Lara – capítulo 1

Buenas tardes querido público, os quería contar una historia de mi vida, una pequeña historia con Lara.

Ahora vivo con ella, con Lara, antes ya sabéis que no, pero ahora sí, (barrio sésamo al poder). Perdonadme la tontería, entre la medicación, la mascarilla y que he venido en metro que no se puede hablar, vengo un poco desquiciado.

Y… bueno, Lara es, que os contaría de Lara, Lara es única, preciosa, pelo negro, ojos marrones caramelo, tez morena, una sonrisa naturalmente cautivadora, sin postureos, mujer muy inteligente y de un sentido del humor que me desarma y a la vez me encanta, pues tenemos esos diálogos de risa tonta, geniales.

Lara es licenciada en Bellas artes, amante de los animales, de las ballenas, los mosquitos, los peces, los boquerones, la cebras, los leones moteados, etc. También le encanta el teatro, pero el vanguardista y en definitiva, todo lo moderno y… lo raro, rarísimo. Lara tiene diez años menos que yo. No sé, de verdad os digo y muchos días me pregunto, que qué hace conmigo, no me pega nada. Perdón, yo no le pego nada. Aclarando conceptos, hay algo que no encaja. Un calvorota, gordo y feo, y ella, bueno ella es ella.

Emmmm. Vale, ya podéis dejar de criticarme y de despotricar, los de las filas de atrás también, que aunque estéis en la oscuridad, allí en la fila de los mancos, os veo igual. Pues oye que sé que es porque me quiere. De eso estoy seguro. Pero cuando veo las fotos en las que estamos juntos es como raro. Ya me pasa menos, pero, no se, esto del amor, me pilló a contrapié.

Y yo, pues yo, que os voy a contar de mi, pues nada, según protección de datos, puedo no contar nada, pero algo os contaré, es que estoy muy enamorado de ella, y en consecuencia… de todo lo que ella ama, de los animales y.. de reciclar hasta la mas mínima mota orgánica o no orgánica. Que, oye, eso de los cubos me tiene loco, cada color una cosa, pero es que soy un poco, solo un poco de verdad, daltónico, eso de los colores me confunde mucho y me lío. Pero lo llevo lo mejor que sé, coloco los cubos de izquierda a derecha y apañao. La cago de vez en cuando pero bueno

También me trago, por amor, los sábados por la tarde, los documentales de la 2 y del canal National Geográfic, con esas cebras pegándole a los leones, patos pelandose con los osos polares de la sábana africana y demás, o eso creo, porque siempre me duermo. Pero me duermo ¿eh?, con babilla en la almohadita y todo, hasta sueño y tengo pesadillas. Es lo que tiene la fiesta destroyer de los documentales de animales, que te hace perder el conocimiento. Por lo menos a mí me pasa.

Pero, oye, me encanta dormirme en el sofá, con la mano de Lara acariciando mi cabeza calva, eso me tranquiliza, esa mano es mi salvación y protección contra el mundo. Joder, que bonito me ha quedado ¿Eh?., podéis aplaudir, oye que es verdad, esa mano me protege de las maldades de este puto mundo, esta mujer es algo increíble. Joder ya se que estoy mayor, pero es del todo cierto, es mi ángel de la guarda.

Pues bueno, es que con Lara, con Lara te diviertes muchísimo, es encantadora, esa dulzura y esa inteligencia que desborda y llena todos los sitios de casa, me encanta. Pero… hay cosas que, la verdad, no me van, pero callo y acepto, me lo tomo con gentileza y me adapto, al fin y al cabo de eso se trata lo de amar y convivir, de gentileza y adaptación, que no sumisión.

Por ejemplo, esto del teatro vanguardista, no lo llevo bien, no, la verdad sea dicha. Debe de ser algo increíble, pero es que no lo capto. Ya os contaré más tarde. Y oye que tampoco lo del arte abstracto y/o moderno de ahora mismo, el de hace unas horas. No la verdad, y me esfuerzo, pero no.

Ya me ha pasado y varias veces. Mira os cuento una de ellas, que fue la más heavy.

El sábado pasado, sin ir más lejos, fuimos a una sala de exposición en el Palacio de Montjuic, Barcelona, perdón, se me olvidó, es que vivimos en Barcelona, nada la broma denla exposición a cuarenta y ocho euros la entrada, ehhhh, cada uno ¿eh? Joder, caro ¿Si?. ¿Ella contenta? Si. Entonces no es caro. ¿Que creéis que soy un pringao? Pues no, eso es que no habéis entendido nada.

Según Lara, exponía el gran escultor/pintor y albañil Laurente Gazebo, Entre nosotros, ni puta idea de quién es el pavo este. Tiene nombre de cantante  de los ochenta, por lo de Gazebo. El de I like Chopin.

Pues nada, que entramos en la exposición. Nada más entrar se nos acercó una persona con un chándal, de aquellos antiguos, y una chapa de metal, así a modo de chapela extraterrestre en la cabeza. Este marciano nos ofreció unos canapés de Cabrales con caviar. Madre del amor hermoso, casi me deshidrató instantáneamente, aquello estaba fortísimo, y el tío me decía que si me recordaban al mar. Yo alucine, le dije que si, al mar muerto, el marciano de la chapa nos informo que estaban creados por el escultor. Coño lo entendí de inmediato. Lara le dijo que estaban estupendos. Pensé, que no entendía como mi compañera siempre tenía una buenas palabras para todo. A su lado soy un puñetero gañan sin un ápice de nada. (He dicho nada, porque no se me ocurría que decir, hasta para eso soy gañan).

Un poco más adelante, pasando ya al de la chapela, otro marciano, este llevaba un cubo de basura en la cabeza, sentado a un clavicordio y vestido de mecánico de coches, con grasa y todo, y las manos llenas de mierda. El asesino este, estaba ejecutando, esto es literal, la canción “Love of my life”. Manda cojones, con un clavicordio, aporreandolo literalmente, iba a abrir la boca para sacar fuego ácido de Alien sobre los hombros y las manos del verdugo, Lara me miró, sabe que hay cosas, sobre todo relacionado con la música, que no puedo soportarlo y si es con Queen menos. Esa mirada la entendí de inmediato, me contuve. Tiró de mi mano y seguimos andando, antes de que provocara un accidente o incidente diplomático, es rápida la jodía.

Dejamos atrás al marciano envenenador y al Killer de Queen, y empezamos a seguir la línea del suelo, por cierto era original, la línea era como la Vía Láctea, muy bonito (lo único bonito de la esposicion, entre nosotros ¿eh?, porfa que no se entere ella). Y allí íbamos, lanzados, Lara me cogía la mano con fuerza, siempre lo hace, para que no me escape, caminábamos viendo a un lado y a otro… pues…cosas.

Cuarenta cinco minutos viendo cosas extrañas, hierros torcidos, televisiónes con un tío hablando en bucle que decía, “esto es todo”, una y otra vez, joder, hasta una lavadora funcionando, con ropa dentro y todo!!!. Yo alucinaba y también me aburría como un fontanero en el Sahara.
Pasado un ratito… más, llego un momento que Lara se cabreo, mea culpa por cierto, eso pasa cuando me aburro y se me va la cabeza, oye, es que le dije, con la gracia que me caracteriza, que..

– Oye Lara cariño mio, amor se mis entretelas, porque no venimos cuando terminen las obras, es que está todo roto y patas arriba…. – y me reí un poco, pero solo un poco, esa risa que busca complicidad del otro. Pensaba que le haría gracia mi humor ácido e ingenioso.

Madre del amor hermoso El Apocalipsis según Santa Lara, versículo 20.27. Me echó una mirada de soslayo, que casi me desmayo…. (Miiiiira pues rima y todo).

– Que poca cultura tienes hijo…de verdad, eres más simple que el mecanismo de una cuchara, menos mal que te quiero. Eso te salva.

Nada, a callar, me comí todas las salas de estropicios y chatarra. Dos horas mas mirando estatuas y esculturas de escultor manco. Un trago malo, pero Lara se lo pasó de miedo, joder le sacaba punta a todo. Pero termine mirándola a ella solo. Soy un reumático, digoooo romántico. Me encanta verla cuando disfruta de las cosas. Es algo genial. Creo que eso es algo que llena todos los espacios de una pareja. Acabamos riendo los dos, ella bajo a mí nivel y se juntó conmigo al cachondeo del destrozo que estábamos viendo. Mujer genial.

Pasado esto, que fue grave, mi comportamiento fue deplorable, lo admito, pero joder es que con las cosas estas, es que me superan, llamadme simple, pero creo que si hay algo que no te llega, pues no te llega.

Seguimos con nuestra vida en dos mundos que interseccionan en nosotros, que al fin y al cabo es lo más importante, esa intersección, la que se convierte en un “te quiero” mañanero, en discusiones sobre el arte, sobre la vida sobre todo, menos el trabajo de cada uno de los dos, algo prohibido en casa. Desde el primer día que ella me recogió se la indigencia sentimental.

Lara, le encanta el teatro, a mi también, pero es que… hay una diferencia, a mí me gusta el teatro normal, el clásico, no el clásico de Shakespeare, que también, si no el normal, un escenario, un telón, una casa pintada, una habitación con sus muebles y los actores y actrices desgañitandose, la gente riendo o llorando. Lo que se llama una obra de teatro.

A Lara no…, Me enseñó unas entradas para una obra de teatro moderna, de esas experimentales, que te puede venir un actor y meterte una hostia y te la comes, “es arte” te dicen, pero la hostia te la llevas, pero claro yo me conozco, si viene un tío de estos y me mete una hostia yo se la devuelvo. Me puse a temblar, primero por lo que os he contado, las hostias las devuelvo, y segundo, es que la obra se llama: “La luz y la guerra del vecino, a la sombra de un olivo mudo”.

Yo quería morirme de un ataque de setas alienigenas. Aluciné pepinillos en salmuera. Intenté poner excusas tontas, que estaba muerto y no podía ir, que tenía una reunión de consejo de ministros, pero Lara solo reía y me decía…

– Mañana te paso a buscar al trabajo y vamos. Venga a dormir, elemento, que cada día estás peor.
Y me propinó un precioso beso, de esos de “callate ya que te quiero”.

Admiti que debía de ir. Me rendí a aquella sonrisa y a aquel beso. Pero sabía que no lo iba a pasar bien y ella también lo sabia. Ella sonreía mientras se le cerraban los ojos y yo no pegue ninguno de los tres ojos en toda la noche.

Se mascaba la tragedia.

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Sigue en capítulo 2 (dos).

© Javier Sánchez noviembre de 2020

Que viene, que viene.

Como cada año, por estas fechas, se acerca la entrada de la estación de la primavera, palabra que proviene del latín (como no) y no voy a caer en topicazo de lo de la “prima Vera”. Prima, primer, Vera, verdor. El primer verdor. Tiene muchas acepciones y/o utilizaciones, y/o, bueno eso. A saber:

Nombre femenino (por lo de la primavera, aunque estación es masculino, pero que da igual oye)

1. Estación del año comprendida entre el invierno y el verano; en el hemisferio norte, se sitúa aproximadamente entre el 20 de marzo, por la tarde, equinocio de primavera, y el 21 de junio, por la mañana, antes de comer, solsticio de verano, y en el hemisferio sur entre el 21 de septiembre y el 21 de diciembre. O algo asi he leído en la Wikipedia, pero creo que me he liado, consultarlo vosotros mismos.

Y en medio de todo este guirigay esta el Ecuador, que no lo se. Será allá por agosto o así. O no. O será siempre. Es que el ecuador es muy raro. La raya esa de en medio, la junta que pega los dos trozos de la tierra. Sabéis a que me refiero ¿no?

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Foto, primavera en las afueras del ecuador.

2. Tiempo en que una persona o una cosa está en su mayor grado de desarrollo, belleza o energía. “Está en toda la primavera”. No lo pillo, pero en el diccionario así lo indica.

3. Primula acaulis o Primavera, este genero de flower pertenece a la familia de las Primuláceas y está formado por más de 500 especies de plantas vivaces cuyo origen está en el Hemisferio Norte del planeta. No me jodas, no os voy a poner las fotos de 500 especies. Os pongo una que es la que he encontrado por internet y que me viene mas al punto de lo que estamos comentando..

Primula Horribilis.  Planta herbácea de hojas perennes, anchas, largas, arrugadas, ásperas al tacto y tendidas sobre la tierra, de entre las cuales se elevan varios tallitos desnudos que llevan flores amarillas en forma de parasol. Que vaya espanto de floripondio, de verdad, fea como un pecao, pero bueno, primavera que se llama. Menudo lumbreras el que la bautizó, menuda melopea que llevaría.

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Foto, la flor Primavera, fea, pero fea y no me digáis que algo bonito tendrá, pues a lo mejor, pero en mis peores pesadilla, lo dicho, fea como un pecao.

4. Adjetivo/nombre común – En España (only in Spain)

Persona o parecido a una persona, Que es ingenuo y sin malicia, que se deja engañar fácilmente. También se le denomina gilipollas esférico (lo mires por donde lo mires es gilipollas). Que tiene varias indicaciones más, pero no nos vamos a extender ahora en ello. Que tengo que ir al súper a comprar salchichas que me han dicho que están muy bien de precio. Adjunto foto para que se entienda, lo del espécimen, no lo de las salchichas.

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Foto, un espécimen de primavera.Se entiende ahora ¿no?

5. primaveras

Aplicado a años de edad de una persona, en especial de la primera juventud o adolescencia evidentemente, no vas a decir que tiene 80 primaveras. Hay individuos que no es aplicable esta definición, sobre todo los pelo pincho, los de la gorra con la visera hacia atrás en pleno agosto y con un sol de justicia y diferentes faunas no domesticadas al uso.

También aplicable a: Conjunto de ingenuos o gilipollas.

6. Referente a la música:

Composición musical de Antonio Vivaldi, Antoñito “el pelos”, para los amigos, es la primera composición de la cara A del disco que sacó allá por diciembre de 1725, de titulo, “No entiendo como puede ser lo de mi tía Dolores, Sinfonia en La mayor numero 11 KV 331 TurboLaser)”. Tuvo mucho éxito y estuvo casi 12 semanas en los 40 principales de la época, siempre por debajo de la recopilación de baladas de Scorpions, que ya empezaban a despuntar como cuarteto de cuerda.

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Foto, Antonio Vivaldi, de la casa de los Vivaldi de toda la vida. Músico que tocaba el violín con una pluma de ganso, véase la foto, yo no miento. Un lumbreras el tío y unn virtuoso de la guitarra electrica.

La primavera, la estación de las chaquetas, cuando no hace calor, ni frío, ni nada y todo, hasta mediados de abril, que no sabes que ponerte, que si te pones un abrigo, hará calor y si vas en manga corta, hará frío. Si sales a la terraza en plan “La vida de Brian”, se te congela el asunto, aunque luzca un sol de me quiero morir dos veces. Y si sales con bata y bufanda te cojen los mil males del pueñetero calor que hace a las 10 de la mañana.

Mucha gente ha fallecido por dejarse el abrigo en casa o por ponerse más capas que una cebolla y que el día avance y se plante en los 28 grados. Que el de la meteo te había dicho que no, que haría fresquito. Y tú has salido como para subir al Anapurna.

Primavera, donde en las oficinas de las empresas, todavía está la calefacción en modo panadería bollería incendiada, vamos a tope, da igual la temperatura que haga fuera. Es primavera, estamos en marzo y hay que ponerla. A este evento me refiero que también hay gente que ha fallecido por ello. Sobre todo el que pone la calefacción, me refiero al friolero come lechugas, con menos sangre que el tobillo de un jilguero o la friolera que va en tirantes, falda de cinturón y sandalias, cuando todavía hay nieve en los pirineos. Asesinados ambos por sus compañeros normales.

Es la estación en la cual las lorzas todavía no se notan. Y si no  ligas, como yo, estas a salvo de las miradas despectivas de los propietarios de cuerpos apolíneos y gráciles, forjados tras horas de gimnasio y maratones. Por ello puedes entablar conversacion con ellos, porque no se dan cuenta del “defecto” de fabricacion que tienes. Y es que los gorditos no ligamos nunca, solo nos dicen que somos simpáticos y muy amigos de todo el mundo. (nota del autor). No podía callármelo.

Ayyyy la Primavera,  la estación de los colores, la explosión de los colores, de la vida. Los bosques se visten de marrón, amarillo, marrón flojo y amarillo flojillo, vamos todo de color mierda de bebé. Y luego de verde, rojo, lila, magenta, xerox, cyan, etc. Vamos como si te hubieras metido una tortilla de LSD. Y comienzan a salir de su letargo los insectos, los mosquitos, los tábanos, abejas, avispas, políticos. Y oye, es que no se puede caminar tranquilo por el bosque, sin que te coma algo, algún león de los pirineos o algo así.

La primavera es la estación de la melancolía, la que te jode vivo con las alergias, las úlceras y demás afecciones pulmonares, psíquicas, depresiones, más enfermedades, urticaria, asmas, pistolas y navajas. Esto ultimo, lo verás, sobre todo, si vas al bosque y te fijas, verás en mogollón de árboles, corazones grabados en la corteza, José quiere a Jenny, un poco mas lejos Jenny quiere a Luis Carlos, y un poco mas lejos Luis Carlos quiere a José, menudo lio de amoríos que se llevan, pero lo peor es que lo que de verdad que asusta es pensar la de gente que va al bosque con navaja.

La primavera es la estación del “yanosequehacerjoder”, que si guardas el calefactor, al día siguiente los has de sacar porque no hay quien pare en casa. Si sales sin paraguas llueve, si sales con él, hace un sol Sahariano de justicia divina. Si aparcas el coche a la sombra, no hay dios que lo arranque y si lo aparcas al sol, al entrar se tecuece la cara, joder, que bonita es la primavera, con sus pájaros que vienen de otros sitios a cagarse encima tuyo. Y que vas al bosque a disfrutar del silencio y se te juntan a tu alrededor setecientos mil estorninos, que te dejan sordo. Que bonitos que son lo pajarracos. No puedes dar un paso sin que te cague uno. Oye que te tumbas al lado de un árbol para hacer una siesta y te despiertas que se te están comiendo las hormigas. Que estrés de estación por favor.

Ya lo dice un refrán Chino Cantones, “La plimavela la sangle altelal a ti, ¿quelel cambio plato?”. Puede ser cierto, aunque yo a mi edad, la tengo alterada ya de serie. Parece mentira, pero me altero ya en diciembre y no lo suelto hasta Agosto, que ya empalmo con el verano. Es un sin vivir en mi que vivir no puedo, porque vivo sin vivir en mí, y tan alta vida espero, que muero porque no muero. O algo así. Vamos más salido que el pico una plancha.  Eso lo leí en una galleta de la fortuna, de esas chinas, en un restaurante chino regentado por un gallego. Lo del refrán, no lo de que yo vaya salido.

La primavera, que bonita estación y que bonita canción de Antonio. El veinte de marzo entró, bueno, menos en el Corte Inglés que ya era primavera en Enero, y con nosotros se quedará hasta junio, nada menos. Pero es mentira, ya en mayo, hará un calor de cojones, que estarás todo el día sudando y cegándote en el / la atontado/a que te dice, “ayyy que ganas de que llegue el verano”, ¿el verano? ¿En Barcelona? pero si hace mas calor que en una metalurgia!!!.  Esa es otra, el verano, el puto verano con sus calores asfixiantes, hablaremos otro día de ello, que hoy no puedo, ya os he dicho que he de ir al súper. Pero que sepáis, que en nada, será primavera. Que bonito oye, se me saltan las lagrimas y los puntos de la ultima operación de hígado que tuve.

Disfrutad de ella…. hasta junio o julio o algo así.

Un beso a todos. Bueno a todos, no.

 

 

© Javier Sánchez 2020

La rosa

Y aquel hombre se dirigió a la playa, a aquella playa, dónde, entre espumas y arenas, habia un rincón, para él, único.

Como cada domingo, como le prometió a su dama, con paso cansado se acercaba a aquellas rocas, de la playa de sus recuerdos. Donde su memoria vivía cada día.

Él, cada vez que iba allí, y se acercaba a aquel sitio, se le aceleraba el corazón, porque allí, allí, entre aquellas rocas, acariciadas por el mar, surgió una belleza única. Y, con solo recordarlo, las lágrimas afloraban para caminar lento por su arrugada piel.

Allí nació algo que nadie entendió, ni ellos mismos, o posiblemente si, porque fue tan bello y puro, que les arrastró a que, día a día se vivieran sin aire. Y aunque muchos quisieron destruir y arrasar aquella inexplicable y preciosa unión… nadie los consiguió. De la manera que los odiosos pensaban.

Aquél hombre, con pausa, tranquilamente, paseando, llego a las rocas y se dirigió a una. A una en especial. Gris perla, preciosa y con una forma cómoda. Allí vivió con ella las noches de caricias más hermosas de su vida.

Se sentó, mirando al mar, con la rosa entre las manos. La brisa del mar acariciaba su cara y el sonido le recordaba a los susurros de aquel día, los olores la suavidad de unos labios, y pensando, abstraído, lejos del mundo, con las lágrimas en los ojos, que le nublaban la bella visión del mar que le acompañaba, aquel mar que les contempló.

El hombre se levantó, se secó las lagrimas y entre aquellas rocas plantó en la arena una rosa, después de darle un cálido beso.

Y partió.

Esa rosa era para una mujer, la mujer más encantadora que él jamás había conocido.

Pero es que después de mucho sufrir, la vida no les dejó estar juntos, pero es que tampoco podían estar el uno sin el otro, y un día, a causa de tanto sufrimiento, decidieron abandonar aquel amor y el le prometió que cada domingo, durante toda su vida, allí habría una rosa para ella porque él, ya no le podía dar mas que esa belleza.

Ella lloró, porque sabía que no podría recogerla nunca. Y él, con una sonrisa de amor profundo, le dijo que no se preocupara, que no existía problema alguno, si ella no podía recogerla. Pues lo más importante era que él le dejaría la rosa, para ella. Y ella lo sabría igualmente, aunque estuviera a kilómetros, porque aquella rosa estaría allí por y para ella.

Siempre. Toda la vida.

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© javier sanchez 2019

8 a.m.

LAS OCHO DE LA MAÑANA

Ocho de la mañana, salgo de casa, para mi carrera matutina, al bar a tomar un cafe y un donut.

– Buenos dias.!!

Nadie contesta, para variar, me acerco a la barra…

Alli hay toda clase de fauna, el ejecutivo que se comia la taza y se bebia el donut, con su movil, recibiendo emails, del puto jefe, jefe que no tiene vida propia y vive solo para trabajar y alarga su problema psicológico a su subordinado, mas la llamada de la explicación del email que le acaba de enviar al esclavo. Poca vida y poco viajar para ver. No para negociar.

La maestra, que se esta apretando un carajillo de coñac “El Galopero”, famoso en el mundo entero, porque en un rato se va a enfrentar a 30 cabrones de quince años, que amparados por los perro flautas de sus padres, le van a dedicar un dia insoportable. Y sabiendo que tras tantos años ejerciendo, esta al borde de la depresión. O de un día de furia.

Dos chicas de unos veinte años, tomando un te sin teina, sacarina. Una con una zanahoria y la otra un trozo de apio. Y hablaban no se que de perder peso…

No me lo puedo creer, eran dos niñas, con dos cuerpos de veinte años, sin un átomo de grasa, vientre plano, todo en su sitio, y hablaban de perder peso. (¿?). Peligro. Mucho peligro.

El cantamañanas, “singing morning” , que se cree el mas gracioso del bar, pegando unos gritos que pa que te cuento, hablando con el camarero, del partido de furbo, como no, entrenador de toda la vida, de graderia claro. Pesao como el solo, porque se cree el más gracioso. Ni el camarero le hace caso. Bueno nadie le hace caso… nunca.

El guaperas, alto moreno, ojos verdes, traje negro impecable (del Zara), perfume caro (cuatro dias sin cenar), maletin de piel, peluco de 3.000 euros, (un mes y medio sin salir y sin cenar) y con prisa.

– Eh Pssst.!! Oye.!!! Una cortado, corto de leche, con sacarina, es que tengo prisa. Llego tarde a…

El camarero corta la conversación

– cortao, poca leche, sacarina!!!

El guaperas, mira su peluco unas doscientas veces, antes de que le traigan el cortado. Se situa en la barra, en su postura estudiada al milimetro…. Se sabe guapo. Toma el cortado y mira el reloj dos veces mas. Y se va… a la cola del paro. Dando tres o cuatro vueltas, antes de llegar. Tiene la mala suerte que la oficina de desempleo está delante del bar.

En una esquina hay un hombre tembloroso, se esta tomando un cafe con leche y un croasan. Tirándoselo todo por encima. Y habla con el otro camarero, que está pensando que a la una termina el turno y, la verdad, no le hace ni puto caso.

El que le habla, el tembloroso, es Alberto, un recien separado, que le esta confesando que pudo salir hoy de IKEA… Se perdió.

– Desde el Sábado por la tarde que llevo alli, me perdi en el almacén de cojones “Junkhra” y las almohadas “Ronkargrl” , me quede solo, no veia la linea de seguir palante. Y alli me quede.

Ha sido horrible, sin cobertura, sin nadie… todavía no he ido a casa, mi mujer no se lo va a creer.

Yo gritaba y gritaba, a los de seguridad, para ver si me echaban a la calle, y asi orientarme, pero solo me indicaban de lejos.

– Oiga, salga de ahi ya mismo y siga la linea!!!

– Pero que linea!! Si aqui no hay nada!!

– Que salga de ahi cojones!!

Y se iban…

El tio estaba en la barra llorando como una ensaimada, lo de madalena ya huele, renovarse o morir. Y nadie le hacia caso. Vaya cuadro.

Tambien hay cuatro currelas, en una mesa, son de la obra de al lado, una reforma de estas de fachada. Los cuatro con bocata de metro y medio.

– Nene!!! Cuatro cervezas!! Maas!!! Y ve poniendo cuatro carajos que vamos tarde ya.!!!

Que nos llama el andamio. Veeennngaaaa!!!

Hostia puta!! Se habían apretado dos birras cada uno y un carajillo. Y al andamio… manda cojones.

Tambien en un rincón esta el alcoholico, un poco desarrapado, y dejado de si, con cara de cansado, que se bebe una cerveza a las ocho de la mañana, con la cabeza baja, sabiendo que todos los superhumanos, toda esta fauna, le estan mirando y criticando. Sin saber su espantosa historia. Lo que le ha llevado al agujero. Y juzgandole. Sin miramiento ni empatia alguna.

Y alli estaba yo, en la barra, sin que el puto camarero me ponga el cafe, con mi camisa de rebajas, mis pantalones de 15 euros, que no me atrevo a lavarlos por si acaso se destruyen y mi fiambrera tipo bolso.

Lo mejor del mercado, me he hecho unas pechugas de pollo con una sopita, que estarán calientes cuando llegue la hora de comer. Treinta euros me ha costado la supermegafiambrera.

Me encanta ir al bar a esta hora, veo la vida tal y como es. Como se pinta cada mañana. Como la pintan cada mañana cada uno de los personajes que la componen.

Que la componemos.

Me siento de verdad entre tanta gente. Entre esta gente. Porque son la cotidianidad pura y dura. Mucho mas dura que lo que cada uno de ellos muestra, pero entre todos la componemos a la perfección.

Y esta tontería os queria contar.

Gracias por leerla.

©Javier Sanchez 2019

En el médico

Ayer fui al médico, al de cabecera, mas conocido como de medicina de familia, nunca he entendido eso, yo vivo solo, bueno con mi hijo y mi yerna, perdon nuera, pero eso no cuenta como familia ¿no?. ¿Porque le llaman “de familia”? ¿Y los solteros?

¿Y los divorciados o separados? ¿Y los feos? . No sé, creo que no esta bien hecho esto.

Pero bueno, el asunto es que solo fui para arreglar unos papeles, en concreto lo conocidos como “últimas voluntades”, esto es debido a que, en anteriores capítulos, el medico, no este, el del horóscopo del cangrejo, me dijo que…

– Te queda como mucho uno o dos años de vida. Asi sin paños calientes, aunque a veces es mejor.

Pero vamos que podia afinar más, que entre uno y dos años, hay una diferencia, espera que pillo la calculadora….., Joder, un año!!! Será cabrón!!!

La otra vez que me mori tambien me pasaron cosas raras. Me explico:

Aquella vez el médico, un tal Menguele, me dijo. Joseph Luis de nombre.

– Tu palmar en uno o dos años, tú mirrar y atenderr, her Xavier, toma tres muestren de orinen cada dien y ya nos vemos en tres gloriosos días de nuestro Reich.

Es lo que me suena de la otra vez. Le contesté Tanke her Doktor. Hail usted o algo asin.

Pues eso, me fui a casa e hice lo que herr doktor me indicó. Aunque solo bebi dos veces, sabía muy amargo y me revolvía el estómago. Cuando volvi a ver a herr doktor ya me enteré de que eso del meao no funcionba asi. El tio me miro como si fuera gilipollas, que bien pensado, la verdad, asi me senti, pero oye así aprendí. También os digo que me mee en los pantalones, porque el cabrón ese echo mano al cajón… Me vi muerto de muerte natural por balasera. Era un hombre creo que con la maldad tatuada.

Hoy le traigo al doctor las tres muestras de mi oro amarillo, a ver que hace con ellas, lo mismo, ahora, como esta todo tan adelantado saben el dia y hora. Es para organizarme, tengo hora para pedicura, para el dentista y he quedado con Maria para ir al cine, una de risa “El exorcista”.

Bueno ya os contaré, o no… Dentro de un año. Más o menos, ya os iré contando.

© Javier Sánchez 2019

Invisible

Antonio arrastraba por la calle, su carrito, su mochila y su vida. Su vida en un carrito y en sus piernas, vividas piernas, cansadas de andar sin compañía por las calles.

Sus setenta años contemplaban a la gente con indiferencia. Esa indiferencia con que la vida te regala. La superioridad de haber vivido con el dolor en el alma, cada dia. Esa superior diferencia que le hacía sabedor de que nadie o muy pocos habían pasado lo que él paso y sufrió hasta caer de rodillas al lado de un banco en la calle.

Pocos podían explicar lo que Antonio podia contar. En tiempos, hacía unos treinta años, fue socio, con su amigo de la infancia, de una prospera empresa de tejidos. Una vida fácil, dinero, amigos, contactos, casa, esposa e hijos. Todo perfecto o eso parecía.

El declive de la empresa, provocado por su amigo, le llevo a caer poco a poco en la vida real, en la selección natural de amigos y conocidos, en el amor que se acaba de repente. En la vida que, de un plumazo, te mete una hostia, y te despierta en la realidad mas dura.

Se quedó solo con cincuenta y largos años, sin nadie, ya no vestía trajes caros, ni dejaba buenas propinas en los restaurantes de lujo que iba, en los cuales ya no le dejaban acercarse. Los juzgados y los amigos, legal y alevosamente acabaron con su vida normal, la de un hombre con futuro. La de una persona, un ser humano.

Después, años de trabajo de supervivencia, uno tras otro, los que le debían favores le daban limosna en forma de trabajos humillantes. Apareció el alcohol, pero Antonio se sentó en el banco del parque, en el cual ya dormia, después del último despido con repugnante sonrisa, pensando que debía de adaptarse, sin casa, sin nadie que le ayudara o cuidara. Solo, entre tanta gente. Es lo peor que te puede pasar, sentirte solo entre millones de personas.

Se dedico a sobrevivir sin nada, a dormir escondido entre arbustos del parque y hablando con sus propias desgracias, con sus propios congéneres apartados de la vida. Hablándoles de la posguerra, de las manifestaciones a la que acudió para dar la vida por los que, a posteriori, le apartaron de la circulación. Entre los sin vida le llamaban “el profesor”.

Antonio, hombre culto gustaba de comentar su vida pasada, omitiendo su antiguo estatus, para no ofender, pero si su lucha, sus palos recibidos, sus años de estudiante, y sus criterios. Les hablaba del como debían de adaptarse al medio, e intentar salir de él, sobre todo con la gente joven.

Antonio, en una ciudad de excesos, de gente ciega, de gente con la boca grande de ayuda al prójimo y de apartarse de acera, cuando pasa él con su vida a cuestas.

Antonio ya no intenta salir de su vida, solo quiere sobrevivir en ella. Se rindió un aciago día cuando se cruzo con unos jóvenes padres y dos niños de unos diez años, dirección al colegio, bien uniformados de azul y camisa blanca, que comentaron, – mira un pobre de esos que huelen tan mal.!

– Antonio miro a los padres para ver si después de aquella cuchillada, ponían una tirita de amor y educación, y se encontró con un tirón de los padres a los niños, para apartarle de aquel esperpento.

Esta ciudad inhumana, que conserva a sus caídos, vivos, entre los parques, el silencio y la omisión de vista. Que no escucha, en el grito de silencio y la cara mirando al suelo de estos angeles caídos, ángeles que se sientan en la puerta de la iglesia, para cuando el tintineo de la joyas se acerca, pongan la miserable gorra, y no caiga nada, ya cayó en el cepillo de dentro.

Antonio ya se cansa de hablar de mirar a las estrellas que no ve, solo imagina, y a la gente que tampoco le ve, y ni se lo imagina. Historia viva con un carrito y un abrigo raído. Vida andando penosamente por una sociedad hipócrita, de fastos, de iglesias que piden, de leyes que no dejan vivir.

Antonio murió ayer con setenta años, se supone. En su cara todavía quedaba la marca de las lágrimas. Ayer se fue un libro de historia de la vida.

Hoy sigue todo su curso de bocas grandes y vistas ciegas.

Adios Antonio.

©Javier Sanchez 2019

Gracias

Gracias padre, gracias papa.

Me diste toda tu salud para que, hoy yo, estuviera aquí. En mi casa, escribiendo este agradecimiento y no debajo de un puente.

Me diste tu salud para que aprendiera de la vida y de la gente, como tu decías.

– Javi, hay gente con clase y clase de gente.

Gracias por llorar en silencio cuando se me llevaron al ejercito.

Por no tocarme un pelo en toda tu vida. Con tu mirada ya sabia lo que tenia que hacer. Era respeto, no miedo.

Gracias por parecer que no, pero siempre era que si, lo tenias todo controlado. Fuiste mi luz y mi vía hacia el futuro.

Gracias papa, por trabajar toda tu vida, por dejarte la piel por nosotros. Sin pedir nada a cambio.

Por no llegar a final de mes y que no se notara. Sin una lágrima. Sin una mala cara, con una paciencia infinita.

Por querer en silencio, por amar en silencio a tus cinco hijos, porque el trabajo te mataba,malditos sean. Nunca te dejó demostrarlo. Porque nuestra vida absorbía la tuya. Y tú, tú nos la dabas con una sonrisa. Siempre.

Te fuiste un día como hoy, (19 de marzo, el día del padre) manda cojones, hace 27 años, y todavía estas a mi lado. Todavía veo tus ojos azules, mirando al techo, cuando todo iba mal. Cogido a los brazos de tu sillón.

Toda una vida en mi memoria.

¿Sabes?

No hay ni un solo día que no te eche de menos. Que no huela a tu jabón de afeitar. A tu colonia. A tu voz tranquila.

Gracias papa. Gracias por tu vida.

Tu hijo.

©Javier Sanchez

19 de Marzo de 2018