Las indicaciones de Pau para la vida

Que sepamos vivir el presente

Que no perdamos el tiempo pensando en el futuro

Que dejemos de creer en la suerte y creamos en nosotros mismos

Que dejemos de hacer montañas de granitos de arena

Que la tristeza nos dé ganas de reír. Que nos riamos mucho

Que cantemos en la ducha, en los bares, en las bodas, en las cenas con los amigos o donde nos apetezca cuando nos venga en gana.

Que aprendamos a decirnos «te quiero» sin que nos dé vergüenza.

Que nos besemos, nos toquemos y nos achuchemos mucho

Que nos escuchemos tanto como sepamos compartirnos en silencio

Que nos queramos, a los demás y sobre todo a nosotros mismos

Que nos peleemos lo menos posible. Estar enfadado es una gran y estúpida pérdida de tiempo. ¡A la mierda el ego y el orgullo!

Que nos dejemos de rollos, de chorradas, de hacer ver lo que no somos, que eso no sirve pa’ ná.

Que le perdamos el miedo a la muerte, pero también le perdamos el miedo a vivir.

Que decidamos por nosotros mismos. Que nunca dejemos que los demás decidan por nosotros.

Que cuando la vida nos cierre una ventana sea cuando más abramos las alas para romper el cristal y salir volando.

Que las cosas nos lleven adonde sea, pero que nos vayan bien.

Que los cerebros de zafios, hipócritas, memos, mamelucos, corruptos, pesaos, estúpidos, tocapelotas, mentirosos, gilipollas… se reprogramen y entiendan que en la vida no hace falta ser así, que la vida va de otra cosa.

Que a las penas, puñaladas y al mal tiempo, buena cara. O mala, que tampoco pasa nada.

Que la vida sea siempre un sueño.

Que la vida son cuatro días y tres han pasado ya.

Y, en fin, que a la vida le demos calidad, porque belleza sobra.

Y que por un beso de la flaca daría lo que fuera.

Pau Dones Cirera, músico y poeta

Un hombre que nunca dejó de sorprenderme.

© Javier Sánchez febrero de 2021

En qué estamos pensando

Esta muriendo gente, mucha gente, en España 500 personas cada día, y tú político y tú ciudadano, pensando en los bares, en las compras y en “salvar la Navidad”, como si no hubiera más navidades, más cenas y otras compras.

Estoy agobiado de pensar lo que va a suceder.

Que pena de país que pone un arancel de muertos para comer gambas y otro arancel de muertos para verlos con la tripa llena.

No nos confinamos para salir y estropearlo todo, otra vez.
Esta muriendo gente y tú ciudadano, tu político, cómo si no pasara nada.

© Javier Sánchez noviembre de 2020

Breve cuentecillo sobre las protestas en contra de nueva ley de educación.

Fui a comer con un amigo, yo pedí el menú del día, algo normal pero que es suficiente para mí bolsillo, él pide caviar iraní, percebes y parrillada de marisco.

Al acabar de comer pedimos la cuenta al jefe del bar y mi amigo me dice que pagamos a medias. Yo le contesto que no, que no puedo mantener ese gasto, que cada uno lo suyo. Que es lo mejor.

Mi amigo se levanta, servilleta en mano, enarbolandola a modo de bandera y grita:

– “Eres un comunista! Eres un maldito podemita! Libertad para comer marisco y caviar!”

Y hasta aquí, queridos míos, la explicación del cabreo monumental de los que utilizan la enseñanza concertada con la nueva reforma educativa.

© Javier Sánchez noviembre de 2020

BUENAS NOTICIAS

NOTICIA DE ALCANCE INTERNACIONAL

8 de noviembre de 2020

Ayer, día 7 de noviembre, fueron detenidos por la MPI (Madero Pol Internacional), tras arduos años de investigación, los siguientes delincuentes internacionales:

Carlos Moreno Paleta de Sol, por el delito contra la salud pública, inventor de la pizza con piña, de 58 años, natural de Ankorage (Alaska). El último dato referente al origen tiene desconcertados a los maderos internacionales.

Jeremy Barón de La Cruasán, por el delito contra la salud pública, de 57 años, natural de Toulouse, Francia, que invento el gintonic con pepino y todas las mierdas que le ponen al gintonic de toda la vida.

Y a José Aureliano Marco de Espinosa y Sales de la Torre, de 47 años, natural de San Juan, Puerto Rico, por crímenes contra la cultura y a la humanidad, es el considerado más peligroso, ya que se le considera el creador del regetón, rama dura.

– Ha sido una ardua investigación de 10 años pero hemos dado con ellos. Por fin me puedo retirar a mi casa de Torrevieja a plantar zanahorias y vacas.

Dijo, llorando como un niño, el inspector Jefe Mr. Jhon Dijon McJhon.-

– Un gran paso para la humanidad. Es algo increíble, no me puedo retirar como el cabrón del inspector, yo no tengo tanto dinero, además mi mujer está en casa.

Dijo el bedel de la sede secreta de la Interpol, en la calle Jesus del Pino 22, de Vallecas, Madrid.

– Me voy a comprar brócoli que está bien de precio.

Dijo la Señora María que pasaba por allí.

Los tres individuos, considerados como delincuentes número uno del mundo, serán puestos a disposición del Tribunal de Estrasburgo en breve y serán procesados por crímenes contra la humanidad, cultura, arte y gastronomía y por idiotez congénita.

En Bruselas, hoy mismo, se han manifestado, regetoneros y gente sin gusto en la boca para reclamar la libertad de los tres peligrosos delincuentes. Todo pacíficamente, más que nada porque estaba petao de polis.

Javier Sánchez (redacción)

Barcelona – agencia CBB Plus.

© Javier Sanchez 2020 noviembre de 2020

Que va a ser eso mismo

Shhit!! Oye!! Que…
Francia, cierra. Se confina un mes
Alemania, cierra. Se confina un mes.

Gales e Irlanda confinados totalmente.

España no, todavía no sabemos si podemos ir al baño a mear, antes de las 6 am o hay que esperar.

Cada comunidad hace lo suyo. Todas “recomiendan” a sus ciudadanos colaboración (jajajajaja, recomendar en España). Y esto en una sociedad que tuvo que poner monedas en los carros de los supers para que los volvieran a dejar en su sitio o que no se los llevaran, manda cojones. Pues “recomiendan” (jajajaa, perdón, no puedo evitarlo) evitar movilizaciónes innecesarios y minimizar los contactos sociales innecesarios. Alucina vecina.

Aquí, cada uno a su bola. Pero es que en diciembre tenemos que salir a comprar los regalos e ir de cenas a casa de todo quisqui. Pasando por delante de los hospitales cantando los villancicos de los cojones.

Pues eso, que en la CCAA, unos no pueden salir a otro municipio, otros si pueden, pero solo si vas a trabajar, o si eres un mierda de político de profesion iluminado por la galaxia de Losetó.

También puedes si eres policia, sanitario, basurero, empleado de limpieza de hospitales, cajeros, dependientes de supers, farmacéutico y un etc.. pero estos es que son, para mí, superhéroes y no les pasa nunca nada. Eso dicen los imbéciles. Pero también caen y pocos piensan en ellos.

El puente de Noviembre…

– Por favor no salgais. Os lo pido porfa de los porfas. (Ayuso, presidenta de la CAM, iluminada por la Virgen del cerebro seco)

Pero esta abierto, sin problemas, ah no, que lo cierro, pero solo los días del puente.

Eso sí, no se puede salir… Emmmm, pero si se pueden hacer reuniones nocturnas, pero no sé puede salir a la calle. (Iluminación de Ayuso). Osea que si entras a cenar a casa de alguien, como hay toque de queda, no puedes salir hasta después de las 6 am. Por lo tanto reza de que no venga tu cuñao a cenar, por qué lo aguantas hasta al día siguiente. O te la juegas. Solo son quince años de cárcel. Ahí lo dejo.

En Catalunya, mañana jueves se sabrá lo que se va a hacer, pero vamos que ni puta idea de nada, mañana tampoco. Temblando estoy de los tocados por la mano de la inteligencia.

Creo que van a confinar por comunidades de propietarios, pero los numeros pares saldrán los lunes, miércoles y viernes, y los números impares los martes y jueves, nada más, todos “iguales”.

Los sábados y domingos no sale nadie. Pero si vas a comprar tabaco si o manzanas del piquillo, que unas pican y otras non, entonces si. Pero solo al estanco de la esquina y solo puedes comprar tabaco mentolado, y que si la frutería está cerrada te multarán. A ti. Por idiota y por haber votado a esta pandilla de gilipollas.

Los bares permanecen cerrados, solo comida para llevar, pero no puedes salir osea que va a ser que no.

Los domingos puedes salir solo si tu coche es negro azabache, tienes la matrícula con un número 0, la primera letra empieza por J y tienes ambientador olor a pino en forma de abeto navideño. Todo ello condicionado a que hayas pagado el gimnasio, sino tampoco sales.

Nos lo ponen fácil, joder que tampoco es tan complicado oye, es que os quejáis por todo.

Pero, ¿Sabéis? Es que Francia cierra para protegerse de este infierno y Alemania también. Ellos posiblemente SI que celebrarán las navidades, con medidas de prevención, pero lo harán, o no, porque lo mismo lo piensan y prefieren que la gente viva más tiempo y no andan haciendo el gllipollas como nuestros políticos de mierda. Si, si, pero que os recuerdo que los hemos votado nosotros. Los de un lado y los del otro.

© Javier Sanchez octubre de 2020

Ciudadano cabreadisimo, pero que mucho.

NAVIDADES

No entiendo cómo nos ponemos la meta de las Navidades. No entiendo que se cierren las mentes, solo y únicamente, en esa dirección. Sin pensar en nada más. Solo estamos mirando las navidades, nada más, es algo inaudito.

Navidades!!! Joder que hay 40.000 muertos!!! Y subiendo!!! Y habrá en aquellas fechas y después más si cabe!!!

Navidades para que, ¿para juntarnos con la familia? ¿Pero es que nadie entendió o comprende lo que está pasando?

Navidades, para qué, ¿para ver a quién no ves durante el año entero? ¿Para juntarnos 12 o 20 como antaño?. ¿Pero es que nadie ve nada? Pero es que NO se podrá.!! Bueno, si se podrá, pero a costa de estar encerrados hasta el verano de 2021 y pasando por encima de la gente que sufre, cada día.

Navidades. ¿Eres creyente?
No lo soy…
Entonces que narices quieres celebrar… Quédate en casa y procura que la gente y tu pueda vivir.

Si lo soy…
Celebralas en casa con tu familia, solo tu familia, la de casa, la que vive contigo y haz todos los ritos que debes de hacer. Incluso la misa, que seguro que la habrá, con sus medidas pertinentes. Y si no la hay, ya sabes:
“El reino de Dios esta dentro de ti y a tu alrededor, no en edificios de madera y piedra; corta una trozo de madera y ahi estaré, levanta una piedra y me encontrarás!”

No es tan complicado, hasta yo lo entiendo.

Navidades, igual que cuando abrieron las puertas en verano, todos a celebrar que “estamos libres de esta pesadilla”. Y no es así, no fue, no será.

Y pasado reyes, cuando media España este en el hospital, echaremos la culpa al gobierno. Pero no recordaremos que hicimos lo que nos dio la gana en Navidades.

Navidades, ¿Esa es la meta? ¿Volver a liarla… OTRA VEZ? ¿De verdad que no llegamos a más?

Todo esto lo escribo, porque lo he leído y oído…

  • Pues yo no voy a dejar de juntarme con la familia porque lo digan estos.
  • Pues me da igual, nos juntaremos todos. Solo falta que me quiten las Navidades.

Creyentes y no creyentes.

Lloraremos de nuevo y mucho.

© javier Sanchez octubre de 2020

Gilipollas (no todos)

Paseando por la calle, llegó al lado de una terraza de un bar y me paro, mis oídos de murciélago escuchan a unos padres y madres.

Se rasgan las vestiduras criticando al gobierno, al ministerio de educación, al profesorado (porque ellos saben mil veces más de enseñanza que ellos), a Pablo Iglesias (que siempre tiene la culpa de todo), hasta al guardia de la esquina, que está poniendo multas. Quejándose de que no hay seguridad en los colegios y se van a negar a llevar a sus vástagos al colegio, porque es muy peligroso.

Todo esta coherencia la comentan, en una acalorada disertación, tomándose una cerveza en la terraza de un bar, petada de gente y con sus hijos jugando en la plaza con 30 niños más.

Todos apelotonados y rodeados de gente hablando en corrillos sin mascarilla, abrazandose de verse de nuevo en la vuelta de vacaciones, de playas y demás lugares vacacionales. Y haciendo lo mismo que aquí ha hecho, lo mismo, no respetar nada ni a nadie.

Visto y oído en Barcelona, ayer a las 20 horas al lado de mi casa. Hay fotos pero no las subo no sea que encima, los gilipollas me demanden.

Mañana más.

© Javier Sanchez 2020

Carta abierta a los imbeciles

Con el permiso expreso del Dr. Juan Manuel Jimenez Muñoz.

Médico del Servicio Andaluz de Salud.

Colegiado en Málaga 4787.

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CARTA ABIERTA A LOS IMBÉCILES.

Mi nombre es Juan Manuel Jiménez Muñoz. Soy médico de familia en Málaga. Tengo 60 años, y ejerzo mi profesión desde hace 35. Mi número de colegiado es el 4.787. Y este dato lo aporto por si alguien, a raíz de esta lectura, me quiere denunciar o poner una querella. Será un honor.

El método científico, desde Galileo Galilei, nos ha sacado de las sombras. La electricidad, la radio, la televisión, los GPS, los teléfonos, los viajes espaciales, los antibióticos, las vacunas, los telescopios, la anestesia general, el saneamiento de las ciudades, la depuración del agua, las radiografías, las resonancias, los rascacielos, los aviones, los trenes, el cine, las fotografías, los ordenadores, y nuestra vida al completo, dependen de una ocurrencia de Galileo. Una ocurrencia en tres pasos para averiguar entre todos cómo funciona el mundo:

1-Establecer una hipótesis plausible sobre un problema concreto. Por ejemplo: “yo creo que el agua estancada contiene unos animalitos minúsculos que causan enfermedades”. O: “yo creo que cuando un imán gira alrededor de una bobina se genera una corriente eléctrica”. O: “yo creo que la Tierra gira alrededor del Sol, y no al revés”.

2-Realizar experimentos para comprobar la veracidad o la falsedad de esa hipótesis.

3-Publicar los experimentos para que cualquier otro los pueda reproducir, afirmar o refutar.

Y ya está. Qué tontería. Y gracias a eso, Y NADA MÁS QUE A ESO, la sociedad de 2020 es completamente diferente a la de 1700. Diré más. Si como por arte de magia pudiésemos trasladar un habitante del año 1 hasta el año 1700, apenas notaría diferencias en lo esencial de la vida: se adaptaría sin problema. Pero si trasladásemos a un habitante del año 1700 al 2020, se moriría del susto. Literalmente.

Gracias al método científico tenemos herramientas para erradicar una pandemia, o para hacerla soportable: la del coronavirus, por ejemplo. Gracias a la ciencia no hay viruela. Gracias a la ciencia no hay leprosos en Europa (o son casos muy contados). Gracias a la ciencia, los pacientes VIH positivos ya no se mueren de SIDA, sino que llevan su enfermedad como los pacientes crónicos. Gracias a la ciencia, muchos cánceres se curan.

Y que después de 300 años de éxitos tenga uno que soportar lo insoportable, resulta estremecedor: la caída del modelo y la sustitución por la farsa, por la charlatanería, por la incultura, por el pensamiento mágico, por la vulgaridad, por el despropósito y por la democracia aplicada a la ciencia, donde el analfabeto opina sobre el coronavirus en igualdad de altavoces que el más docto catedrático de virología, y donde los tratamientos y las medidas de contención de una epidemia son a la carta.

Hay grupos organizados que parecen añorar la Alta Edad Media, aquella que tan magníficamente plasmó Umberto Eco en “El Nombre de la Rosa”: con su mugre y sus hambrunas, con sus gentes muriéndose de peste o de viruela, con los libros encerrados en monasterios sin acceso para nadie, sin luz eléctrica, sin agua potable, sin nada.

Aunando esfuerzos, una mezcla infernal de terraplanistas, antivacunas, conspiranoicos, sectas satánicas, neonazis, adoradores de ovnis, hedonistas ácratas, fetichistas de los porros, ecologistas que no han visto jamás una gallina e imbéciles con pedigrí, pululan en todas las redes sociales instaurando una nueva religión que, mucho me temo, está calando más de lo que imaginaba en una población carente de cultura y liderazgo. Eso no es nuevo. Tarados los hubo siempre. Pero médicos y biólogos liderando imbéciles acientíficos y abjurando de la ciencia para adquirir una fama pasajera, eso nunca lo viví. Y nunca pensé que mis ojos lo verían. Y nunca creí que los Colegios de Médicos, o de Biólogos, giraran la cabeza hacia otra parte y no alzaran su voz contra el medievalismo.

Que un grupo de 200 médicos se autodenomine “Médicos Por la Verdad”, ya es una ofensa gravísima para el resto de los médicos que ejercemos en España, que somos 160.000. Porque quiere decir, ni más ni menos, que los 159.800 médicos restantes que no estamos en la secta somos “Médicos Por la Mentira”. Y a mí no me llama mentiroso ningún hijo de la gran puta. Por mucho título que tenga.

Que se estén dando conferencias, y publicando libros (uno de ellos con seis ediciones en un mes), para afirmar que no hay pandemia, o que los individuos sin síntomas no contagian, o que esto es igual que una gripe, o que es preferible la experiencia personal a las publicaciones científicas revisadas por pares, o que el dióxido de cloro funciona contra el coronavirus, o que el dióxido de cloro no es tóxico, o que las vacunas que existen ahora provocan autismo, o que las vacunas llevan microchips para controlarnos, o que los aviones esparcen desde el cielo cristales para contagiarnos, o que no llevar mascarillas es un acto saludable de rebeldía, resultaría risible si no fuese mortal de necesidad, y si quienes defienden esas barbaridades fuesen mariscadores gallegos, aceituneros andaluces o pescadores cántabros, y no licenciados o doctorados por una Universidad.

Hace poco, sesenta imbéciles acudieron a Las Canarias para reunirse en una playa a contagiarse a propósito. Habían quedado por Internet. Y yo, desde mi muro, acuso a quienes deberían ser líderes sociales, y no lo son, de favorecer esos comportamientos criminales con sus discursos absurdos.

No es época de división, ni de actuar cada uno a su bola. Por desgracia, nadie lidera la crisis. Es evidente. Digo ningún político. El Gobierno Central ha dimitido de sus responsabilidades. Incluso tiene que sobornar a los autonómicos para que acudan a las reuniones. 17 Reinos de Taifas, 17 desastres organizativos. A cuál peor. Ni una puñetera norma en común. Ni un solo registro compatible. Y además de eso, por si fuese poco, una sarta de embusteros con el título de licenciado envenenan a la sociedad en lugar de aconsejarla, de guiarla, de cuidarla, prestándose a decir lo que muchos quieren escuchar, lo que ahora vende: que el coronavirus es un invento de las superpotencias para disminuir la población mundial, para enriquecer a las farmacias y para cargarse a los ancianos, pero que, sin embargo (y mira tú que curiosa paradoja), la tal pandemia no existe.

Compañeros médicos, biólogos, abogados, farmacéuticos y licenciados de toda clase y condición que habéis optado por llevarnos otra vez a la Edad Media: sois la vergüenza de la profesión, y no sois dignos de que os llamemos compañeros, y mucho menos científicos. Sois pocos, pero metéis mucho ruido y confundís. Sois pocos, sí. Pero mala gente. Y decís cosas por las que, de haberlas dicho en la Facultad de Medicina o de Biología cuando eráis estudiantes, jamás habríais obtenido ese título del que ahora os valéis para vuestro propio beneficio. Un título del que, si de mí dependiera, seríais desposeídos de inmediato. Lástima que no se pueda.

Podría elegir muchas estupideces de las que defendéis, muchas barbaridades solemnes, pero me centraré en una sola, que en vuestra boca merecería la cárcel: “las personas sin síntomas no contagian”. Cagoentóloquesemenea. ¿Dónde estabais el día que explicaron la tuberculosis, o el SIDA, o la varicela? ¿No contagian los VIH positivos a pesar de estar asintomáticos? ¿No hay tuberculosos bacilíferos sin síntomas de enfermedad? ¿No se contagia la varicela desde pacientes en fase prodrómica? En fin. Mejor callar, que me van a estallar las meninges.

Sois líderes que habéis elegido no serlo para convertiros en bufones. Y eso, en época de zozobra, no tiene perdón de Dios. Ojalá se os seque la yerbabuena.

Ah. Y otra cosa. Mis señas las di al principio. A ver si tenéis cojones para meteros conmigo. Cojones, digo; ya que neuronas… las justitas pa beber sin ahogarse.

Cagoentó.

Firmado:

Juan Manuel Jimenez Muñoz.

Médico del Servicio Andaluz de Salud.

Colegiado en Málaga 4787.

En breve

En breve, cuando estemos confinados de nuevo, cuando toque, salís al balcón con la cara roja de vergüenza, aunque dudo que la conozcáis, a aplaudir a los sanitarios, que os han cuidado y os cuidarán, que os avisaron de que esto no es un juego. Y salis al balcón en lugar de haber salido con ellos a la calle, a protestar por su precaria situación laboral, yo lo he hecho, pero ah no!!, vosotros no, que estabais en la playa y de fiesta recordando a los 40000 fallecidos por esta catastrofe. Cervecita va cervecita viene.

Pero vamos que aún podéis seguir haciendo el gilipollas en grupos. Hay tiempo, pero apurad las birras y el sol, que queda poco.

© Javier Sanchez 2020