Otro curso extraño.

Hola, era para informaros que empecé un curso nuevo. Iba a efectuarlo a distancia pero me dijeron que era imposible, no sabía porque, después lo entendí.
Así que fui a aquel edificio. Viejo, como yo, unas salas enormes, columnas de mármol rosado, unos techos pintados de no sé qué, es que no veo de lejos y unas aulas, que parecían circos, todo era enorme y… silencioso, todo lleno de libros, raros, viejos, más viejos que el edificio, de gente rara, Cervantes, Góngora, Unamuno, Lord Byron, Renoir y un tal Stephen King. Alucinante la cantidad de gente que sabe escribir.

Me acerqué a donde ponía inscripciones y matrículas.
Había un tipo que parecía que estaba enfermo, estaba blanco y con cara triste.
– Buenas tardes caballero, es para infor…
– Shhhhht, no alce la voz porfavor
Joder, si casi no se ni lo que he dicho.
– Es que aquí hay eco oiga y por mucho que baje la voz, pues eso.
Quiero matricularme.
– muy bien, ha de traerme el kdkdjdj y el jnsnjfkk y una fotocopia de su kdkdndndsk.
– ¿Que?
– ha de traerme el kdkdjdj y el jnsnjfkk y una fotocopia de su kdkdndndsk.
– Mire es que o habla para los perros o me estoy quedando sordo, suba un decibelio porfavor.
– Ha de traerme el DNI y el documento bancario firmado y una fotocopia de su certificado de nivel escolar.
– Hostias! Eso me.ha dicho!?
– Shhhit!!
– Tome, aquí está todo.
– Muy bien, mañana a la 8 de la mañana es la presentación.
– Gracias.
– Que?
– Me está vacilando?
– Si

Pues ya llevo dos meses asistiendo a las clases, las imparte un profesor que no se cómo se llama, no entendí su nombre. Somos quince en el aula, éramos veinte, pero los echaron, unos por hablar… en voz alta, que está totalmente prohibido, y otros por fumar porros en el baño. Aquí todo de debe de hacer, obligatoriamente, sin hacer ruidos estridentes. Has de actuar como si fueras un ninja, pero de Barcelona.
Terminas de los nervios, por lo menos yo, que soy fan de ACDC. En el aula oye, es terrible, parece una clase de vampiros, a veces paso miedo y todo, solo oigo susurros y risas, la verdad, sea dicha, es que no me entero de nada, el profe, el profesor X (es que no se cómo de llama el pavo) habla muy bajito, pero mucho, ayer me compré una trompetilla para ver si así pillaba, pero ni por esas y el tío este toda la clase
– Shhhhhh!!!
Y decir en voz baja, muy baja,
– Al fondo a la derecha, shhhhhh!!!! O a la izquierda estantería 3…. Dame tu DNI… Atended que esto son datos básicos que saldrán en el examen de diciembre.
– Hostias!! Diciembre? Pero si estamos en Julio, yo no aguanto este tormento tantos meses.

Eso del shhhht y de pedir el DNI, nos lo hace hacer cada 10 minutos a todos. Creo que voy a suspender, porque no me entero de la teoría esta. Entre todo esto habla de libros. Es que no lo entiendo, bueno es que no le oigo, joder que agobio de verdad.

Creo que lo voy a dejar, esto de apuntarme al Curso de Bibliotecario es una mierda. Joder, es que parezco un murciélago, en casa soy capaz de andar con los ojos cerrados hasta la nevera, porque oigo el motor. Creo que estoy desarrollando un super poder.
Pero lo dejo, lo dejo, desde hoy mismo. Mañana llamo.
Ah! Esa es otra! Llamas y te puedes desgañitar, ellos te oyen pero tú a ellos no, solo susurros. Que miedo por favor.
Queeeeee lo dejo joder!


© Javier Sánchez junio 2021

Memoria

Agosto de 2020, por la tarde, una fría tarde de verano, es que trabajo con mi cuñao en nuestra empresa de ultracongelados y conservas de pescado. Y aquel aciago dia me dijo mi cuñao:

– Javi, cuidame el coche porfavor, llevalo a mi garaje y lo tapas con la lona que está tarde marcho de viaje fuera de España un tiempo largo.

Le contesté ambiente, como siempre, sin hacerle mucho caso:

– Valeeee cuñao, tu tranquiii, aqui me tienes para lo que quieras. A fuegoooo, Hey!!!

Junio de 2021, mi cuñao viene mañana.

– Oye Javi, mañana en el aeropuerto a las 10 de la mañana, vente con mi coche porfa.

Se me olvidó, mi memoria no da pa más. A ver mañana cómo se lo explico, que se me olvidó. Sudores fríos y la imagen del coche me vino a la mente.

Me he desmayado… mi compañera alucinando. Que te pasa Javi, que te pasa!!! Le dije, María, haz más maletas que nos vamos…

“El coche de mi cuñado, hay que ver.”

© Javier Sánchez junio de 2021

En un entierro que estoy oye.

Ayer fui al entierro de la madre de mi amiga Encina, si, se llama Encina, su marido se llama Abeto y sus dos hijos Chirimiri, la niña y el niño se llama Champiñón, pobrecillos.
Es una tía muy rara, bueno ambos dos son raros y siesos como un bocadillo de pan rallado. Pero oye, a mi amiga me la quiero mucho, tampoco mucho, la aprecio así más o menos. Bueno, me sincero, total no me lee nadie, la verdad es que a veces me da vergüenza ir con ella con la corona de plantas y las camisas de saco de cacahuetes, pero vamos hay que aguantar. Como dijo Sadam Hussein “La amistad es lo primero, después de mi”

Pues lo que pasa es que según la religión de los zumbaos estos es que cuando fallece alguien se muerte, deben de llevar al cementerio a una vidente para mediar entre los mundos del Pakagupaya (el cielo de ellos) y Pakagupaca, que es el cielo de nosotros, los mediovivos, así nos llaman los atrofiados estos.

La medium no dio ni una, no conectó con el Pakagupaya, ni con el cielo de los Indios Tabajaras, pero si con una cadena de radio los 40 principales de Barcelona, pero de la fallecida y sus amigos los muertos, ni papa.

Después de tres horas de conexión fallida, pasó al siguiente evento, que es el
saber quien va a ser, de los presentes, el próximo en morir.

Llegado ese momento, la vidente se concentró y dijo con voz de pito, como la anciana pequeña esa de Poltergueist:

– “Queeeee digo queee el siguiente en mooooriiiiirrrr será el primero que salga del recinto del cementerio, ve hacia la luz Carolanne” o algo así dijo. Yo, es que tenía sueño.

Y nada que, visto lo visto, aquí estamos todavía todos. Os escribo sentado encima de una lápida, que estamos jugando al dominó.
Estamos bien, Hemos pedido pizza, una birras y café. Los cincuenta estamos aqui. Ni la vidente se ha ido.

Ya os iré diciendo que tal vamos.

Hala hasta luego.


© Javier Sánchez mayo de 2021

Mala noche, mala mañana.

Anoche salí a cenar con los amigos, risas, bebidas, bailoteo y amnesia anterograda, más que nada por que no recuerdo nada más después de un cubata que me trajo un amigo borroso.

Esta mañana, desperté a la 9 de la mañana y a las 11 terminé de conectar todas las neuronas. Me levanté y a mis obligaciones, primero a pasear al perro.

Mi compañera, Laura, que no se porque se reía tanto cuando salía de casa, me dijo:

– Yo te acompaño cariño, que te haré alguna foto. Así me doy un paseo… jajajajaaja

Que jodía, siempre está riendo. Yo no me acuerdo, pero ella cuenta que hablaba con desconocidos, paré un taxi y luego le dije que no, bebía de las fuentes y pedí un café en una farmacia. Me ha dicho que nunca se lo había pasado tan bien. Ah! Y que el perro lo había sacado ella de mañana. Tiene fotos de todo, se pasa el día riendo a carcajadas.

El experimento

Me comentaron en una tertulia de cuñaos que uno de mis cuñados conoció a un amigo del hermano de un estudiante a monje Lama, Jose Mari de Los Rios, natural de Albacete y que este pavo le pregunto a su maestro:

– Maestro ¿A qué situación le tiene más miedo la gente?.

Y le miró fijamente a la cara del lama, que tenía sospechosamente los ojos cerrados. Dos horas después el lama contestó, es que el Lama estaba en trance, vamos que estaba roncando como un caballo desbocao.

– A la oscuridad, estimado estudiante, la oscuridad es lo que el ser humano más teme.

Y volvió a caer en trance, pero ya para siempre.

Lama Yuan Yaai.
1936-2021

Aunque me cueste admitirlo, (y vaya por delante que no me creo eso de que mi cuñado conozca a nadie importante) creo que lo que dijo el difunto lama es muy cierto, en la oscuridad viven nuestros miedos y duermen nuestros secretos. Descansan nuestras batallas diarias, en un rincón, esperando el día, mentras el alto el fuego diario nos deja dormir.

En ella no nos sentimos cómodos, nunca, es un sentimiento ancestral, la oscuridad no es nuestro medio. Nunca lo fue ni lo será. Siempre ha producido miedo, inseguridad y sobre todo, golpes en el pie con la pata de la silla o mesa de IKEA.

Hay un experimento muy acreditado, lo leí en una revista científica, creo, “Que me dices oyes” se llama, y decía tal que así:

“Probad a apagar luces, y dejad en silencio toda la casa, si es posible o al mínimo posible.

Y sentaos, es la manera más cómoda y segura. De pie se sufre más. Y esperad acontecimientos.”

Os lo aseguro. Estas más expuesto. Lo hice. Y…. experimente lo siguiente:

Al momento el cerebro comienza a acelerarse, estado de alerta DEFCON 4, y los sentidos se acentúan asombrosamente, como consecuencia de lo mismo, el ritmo cardíaco se acelera poco a poco, sin problemas, pero se va acelerando. Lo notaba.
Y comencé a “oír” el sonido de la circulación de mi sangre, a oír ruidos que antes no oía. La sensibilidad de mi cuerpo se acentuo de forma asombrosa. El bello de mi cuerpo, como el de todos, es sensible a cualquier movimiento del aire lindante y circundante.

El cerebro comenzaba a captar cosas, a procesar cosas incomprensibles, cuestión de la aceleración cardíaca y la hiperoxigenacion del cerebro. No es que te vuelvas más listo, o tengas superpoderes, no os hagáis ilusiones. Simplemente se oxigena más.

Hasta que llega el momento, en plena locura sensitiva, entre los latidos de mi corazón partía, la sangre circulando, el puto grifo de la cocina que gotea, el portazo del imbécil del vecino de abajo y los vecinos de al lado que están echando un polvito, que senti que algo pasaba por mi lado, moviendo el aire y el bello de mi brazo se erizó el minúsculo bello de mi cara lo notó. Y ese algo lo sientes a tu lado. Y casi me desmayo.

Esa sombra oscura, que estaba oculta en la oscuridad, que surge de los más profundo de un abismo insondable que mi cerebro habia creado en el pasillo, debajo de la foto de mi suegra y activó el miedo irracional. Como mola esta frase.

Y todo mi ser entró en lo que se llama ataque de pánico (del latín me caguorum pata abajum o algo así) y me levanté como un resorte a encender la luz, nuestro moderno y amado medio. Acto seguido me oriné encima. Poco a poco me giré para ver que es lo que me estaba aterrorizado, lo más fácil hubiera sido echar a correr, pero no podía.

Y mi hijo me dijo:

– Hola papa, que haces aquí a oscuras?? Hay leche.???

Así es el miedo. La oscuridad. Asi es el cerebro y así es el cabrón de mi hijo que se sentó a mí lado, en pleno ataque del terrorífico experimento, sin decir nada, como un puto ninja.

Esto es lo que se ve en la oscuridad.

©Javier Sánchez mayo de 2021

Una entrevista

De un tiempo a esta parte, he hecho como unas doscientas entrevistas, no me han cogido en ninguna, es realmente desesperante, en todas me echan antes de empezar a currar e incluso antes de acabar la entrevista. Y todavía no lo entiendo, no captó que hago mal. Os cuento de qué va y lo que me pasó en la última…

Entré en la sala de espera de aquella oficina toda llena de títulos y cuadros abstractos, de esos que hay dibujado un punto y el precio ronda los 200.000 €.. Y digo “el precio”, el que le ponen los “que saben” no es que lo valga ¿Eh?

Había entregado un CV (currículum vitae) en aquella empresa hacia un año y medio por lo menos, el cargo por el que me habían llamado era de “Accounting advisor”, vamos en idioma menos gilipollas, “Asesor contable”, el conocido como “el numeritos” de toda la vida.

Todo esta situación viene de que estaba y estoy en paro e iba asiduamente a la oficina de empleo, donde había un funcionario que le llamaban “el cursillos”, esta aventura, la de aquella catástrofe de búsqueda de empleo, la cuento en mi famosísimo “Best Seller Bloguer Award” (o como se escriba) de este mismo blog llamado “Buscando trabajo”.

Pues eso, que “el cursillos” me indico que hiciera un curso a distancia de contable para empresas y lo hice. Fue agotador, porque lo que yo no sabía es que el puto curso iba de números y cuentas y más numeros de cuentas, un mareo constante. Joder, yo pensaba que era para contar cosas en empresas, para relatar cosas, cuentos y todo eso. Vamos lo que hacen los coach estos, que te lo venden todo de color bonito, pero claro, todo es si te esfuerzas y trabajas 10 horas al día por 1000 €, tu también llegarás a tener un yate de 80 m de eslora y tonterías de esas, en la siguiente vida claro. Pero no, era más complicado, bastante más complicado, luego si me apetece os lo cuento. Que seguro que será que no, más que nada porque soy muy vago y por eso no tengo un yate (sarcasmo). Si eso, ya sabéis, lo leéis en el presente blog, no la dejo el link porque me da palo, buscadlo.

Pues terminado el maldito curso me eche a la calle a entregar CVs por todos los sitios. Entregaba en los puntos de venta de la ONCE, en charcuterías, hasta en las oficinas de los ministerios, que me echaban a patadas, por cierto, se ve que allí esto de que les lleves la contabilidad no les sienta muy bien. Sobre todo en Obras Públicas. Que curioso

Pues como os decía, que me llamaron de esta empresa, la empresa se llamaba “Sausages Sánchez and Brothers”, vamos “Salchichas Sanchez y hermanos”, pero es que en inglés mola más. Y aquí estoy, en la sala de espera, esperando.

– Señor Sánchez, Javier Sánchez….

Mira ya no espero más…

Y pase al despacho del pavo de RRHH (Recursos Humanos) , que suena a ONG pero todo parecido con la realidad es pura coincidencia.

– Pues tengo muy pocos defectos, señor, y muchisimas virtudes. Soy responsable, emprendedor y me gusta, sobre todo, el trabajo en equipo.  – Le dije al pavo que me recibió con la desgana de un cazador de mejillones.

Un tío flaco con el pelo engominado, José Serapio Buendía, que manda cojones con el nombre. Alto, gafapasta y una vocecilla de esas como cuando te pillas un dedo con un cajón de la cocina, como muy gritón, no acompañaba a la.envergadura del individuo. Vamos de esos tipos que le dabas un guantazo, así porque si.

– Muy bien eso nos gusta.- me dijo el largo –

Y le contesté estoicamente, que no se lo que es pero lo he leído a un bloguero de estos que sigo.

– Si, es que así le puedo echar la culpa a los otros. Pero soy una persona muy seria, formal y me ducho casi siempre.
– Hombre lo de echarle la culpa a otros no es muy de trabajo en equipo ¿No cree?
– Como que no, mire, es como el fútbol, si te viene un defensa grande, de esos de dos metros, así como usted pero bien hecho, que te va a partir por la mitad si te coje, ¿Que haces? oye pues se la pasas a otro. Pues eso, trabajo en equipo. Tampoco es tan difícil de entender oyes. O es que entre los jugadores millonetis del fútbol está permitido y entre la chusma no.
– Bueno , ehem, vale, joder nunca me lo había planteado así… Aquí dice que estuvo en la universidad de medicina. Muy bien, alguien con conocimiento sanitarios nos iria…
– No, no, no, jajaja, no es así. He puesto que estuve, no que hice la carrera, se me hizo muy cuesta arriba, es que me desmayaba con la sangre y los muertos me dan miedo, yo quería ser médico de la seguridad social, los de las recetas y todo eso, pero no me salió bien.
– Vaya tela oiga, menudo elemento está hecho usted

Me dijo el gafapasta mirando el CV de nuevo.

– También me indica que ha sido usted, reponedor en Mercadona, profesor de “Filosofía y economía sumergida, detective privado, calibrador especialista de lentejas… ¿Joder eso qué es?
– Pues mire, yo trabajaba sentado en una línea y miraba las lentejas que pasaban por la cinta y las grandes las quitaba. Es que tengo vista fotográfica oiga.
– ¿En serio? No me lo puedo creer…
– Noooo, es broma, no tengo vista fotográfica. La verdad es que no hacia nada, eso sí, me mareaba con tanta lenteja pasando, fue un enchufe de mi cuñado, pero me echaron por falta de productividad o algo así.

El gafapasta ya no me escuchaba, leía mi denso CV. Se tocaba las gafas con las manos temblando.

– Manda cojones, vaya tela.
Hostias! Madre mía, aqui en una esquina me ha dibujado un pene, honbreeee un poco de decoro.
– No se que significa eso de decoro, pero es que también soy pintor. Me nace asin oyes. Pinto cuadros, paredes y en folios. En cualquier momento. Es como un trastorno que tengo, mire usted, ahora mismo le dibujaba unas tetas en la frente, pero me contengo, soy buena persona.

El largo alucinaba, se me quedó mirando y me dijo con calma.
– Mire, larguese de aquí antes de que llame a la policía o peor, a mi suegra.
– Me voy, pero por qué yo quiero. Que desagradable y malahe que es usted.

Y me fui, tal y como entre pero al revés, me fui a casa a llamar a otra empresa, es que me he dejado el móvil. Y a pensar el porqué me echan de todas las entrevistas.

© Javier Sánchez mayo de 2021

Una historia paranormal.

Os voy a contar la historia de cuando me morí de muerte. Ya me había morido otra vez hace unos años, pero esta vez fue diferente. Es una sensación rara, como si te dieras un golpe en el dedo meñique cuando vas con las chanclas esas de dedo, que son una mierda, feas, de choni y antiesteticas de la muerte y además sucias, porque cuando llevas una rato andando se te llenan los pies de mierda y porquería de la calle y luego lo manchas todo en la cama. Es que yo no me ducho por las noches, aunque vuelva de ayudar en un incendio en el bosque. Y claro se pone todo de mierda que plantas lentejas en las sábanas y agarra seguro.

Bueno pues eso, pues que me morí así de la manera más tonta, claro creo que también algo tuvo que ver aquel autobús, que venía a toda leche, ehhhhh, os lo habéis creído ¿eh? Pues lo esquive!!! y en el regate fui a parar a darme contra el semáforo, me di un leñazo importante en un brazo, oye un daño que p’aque te cuento y en eso que del daño me mareé y caí al suelo dándome en la cabeza con una farola y allí me quedé sin conocimiento viendo gente entre tinieblas. Un tío que pasaba por allí pensó que me había dado un infarto en todo el corazón, el atontado, y empezó a prácticarme una RCP, que no es ningún partido político, es Reanimación a Cardio Puñetazos, porque el tío era un animal de 140 kilos y 1.90 de altura, yo entre tinieblas vi como se acercaba la sombra de aquel orco e iba diciendo.

– Apartarsus que soy médico de medicina de esas, que se de que va esto oigan, hagan sitio, hagan sitio!!!

Yo en mi semidesmayo estaba alucinando y acojonado, más si cabía. El gigante verde comenzó a la reanimación, me daba unos apretones en el pecho que yo creía que me partía por la mitad, ostias que daño!!. Y cuando le iba a decir que se equivocaba, que yo estaba bien, me morreaba, creo que hasta me metió la lengua y todo. Y oye que me soplaba, joder y no me dejaba respirar pues me tapaba la narizy yo que me ahogaba, unos soplidos que se me hinchaban hasta los pies. Bueno así hasta que me salvaron los de la ambulancia. Y se me llevaron al hospital. Yo le decía al sanitario:

– Déjameee que le meto!! Casi me matas atontadoooo!!! Te volveré a buscaaaaarrr!!! Aunque sea lo último que hagaaaa.!!!

Y el largo me saludaba y reía. Y la gente le aplaudía y le daba la mano. Yo me decía, me cago en el largo cabrón, encima le aplauden y casi me mata.

Pues con tantas ostias, morreos y soplidos, la verdad es que me desamye o me morí o algo así…

Pues oye, pues si, joder pues que me morí, otra vez. Puto larguirucho de mierda. Y esto de morirme me sentó fatal. Porque tenía cosas que hacer, pintar el comedor, poner una lámpara, tener un hijo, escribir un libro, y plantar un árbol, esto último ya lo hice en otra vida, pero mola plantar un árbol y verlo crecer, y que algún cabron lo queme, pero eso es otra historia. Ah.! También quería ver la última película de Tom Cruise.
Una muy buena que sale corriendo, bueno de hecho siempre está corriendo el tío ese, y es espia, pero sobre todo unas carreras que pa que te cuento. Hace unos sinpas que te mueres, pillalo al pavo… También quería cómprarme unas botas Panamá Jack. Que llevo media vida queriendolas. Ah! Y… Ah no eso era de otra cosa del divorcio.

Ah sí, ha no me acordaba!! Que había quedado con una amiga, que después de veinte años me ha dicho que si, no se a que, porque ya no me acuerdo que le pedí, pero me ha dicho que si. Osea que tenía que ir a cenar con ella a un restaurante muy fashion.

Y nada, que aquí estoy, en la camilla, todo muerto, blanco, bueno blanco ya soy, más blanco todavía. Y entre mis pensamientos raros me preguntaba tonterías, como que los negr… la gente de color se pondrá gris no.?? No se, es una intriga que hace tiempo que me consume. Bueno ya no, porque me he morido otra vez. Ya da igual.

Pues eso que vi la luz blanca esa. Muy chula, parece las luces molonas esas de los Audis. Que parecen Ovnis. Nada de túneles ni pijadas de esas. Una luz blanca que va de ojo a ojo, hasta marea y todo.

Bueno perdón oyes, que me disperso, de pronto sentí que me elevaba, guayyyyyyyy.!!!, parecía un dron, hice el viaje ese que se ve todo desde arriba, un viaje pastoral o pastral o algo así se llama. Joder que mal lo pasé, ya no me acordaba que tengo vértigo, unos mareos que paque te cuento. Echando toda la ectopapa encima de los médicos y enfermeros y demás auxiliares de clínica.

Pero molaba, flotando por la habitación, viéndole los perolos a las enfermeras, menos al orco de la enfermera jefe. Que era fea como un pecao. En el ectovuelo me clave dos veces la parte de arriba del gotero, joder pues aún duele, que curioso ¿no?, ¿si estaba muerto o algo así porque me dolía?pero oye que daba igual, ya se me estaba pasando el mareo y empezaba a disfrutar del viaje.

Bueno pues por allí volando, cual gallina, -¿Que? Ah perdón, mi cerebro me dice que las gallinas no vuelan- , pues como un colibrí o como campanilla o algo así, viendo a la gente todo alborotada alrededor mío.

Todos con aparatos jeringas, tubos, hasta había una persona de negro, con capucha y una guadaña, sentada en una silla jugando con el móvil. De vez en cuando levantaba la cabeza miraba a un aparato, miraba el reloj y movía la cabeza impaciente y seguía con el móvil.

– Lo perdemos, lo perdemos 19 miligramos de bisolvon dentro venoso (se dice intravenoso, me ha tocado un interno en prácticas, manda cojones que mala suerte) . Y un gélocatil se 1 MG por via rectal.!! – (Joder que hijo puta!!!) –

Los recortes pensé yo, me vais a salvar por los cojones. Y menos con este que no se entera de nada.

Vino un tipo y una enfermera, por cierto guapisima, llevaba un aparato de esos que dan descargas eléctricas, un RCP electrónico o como se llame, genial oye, me acordé del largo, la madre que lo parió al largo. Y el futuro doctor Menguele versión 1.0 conecto el aparato… me rompió la camisa, el pedazo cabron, joder era del Zara y me costó una pasta, y me puso las pegatinas esas.

– Carga a 200. Tol mundo fuera.!!!

Y el muy gilipollas, se quedó solo en la habitación. Se fueron todos al pasillo, todos mirando desde la puerta.

Yo me ectomeaba de la risa… ya me ves allí agarrado al fluorescente descojonandome.

Me metió un cebollazo que casi se me saltan los ojos, pero me hizo bajar un poco. Me retumbó por toda la cabeza. Que hostia tiene el medicucho de los cojones.

– Nada no hay pulso. Ehhhhh. – llamaba a los de fuera que estaban en la puerta mirando el espectáculo – entrad coño.!!! ¿Pero que haceis ahí??

Carga a 300, fuera.!! Y se le fueron todos otra vez de la habitación. Yo me agarraba al gotero me estaba descojonando y jajajaajajajaja, pero qué risa.

Otro cebollazo y ya me vi en la camilla. Me dolía la cabeza y el pecho, de reir y de los cebollazos de Menguele.

– Ya tiene pulso… Menos mal lo hemos conseguido.

Abrí los ojos y todavía me estaba riendo. El doctor me decía, de que se ríe, casi se muere.

– Joder doctor es que tenía que haber visto todo desde arriba, que risa. Nunca me había reído tanto. Por cierto, “endovenoso…doctor, endovenoso”.

En cuanto salga me voy a hacer running borracho por el aeropuerto a ver si me da un jamacuco o me atropella un avion. Esto no tiene desperdicio.

Y eso es lo que me paso cuando me morí. Y quería compartirlo con vosotros, queridos amigos y amigas de mi infancia. Una tontería más de las que me han sucedido en mi agitada vida. Gracias por vuestra atención y despedimos la conexión desde Barcelona.

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©Javier Sánchez abril de 2021