Después del covid. Una historia personal.

En marzo de este año me contagie de Covid 19, el bicho cabrón y asesino, creado por la madre naturaleza o por la naturaleza cabrona del ser humano, que se pasa la vida haciendo el gilipollas jugando a ser Dios o por simple maldad, que por cierto, es algo intrínseco en estos que nos hacemos llamar seres humanos.

Pasada la infección, enfermedad, tos, fríos, fiebre, falta de aire, gastritis obnubilación total de mi cabeza, ya de por sí un poco tocada ya, me quedaron secuelas. Si, secuelas, que he ido arrastrando durante meses, e iban in crescendo, día sí y día no. Hasta estos dos últimos meses, es que me estaban literalmente hundiendo.

Me levanto agotado y vuelvo a casa agotado. No duermo bien. En estos dos últimos meses, la falta de aire ha ido aumentando, incluso al hablar, al dar cuatro pasos, los episodios de dolor articular porque si, sin venir a cuento. La ralentización cognitiva, algo que ealmente noto, me cuesta localizar palabras, me cuesta escribir. Lo peor es la astenia constante, la falta de apetito, comiendo a deshoras y viendo cómo caigo en una depresión o dejadez causada por el estado físico y ya psíquico que no puedo recuperar. Es muy duro, los que lo padecen lo saben. La otra cara de la moneda son los que no lo padecen y que piensan (no todos evidentemente) que estás haciendo un drama de algo que no existe (¿?), Lo he tenido que oír. Y realmente lo es, es un drama.

Bueno todo ello hasta que llegó el día que no podía más y me dirigí a mi médico de cabecera, el cual, viendo mi estado, directamente me derivo a urgencias del Hospital. Allí llegué con una oximetria de 89 -90 persistente y la sensación de ahogo sumándole el cansancio terrible. Allí me quedé toda la noche, análisis, radiografías, etc, el pack completo. Noche de ronda en un box de urgencias, con la espalda hecha una pena pues las camas la verdad son muy incómodas, están hechas para faquires masoquistas.

A las 6 de la mañana después de las explicaciones sobre el tema me indican que el síndrome (o como se llame) post COVID me había afectado mucho, me dirigieron para visita a neumología y al equipo POST COVID. Vamos que no sabían que hacer, estaba estabilizado y era lo único a su alcance. De veras os digo que con estas secuelas se pasa muy mal pues no es nada definible y se te define todo en el cuerpo, en forma de brotes o simplemente durante días.

Pero lo peor de todo ello es la incomprensión de la gente, incluso de allegados que no entiende que lleves casi un mes que no levantas cabeza, con la información que existe hoy. El Covid ha dejado una huella muy honda en la sociedad, no fue (no es) una tontería, como tampoco lo es el sindrome post covid, esas secuelas que son realmente duras cuando te pillan de lleno y mirando al techo.

Pero vamos, seguiré escribiendo todo lo que pueda, más lento, pero lo haré. Ya hay preparados textos de humor y diversas estupideces de esas mías.

Pues sigamos… Y un saludo a todos.

© Javier Sánchez septiembre de 2022

Papiroflexia y un accidente nocturno

Alguna vez habeis intentado doblar el prospecto de un medicamento exactamente igual que cómo estaba antes de abrirlo. ¿Si?

Pues hay unas 201 personas en todo el mundo que son capaces de hacerlo. Cincuenta de ellas en un manicomio, atados a una cama, veinticinco son políticos y no les ha pasado nada pues están acostumbrados a no hacer nada y 26 estamos tranquilos pero con medicación.

Pues oye, que tras un curso de 100 horas de «papiroflexia plus premier» por fin he conseguido volver a doblar el prospecto de una caja de medicinas. Llevaba años queriendo hacerlo, me refiero a doblar el prospecto ¿eh?. El curso ya estaba hecho.

A sido un curso muy intenso, duro y empalagoso, ferragoso y todo lo que termine en oso. Pero por fin lo he conseguídi. El profesor es un japonés muy querido en Cuenca, Don Tolometo Aunkesea Azpinorreatxea, de ascendencia vasca el hombre. Padre de Tokyo y madre de Donosti.
Pues hoy a las 18 horas 23 minutos hora zulu he conseguido volver a poner el prospecto en la cajita de prozac, que por cierto me lo tomo por el problema que tenia por lo del prospecto. Genial ha sido oyes y he llorado mucho. El profesor también. Y nos hemos abrazado un rato (esto último no me lo ha cobrado)

Ahora estoy con los abre fácil de los embutidos envasados al vacío, que no hay forma de abrirlos. Llevo una semana y me dejado los dedos, pero me ha dicho el profe, Don Alberto Padentro, que trabaja en el DIA, que lo conseguiré. También he llorado. El profe no, es un cabron.

Ah ! También he conseguido meter el nórdico dentro de su funda.  Cinco horas he tardado. He presentado el video y me lo han convalidado con un cinturón marrón de karate.

Toy que me salgo.

Con esto último de los sobre lo he hecho porque tuve un terrible accidente que os paso a contar, ya que estáis aquí sin pagar y sin hacer nada.

Pues pasó que… Una noche, bien de noche, me desperté de un sobresalto, con un dolor intensisimo en el gemelo derecho, no sé si os pasó alguna vez, es horrible eso, me puse en pie rápidamente. Al rato cedió, quedándose como un dolor sordo, pero muy molesto, no se porque le dicen dolor sordo si no grité ni nada, es que lo he leído por ahi. Pues acto seguido me dirigí a la cocina y lo que hace la mayoria de las personas del mundo (que tienen nevera) abrí la nevera y me quedé observando su interior. Imaginaros cómo en «Paranormal activity», que va pasando el reloj de la cámara a toda hostia, allí estuve embobado hasta las 3 de la mañana, desde las tres menos cinco que llegue, espantoso ¿Que no?

Pues eso, ya que estaba alli, haciendo el gilipollas, decidí comer algo, pero es que tengo que ser muy selectivo, tengo el estómago muy delicado, me sienta mal hasta el ALMAX y el OMEOPRAZOL, así que tras mucho pensar cogí un sobre de esos «abre fácil» de jamón serrano, de esos que también se come el plástico que separa las lonchas…. ¿No? ¿No se come?. Joder pues yo me lo como siempre, oye, pues está bueno, te hace heridas en la garganta pero bueno con un copazo de vino se pasa en un par de semanas.

Pues eso, que en mala hora, nunca mejor dicho, eran las 3 de la mañana, ya sabéis lo que significa, cogí el maldito sobre de jamón de plástico con plástico y comencé a preparar mi pan con tomate, aceite y sal. Todo bien puestecito en el plato. Con el punto ideal de sal, su tomatillo bien restregado por el pan, mi batido de cacao, mi carajillo de anis y dos magdalenas (ahora muffyns.) Algo ligerito, es que mi estomago no aguanta mucho.

Cogí el sobre de jamón… Joder aquello no había manera de que el plástico se despegara, de donde pone «abrir aquí», tirar y tirar hasta que llego un crack… mi dedo pulgar no soportó la presión, está muy depre, me lo rompí, por dos sitios.

Del dolor y sobresalto me golpee la cabeza con la campana extractora, me mareé y me apoyé en los cajones que había dejado abiertos, evidentemente se cerró y me pille los dedos, me sujete con la otra mano a la campana que se cayó encima de la vítro cerámica y todos los cristales se me clavaron en la cara. No veía nada y andando a ciegas le di un cabezazo a la caldera que tuvo un escape de gas y claro, como no, explotó por toda la cocina. Sentí un ruido como…. Eso se una explosión de gas, bueno, un ruido. Y la verdad os digo hijos míos que no recuerdo mas…

Desperté en el hospital, todo envuelto en vendas, el brazo escayolado y todo lleno de tubos por todos mis orificios. Rodeado de enfermeros, enfermeras y medicos, partiendose de risa.
Por ello, como soy un emprendedor de esos que ahora se llaman así, antes se llamaban vagos, vamos que no hago nada, he decidido hacer el curso este que os acabo de mencionar.

Hala hasta otra.


©Javier Sanchez  agosto de 2022 o algo así

Un comentario de esta mañana.

Queeee, que te iba a decir. Queeeeee, es que está misma mañana me he encontrado a la vida, si, si, a la verdadera, paseando por los jardines de mi barrio y me ha dicho al oído que dejes de quejarte por todo de una maldita vez, que intentes no amargar a los demás y que la disfrutes como puedas, de la manera que puedas, pues eso también es vivir. Y cuando se alejaba me ha dicho que ella, te pongas como te pongas va a pasar igual, así sin más.



© Javier Sanchez en esta soleada tarde de abril de 2022.