EL SENTIDO DEL HUMOR 

El humor, el sentido del humor, uno de los diez sentidos que tenemos.

Si, si, diez. Pensar en ello.

Es como los colores, como un vino, como una película.

Un día un enologo me dijo, da igual si el vino que te ofrecen te lo venden por 200 euros, posiblemente no te guste, y te encante uno de 20 euros, porque es el que te ha dejado mejor sabor, te ha producido mejores contrastes, y te ha engañado con su precio. Un vino, una persona. Creeme Javier.

El humor debe de ser inteligente, suave o duro, pero sobre todo inteligente, tanto como para impactar en las personas que entiendan y capten la delgada línea roja que separa la lucidez y acidez, del espartano y fácil humor irrespetuoso.

De hecho, el humor, es un juego realmente peligroso. Porque puedes confundir, puedes ofender, aunque no sea la intención, porque quien escribe relatos o textos actuales de tono humorístico, lo debe de hacer con inteligencia, porque si a posteriori has de explicar el porqué de tus palabras, ya pierde su esencia y se convierte en un simple texto que alguien no entiende, y por ende, ese juego finamente peligroso se convierte en una batalla dialéctica, por lo normal, sin sentido. Y virulenta.

El humor, es la sal de esta vida y los Españoles, si, los Españoles, ya no hablo de nacionalidades, los españoles somos especialistas en ello. Somos capaces de reírnos de todo. De reírnos en un tanatorio. Quien no lo haya hecho, miente, yo lo he hecho. De reírnos el uno del otro, a veces sin delicadeza alguna. De decirnos cabrón, o mala puta, sin que el que esta enfrente se inmute. De llamar “hijoputa” a tu mejor amigo, queriendo a su madre cómo su fuera la tuya, por que casi te ha criado ella. ¿Cierto?, esa sutileza del tono, expresión facial y corporal, hilo de conversación y momento, es el que marca nuestra diferencia.

Ahí esta la grandeza del sentido del humor, de nuestro sentido del humor, que es capaz de traspasar limites, a veces insospechados, pero permitidos y/o permisibles, no hay mas humor o menos humor en las cosas y/o situaciones. Simplemente se aprecia la maldad o no. Y nunca debe de existir esa maldad.

De hecho, en mi humilde opinión, el humor llega hasta esa línea, cuando hay maldad, el humor se convierte en crueldad, de un brochazo y sin vendajes que palíen esa espantosa crueldad y eso es básico para entenderlo.

Tengo dos amigos, ellos son amigos desde el colegio, que se llaman de todo, yo nunca me meto, pero en mi opinión, si no lo hicieran, si entre los dos no existiera ese sentido del humor, esa empatía humorística, estarían perdidos.

Esa es la prueba evidente del verdadero sentido del humor. Empatía.

Algunos carecen de él, otros solo comulgan con el suyo.

Y otros lo exponen a los cuatro vientos. Pero nunca, nunca debe de existir maldad alguna.

Bueno si eres un asesino en serie, ya es difícil evitarlo, pero ya me entendeis

©Javier Sanchez 2019

Palabra de poeta

Tal dia como hoy, 18 de agosto de 1936, el genio de pluma y tinta, Federico García Lorca, fue asesinado por otros locos, por su forma de pensar y por su forma de ser.

Hoy, mas que nunca, vale la pena recordar uno de sus escritos. Me apena pensar la proximidad de las fechas. Me asombra. Me asusta.

Lloro tu muerte Federico, lloro que este pais de ladrones y pandereta, nadie, nadie se haya preocupado de buscarte, por las cunetas, en los bosques o en el cielo. Y lloro las muertes producidas por los otros locos, ciegos de odio convulso.

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“La calle más alegre del mundo, la calle donde viven juntas a la vez las cuatro estaciones del año, la única calle de la tierra que yo desearía que no se acabara nunca, rica en sonidos, abundante de brisas, hermosa de encuentros, antigua de sangre: Rambla de Barcelona”.

Federico García Lorca

PARA AQUELLA MUJER

Hablando sólo, aquel hombre iba recitando el pensamiento, iba deseando que todos los seres de aquel frondoso bosque le escucharan…

-Aún cada día te busco. Mujer. Aún a sabiendas que me evitas y a sabiendas que me evitarás.

Pero aún conservo la vida, soy el que siempre te siguió, te sigue, yo el evitado, nunca he cejado en sentirte, en quererte, en amarte. Aunque el veneno del tiempo se haya esparcido por el suelo donde piso.

Aunque no exista la magia blanca, aquella preciosa magia. Aún a sabiendas de lo que pudo ser y no fue nos destruyó como un huracán arrasador y malvado, sigo pensando, erróneamente, como cualquier amor exacerbado, en que podre llegar a verte.

Verte con el pelo blanco. Y que me ayudes y me recuerdes que coja el bastón para salir a la calle. Llegar a verte con la cara futura y cojerte de la mano para que te apoyes en mi. Para que nos miremos con los mismos ojos que nos mirábamos y sin mediar palabra, caminar, poco a poco, el pequeño tramo que queda para casa.

©Javier Sanchez 2018