El planeta rojo 

Siento que mirando las estrellas, ya se que es algo muy manoseado ya, pero me gusta, veo lo que no es, es bello pero miriadas de ellas ya no existen. Pura física de la luz, distancia y tiempo. 

Se escapa a mi raciocinio, algo que esta tan distante, que ya no existe, con casi total probabilidad. 

La estrella mas cercana conocida es Alfa Centauri, bueno, de hecho es un sistema de tres estrellas. 

Y esta a 4.7 años luz. 41.3 billones de km. Increible e inalcanzable. 

Pero nos vamos mas cerca. 

Planeta Marte. 

Hemos enviado sondas, naves, tenemos un telescopio que ve mas allá del tiempo. Pero no ve lo que debe. 

Solo con las sondas o naves, tienen un coste astronómico, nunca mejor dicho, de miles de millones de dólares. Miles de millones. Y no hablemos del mantenimiento del telescopio. 

Y es que, increíblemente, vamos a buscar vida, a buscar agua en un planeta, que se cree que fue, hace millones de años como la tierra. A buscar vida y agua!! 

Pero es que … la vida la tenemos aqui, y esta es la que hay que conservar, muere gente todos los dias porque no conservamos la vida, porque no miramos cerca, ni al lado. 

Y vamos a buscar agua. Agua a Marte, para que.?? 

Porque no buscamos agua aqui, la gente muere de sed en el viejo y ancestral continente, por cierto, al que se le supone el origen de vida. 

Agua.!!! 

Hay personas que se les seca la vida, dia a dia, mientras que los señores de corbata, despacho con aire acondicionado y litros de agua embotellada, fría y deliciosa. Deciden sobre ellos. 

Pero no, nos gastamos miles de millones en buscar vida y agua en Marte. A 54.6 millones de. Kilómetros de distancia. Cuando aqui al lado, pegado en el mapa a unos cuatro o cinco dedos, hay personas que mueren, cada día, de sed y de hambre. Y nosotros en el planeta rojo. 

Miramos tan lejos, que no miramos quien nos tira del bies del pantalón, diciendo, no mires allí, mirame a mi. 

©Javier Sanchez 2017 

​DIEZ REGLAS. MAS DOS. (que no tienes que seguir, por supuesto) 

1 – Mirale siempre los ojos cuando le hables. Sabrá y percibirá realmente tu presencia.

2 – Abraza, pero abraza, cada día y todos los días, a todas horas. Siempre. Sentirás la increíble energía de un abrazo.

3 – Apoya, apoya las decisiones. Y los problemas. Todo es menos dividido entre dos. Siempre, siempre al lado. Por algo huiste. Recuerdalo. 

4 – Consulta siempre toda decisión que afecte a la mutua existencia. Siempre y sin excepción. Hablar. Hablar. 

5 – Haz sentir visible y hazte visible. No te escondas bajo problemas, llevalos en la mano. Muestralos. 

6 – Pide ayuda, consejo. Es parte de ti. Nunca lo olvides. 

7 – Un detalle cualquier día, y no cuando toca, sino cualquier dia.  Ese detalle que no toca, es el que contiene toda tu esencia. Que se convierte en verdad.

8 –  Sorprende cada día. Por que es tu vida y ningún día es igual a otro. Y todos pasan como un huracán arrasador. 

9 – Hazle saber. Que eres mas de lo que llegaste a imaginar cuando estais juntos. 

10 – Coge sus manos y mirale. Hazle saber que es lo mejor que te ha pasado en tu vida. Entregar las manos a una persona es entregarle tu vida desnuda. 

11 – Habla siempre. Habla. Comenta. Comparte. No guardes nada nunca. Hazle reír y también llorar, llorar también es parte de la vida. Nadie dijo que seria facil. 

12 –  Y nunca protejas; quiere, ama, cuida. Esa y solo esa es la auténtica protección.

©Javier Sánchez 2017 

Aprendizaje 

Tras los cristales, tras esos aparatos que te permiten comunicarte con medio mundo y a la par sentirte solo entre tanta gente, esos aparatos con fotos de gente lejana tan cercana, tanta gente que está tras esos cristales, tras esas ilusiones humanas de hablar, de comunicar de sentir, de hacer sentir. Y creemos que andamos solos por este páramo de no saludos, de sonrisas planas.

Es terriblemente precioso, me encanta hablar con gente de la otra parte del cristal. Personas encantadoras, que se preocupan en leerte, en pensar lo que piensas. Pensar que, sorprendentemente, hay un mundo de distancia, entre una frase y otra. La distancia de un cabello. 

Sorprende de esta vida, de cual va a ser si no, que existan personas que comprendan, que haya personas que les sorprende gratamente, que les hace pensar, e incluso cambiar su pensamiento y les altera el alma lo que escribes. A mi me sorprende, igual que me sorprende, todavia me asombra ver como alza el vuelo un avión. Y flotan esos barcos enormes. 

Es que esto, para una persona como yo, un simple junta palabras y exponedor de pensamientos. Y es que es un premio. Es un logro, que después de tanto tiempo, pueda llegar a no saber escribir. Es mucho, comparado con quien sigo y me sigue. Un dia aprenderé, lo prometo. 

Hoy me han hecho sentir alguien, simplemente alguien. Y ha sido algo estupendo. De veras. 

A veces piensas que tras la pantalla del cristal del móvil o del PC, hay alguien que no sabes si es real, si se preocupa, si te “mira”. Al fin y al cabo estamos acostumbrados a ver para creer. 

Hasta que llega un momento que se abre, de par en par, una sinceridad absoluta, un quid pro cuo, de intercambio de opiniones y bellas conversaciones. De agradecimiento por todo lo expuesto. 

Ahi, ahi, esta la belleza de intentar escribir, que, al fin y al cabo, no es mas que hablar dibujando. Dibujando tu vida, para que alguien, solo alguien, que no esta mas que a un cabello de distancia. Comparta contigo pensamientos. E incluso te haga llorar de emoción. 

La belleza de esta empatia invisible es sublime.

Muchas gracias, a los que aprecian las cuatro palabras, mal dibujadas, pero entendibles. Un gran premio para la maravilla de intentar escribir algo. 
A Viviana, pintora de poemas

©Javier Sanchez 2017 

Y no sabia (asi vino) 

No sabia como era, ahora lo se. Poder verte con los ojos cerrados, mirandome a a través del tiempo. Sintiendo tu calor y  tu pasión escondida. Creyendome morir y sin morir se me iba la vida

Y es que no sabia como era, ahora ya lo se. El bendito secreto de tu boca, ardiente, húmeda y enervante nirvana…. Y creía morir y sin morir se me iba la vida

No sabia como era, ahora lo se. El inevitable beso, que germina violentamente en el fondo del alma. Volcán de ojos verdes que aparece desatado, como un vendaval,  para curar los labios cortados. No me arrepiento del no debo hacerlo. Nunca me arrepiento, ni de arrepentirme. 

Y es que… No sabia como era, ahora lo se. No hay porque, llamar al de los perdones. Porque y para que. Sucede, todo sucede, sin mas, sin buscar, solo encuentras, en medio de la arena, esa cara, esa voz, el alma, esos labios, esas manos que son como el mas ancestral ungüento contra la tristeza. 

Yo ya no lucho contra dragones. Me alío con suaves emociones

De verdad que no sabia como era, ahora lo se. Besarte por primera vez. Sentirte tan cerca por primera vez. Verte de verdad, por primera vez. Tan de cerca que te tornas borrosa, pero no preciso tu imagen cuando siento el sentido. Tu sentido. 

Y no sabia como era, ahora lo se.

©Javier Sanchez 2017 

Pensamos con calma

Si, me paro a pensar, pienso en porque, en porque persigo la vida, en tener una buena vida. Y concluyo, que no, es un error, esa acepción. 

Porque, porque tener una buena vida es un asunto cuasi basico, personal, meta para alcanzar a toda costao, imprescindible. 

¿Que buscamos realmente en la acepción “buena vida”.? 

Un casoplon que hay que llamar al 112 por que te has perdido dentro, un barco de 100 metros de eslora, y lo malo, es que no sabes nadar y ni te gusta el mar, un super coche que alcanza los 300 km hora, no puedes pasar de 120 y además te puedes matar y peor, matar a alguien. Dinero a raudales. Un nivel de vida que ni entiendes, y ka verdad es que ni lo precisas. Es que.. eso no es la buena vida. 

En mi mortal humilde opinion, la vida, la vida en su esencia pura ya es buena vida. Simplemente porque es vida, los matices, los de sufrimiento alegria, llantos, risas, decepciones, triunfos, ya van, e iban, en el paquete. 

Y es que nadie dijo que esto sería fácil, lo se, lo se, ni tampoco tan dificil. Pero es vida. Y esto no es conformismo. Es coherencia. Es asi. 

Hay otra cosa, antónima, que no es vida, pero no tengo conocimiento de ella, nadie que haya ido, estado o paseado por alli me lo ha contado claro. Siempre con vaguedades. Luces blancas. Y situaciones extrañas. 

No lo cambio. A lo mejor ser etéreo es chulo, pero va a ser que no. 

Nos empeñamos en vivir mas de lo que la vida nos da o nos permite. Pienso que hay que calmarse, observar y escuchar, sino ella nos pasará la cuenta. Y nos lo dira, y siempre tarde. Tenemos que vivir, no que nos vivan. 

Porque no entendemos, la verdad es que escuchamos para contestar o para hacer algo, porque si. Asi no es. Hay personas que no viven la vida, la vida les vive, y eso es antinatural. Antivida. 

Cubramonos con la calma dejemos que las cosas sucedan, que nos pasen por los lados. Que nos acaricie el cuello al pasar y ese perfume tan especial que hay que aprender a reconocer. 

Seamos tranquilos, si no, llegará un día que digamos la famosa frase. 

“Hace cuatro días que recuerdo que estábamos aqui, y ahora, ya se me acaba, ya ha pasado media vida, ¿ tu te das cuenta?” 

Es un espanto no saber lo que te ha sucedido en media vida. Hay que espabilar, animo que aun queda otra media. 

©Javier Sanchez 2017 

¿por su culpa?

Antes de hablar, antes de arrasar con verborrea pseudoverde o ecologistaentucasanoenlamia, hay que pensar a quien hablas o le dices tu arenga ecologica.

¿por su culpa?

En la fila del supermercado, el cajero le dice a una señora mayor que debería traer su propia bolsa, ya que las bolsas de plástico no son buenas para el medio ambiente.

La señora pide disculpas y explica:

-“Es que no había esta moda verde en mis tiempos.”

El empleado le contestó:

-“Ese es ahora nuestro problema. Su generación no puso suficiente cuidado en conservar el medio ambiente.”

-Tiene razón, nuestra generación no tenía esa moda verde en esos tiempos: En aquel entonces, las botellas de leche, las botellas de gaseosa y las de cerveza se devolvían a la tienda. La tienda las enviaba de nuevo a la fábrica para ser lavadas y esterilizadas antes de llenarlas de nuevo, de manera que se podían usar las mismas botellas una y otra vez. Así, realmente las reciclaban.

Pero lleva razón, no teníamos esta moda verde en nuestros tiempos.

Subíamos las escaleras, porque no había escaleras mecánicas en cada comercio ni oficina. Íbamos andando a las tiendas en lugar de ir en coches de 300 caballos de potencia cada vez que necesitábamos recorrer 200 metros.

Pero tiene Vd. toda la razón. No teníamos la moda verde en nuestros días.

Por entonces, lavábamos los pañales de los bebés porque no los había desechables. Secábamos la ropa en tendederos, no en secadoras que funcionan con 220 voltios. La energía solar y la eólica secaban verdaderamente nuestra ropa. Los chicos usaban la ropa de sus hermanos mayores, no siempre modelitos nuevos.

Pero está en lo cierto: no teníamos una moda verde en nuestros días.

 

Entonces teníamos una televisión, o radio, en casa, no un televisor en cada habitación. Y la TV tenía una pantallita del tamaño de un pañuelo, no una pantallota del tamaño de un estadio de futbol. En la cocina, molíamos y batíamos a mano, porque no había máquinas eléctricas que lo hiciesen por nosotros. Cuando empaquetábamos algo frágil para enviarlo por correo, usábamos periódicos arrugados para protegerlo, no cartones preformados o bolitas de plástico. En esos tiempos no arrancábamos un motor y quemábamos gasolina sólo para cortar el césped; usábamos una podadora que funcionaba a músculo. Hacíamos ejercicio trabajando, así que no necesitábamos ir a un gimnasio para correr sobre cintas mecánicas que funcionan con electricidad.

Pero claro que está Vd. en lo cierto: no había en esos tiempos una moda verde.

Bebíamos del grifo cuando teníamos sed, en lugar de usar vasitos o botellas de plástico cada vez que teníamos que tomar agua. Recargábamos las estilográficas con tinta, en lugar de comprar una nueva y cambiábamos las cuchillas de afeitar en vez de tirar a la basura toda la maquina afeitadora sólo porque la hoja perdió su filo.

Pero,eso sí, no teníamos una moda verde por entonces.

En aquellos tiempos, la gente tomaba el tranvía o el autobús y los chicos iban en sus bicicletas a la escuela o andando, en lugar de usar a su mamá como taxista las 24 horas. Teníamos un enchufe en cada habitación, no un regleta de enchufes para alimentar una docena de artefactos. Y no necesitábamos un aparato electrónico para recibir señales desde satélites situados a miles de kilómetros de distancia en el espacio para encontrar la pizzería más próxima.

Así que me parece lógico que la actual generación se queje continuamente de lo irresponsables que éramos los ahora viejos por no tener esta “maravillosa moda verde en nuestros tiempos”

Javier Sanchez 2017

(Texto anonimo, s.e.u.o)