TDM

La fuerza del alma convertida en arena.
La sonrisa borrada, por desilusiones.
La ausencia de consideracion, por el esfuerzo trabajado.
La tensión de objetivos imposibles de cumplir.
Los llantos escondidos tras las puertas de las risas.
La amabilidad forzada con el alma destrozada.
El hundimiento del mundo a tu alrededor.
La soledad, la espantosa soledad, de la incomprensión.
La falsedad, que invoca a esa soledad entre tanta gente.
La mano que no te acaricia y el hombro que no llega.
El ser fuerte durante años, sin necesidad de serlo. Pero siendolo.
Las exigencias malvadas.
El esfuerzo del llanto que rie en el espejo.
El pozo estrecho.
El miedo

Y… que nadie te puede ayudar… no es cierto, las miradas, los alientos, las sillas que se mueven hacia ti. Eso es.

Porque es la determinación de una sola persona, solo una, la que te dara el asidero para salir, salir del pozo negro.

Pero es que este mundo no se mueve por una lágrima, no se mueve por un insomnio, por que te ocultes en la cama, bajo las sábanas. Miles de sábanas

Pero una persona, solo una persona, entre millones, puede solucionar lo que ningún profesional, ningún charlatán cuñado, ningún… yo he pasado por ahi, ánimo, todo pasa.

Un ser humano con las seis letras.

Y es que no dejo de pensar en las personas, que no gente, que vive en el infierno que yo viví. En aquel espanto de duerme vela, de hundimiento. No dejo de pensar en las tristezas incontrolables, en la soledad acompañada de nadie.

Tenemos que mirar al lado, a nuestro lado y mirar a los ojos de las personas, porque es que, si tienes alma, lo entenderas enseguida.

De verdad.

© Javier Sánchez 2019

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