me bebí la Copa de un trago, cuando pasaba lo ultimisimo por mi gaznate, recordé que no había que tragarlo todo. Ya me estaban mirando todos con la copa llena y a mí me quedaba el colorcillo del culo de la copa. Tosí.

– Cof, Cof, Cof , (o como se ponga lo de toser), lo siento, está buenísimo, sabe a , fresas y canela o tomillo, o algo así… Buenísimo de verdad….

Juan , se acercó y susurrando como un alien me dijo.

– Hostia Javi, no me seas paleto, compórtate coñooooo.!!

– Yo que se, es la inercia, estoy acostumbrado a los cubatas y mira, to padentro.

– Pues solo bebé sorbitos, joder,no es tan difícil.

– Vale, vale perdona…

La cara saco y su marido me miraban y cuchicheaban …

La dije – Es que tenia sed …

Pensé, pues cuando vean las pechugas de pollo empanadas se van a cagar y Juan me va a matar.

Joder, he de concentrarme, pero es que el olor a vino, humedad, colonia y la copa de vino, se me estaba revolviendo el estómago.

Se avecinaba potada importante…

Menuda mañana me esperaba.

 

 

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En capítulos anteriores… Osea en 1,2 y 3

…Que fui a una bodega a una cata….

…Joder, he de concentrarme, pero es que el olor a vino, humedad, colonia y la copa de vino, se me estaba revolviendo el estómago.

Se avecinaba potada importante…

Menuda mañana me esperaba.

 

La barrica grande

Pasado el primer discurso, el enólogo siguió explicando la buenaventuras del vino y empezó a hablar del segundo cuatrimestre caldo.

Señoras, señores, ahora les voy a presentar una de las joyas de la casa.

Es un gran reserva cosecha del 82 , es nuestro mejor vino, lo ponemos a la venta en una semana, su precio venta al público será de unos 400 euros, para ustedes, amigos del señor Juan, quedará en 300 euros…

A mí ya me estaban cogiendo todos los males, aquel olor, la luz amarilla, el suelo de tierra, la colonias, la carasaco, que no paraba de mirarme. Y veía a todos, como en un sueño, borrosos y ondulantes. Estaba muy mareado, seguro que el pelotazo de vino, me había hecho un agujero en el estómago. Hecho mano a mi bolso de mano y cogí un almax, siempre llevo encima, nunca se sabe.

Me lo tomé, mientras el vasco empezaba a hablar,  yo le oía como si tuviera una cacerola por sombrero. Y encima me estaba meando. Vaya tela.

El vasco iba soltando la retaila de explicaciones sobre el vino.

– Este caldo, reposado en barrica de roble Veneciano, traído directamente de los bosques de Venecia, ha envejecido durante 35 años en estas bodegas y en estas barricas….

Bosques de Vencia? Pero si alli solo hay canales y gondoleros, joder que gente mas rara,  yo no aguantaba más, se me estaba pasando en mareo y las arcadas, pero tenia una ganas de mear insoportables… estaba oteando si había wc, debía de tener los ojos amarillos…

– Javier ¿te escancio vino?.. ¿ estás bien? Estas pálido…

Joder era el somelier vasco, había aparecido allí de repente, casi me meo, bueno una gotilla me salió. Cruce las piernas.

– Si , gracias, Gerard. Oye para mear, donde puedo ir, es que me va a crecer la vejiga hasta límites insospechados. Tengo un amigo que murió así en este estado…

– ¿De veras? ¿Murió por no poder hacer pis? Que horror.

Yo miraba a aquel mutante y le contesté.

– Si, se estaba meando y cayo al suelo desvanecido, le atropello un camión, un coche, un camión de bomberos, una ambulancia y dos caballos.

– Pero bueno, que me estás contando..

– Es que estaba con su hijo en un tío vivo, y le pasó por encima todos los artilugios. Lo tuvieron que coger con una pala.

– Jopelines, pobre hombre, mira el lavabo esta a la entrada, por el pasillo a la izquierda, unas escaleras y en el segundo piso ,allí, cuarta puerta a la derecha. Prueba el vino, su bouque a nueces es genial. Luego te veo.

– Gracias Gerard, – pedazo de cabron, está disfrutando con mi cara de sufrimiento.- pues yo tengo que mear como sea o voy a explotar como un globo de agua. Porque de las instrucciones, me he quedado en … por el pasillo de la izquierda…

Borja Luís, Roberto, Pocholo y Arturo, hablaban de yates y lo que les costaba el amarre en el puerto. Pocholo estaba cabreadisimo por qué le habían subido el amarre doscientos euros mes y que tendría que echar a la filipina. Los otros “mongo pijos” asentían y sonreían, por la salomónica solución del Pocholo de los cojones.

Yo estaba alucinando y meaaaaaandome que me quería morir. Encima había una pequeña fuente en el patio y yo solo oía el ruido del chorrito. No podía ser había que buscar un remedio.

Mientras el somelier vasco estaba hablando de las grandezas de otro caldo a precios de coche, yo buscaba el sitio indicado para la super mingitada.

Carla, Sandra, Seoane, Carolina, Dafne y Piluca. En la otra parte del círculo maldito de mega pijos, hablando del servicio. Que les costaba encontrar gente para servicio de la casa.

La cara saco decía que no había manera encontrar a nadie por 500 euros al mes. Y las otras arpías reían sarcásticamente… Es verdad nena, a mí se me han ido tres en dos meses.

Supongo que hablan de esclavitud, que quieren a una persona, para no pagarle como una persona, de paso pago en negro, no contribuyo a la comunidad y así me ahorro para pagar el amarre del cabrón de mi marido. Domingos a misa y solucionado.

Pasé de estar meandome a modo asesino en serie… Pero pudo más la meera.

…. Cosechado en las tierras de Don Juan, este caldo joven, de mirada Esmeralda y sabor con fondo de soto bosque, bla, bla ,bla…

Esto oía de fondo, mientras ya estaba en modo MEGQMM, “manos en los genitales que me meo”.

Detrás de las enormes tinas, había una especie de gran vaso de metal con un palo enorme. Y se me iluminó la cara.

Para allí que fui.

El vaso con el palo, era todo metal dorado, pero que allí cabía toda le meada que iba a echar y que ya saboreaba..

Dicho y hecho, me acerque al vaso, aprovechando que el somelier y los Enólogos estaban hablando de taninos o no se qué hostias y mee. Y mee… Y mee, joder me maree y todo, y casi pierdo el conocimiento, me senté allí mismo, tras las tinajas esas hasta que se me pasó un poco. Abrí mi fiambrera y me puse a comer una pechuga de pollo empanado. Me sentaba de maravilla… hasta que…

– Javi!!, Javi.!! Donde estas .? Estás por aquí.

Me cago en todo, era Juan, que me buscaba y se iba acercando y yo con la boca llena de pollo… Me estaba atragantado…

– Voy Juan.!!! – dije poniéndolo todo perdido de pollo y el aceite que me chorreaba por la comisura de la boca – ya voy, es que estaba aquí, mirando el smdksjdndj. !!!

– Vale , ven para aquí que vamos a probar un buen vino de la barrica grande!!

– Voy, voy – que coño será la barrica grande –

 

El bouquet saladet.

La barrica grande. Un pedazo de tonel de tres pares de…. toneles (es que no se puede decir cojones).

– Javier, Javi, estamos aquí.!??

Era Juan que estaba detrás de aquel tonel, con el pijerio. los somelieres, los enólogos y un tío, sería un subordinado (joder como empleo las palabras) porque iba con un mono azul y unos guantes negros.

Juan habló:

– Ahora como último servicio de la cata, vamos a probar este caldo, que mi padre QEPD, preparo hace 30 años. Esta era mi sorpresa, porque nadie nunca lo ha probado.

– Ohhhhh.!!

Todos los estirados, ovacionaron a Juan, como si les hubiera ofrecido la caja esa de la Vandorra o Pandora o algo así.

– Ahora López, se dispondrá con el vaso a recoger el vino suficiente para todos vosotros.

¿Con el vaso? Cómo coño va a meter la mano y un vaso por el agujero ese de arriba. No lo entiendo.

López, asintió y fue raudo detrás los otros toneles a coger un palo larguísimo que al final tenía un recipiente, que cabía aproximadamente medio litro.

Entonces fue cuando mi vida se rebobino hasta la gran meada de hace un rato. Y estuve a punto de desmayarme, el pavo ese había cogido el vaso corriendo , y lo llevaba en posición vertical, ni se había enterado, de que estaba lleno de mi mingitada monumental

Yo quería morirme. Siempre me quiero morir, porque no se que pasa en mi vida que me ocurren cosas rarísimas, con el esquí, en el super, comprando mi casa, no se parece que alguien me echó mal de ojo, pero mucho. De veras. Parezco el Mr. Bean de Barcelona.

Pues eso yo quería morirme… El tío subió la escalera con mi cuarto de litro largo de Pipi y sin mediar palabra metió el vaso con el palo en el agujero del tonel o barrica.

Juan comentaba.

– El caldo se recoge en este vaso, que tiene 120 años, de cobre. Es de la familia. Este caldo, del cual estoy muy orgulloso, tiene un bouquet muy, muy especial. No sé renueve en recogida, ni se retira del fondo, se coge en superficie hasta llenar los 450cl que tiene el vaso y se extrae de inmediato.

Dicho y echo,el solícito López en un plis plas ya tenía el vaso lleno y fuera de la tina. Yo estaba alucinando. Todo el pijerio dando grititos y saltando. Los enólogos y los somelieres, totalmente impávidos. Esperando el vino, para dárselas de parafernalia y boato.

El López escanció (se dice así) el “caldo” sospechosamente claro para ser un tinto, a todos, mientras lo hacía, yo me apartaba, discretamente y dije.

– Yo lo agradecezco pero es que estoy tomando antibióticos para la caspa y ya no puedo más, no me vaya a dar un tabardillo.

Juan me miró con esa cara que descubre que “algo a hecho este”.

Me fui yendo a la puerta lentamente, mientras veia , cámara lenta, a los catadores que iban acercándose las copas a la boca.

Cuando se oía el bfffffffff.!! Cómo que escupían el vino, y empezaban a potar, yo ya estaba en el coche, había perdido la bolsa de las pechugas empanadas, y la bolsa.

Mientras arrancaba el coche, oía a Juan que venía por el pasillo de la casa gritando.

– Javieeeeeerr.!!!! Hijoputisimooooooo.!!!!! Que has hechooooooo.!!!!

Esto ya lo ví por el retrovisor del coche. Madre mía la que he liado, madre mía.

En cuanto llegue a casa, busco el pasaporte y me voy a un país extranjero, Andorra o así.

Ya empezaba a sonar mi móvil …

“Juan llamando”

Fin

O no…

©Javier Sanchez 2018

El guardián del tiempo

Guardo el tiempo, como oro,
abrazado a tu espalda de angel.
Arañando el eco de tus pasos
Y sonrio triste cuando te vas.

Guardo el tiempo que paso mirándote.
contando sonrisas, y todas las brisas de tu pelo.
de una mañana cualquiera, pegado a ti.
cómo riachuelo y rio, unión eterna

Guardo el momento que veo la luna, la luna en ese mar de espejo,
que en tu mirada brillante, canta amor
amor en el verano de tus manos.

Tu coges mis manos y pierdo la vida,
y al momento quiero tus brazos, para que me protejan del infierno
y voy hacia tus besos, mirando al cielo

Vigilando el tiempo pues me falta,
por amar tu mirada, tu palabra
tu sonrisa, tu belleza, tú presteza,
tu gracia, tu libertad, tu suavidad.

Miro el reloj, que a veces se detiene
por que no estas, no estas…
en mi frente, como yo quiero.

Vigilo el tiempo para detenerlo,
cuando estas a mi lado
Vigilo el tiempo, para detenerlo,
para cuando llega el beso.

.

©Javier Sánchez 2018